Es genial saber que el inocente y carismático Lincoln Loud, seguía siendo el mismo que hace 3 años. Un chico alegre, amoroso y caballeroso, que ayudaba a sus hermanas sin recibir nada a cambio, y así él era feliz. El único cambio notable era que ya no es tan "inocente", empezar a interesarle como era y veía para poder ser mejor persona y verse mejor hizo que madurara más de lo normal para un chico de su edad. Además de todo esto, él se viste muy bien y le gusta verse bien para dar una buena impresión. Sus dientes de conejo se fueron con el tiempo, por lo cual está muy apuesto y atrae mucho a las chicas que rondan su edad y mayores a él.
Pocas horas tenía para él, poco era su tiempo de privacidad, comprendamos que es un adolescente de 15 años recién cumplidos, con las hormonas alborotadas y en una casa tan estresante era necesario poder descargarse en algún momento. Si no era por su tiempo, era por sus energías, y eso estaba comenzando a preocuparse y ponerlo nervioso unas pocas veces.
Lincoln siempre ayudaba en todo:
Acompañar a Lynn a sus entrenamientos y eventos deportivos, hacer de mayordomo con Lola y jugar con ella, además de, sí o sí verla en sus certámenes de belleza, ayudar a Leni en sus estudios y en crear nuevos diseños de ropa, ayudar a Lucy en sus poemas e intentar no olvidarla como se lo había prometido, hacer hasta lo imposible para que Lori ni termine su relación con Bobby, ayudar a Lisa en sus experimentos, ayudar a componer sus letras, canciones y mover equipos de música con Luna, jugar con Lana y evitar de que se peleara con Lola, cuidar de Lily cuando nadie más podía, e incontables cosas más de las cuales ninguna de sus hermanas apreciaba ni agradecía.
Sus padres eran otro caso totalmente distinto, ellos si le agradecen, lo recompensaba y le hacían saber que eran muy afortunados de que su hijo los ayude y apoye cuando ellos lo necesitan, hasta le incrementan la mesada o le dan algún que otro regalo.
¿Cómo olvidarnos de sus amigos?, ellos lo apreciaban mucho y se llevaban muy bien, por lo cual Lincoln se sentía muy a gusto con su grupo de amigos. En la escuela era apreciado por muchos y otros solo se aprovechaban de él, pero generalmente era conocido como una persona en la cual puedes confiar en que te ayudará sin importar la situación.
Pero, ¿Qué más decir?... Ah, sí, veamos cómo fue que todo cambio para este chico.
…
Era un día soleado para el poblado de Royal Woods, pero adentrémonos en un lugar específico. La casa Loud, conocida como la casa más ruidosa y numerosa en el pueblo.
Aquí podemos ver que en la habitación más alejada del baño se encuentra un albino despierto, haciendo estiramientos y unas poses de yoga para poder comenzar bien el día. Esto ayudaba a nuestro protagonista a poder relajarse antes de empezar sus tareas del día, últimamente lo hacía con mucha frecuencia, pero no estaba dando muchos frutos.
Después de veinte minutos de estiramientos, agarró su ropa para el día y se fue a dar una ducha. Al levantarse más temprano que sus hermanas podía ducharse primero que todos en la casa. Entró al baño, se duchó, se secó, dejó la ropa para dormir en el cesto de ropa sucia. Su ropa para dormir constaba de una camiseta blanca, mangas cortas y un short negro con rayas blancas a los costados.
Se vistió con la ropa a la cual estaba acostumbrado a llevar: Vestía una camiseta de mangas largas con cuello en "V" de color naranja, unos jeans azul oscuro con las rodillas desteñidas y unas zapatillas marca Converse, negras clásicas. Además, tenía puesto un collar con una pequeña forma de zanahoria y un anillo en el dedo meñique izquierdo. Antes de salir se puso perfume, de un olor mentolado y natural, un poco fresco y picoso para tener un olor agradable.
Al salir del baño empezaron los problemas, las gemelas se estaban peleando en la fila para ir al baño, y como siempre, él tenía que separarlas. Dio un suspiro antes de que Lori entrara al baño sin saludarlo, e iba a separar a Lola y Lana mientras en el camino saludaba a las hermanas restantes.
Al llegar a donde estaban las gemelas las separó poniéndose en medio de ellas y mirándolas a cada una a los ojos.
—Hola chicas, ¿Me pueden decir que se estaban peleando para poder comenzar bien esta mañana? —preguntó mientras les daba una mirada comprensiva y un tanto cansada en el fondo.
—Hola hermano, lo que pasa es que Lana llenó de lodo mi tetera y no la quiere lavar —dijo la princesa mientras miraba a su hermano mayor con el ceño fruncido para volver a ver a Lana aún más enojada que antes.
Lola teniendo 9 años estaba vestida con su famoso vestido rosa y una tiara en su cabeza, estaba maquillada con rubor, rímel, labial, delineador y con las uñas pintadas de rosa, además llevaba unos aretes circulares. Lincoln veía a esta gemela como una chica muy irritante y mandona, odiaba actitudes suyas y solo la ayudaba para no quedar mal.
—Yo no voy a lavar esa tetera, lávala tú, es tuya —respondió la mecánica con enojo y disgusto al pensar en tener que limpiar algo tan tonto.
Lana llevaba puesto su overol de mecánica con una camiseta roja debajo de este, también tenía unas zapatillas de trabajo un poco gastadas de color rojo. Lincoln la veía como una hermana demasiado descuidada y últimamente no le gustaba mucho toda la suciedad en exceso que tenía en ella y sus cosas.
—Está bien chicas, yo la voy a lavar, pero esta es la última vez que embarras su tetera Lana, y ya dejen de pelear —dijo Lincoln mirándolas con una sonrisa, con ojos un poco cansados y serios a la vez.
—No prometo nada —respondieron las gemelas al unísono.
—Ya no estoy para estupideces como esta y lo peor es que ni me agradecen —pensó el albino, ya comenzando a desanimarse desde la mañana.
Bueno, nada más podría pasar hoy, ¿No?, pues creyeron mal, pasan muchas cosas en esta casa como para que solo sea una pelea en la fila del baño. Lincoln entró a la habitación de las gemelas y agarró la tetera sucia, bajó las escaleras y se dispuso a lavarla lo mejor y más eficaz posible. Dejó la tetera secándose y se retiró a hacer su desayuno en la cocina.
No hizo algo complicado, solamente se hacía un té verde y unas tostadas con mermelada de durazno. Pero igual que todos los días, alguien le pedía favores, y así acabó haciéndole el desayuno a cada una de sus hermanas, recordando cada preferencia con bastante exactitud.
Terminó de hacer todos y cuando estaba servido se dispuso a comer su desayuno. Volaba parte del desayuno y esto le molestaba ya mucho, pero se lo iba a aguantar, o eso intentaría. Había mucho ruido, discusiones en toda la mesa y él era el único que estaba totalmente callado y calmado, parecía ser el único con buenos modales en esa mesa, sin olvidar a Lucy, que era muy educada y tranquila.
Sí, muy seguramente, su meditación matutina ya no lo ayuda en nada, el yoga, hacer ejercicio, dibujar, escribir, distraerse con videojuegos, tocar instrumentos, ya nada le servía para poder encontrar su momento de paz.
—Ay, como que Linky ya no hace desayunos con tantas ganas —Leni decía en general para toda la meza —, ¿Qué pasa hermanito?, ¿Estás enojado con nosotras? —le hablaba mirando a su hermano.
Leni, maravillosa hermana de 20 años, un poco torpe y despistada, pero su dulzura lo compensa. Vestía su clásico vestido color verde agua, solo que este es un poco más largo, además llevaba puestas unos tacones de color blanco, llevaba unas pulseras, aros y estaba maquillada.
—Intenta recordar cada detalle de cada hermana en su y ejecutarlo, tarada, ya estoy saturado —pensaba Lincoln ya enojándose —No, Leni, no pasa nada, solo estoy cansado —respondió el albino bastante indiferente y con un aspecto cansado.
—Literalmente no haces nada y no nos agradeces todo lo que hacemos por ti, ni siquiera haces bien el desayuno —dijo Lori con cara disconforme desayunando todo lo preparado por su hermano.
Lori de 21 años, era una chica muy bella y bien dotada, su mal eran sus actitudes egoístas y quejosas. Vestía una camiseta manga corta de color azul, unos jeans largos azules y unas zapatillas de color azul, además estaba maquillada levemente y tenía un collar de su novio.
—Hipócrita malnacida, te quejas de mi desayuno y te lo comes todo —ya comenzaba a cansar Lincoln todas las quejas.
—Pues yo lo veo normal, además siempre es rico su desayuno —dijo Lucy en voz un poco baja.
Lucy, dos palabras: Hermana favorita. Es silenciosa, no se queja, tranquila, siempre en sus asuntos, ayuda y además no es exigente. Vestía su vestido negro, pero ahora tiene detalles blancos muy delicados y tiene el pelo hasta los hombros.
—Por algo es mi favorita —pensaba Lincoln ya un poco más animado.
—Creo que le falta algo nutritivo y proteínico a la primera comida y más importante, llamada normalmente "desayuno", hermano mayor —habló Lisa, sin su ceceo.
Lisa, 7 años de edad, hermana más inteligente, más indiferente y una de las más exigentes en la casa. Usando su suéter verde y sus pantalones marrones, usa unas zapatillas especiales creadas por ella, con el pelo un poco más largo, lentes circulares y con una larga bata blanca que ya no se saca por nada. No se maquilla y todo lo que hace lo excusa por el bien de la ciencia, aunque sea en contra de la voluntad de algunas personas.
—Desesperante forma de hablar, desesperante actitud, horrible científica loca —pensaba, ya enojándose.
—¿Qué pasa hermanito?, ¿Te mimetizaste con Lucy o están jugando embrujados? —Bromeó Luan con una risilla y sin causarle gracia a nadie.
Luan con 17 años y casi por terminar la secundaría, sigue con su emprendimiento de "Funny Bussines", es una hermana no muy exigente, pero si muy molesta. Lleva puesto su falda a cuadros, una camiseta blanca y una chaqueta de color amarillo, con unas zapatillas de color negro y medias altas hasta las rodillas, de color blanco. No se maquilla y tampoco usa sus frenos, lo cual hace que hable bien.
—Agh, chistes malos y actitudes desesperantes, ojalá se callara un poco —pensaba Lincoln ya más agresivo en su mente —No, Luan, ya lo dije, estoy cansado y quiero comer mi desayuno en paz —dijo Lincoln empezando a desestabilizarse.
—Oye bro, no lo tomes tan mal, no te hacemos nada malo como para que puedas tratarnos así —dijo Luna un poco enojada por la actitud de su hermano.
Luna, con 18 años, es la hermana roquera y más ruidosa de la familia Loud. Vestía una falda por los muslos, una camiseta sin mangas de color morado, una chaqueta de jean y unas botas altas. Tenía sombra de ojos de color morado y los labios pintados de color negro, las uñas de color morado y tenía piercings en sus orejas.
—Que no lo tome a mal, tengo muchísimas razones para enojarme, pedazo de basura mal parida, además de ruidosa eres molesta —Lincoln perdía la paciencia y su enojo se hacía cada vez más notable; así que empezó a hacer respiraciones y relajarse meditando en su lugar.
—¡Ha!, miren al patético, está haciendo caras raras solo porque le dijimos sus verdades. Tendrías que hacer alguna arte marcial, estar así de enojado por una tontería no es normal —dijo Lynn divirtiéndose de su pobre hermano menor.
Lynn, con 16 años, sigue siendo infantil y mala perdedora, tiene actitudes muy tiernas cada tanto, y muy horribles la mayoría del tiempo. Viste su camiseta roja con el número uno en ella, unos shorts de color rojo y unas zapatillas deportivas de color rojo también. No se maquilla, ni lleva piercings, ni pulseras, ningún accesorio, solo lleva su cola de caballo y nada más que eso. Miró a su hermana con los ojos bien abiertos, pero el entrecejo fruncido, definitivamente Lincoln necesitaba relajarse...
... Necesitaba su filtro.
—A mí me gusta mucho el desayuno de Lincoln, gracias por el desayuno hermano —habló Lily con una voz muy tierna.
Su enojo bajó un poco, más bien dicho bastante.
—Estuve a muy poco de gritarles a todas, tuve suerte que Lily me calme así —y vaya que no quería armar un escándalo a tan tempranas horas de la mañana.
Su enojo acumulado bajó poco a poco, y aunque no lo demostrara en su exterior, en el interior estaba a punto de estallar.
—De nada Lily, ¿Te hago las trenzas que tanto te gustan? —dijo Lincoln con una sonrisa comprensiva.
—¡Sííí!, gracias hermanito —Lily agradeció mientras iba a buscar todo para que su hermano le haga trenzas.
—Bah, si sigues así va a ser una malcriada —Lola mostraba estar en desacuerdo con la actitud que tenía Lincoln sobre Lily.
—Miren quien lo dice —murmuró Lana.
Lincoln llevó a lavar su plato en el fregadero, saludó a sus padres. Lavó todo y se retiró al sofá para hacerle las trenzas a su hermanita. Llegó al sofá y su hermanita ya tenía todo listo; la sentó en su regazo y comenzó mojándole el pelo con un rociador especial. Siguió por peinarla con su cepillo supersuave y termino por hacerle sus amadas trenzas. Tenía mucho cuidado de no lastimarla o pegarle algún tirón, sin duda era el hermano favorito de la pequeña.
—Gracias hermanito, te amo —Lily se paró y se llevó todo para guardarlo.
—Ojalá nunca seas como las demás Lily —Lincoln se paró y fue rumbo a su habitación para agarrar su mochila con las cosas de su escuela.
Bajó con todo lo necesario para ese día, había estudiado para su evaluación de química y además tenía que entregar su tarea de matemática. Con todo preparado, espero a que Lori se dignara a llevarlos al colegio. Luego de 10 minutos esperando por fin los llamó para ir a Vanzilla.
Lincoln se tomó su tiempo mientras las demás se mataban por el mejor lugar de la van. Subió al vehículo y se sentó a la izquierda de Luna, que conste que era el único lugar libre. Esta lo molestaba un poco con los movimientos que hacía cuando escuchaba música, pero se aguantó la molestia de parte de su hermana.
Al llegar a la escuela de Royal Woods se bajaron todos los que estudiaban ahí. Todas bajaron, aunque Lincoln salió último y se tomó su tiempo para respirar y calmarse antes de entrar. Entró a su escuela saludando a las hermanas que se quedaron en el vehículo. Al estar adentro se fue al baño directamente; en el camino a este se encontró a varios compañeros y amigos, los saludó con una sonrisa a todos y todas.
Algunas personas que se encontró le pidieron favores o consejos, y como era temprano, los ayudo a todos sin excepción. Sin duda alguna el albino era muy querido en toda la escuela, las chicas estaban interesadas en él tanto en exterior como en el interior, por eso a veces le pedían cosas mínimas.
Llegó al baño y se metió en uno de los cubículos desocupados, cerró la puerta con seguro y se sentó en el retrete con la tapa ya baja. Sacó de un bolsillo secreto de la mochila, un paquete de cigarrillos Marlboro, sacó también un Zippo gris con detalles delicados de color rojo. Procedió a sacar uno, se lo llevo a la boca y lo encendió. Siguió haciendo lo mismo hasta que se sentía más calmado, sacó un chicle de menta y se lo metió en la boca, se sacudió la ropa y se echó de su perfume para camuflar el olor a cigarrillos.
—Realmente necesitaba esto, lo malo es que necesito comprar más —introdujo el box en el bolsillo de la mochila junto con el Zippo, guardó el perfume y salió del baño. Últimamente, empezaba a fumar más de lo normal, era la única cosa que lo podía mantener calmado estos días.
Fue rumbo a su aula mucho más feliz y relajado, entró y saludo a todos los que estaban ahí dentro. Estaba su grupo de amigos y otros más con los que se llevaba bien. Se pusieron a charlar de juegos online, películas, cosas interesantes que le ocurrieron el día anterior y demás cosas triviales. El peliblanco no se sentía muy a gusto de lo que hablaban, ya que le empezaba a aburrir la actitud tan retraída social de sus amigos, pero los quería, así que se puso a hablar un poco con ellos.
La charla acabó cuando entró la profesora de química, saludando a todos los alumnos y dejando que estos se sentaran en su lugar para dar comienzo a la evaluación. Veinte minutos y Lincoln ya la había entregado, así que se puso a mirar las redes y perder el tiempo con su celular. Todo iba bien hasta que le llegó un mensaje de Lynn en el grupo de WhatsApp de sus hermanas.
—"Perdedor, no olvides venir a ver mi partido hoy en la tarde, porque si no vienes juro que las vas a pagar" —contestó el mensaje con un simple "ok".
—"Tampoco olvides venir a mi fiesta de té" —Lola puso en el grupo.
Y así Lincoln decidió silenciar el teléfono, ya sabía que todas iban a echarle en cara lo que tenía que hacer con cada una. Su mañana fue muy normal, charlaba con sus compañeros, ayudaba a la gente, hacía favores, y hacía más cosas a las que estaba acostumbrado a hacer.
Pasaron las horas y al fin Lincoln pudo ir a comer su almuerzo en la cafetería, su momento de relajarse y charlar con sus amigos como siempre hacía; pero hoy no quería hablar con nadie más, así que compró un sándwich y se tiró en el patio en el árbol más lejano a todo. Al llegar a su árbol, se recostó y comió su sándwich mientras escuchaba música en su celular. Últimamente, escuchaba jazz, así que opto por este estilo de música para poder estar en paz una hora por lo menos.
—Qué bello lugar que encontré, seguro, los demás deben estar hablando, gritando o cosas así, pero prefiero estar aquí —sin dudarlo era preferible para el albino, su lugar de paz y desintoxicación.
Pasó su tiempo de descansar y regresó a su aula nuevamente. La clase era matemática y él ya había hecho toda la tarea, con errores, pero completa. Las clases acabaron sin problema alguno, así que el peliblanco decidió regresar a su casa caminando.
Llegó a su casa y se tiró en su cama para descansar antes de que sus hermanas le empiecen a pedir favores.
Ni diez minutos pasaron antes de que Lana le pidiera ayuda en arreglarle el carburador a Vanzilla y Lincoln obviamente la fue a ayudar, sin importar su energía o estado de ánimo.
Luego de eso, Lola lo obligó a tomar el té con ella, maltratándolo y diciéndole que la manera en la que tomaba el té no era elegante.
Lucy solo le pidió compañía y que lo ayude en algunas rimas, lo trató bien y no se sintió tan molesto como con otras hermanas, hasta se relajó por el ambiente tranquilo que emanaba ella.
Lori no le pidió nada, pero con Leni estuvo mucho tiempo. No tardó por nada raro, solo porque ella es un poco torpe y le ocurrían errores mínimos como olvidarse donde dejaba las agujas.
Lisa le hizo probar unas zapatillas que según ella flotaban, pero no, no flotaban, saltaban mucho. A causa del salto que pegó golpeó el techo y cayó al piso, lo bueno es que no se rompió nada.
Luan le pidió ayudarla en sus nuevos actos, pero no daban nada de gracia y el albino salía perjudicado en todas.
Luna lo hizo ayudarlo en la letra de sus canciones, pero era muy eufórica y hacía tanto ruido que al pobre peliblanco le dolía la cabeza.
Lily le pidió que jugara con ella y si podía hacerle la "merienda superespecial", que era hacerle un milkshake muy dulce y decorado perfectamente. Cuando tenía todo preparado y le estaba por dar el milkshake, Lola vio el batido y gritó que le haga uno a ella también. El grito recorrió la casa, así que todas sus hermanas le pidieron uno, el cual les hizo, pero no tan decorado como el de Lily. Les explicó por qué no estaba tan decorado y todas se fueron con cara de disconformidad a tomarse su milkshake en la habitación de cada una respectivamente. Lincoln estaba agotado de todo lo que hizo, pero ya todo acabó... ¿No?
No, aún faltaba algo, pero el albino no recordaba que era eso, hasta que Lynn apareció frente a él.
—Tienes cinco minutos para estar prepararte, si no lo haces —Lynn chocó su puño contra la palma de la otra mano de manera muy brusca —, ya sabes lo que pasa —amenazante fue la mirada que le lanzo a su hermano antes de irse fuera de la casa.
Lincoln no se asustó por la amenaza, más bien se rio por lo bajo. Iba a ir a su partido de todos modos, así que se fue a preparar en su cuarto.
Unos minutos después, ya estaba listo para ir a ver a su hermana. Se vistió con una camiseta gris, mangas largas; una campera, un talle más grande que el suyo, de color naranja, y la dejó abierta porque así se veía mejor; jeans negros y unas zapatillas converse altas.
Por lo visto, toda la familia iba a ir al partido de Lynn, y al estar todos listos, se subieron en Vanzilla. Antes de entrar se fijó la hora por mera curiosidad; eran las 6:45 de la tarde, estuvo varias horas ayudando a sus hermanas sin descansar. Cuando entró a la van, vio cuál era el asiento desocupado, así que se sentó al lado de Lana y estuvo conversando con ella en el viaje, una conversación normal y agradable.
Llegaron sin muchos problemas, y al bajar fueron directo a las gradas, pero al peliblanco lo agarraron del brazo y lo tiraron en una especie de callejón oscuro. Alguien lo agarró del cuello de su camiseta y lo empujó contra una pared. Lynn era quien estaba agarrando a su hermano con una mirada totalmente amenazante.
—Escúchame muy bien —le dijo a su hermano, el cual estaba totalmente serio —, arruinas esto y te mato personalmente, nada de dejarte en el patio o cosas así, ahora vas a tener irte en ambulancia —amenazaba muy cerca de su oído —¿Capisci? —le susurró esta última palabra, cerca de su oído.
Lincoln no hizo nada, ni se inmutó por las palabras de su hermana. Al irse Lynn, decidió ir a las gradas lo más pronto posible. Se sentó en donde estaba su familia para poder ver el partido, lo cual vio momentáneamente y tampoco podía disfrutarlo por varias razones: La primera de ellas es el rencor hacia Lynn, la segunda es lo molestas y ruidosas que son sus hermanas, y por último su día estaba yéndose directo a la mierda.
Partido de fútbol, el equipo de Lynn, el cual Lincoln olvidó el nombre, estaba ganando al rival al llegar el entretiempo. Lincoln dio por hecho que el equipo ganador era el de Lynn, así que sin más ánimo de verlo se fue sin avisar. Había ido fuera del estadio para dormir un poco en el césped, últimamente su mente estaba muy estresada y se sentía completamente tenso. Decidió hacer algunas poses de relajación y meditó un rato.
Su aura estaba mucho más en calma y las energías negativas estaban desapareciendo... Pero como siempre, sus hermanas arruinan el momento. Sentado en el césped y respirando muy calmadamente estaba el albino, pero pronto escuchó unos pasos muy apresurados acercándose a él.
—¡Arruinaste mi partido! —dijo Lynn furiosa —, solo te pedí una cosa —remarcó fuerte la palabra "una" —, y simplemente lo arruinaste, perdimos por tu culpa — le reprochó, aún muy enojada con el albino.
Lincoln no dijo nada, pero su enojo crecía muy rápidamente; la resistencia que tuvo a las idioteces de sus hermanas, ya había mermado con el pasar de los años.
—Literalmente no haces nada bien Lincoln, no sé qué te pasó, pero es feo que nos odies como para tratarnos así —dijo Lori indignada.
El albino escaneó a sus hermanas, con la misma mirada que le había dado a Lynn en el desayuno.
—Ya no sirves para nada, eres un inútil —Lola lo miraba como si fuera patético.
Lincoln estaba a punto de reventar... Y justamente eso pasó. Sin aviso previo, se paró con una mirada totalmente sería y un aura muy abrumadora.
—¡Cierren la puta boca! —gritó a todo pulmón, totalmente seguro de todo lo que iba a hacer.
Todas se callaron, pero volvieron a mirarlo con más enojo que antes.
—¿Cómo osas insultar a tus unidades fraternales femeninas con esa actitud negativa y esas palabras tan imperativas? —dijo Lisa con cara de pocos amigos.
Lincoln ni siquiera habló, solo dejó que sus acciones hablaran por sí mismas, y de una bofetada le sacó los lentes. El golpe había sido tan potente como para que cayera al piso.
—Escúchenme atentamente basuras, porque no voy a repetir nada de lo que vaya a decir ahora —todas se quedaron atónitas por cómo estaba actuando Lincoln —. Primero que nada, voy a responderles a cada una —hizo una pausa y procedió a contestar todo.
—Lynn perder el partido fue tu culpa, punto, si no lo entiendes, ve a un psicólogo, o algo, eras obsesiva de las supersticiones —Lincoln estaba demasiado enfurecido como para parar ahora —. Lori, no las odio, más bien las amo, pero estas actitudes suyas me hacen dudar si soy feliz con ustedes —Lori sintió un peso en la espalda y una presión en el pecho, definitivamente se sintió mal por ese comentario —. Lola, te voy a educar a la antigua, y si aun así lo aprendes, verás que pasa. Te recomiendo que intentes aprenderlo a la primera —Lola sudó por eso —. Lisa, háblame así una vez más y te hago una bifurcación asimétrica en el encéfalo —Lisa se puso a llorar —. Y a todas las demás, no esperen mi ayuda en nada, de ahora en más van a ser autosuficientes. Estuve toda mi vida sirviéndoles, ¿Para qué me traten así? —se tomó una breve pausa, y siguió con lo dicho —Todo el amor, interés, empeño y tiempo que empleé en ayudarlas, acaba de morir. Siéntanse felices, ya no van a tener un esclavo que hace mal las cosas —dicho esto, Lincoln se retiró, dejando a todas las hermanas con un sabor amargo en la boca.
Algo cambió ese día, algo que nunca iba a volver a ser lo mismo que antes. Pero la realidad es que Lincoln estaba cansado...
… Muy cansado...
