"A veces, no todo tiene que salir mal en un día pésimo"
…
El camino a casa fue horrible y todo por su culpa. Con el escándalo hecho luego del partido, además de golpear a una de sus hermanas menores, y haberles gritado a las demás, ya sabía que sus padres iban a castigarlo. Lo peor de ir en Vanzilla, además del mal estado de esta, era el aura tan mala que emanaban sus familiares. Él estaba más aliviado que nunca, pero sus padres no se la iban a dejar pasar tan fácil.
—Lincoln, quiero que sepas que lo que hiciste estuvo mal, así que ya sabes las consecuencias —la palabra de su madre era inquebrantable, aparte tenía toda la razón.
—Sí, mamá —respondió de la manera más crucial posible.
—Hijo, no te voy a sermonear ni nada por el estilo, solo estás castigado con no salir con tus amigos este fin de semana, aparte, ya sé que realmente te arrepientes y es la primera vez que te pasa —Lynn Sr. sabía que era la primera vez que su hijo hacía esto, así que decidió darle un castigo más simbólico.
—Está bien papá —optó por no refutar nada.
—No pueden darle un castigo tan pequeño, golpeó a Lisa y nos trató horrible —Lynn estaba muy molesta, y en total desacuerdo con sus padres.
—Primero que nada, señorita, no eres la madre de Lincoln, esa soy yo —dijo la madre, con una voz firme —, y segundo, es la primera vez que le pasa algo así. No nos vas a decir cómo educar a Lincoln, que muy bien hace las cosas como para darle un castigo severo —Rita regañó a su hija por ese comentario totalmente extra.
Lynn Jr. se quedó callada, sabía que su mamá tenía razón. Las demás también optaron por quedarse calladas, sabían cómo era su madre enojada.
El resto del viaje fue muy callado, había emociones muy variadas de parte de sus hermanas. Lori tenía un sentimiento continuo de culpa; Luna y Luan estaban un tanto molestas con el albino; Lisa estaba triste, muy triste; Lucy solo se mantenía inexpresiva, o sea, como siempre estaba la mayoría del tiempo; Lola estaba muy disgustada, pero en el interior la angustia la estaba consumiendo; Lana estaba un tanto dudosa y pensativa de lo que Lincoln soltó al final del partido; Leni y Lily no terminaban de entender lo que sucedió hace unos minutos, era muy entendible el porqué de las dos; por último, Lincoln estaba ansioso, ya que tenía bien sabido lo que iba a hacer ni bien llegara a su casa.
Su viaje había terminado y prontamente todas se bajaron de la van, la incomodidad del ambiente ya no era aguantable por obvias razones. Al ya bajarse todas, y al casi bajarse nuestro protagonista, fue interrumpido por el llamado de su madre.
—Hijo, quiero que nos cuentes lo que pasó, escuchamos a tus hermanas hablar, pero a ti no te oímos decir nada con respecto a lo ocurrido —Rita empatizó con su hijo, sabía que él no era de reaccionar agresivo.
—Está bien, pero quiero hablar de esto en mi habitación, no me siento muy cómodo aquí —respondió este sinceramente.
—Bueno, entonces, vamos para allá —Lynn Sr. accedió ante la petición de su hijo.
Bajaron del auto, entraron a la casa y subieron directo a la habitación del albino. Sus hermanas sintieron curiosidad de lo que pasaba, pero todas se pusieron de acuerdo de que iban a hablar de algo importante con respecto a lo que pasó.
Al llegar, Lincoln dejo pasar a sus padres y luego entro él, cerrando la puerta al pasar dentro. Tiró su mochila al lado de su escritorio, y se sacó las zapatillas y las medias. Invitó a sus padres a sentarse en su cama mientras él se sentaba en su silla de escritorio. Nótese la situación de charla coloquial al estar al mismo nivel, sin ese aspecto de superioridad que dan los padres cuando el hijo se sienta, y ellos se mantienen parados y firmes.
—Bueno, voy a comenzar contando lo sucedido hoy desde la mañana, por favor, si tienen preguntas, háganlas cuando termine de hablas. ¿Están de acuerdo? —al terminar de acomodarse en su silla, comenzó a hablar.
Sus padres se miraron unos instantes, y entonces asintieron en forma de respuesta.
Antes de comenzar a hablar, tomó una postura encorvada, sus codos apoyados en los muslos y con la cabeza derecha, pero con la mirada baja, sin un punto de enfoque específico.
—Últimamente, estaba sintiéndome estresado y no podía calmarme con ningún método de relajación, así que al levantarme hice un poco de yoga, pero no dio resultado. Luego de eso me duché, me vestí y salí fuera del baño. Los problemas comenzaron cuando tuve que resolver una disputa de las gemelas —hizo una pausa para recordar mejor todo. Respiró calmadamente, y siguió —. Ya resuelto su problema, me hice el desayuno, pero como siempre, terminé haciéndole a cada una su desayuno lo mejor posible —se agarró el entrecejo en forma de molestia, mientras dejaba escapar un largo suspiro, de forma lenta —. Lo malo no fue hacerlo, lo malo fue su reacción, quejidos de todas, menos de Lucy y Lily, ellas no tienen nada que ver con esto —se tomó otra breve pausa, quería ser lo más concreto posible —. Me preguntaron si estaba molesto con ellas, si ya no las quiero, y demás cosas horribles... Pero bien que todas no dejaron nada en el plato —rio con total sarcasmo.
Sus padres estaban al tanto de cada detalle, muy interesados por el punto de vista de su hijo.
—Luego de eso, en la escuela no paso nada muy importante, ayudé a mis amigos y nada más —levantó los hombros e hizo una mueca, como restándole importancia —. La mala parte es que, en el partido de Lynn, solo la fui a ver la primera mitad y como estaba ganando, me fui a dormir en el césped. Ni bien me estaba durmiendo, vinieron todas a verme después del partido. Ella me dijo que había perdido y, como siempre, la culpa es mía —su cara neutral se transformó en una de molestia —. Todas empezaron a echarme en cara distintos hechos de los cuales me culpaban, que "¿Por qué ya no hacía nada bien?", o Lola diciendo que soy un inútil —dijo, mientras su mirada volvía a ser un calco a la que tuvo en el momento de lo sucedido.
Los padres Loud miraron a su hijo como preguntándole si quería parar, y cambio su semblante por uno un tanto más triste, negando con la cabeza en forma de respuesta.
—Ahí mismo fue cuando exploté y les dije cosas horribles. Después de terminar de hablar vinieron ustedes con Lily, y les preguntaron a las chicas lo que pasó. Esa es mi visión de cómo pasó todo, no mentí en ningún momento... Lo único que puedo decir de todo esto es: No voy a participar en nada que ellas requieran de mi parte, ni yo les voy a pedir nada, solo quiero que sepan que ya no volveré a hacer nada para nadie, a menos que yo así lo quiera. Todo esto no quiere decir que las odie, ni que a ustedes no vaya a ayudarlos, pero necesito un descanso, urgente —Lincoln terminó de relatar su día y los sucesos que acontecieron en este mismo, sintiéndose un poco ansioso por la respuesta de sus padres.
—Está bien hijo —habló el patriarca primero —, no hiciste nada malo y tuviste un mal día, pero yo no creo que un inconveniente de un solo día haya hecho esto. Te diría que pienses en lo que hiciste, ¿No crees que es muy exagerado reaccionar así? —la pregunta final fue crucial para hacer a Lincoln perder su compostura
—Papá, no es solo un día, es toda una vida. Paso todo mi tiempo disponible para ellas, les hago el desayuno, estudio, saco calificaciones más que decentes, los ayudo a ustedes, hago varios ejercicios mentales y físicos, a veces cuido de Lily, intento mantener mis pocos pasatiempos, hago tareas de la casa. Intento, aunque sea un poco, tener de mi tiempo para dormir. ¿Te parece poco lo que hago en un día? A mí no —se lo veía molesto por la estúpida pregunta de su padre —. Aparte de todo, la mayoría me trata como un esclavo, literalmente. Me humillan, me desprecian, no abren los ojos más allá de su puta nariz, y al parecer, no ven todo lo que hago por y para ellas —dijo, mientras dejaba escapar unas lágrimas de sus ojos —. Ya no lo aguanto más, fueron años de sufrimiento, ¿Crees que ya sufrí mucho, o todavía no es suficiente, papá? —su mirada le rompió el corazón a su padre.
—Hijo, no sé qué decirte —dijo este, mientras Rita solo prestaba atención y esperaba su turno para hablar —. Creo que te presionamos mucho, perdón por no darnos cuenta de esto antes... no sabíamos qué la estabas pasando tan mal, las chicas tendrán su respectivo castigo y una charla seria —Lynn Sr. miraba a los ojos a su hijo —. Pero eso será más tarde, y... No sé qué decir, solo... Gracias por ser tan bueno, de nuevo, perdón por tenerte que hacer pasar por esto; yo solo creía que estabas haciendo lo que te pedimos y poco más. Ahora entiendo mejor tu posición y por qué hiciste lo que hiciste, adiós —terminó de decir, mientras se levantaba para abrazar a su hijo. Lo cual hizo con mucho cariño, y se fue mientras se despedía de él con una sonrisa cansada.
Su madre, que ahora había quedado a solas con él, supo que esta era la oportunidad que estaba buscando para hablarle.
—Mira hijo, escuché todo y voy a serte cien por ciento sincera. Creo que tienes razón y debiste sufrir mucho por dentro, así que te voy a dar un pequeño regalo para ver si mejoras el ánimo —Rita hablaba de manera dulce y sumamente comprensiva —. Además, vamos a regañar a tus hermanas, no pueden tratarte de esa manera y creer que todo va a seguir igual —su madre ahora lo miraba todavía sonriente.
—Gracias mamá, lo único que te voy a pedir es que no le hagan nada a Lucy ni a Lily, ellas no tuvieron nada que ver —agradeció.
—Como digas —se levantó, lo abrazó y siguió hablándole —. Recuerda que te amamos y te deseamos lo mejor, mejórate pronto hijo. Por último, lo único que te voy a decir es, encuentra tu talento, ya vas a tener tiempo para ti y sería bueno si haces algo que te llene el espíritu —terminó de decir su madre, antes de retirarse.
Lincoln se quedó pensando en todo lo que habían hablado, y solo llegó a una conclusión: Sus padres entendieron todo lo que dijo y parecería que todo iría bien de ahora en adelante... O eso cree. Dejó de lado el tema anteriormente hablado, ya se sentía somnoliento. Se levantó de la silla, y decidió recostarse un rato, a dormir una siesta.
...
—... Li... ¡Li! ¡Hermano! —
Lincoln se levantó desorientado, mientras se frotaba los párpados.
—¿Qué?, ¿Qué pasa? —mientras terminaba de frotarse los ojos, intentaba enfocar su vista en la persona que lo despertó tan de golpe.
—Vine a despertarte para que sepas que ya es la hora de la cena —ahora que su hermano se había dado cuenta de que era Lucy quién lo había despertado, se sentó en su cama luego de divisarla.
—Gracias Lu, en un momento estoy allá —respondió mientras se levantaba de su cama, y se desperezaba.
La gótica tomó su rumbo para ir de nuevo a la mesa, pero sintió que su hermano le agarró del hombro.
—¿Hmm? —musitó un ruido en forma de pregunta.
Lincoln la agarró de la mejilla derecha con suavidad; mientras tanto, apoyaba su frente con la de ella y la miraba a los ojos con una sonrisa leve.
—¿Alguna vez te dije que eres mi favorita? —le preguntó con un repleto de amor fraternal.
—N-no, esta es la primera vez que me lo dices —había respondido bastante nerviosa por la repentina pregunta.
—Está bien, eres mi favorita Lu, no lo olvides nunca. Además, me encantó el Zippo, te lo agradezco de corazón —el albino comentaba, para después besar su mejilla libre.
—Qué bueno que s-sea tu favorita, y de nada por el regalo, pero ¿Por qué me lo dices ahora y por qué soy tu favorita? —preguntaba intrigada y un poco avergonzada por lo mimoso que se puso con ella tan de repente.
—Lu, eres mi favorita por varias razones: Eres agradecida, comprensiva, y tranquila; tenemos mucha confianza entre nosotros; nuestra relación fraternal es muy buena; y además de todo, amo estar contigo, y la paso bien a tu lado. Te considero la mejor hermana que tengo, por todo eso y más. Te digo esto ahora, porque me levanté feliz por unas cuantas razones y se me cruzó por la cabeza decirte que eres mi favorita. Además, si no fueras mi favorita, no sabrías que fumo en algunas ocasiones —Lincoln respondía todas las dudas de Lucy mientras le agarraba las manos con delicadeza.
Al momento de escuchar todo, solo pudo abrazarlo y llorar de la felicidad mientras lo apretaba con todas sus fuerzas.
—Después de lo que te hicimos, pensé que nos odiabas a todas. Saber que soy tu favorita me hace muy feliz, demasiado... Te quiero, hermano —dijo, mientras parecía que no iba a soltarlo por nada del mundo.
—Está bien, yo también te quiero mucho —su hermano mayor le devolvió el abrazo, sellando este emotivo momento —, pero será mejor ir a cenar antes de que se preocupen. Ve a lavarte la cara mientras me cambio la ropa, ya me molesta llevar esto puesto tanto tiempo —dijo mientras se separaba de su abrazo.
—Te espero en la mesa —respondió ella, con el rastro de rímel marcado su cara.
Se retiró de la habitación y cerrando la puerta en el proceso. Al irse, Lincoln se desvistió y decidió ponerse su pantalón para estar en casa; con una remera, mangas largas de color blanco con mangas negras, de un talle más grande que el suyo.
Salió de su habitación y bajó directamente a la mesa para comer. Al llegar se sentó al lado de Lucy, mientras le frotaba la cabeza, se había sentado en una punta de la mesa. Hoy para cenar había cerdo con varias ensaladas, y puré de papa.
Todos charlaron de sus días y de sus logros, o sea, una charla cotidiana. Al estar terminando de comer, Lynn Sr. llamó la atención de todos y comenzó a hablar.
—Atención todos, necesito hablar de una cosa, la cual creo que todos sabemos, así que sin más preámbulo voy a contarlo. Lincoln estuvo hablando conmigo y con su madre de todo lo que pasó en su día, y otras cosas que suceden entre ustedes — todas sus hijas dirigieron la mirada atentamente a su padre —. Bueno, ya todos me contaron los hechos, y con su madre tomamos la decisión de que Lincoln va a ser castigado, como bien dijimos mientras volvíamos del partido —el padre había terminado su relato, mirando a todos a los ojos.
Las chicas no tardaron en reír, hablar, comentar cosas muy demás, y no faltaban las burlas a su hermano.
—¿Ven? Se merecía un castigo por ser tan mal hermano —Lynn estaba riéndose de que salió impune de toda la situación, y que además habían castigado al pobre Lincoln.
Lynn Jr. miró a su hermano, riéndose a carcajadas de él en su cara. Mientras tanto, él solo se limitó a sacar una media sonrisa, con cara de satisfacción y relajación total.
—¿Qué te pasa hermano?, literalmente estás contento por tener un castigo —Lori le preguntó de la mejor manera, se le veía arrepentimiento por sus acciones. Eso era algo que ni Lynn, ni ninguna otra demostró en este lapso de varias horas.
—No me pasa nada Lori, solo creo que lo siguiente que va a pasar, las va a tomar por sorpresa —Lincoln miró un tanto desafiante a su hermana mayor, algo que ella no entendería hasta más tarde.
—Igualmente niñas, no solo Lincoln está castigado —al decir esto su madre, todas se callaron, ya sabían lo que vendría para ellas.
—Holy shit —Luna pensó, se había sorprendido de muy mala manera.
—Como ya saben, el castigo de Lincoln es no poder salir con sus amigos este fin de semana. Ustedes, en cambio, no va a ser nada pequeño su castigo. Voy a decirles a cada una su castigo: Lori, nada de salidas con tu novio por 2 semanas —ahora sí iban a saber que estaban muy equivocadas en su actuar.
—Pero celebraremos nuestro aniversario la próxima semana —la mayor miraba con ojos de súplica a sus dos padres.
No vas a ser excepción, así que sin quejas señorita —ahora miro a su segunda hija mayor —. Leni, tú no hiciste nada realmente malo, pero tratar así a tu hermano fue horrible. Dame todos, escuchaste bien, todos tus elementos de maquillaje, y no podrás ir al centro comercial a menos de que sea de suma importancia —Rita iba a ser firme, no dejaría ser así de mal educadas a sus hijas.
—Si mami... —respondió la modista, llena de angustia.
—Hey, se están pasando con esto, Lincoln se lleva un castigo, ¡Bah! Eso ni siquiera se puede llamar castigo, y nosotras nos llevamos lo más severo. Me parece muy injusto, él nos trató mal, no hace las cosas como se debe, no llega a tiempo, es un horrible hermano —Lynn estaba indignada con todo esto, y ni hablar de lo molesta que estaba con sus padres.
—Será mejor que te calles antes de que tu madre o yo, te dé un correctivo —su padre la miro a los ojos con cara de pocos amigos, mientras mantenía sus brazos cruzados.
—Luna... Tus guitarras eléctricas, bajos, parlantes, auriculares, reproductor MP3, micrófono, y los pedales y amplificadores, los vas a poner en el sótano hasta nuevo aviso. Y te voy a avisar una sola cosa: Si me entero de que te escapaste a la noche, digamos que no volverás a nunca más tus cosas —Rita ya no permitiría ser interrumpida por alguien más.
—'Kay mom —respondió de forma desganada la guitarrista de la familia.
—Luan, todos tus elementos de bromas, tu laptop, y las cámaras con las que grabas todo, al sótano igual que Luna. Además, no vas a poder hacer nada en "Funny Business" hasta de dentro de 1 mes —siguió castigando a sus hijas.
—Está bien —optó por no hacer ninguna broma sobre esto.
—Lynn, tú eres la que peor se ha comportado como tu hermano, así que, diles a los clubes en los que estas, que hasta dentro de 4 semanas no vas a poder volver a jugar. Lo más importante que te voy a decir es: Te encuentro maltratando a tu hermano una vez más, y no podrás hacer ninguna actividad física sin supervisión hasta nuevo aviso. ¿Entendido? —su madre fue clara en todo lo que dijo.
—Sí, señora —Lynn Jr. ya no quería tener más problemas con sus familiares.
—Lola y Lana, sin animales, concursos de belleza, maquillaje, mecánica, ni nada —Fue muy corta al hablarles, estaba cansándose de hablar —, y, por último, Lisa. Tú no vas a hacer experimentos con nadie, y tampoco vas a hacer algo que tenga que ver con perjudicar a tu familia, ni nada de eso, ¿Está bien? —terminó de sentenciar, mirando a sus hijas directamente a los ojos.
—Sí, mamá —respondieron las tres niñas al unísono.
—Bien, ahora todos a la cama, buenas noches —Rita se despidió de sus hijos, para luego irse a su habitación, sin dudas había sido un largo día.
Todos saludaron y se retiraron a sus respectivas habitaciones. Al estar dentro de la propia, Lincoln cerró su puerta y agarró un paquete de cartón rectangular, su Zippo y se subió al techo de la casa mediante la ventana.
Ya arriba se sentó en el tejado, y sacó un largo y cilíndrico Sahumerio de Jazmín, le relajaba ese olor tan peculiar. Lo prendió y lo dejó apoyado al lado suyo, con su característica estela de humo, creando formas aleatorias, y desprendiendo un hedor un tanto dulce y calmante. Se recostó al lado de este, y dejo de estar tenso, pasando a un estado de paz que no sintió en años.
A fin de cuentas, todo fue muy espontáneo...
