Callejón Diagon parte 2

—Bien, primero iremos por su uniforme —dijo Severus señalando hacia

«Madame Malkin, túnicas para todas las ocasiones»—. Mientras le miden las túnicas yo iré por unas cosas señor Crane, así que no salga aquí espéreme ¿entendido?

—Si señor.

Harry entró solo en la tienda de Madame Malkin, sintiéndose algo nervioso.

Madame Malkin era una bruja sonriente y regordeta, vestida de color malva.

—¿Hogwarts, guapo? —dijo, cuando Harry empezó a hablar—. Tengo muchos aquí... En realidad, otro muchacho se está probando ahora.

En el fondo de la tienda, un niño alto flacucho y pecoso, con manos y pies grandes y una larga nariz, estaba de pie sobre un escabel, mientras otra bruja le ponía alfileres en la larga túnica negra. Madame Malkin puso a Harry en un escabel al lado del otro, le deslizó por la cabeza una larga túnica y comenzó a marcarle el largo apropiado.

—Hola —dijo el muchacho—. ¿También Hogwarts?

—Sí —respondió Harry.

—¿Ya sabes en qué casa vas a estar?

—No —dijo Harry, sintiéndose cada vez más tonto.

—Bueno, nadie lo sabrá realmente hasta que lleguemos allí, pero yo sé

que seré de Gryffindor, porque toda mi familia fue de allí.

—Mmm —contestó Harry, deseando poder decir algo más interesante.

—¡Oye, mira a ese hombre! —dijo súbitamente el chico, señalando hacia la vidriera de la parte de enfrente del local. Donde estaba el profesor Snape, para después ingresar, a esperarlo.

—Es el profesor Snake—dijo Harry, contento de saber algo que el otro no sabía—. Trabaja en Hogwarts.

—Oh. Sí, claro —dijo el muchacho—, he oído hablar de él. He oído decir que es muy injusto con todos los que no son de Slytherin, también me han dicho que es un murciélago gigante o algo así.

Cada vez le gustaba menos aquel chico. Harry recordaba un niño fastidioso y consentido que conoció en la escuela.

—Yo creo que es grandioso —dijo Harry con frialdad.

—¿Eso crees? —preguntó el pelirrojo en tono burlón—. Si es un maestro ¿Por qué está aquí contigo? ¿Dónde están tus padres?

—Están en casa —respondió en pocas palabras. No tenía ganas de hablar de ese tema con él.

—Oh —dijo el otro, aunque no pareció que le importara—. Pero

eran de nuestra clase, ¿no?

—No hacen magia, si es eso a lo que te refieres

Pero antes de que Harry pudiera contestar, Madame Malkin dijo:

—Ya está listo lo tuyo, guapo.

Y Harry, sin lamentar tener que dejar de hablar con el chico, bajó del

escabel.

—Bien, te veré en Hogwarts, supongo —dijo el muchacho.

Harry estaba muy silencioso y Severus lo noto.

—¿Qué sucede? —preguntó Severus.

Cuando salieron de la tienda, preguntó:

—Señor ¿Qué son Slytherin y Gryffindor?

—Casas del colegio. Hay cuatro.