Ángel del Destino

Última parte

Habían pasado dos semanas desde la concepción y Kohaku había salido exitosamente embarazada, el ovulo fecundado llegó al útero y se implantó en las paredes de este mismo, adhiriéndose al endometrio, convirtiéndose en blastocito, y se suponía que con eso el ángel Tront sería libre de Senku, libre de buscar constantemente la forma de atarlo a una mujer, libre de esta misión divina que acabó siendo infernal… pero no.

En vez de ahora estarse dedicando únicamente a cuidar del embarazo de Kohaku hasta que pasara el primer trimestre, que era el más riesgoso y en el que había que ser especialmente cuidadoso al asegurar la correcta formación de los órganos, el ángel Tront aparte de cargar con la responsabilidad de que el alma estuviera sana hasta conseguirle un ángel guardián tenía que cargar con la responsabilidad de atormentar a Senku por arruinarlo todo.

Ni siquiera estaba intentando idear un plan para juntarlos otra vez, estaba tan molesto que lo único que hacía era planear estrategias para hacer a Senku sentirse más y más miserable. ¡Y es que se lo merecía!

Esas dos semanas todos los días en Tokio fueron nublados, fríos y lluviosos, el ángel del destino era incapaz de controlar sus emociones, por más que lo intentaba, ¡cada vez que lo recordaba sentía ganas de hacer cosas nada propias de un ángel de los cielos! Cosas como golpear mortales, por ejemplo. Específicamente mortales con cabello de lechuga.

Fue el ángel guardián Lein quien tuvo que golpearlo a él para hacerlo entrar en razón.

—¡Esto no puede seguir así! ¡Tienes que volver a juntarlos! ¡Mi Kohaku está perdiendo apetito debido a la tristeza que le causó tu insensible Senku! —le chilló, sacudiéndolo tanto que empezó a perder varias plumas—. ¡Ella ama la comida! ¡Y tiene que cuidarse ahora más que nunca! ¡Debes hacer que él le pida perdón y empiece a cuidarla y hacerla feliz como es su deber!

—¡Lo sé! —sollozó un poco, apartándose de ella con las alas caídas—. ¡Esto no debería haber pasado! También quiero que le pida perdón, pero… Es Senku. No sé cómo manejar una situación como esta tratándose de alguien como él. —Bufó y los cielos se sacudieron con algunos truenos y relámpagos—. Ahora, si me disculpas, iré a seguir atormentándolo. Mañana empezaré a pensar en algo para volver a juntarlos. Lo prometo. —Al hacer esa promesa, Lein finalmente se tranquilizó y volvió con Kohaku.

Senku ahora mismo estaba trabajando con algunos químicos en su laboratorio, buscando la forma de mejorar su motor para cohetes, y el ángel Tront sonrió vengativamente al ver algunos materiales con los que estaba trabajando.

Como buscaba agilizar el costo del combustible, Senku estaba experimentando con gases bastante comunes como lo era el hidrogeno, el oxígeno y el carbono. En las condiciones en las que se encontraban los gases no servían para lo que Tront quería hacer, pero nada era imposible con el toque de un ángel del destino, así que se puso manos a la obra para su plan malvado.

Primero, rompió los tubitos que transportaban los gases a otros recipientes y, a medida que esos gases se elevaban, modificó sus propiedades para que juntos formaran cinamaldehído, el compuesto que daba ese olor tan dulce a la canela. Luego, a toda velocidad, hizo soplar una brisa que trajo consigo el aroma de las flores que previamente hizo crecer fuera de laboratorio. Como resultado, el aroma del champú de Kohaku se formó justo para ingresar a las fosas nasales de Senku, haciéndolo congelarse a medio camino de reemplazar los tubos rotos.

Se quedó totalmente rendido ante el aroma, su expresión se derritió, sus ojos se llenaron de anhelo y el ángel Tront pudo prácticamente oler su desesperación por la mujer que él mismo rechazó.

Sonrió de forma macabra y detuvo la brisa de inmediato, haciendo que se llevara el aroma a canela también, e intensificó el olor a antiséptico del laboratorio, viendo complacido como el rostro de Senku se arrugaba con decepción por perder el aroma agradable que tanto extrañaba.

No detuvo ahí sus travesuras, de inmediato fue con uno de los compañeros de trabajo de Senku y usó un susurro angelical para que le mostrara algo que había preparado previamente. El compañero accedió y fue con Senku, que ahora estaba deprimiéndose mientras reemplazaba los tubos, y le enseñó la nueva foto del sitio web del conglomerado Nanami.

—¡Mira, apareces tú cerca del hijo del CEO! ¡Esto será una excelente publicidad! —Era una foto de cuando estaban en Brasil, y claro, Kohaku también estaba allí.

Senku miró a su compañero de trabajo con toda la amargura del mundo, antes de marcharse pisoteando, dejando confundido al otro humano.

Perfecto. ¡Sufre, Senku, sufre!

El ángel Tront no dejó de reír mientras lo seguía en su auto.

Dispuesto a hacer otra maldad, hizo que el GPS se prendiera solo.

Girando a la izquierda, verá a Leona… Leona… Leona… Leona…

Como un completo estúpido, Senku giró la cabeza a la izquierda, como si de verdad esperara ver a Kohaku allí, pero todo lo que vio fue un monumento a Leonardo Da Vinci.

Leona… Leona… Leonardo Da Vinci —dijo la voz del GPS una vez Tront decidió que ya fue suficiente de hacerla trabarse en la palabra incompleta—. Girando a la derecha, verá a… —Senku apagó el GPS con furia y siguió conduciendo molesto, mientras que el ángel no dejó de reírse casi con maldad.

Una vez llegó a su casa, no dejó de susurrarle el nombre de Kohaku todo el tiempo cada vez que él intentaba concentrarse en otra cosa para no pensar en ella, hasta lo hizo encontrar un cabello rubio en su ropa, haciéndolo gruñir de desesperación porque todo le recordaba a ella en todo momento.

—¡JA! ¡Esto te pasa por arruinar años de trabajo! —le gritó vengativamente—. ¡Y no se ha terminado, Senku! ¡Nunca se terminará! ¡Algún día uno de los dos tendrá que ceder o morir! —Lo apuntó con un dedo—. ¡Y adivina qué! ¡Soy inmortal! ¡JAJAJA! —Rio desquiciadamente.

Un carraspeo molesto lo hizo detenerse y voltear, viendo a Lein zapateando en el piso, con sus alas crispadas señal de que estaba molesta.

—Me alegra que estés dándole lo que se merece —le dijo— ¡pero ya fue suficiente! ¡Mi Kohaku está demasiado triste y ya no es hora de venganzas, es hora de soluciones! ¡Tenemos que hacer que se reconcilien y finalmente se queden juntos!

—Sí, lo siento. —Rio nerviosamente—. Me deje llevar un poco… ¡En fin! Ahora podemos pensar en un plan. —Abandonaron la casa de Senku y fueron a casa de Kohaku—. También quiero que se junten lo antes posible, tanta tristeza y estrés en la madre podría dañar al alma salvadora. Y ahora mi prioridad se supone que es la salud de mamá y bebé. ¡Pero Senku tenía que arruinarlo! —gritó, provocando varios rayos y truenos sobre la casa de Kohaku cuando llegaron.

El ángel Lein le dio un zape.

—¡Cuidado! ¡No desates tu ira cerca de mi humana! ¡Ya casi le tiras un rayo una vez, irresponsable!

—¡¿Y tú cómo sabes eso?!

—Lo leí en tu informe. —Le sacó la lengua, antes de entrar en la casa atravesando el techo. Tront la siguió y ambos empezaron a volar cerca de Kohaku dormida.

El ángel rubio activó su visión angelical especial para ver el estado del alma salvadora, viendo que se estaba desarrollando correctamente hasta el momento. Bien.

—Oye, hablando de informes… —murmuró Lein—. ¿No te toca ya hacer tu informe? ¿Siquiera has notificado a los cielos que el alma salvadora ha encarnado por fin? —Tront se congeló.

—¡NO PUEDE SER! —gritó, haciendo a Lein volar de un salto fuera de la casa—. ¡Lo olvide por completo! ¡Me van a regañar por esto! —lloriqueó, saliendo a toda velocidad hacia los cielos—. ¡TODO ES TU CULPA, SENKU! —chilló con enfado, antes de llegar al jardín del administrador con las alas caídas.

Lein lo siguió, quedándose detrás de él.

El ángel administrador los miró con reproche.

—Note que el alma jamás nacida ya no está en mi jardín. —Miró al ángel rubio con sequedad—. Comunique eso a los superiores y todos hemos estado esperando tu reporte, ángel Tront. ¿Tu misión ya ha sido exitosamente completada? —Cruzó los brazos.

—Bueno… ¡Sí, sí, claro! —Asintió, riendo mientras escribía el informe mentalmente detrás de sus alas, usando una pluma y transformando un trozo de nube en pergamino—. Está completada, sí, mi misión fue todo un éxito…

—¿Pero? —El ángel administrador ya se imaginaba que algo andaba mal.

—Bueno… —Soltó una risilla nerviosa mientras, a regañadientes, escribía en el informe la parte mala de su éxito—. Resulta que… Sí, complete la misión —Asintió, queriendo enfatizar eso—, pero… Emm… Ishigami Senku… Él… en este momento, ama muchísimo a la madre del alma salvadora, sí. —Carraspeó—. La ama mucho en verdad, solo que… no están… juntos. —Cerró los ojos, esperando los gritos.

Estos no tardaron en llegar, por supuesto.

—¡¿QUÉ?! ¡¿Hiciste que concibieran al alma sin AMOR?!

—¡No, nada de eso! —Se defendió de inmediato—. ¡Ellos se aman y mucho! ¡El único problema aquí es el de siempre! ¡La horrible personalidad de ese humano imposible de juntar! —empezó a gritar también—. ¡Casi pude darles el hilo rojo, pero no estaban listos y luego él lo arruinó todo! ¡Pero sí se aman!

—¡Si se aman deberían estar juntos y hasta en matrimonio o a punto de casarse! ¡El alma no puede ser criada solo por la madre, no le basta solo con nacer! ¡Debe ser criada por Ishigami Senku! ¡Sino no será la salvadora de la humanidad! ¡¿Qué acabas de hacer, Tront?! ¡Debiste haberlos casado primero!

—¡Hablas solo porque no los conoces! ¡No sabes cuánto me costó siquiera que se besaran! —Cruzó los brazos, haciendo pucheros—. ¡Si hubiera esperado a que se casaran para que pudieran concebir el alma, la pobre salvadora habría tenido que enfrentarse a la extinción de la humanidad con cinco años! ¡Ahora al menos será una adolescente cuando ese momento llegue! ¡¿Y acaso alguien me felicitó por mi esfuerzo?! ¡NO! ¡Todos solo saben gritarme! —Estaba tan enfadado que hasta las nubes del paraíso empezaron a volverse negras.

—¡Y es con razón que te gritamos! —insistió el administrador—. ¡Se supone que eres el mejor, sabes lo importante que es esto! ¡Tu misión no ha sido completada! Tienes que hacer que los padres se reconcilien, se casen y críen al alma salvadora con amor, los dos juntos. —Finalmente, dejó de alzar la voz y lo miró seriamente—. Aún no hemos confirmado que la humana que escogiste sea la madre asignada por designio divino, y si te equivocaste sería una catástrofe. Y ahora dices que él la dejó…

—¡Eso sí que no! —lo interrumpió—. Sí, la dejó, es un humano increíblemente inepto para ser tan listo, pero puedo jurar que ella es la indicada. Puedo jurar que se aman profundamente el uno al otro, los humanos cometen muchísimos errores cada día de sus vidas, aunque a veces los ángeles también… Lo de Senku fue un gran error, pero él va a recapacitar, y yo habré cometido muchos errores, pero en esto no me equivoque y desde ahora no cometeré más errores, haré que se reconcilien y que el alma sea criada con amor, como debe de ser. Es mi trabajo, y siempre hago bien mi trabajo. Lo sabes.

El ángel administrador llevó dos dedos a frotar sus sienes, antes de negar con la cabeza y suspirar resignado.

—Entrégame tu informe, Tront. Hablaré de esto con los superiores y trataré de tranquilizarlos con tu discurso barato, tienes suerte de que confíen tanto en ti. —Bufó mientras Tront le entregaba el pergamino—. Y bueno… ya que el alma salvadora ha encarnado, se le asignara pronto un ángel de la guarda competente para protegerla durante toda su vida, siendo una persona tan importante para la humanidad. Por mientras, tú sigue asegurándote de que se desarrolle bien en el vientre materno. Y tú, ángel Lein —Miró al ángel femenino, que se tensó—. Acércate aquí un momento. —Aunque confundida, la castaña con mechones rubios se acercó al ángel administrador.

—¿P-pasa algo?

—Ahora proteges a la madre del alma más importante para la humanidad, mientras el alma esté desarrollándose en el vientre de esa humana, ella es la persona más importante en la Tierra. —Lein tragó saliva, de repente sintiendo la presión—. No te preocupes demasiado, pronto tendrás otro compañero ángel guardián para ayudarte, pero por mientras… —El ángel administrador sacó un cofre de detrás de su escritorio y lo abrió.

De inmediato, una lluvia de plumas doradas se fundió en las alas de Lein, haciendo que la mitad inferior de sus plumas de blanco puro se volvieran doradas. Aparte, una espada dorada y un arco con flechas doradas voló hasta ella, que tomó la espada y alzó el brazo para que el arco y las flechas pudieran acomodarse solos.

—Ooh… —Lein cerró los ojos, sintiendo todo el poder embargarla—. Impresionante, me siento mucho más fuerte ahora…

—Has sido ascendida a ángel de la guarda de primera categoría —dijo el administrador con su sequedad de siempre—. Ve a entrenar con el arcángel Sheen cuando tu humana duerma y estés convencida de que no hay peligro cerca, pulirá tus habilidades con tus nuevas armas y tu nueva velocidad.

—¡S-será un honor! —Hizo una reverencia, sin poder contener su enorme sonrisa.

—Bien, ya tienen sus órdenes. Tú, repara tu error y termina tu misión. —Señaló a Tront—. Y tú, protege a tu humana con toda tu alma. —Señaló a Lein—. Ahora váyanse. Tengo cosas que hacer.

Aliviados, los dos compañeros se retiraron, volando hasta casa de Kohaku. Con su nueva velocidad, a Tront le costó mucho seguirle el ritmo a Lein, que no dejaba de reír y celebrar por sus nuevas habilidades.

—¡Ya eras más rápida que yo, pero esto es absurdo! —exclamó al llegar con Kohaku—. Felicidades, compañera, solo intenta no dejarme tan atrás —bromeó, los dos riendo.

—¡Gracias! ¡Y lo intentaré! —Sacó su espada y la examinó un momento—. Así que… Pronto tendremos a otro ángel de la guarda por aquí, ¿eh?

—Sí, y pronto serán solo ustedes dos.

—¿Eh? —Lein guardó su espada de inmediato, mirándolo con los ojos muy abiertos.

—Ya lo sabes, los ángeles de la guarda son de por vida. —Sonrió tristemente—. Tú estarás con Kohaku hasta que ella muera y el ángel que llegue estará con el alma hasta que muera, así funciona. Yo solo estaré aquí hasta que pasé el primer trimestre de embarazo y hasta que logré asegurar que los dos se quedaran juntos para criar a su bebé.

—Es cierto… —Lein suspiró con tristeza—. No lo había pensado así… Aunque pasamos tan poco tiempo juntos, tres años, casi nada, ya me acostumbre mucho a ti.

—No se supone que las misiones de los ángeles del destino duren tanto, solo que Senku es un dolor de cabeza. —Bufó, ceñudo, haciendo a Lein reír—. Nunca tuve una misión tan larga… Creo que lo extrañare.

—¿A Senku? —Lo miró con sorpresa.

—A todo. —La miró intencionalmente—. Es raro que tenga una compañera, fue muy agradable no estar solo. Creo que habría tardado mucho más de no ser por ti.

—¡WAA, yo también te quiero, compañero! —Lein lo abrazó llorando a moco tendido—. ¡Y no te preocupes, vamos a completar lo que queda de la misión y lo haremos juntos! ¡No dejaremos que el bebé de mi Kohaku crezca sin su padre!

—Gracias, gracias. —Rio, correspondiendo a su abrazo, antes de apartarse y mirarla seriamente—. Aunque… ¿sabes? No me preocupa tanto que crezca sin su padre.

—¿A qué te refieres? No entiendo.

—Me refiero a que… Senku no haría eso. —Se sentó en el marco de la ventana, muy serio—. Puede ser muchas cosas, pero es un hombre respetable, con un gran sentido del deber. Para mí sería tan fácil como esperar a que el embarazo de Kohaku se empiece a notar, entonces solo hago que se encuentren y Senku sabría que el bebé es suyo, no es tan tonto. Y, apenas lo sepa, apenas vea que va a ser padre, él querrá hacerse cargo. Él estará allí para el alma salvadora, independientemente de su relación con Kohaku.

—Creo que eso es una de las mejores cosas que has dicho de él —murmuró Lein, sorprendida, para luego sonreír—. Aw, en el fondo si lo quieres. —Pinchó su mejilla juguetonamente.

—Somos ángeles, queremos a todos los humanos de buen corazón. —Bufó, apartando su mano con un sonrojo muy marcado en su rostro pálido—. Como sea, habló en serio. La misión está prácticamente hecha, él la ama, ella lo ama, van a tener al alma salvadora y la van a criar ambos, solo falta que se reconcilien y empiecen una relación verdadera.

—Supongo que no será tan fácil…

—Cuando se trata de Senku nada es fácil. —Arrugó todo el rostro—. Sin embargo… —Sonrió— tampoco es tan difícil como el administrador teme. Ya pasamos por lo peor, ahora solo queda pulir los detalles.

—¿Y qué harás? ¿Esperar a que el embrazo se note?

—Podría… pero eso no sería tan divertido. —Ambos se sonrieron—. Y todavía no acabó con Senku, merece un poquito más de castigo. —Soltó una risita casi malvada—. Voy a darle donde le duele… ¡Lo volveré loco de celos! ¡Inicia mi plan! ¡Hacer que Senku tema perder lo que ya tenía!

Oh, la vieja confiable… ¡Benditos sean los celos y la posesividad de los humanos!

El ángel Tront estaba más motivado que nunca, ¡ya tenía la victoria, solo le faltaba firmarla! Y por firmarla se refería a literalmente, tenía que asegurar el premio envolviéndolo con el lazo más preciado de todos: el hilo rojo del destino. Firmaría las almas de Senku y Kohaku para que se quedaran juntos en esta vida y en las siguientes. Quizás así libraría al alma de Senku de la eterna soledad y al alma de Kohaku de su ciclo interminable de muertes a corta edad.

Se complementarían el uno al otro como ya venían demostrando en esta vida, y sería para siempre.

Era una de las partes que más amaba de su trabajo, ver a las almas gemelas formarse, enamorarse y unirse… no había nada más hermoso.

No descuidó el cuidado de Kohaku y su bebé mientras planeaba su estrategia para volver a juntar a la parejita y esta vez sin fallos. Lo que iba a hacer era un poco rastrero, pero estaba seguro de que valdría la pena.

Pasaron otro par de semanas, Kohaku cumplió un mes de embarazo y empezó a sentirse extraña, con nauseas, un gran apetito y un gran cansancio, el estrés tampoco la ayudaba mucho, puesto que seguía triste por alejarse de Senku. No se habían vuelto a ver desde aquella noche.

Tront se estaba asegurando que el embarazo se desarrollara bien, pero estaba comenzando a temer que el estrés la afectara de manera negativa, así que constantemente hacía que le pasaran cosas buenas para mejorar su humor. En la televisión siempre encontraba cosas que le gustaban, su serie favorita tenía momentos emocionantes, le regalaban comida en los puestos, su casa estaba rodeada de aromas agradables y la ciudad cerca de donde vivía no era tan ruidosa. Además, intentaba que el clima también fuera agradable para ella, incluso aunque le era difícil mantener a rayas sus emociones. Y por supuesto que también la hacía tener puros sueños alegres y bellos.

Con Senku era todo lo contrario, mientras esperaba a unir todas las piezas para su plan, no dejaba de hacerle la vida miserable, hacía que todo le recordara a Kohaku, canceló su serie favorita, lo hacía pisar popo de perro, empeoraba el clima cerca de donde estaba, constantemente le cortaba la luz en el laboratorio y en la casa y lo hacía tener sueños que rayaban en pesadillas para agrandar la culpa que ya debía estar sintiendo por haberse alejado de Kohaku. Tampoco se pasaba tanto, ¡pero es que se lo merecía! Y eso que su plan ni siquiera había empezado todavía.

Pasaron otro par de semanas y finalmente llegó el nuevo ángel guardián del alma salvadora.

Por supuesto, era un ángel de la guarda de primera categoría y con mucha más experiencia que ellos, e incluso aunque tenía un rango superior el ángel Tront se sintió intimidado con su presencia.

—Mi nombre es Ceilinitia —dijo la guardiana de largo cabello rubio rizado y ojos celestes, ella se parecía un poco a Tront, incluso, aunque él tenía los ojos de color azul oscuro y el cabello corto—. Pueden llamarme Ceilin. Espero trabajemos bien juntos. —Eso fue todo lo que dijo, en tono totalmente indiferente, para luego clavar la mirada en Kohaku, que en ese momento estaba durmiendo.

Tront y Lein intercambiaron una mirada.

Aparentemente Ceilinitia era de esos ángeles que se tomaban demasiado en serio su trabajo. Lo cual era bueno, pero… sería difícil adaptarse a ella, ya lo estaban sintiendo.

—Saben… —Se estremecieron cuando Ceilin volvió a hablar—. La madre… apesta a demonio.

—¡¿Cómo te atreves?! —gruñó Lein, indignada porque insultaran a su preciosa Kohaku.

—No es un insulto, ángel Lein. —Volteó a verla con seriedad mortal—. Los demonios rondan cerca de la madre. ¿Cómo es posible que no se dieran cuenta?

—¿Eh? —Lein de inmediato fue a abrazar a Kohaku, frunciendo el ceño—. Pero… no huele a demonio. Reconozco el horrible olor de esos seres, me habría dado cuenta.

—Yo también conozco el aroma de los demonios y no huelo nada, ángel Ceilin. —Tront rápidamente se puso del lado de Lein.

—Huelan otra vez. —Se arrodilló al lado de Kohaku—. No es un demonio normal… Es un ángel caído, uno de los peores demonios de la existencia, aquel que una vez sirvió al creador.

Tront y Lein de inmediato intercambiaron miradas.

—Nunca antes me tope… con un ángel caído —dijo Lein, avergonzada—. No conozco el aroma.

—Yo lo estudie, pero no lo recordaba. —Tront suspiró, agudizando sus sentidos para intentar percibir el aroma—. Es cierto, huelo a ángel caído, pero… este olor… lo reconozco… —Frunció el ceño profundamente—. Pertenece a… —Abrió mucho los ojos, antes de mirar a los ángeles femeninos con pánico—. Quédense aquí, ya regreso.

Se fue volando a toda marcha hacia un lugar que solía frecuentar mucho, en especial últimamente.

Llegó a la mansión Nanami y entró a la suite personal de Ryusui, que estaba bebiendo vino con Asagiri Gen.

Ninguno de los dos lo miró, pero Tront ya sabía que uno de los dos podía verlo.

—Tú. —Señaló a su sospechoso, que siguió sin mirarlo—. Sé que puedes verme… Asagiri Gen.

Por la sorpresa, Gen no se contuvo y le devolvió la mirada, pero fue Tront el que casi se va de espaldas cuando Ryusui también empezó a mirarla.

—Eh… ¿Nos descubrió? —preguntó Ryusui con nerviosismo.

—Eso parece. —Gen rio nerviosamente—. Me alegra que no hayas traído a las angelitas de la guarda contigo, sin embargo, ángel Tront~.

—No crean que no puedo defenderme sin ellas. —Empezó a formar un trueno en cada mano—. Y si quiero, puedo hacer que el destino se ponga a mi favor en una batalla. Tienen cincuenta segundos para hablar antes de que los delate con toda la orden celestial.

—Si nos das ese tiempo, es porque ya sospechas que no somos una amenaza para ti~ —canturreó Gen astutamente, tomando de su copa de vino con tranquilidad—. Y es que piénsalo~ ¿por qué te ayudaríamos si quisiéramos intervenir en la misión de los cielos?

—Entonces sabían de mi misión y me estaban ayudando apropósito. —Alzó ambas cejas—. ¿Por qué? Explíquense. Además, sé con certeza que Ryusui es humano. ¿Por qué puede verme también?

—No te he podido ver todo el tiempo —confesó Ryusui—. Solo cuando Gen me presta algunos de sus poderes. Y sí, soy un humano común y corriente, con un amigo demonio. —Chocó su copa con la de Gen.

—¿Cómo lograste disfrazar tu olor a demonio de forma tan experta? —murmuró Tront, impresionado—. De no ser porque llegó el ángel de primera categoría, nunca me habría dado cuenta.

—Soy de esos ángeles que eligieron perder sus alas para vivir entre los mortales, pero algo paso… —Su mirada se ensombreció—. Perdí a mi razón para ser mortal, así que pedí que me arrancaran una sola ala para dejar de ser ángel y poder vivir entre los mortales, aunque eso sí, mi ala se ha ido ennegreciendo con el paso de los siglos, así que debo oler a demonio a este punto, pero no tanto. Es mi esencia natural~. —Guiñó un ojo.

—¿Y qué quieren de mí y mi misión?

—Apoyarla —declaró Ryusui, chasqueando los dedos con una gran sonrisa—. Soy humano, y estaré vivo cuando empiece el fin de nuestra especie. Preferiría no extinguirme, muchas gracias.

—Y yo estoy esperando a que cierta alma reencarne para poder arrancarme mi ala restante a gusto y ser mortal~ —canturreó Gen como si no fuera la gran cosa—. Necesito que la humanidad siga por muchos más siglos, por eso le pedí ayuda a Ryusui-chan para juntar a la parejita progenitora del alma salvadora~.

—¿Cómo sabías que eran ellos? Ustedes conocen a Kohaku desde hace tiempo, ¿verdad?

—Tenemos un vidente que puede ver lo que ven otros videntes~ —aseguró Gen—. Vio el designio divino. Ishigami Senku y Hizashi Kohaku deben ser los padres del alma salvadora. Aunque no sé por qué tardaste tanto en encontrar a Kohaku-chan~.

—Entonces sí tenía razón… El designio sí estaba incompleto y alguien borró el nombre de Kohaku apropósito. —Se llevó las manos a la boca, pensativo, antes de fruncir el ceño—. Esperen. ¡No debería confiar tan fácilmente en un demonio, por más que antes fuera un ángel! —Volvió a sacar sus rayos.

—Te doy permiso de tocar mi alma sí lo deseas~.

—Eso solo lo hacen los matrimonios o los interrogadores más descorazonados a los peores prisioneros… —El ángel Tront lo miró con repulsión.

—Si no vas a confiar en mí, entonces este es el método más rápido~. No tengo nada que esconder, de todos modos… Bueno, sí he cometido muchos pecados carnales, pero ya no pueden juzgarme por eso~.

Tront se estremeció con asco, pero de todos modos se convenció de que tenía que hacerlo. Era la forma más rápida de asegurarse de que el demonio no estuviera mintiendo.

Sopló su mano para purificarla y atravesó el pecho de Gen, activando su visión angelical al mismo tiempo, para así llegar a tocar su alma con la punta del dedo.

De inmediato vio una lluvia de recuerdos de la vida de Gen pasar por sus ojos, sus sentimientos, sus más profundos pensamientos, sus errores, sus aciertos, sus pecados y su dolor.

Apartó la mano de inmediato, sacudiendo la cabeza.

—Por el creador… has hecho muchísimas estafas y actos carnales repulsivos. —Hizo una mueca de espanto.

—Pero nada que me rebaje a la maldad de un demonio, ¿o me equivocó?~

—Tienes razón. —Suspiró, aliviado—. Bueno… me alegra no tener que enviarlos al infierno, ustedes han sido mis mejores aliados. —Sonrió sinceramente—. Pero… cuando descubrí que eras un demonio, pensé que tal vez tú fuiste el que enfermó a la hermana de Kohaku hace algunos meses…

—No, no lo hice, te dije que estoy de tu lado. —Frunció el ceño oscuramente—. Aunque… creo saber quién es el responsable de enviar a un demonio cualquiera a hacer ese trabajo sucio.

—¿Lo sabes?

—La respuesta no te gustara~.

—Dime.

—Bueno, los demonios no tienen mucho interés en que se extinga la humanidad, se les acabaría la diversión~. Por otro lado, pueda que exista algún ángel corrupto cansado de servir a los viles mortales~.

—Imposible, todos los ángeles amamos a las creaciones de nuestro padre. —Lo miró con ira—. No existe la corrupción en el reino de los cielos.

—¿Oh? —Ryusui alzó ambas cejas, con una sonrisa petulante—. ¿Entonces de dónde salió el rey del infierno? ¿No fue el ángel más bello del reino de los cielos?

Tront se quedó en blanco por un momento, antes de contestar entre dientes.

—Él mismo se puso ese título, por lo que oí —murmuró por lo bajo—. Como sea, aun si fuera posible… es una acusación muy grave. ¿Saben quién es?

—No~ —dijo Gen, mirándolo con una sonrisa a sabiendas—. Aunque tengo la impresión de que tú sí puedes tener una idea de alguien que quiera sabotear tu misión… ¿o no?~

El ángel Tront apartó la mirada nerviosamente.

—No tenemos pruebas de nada, mejor callarnos la boca. —Bajó la cabeza—. Hablaré este tema con mi superior de mayor confianza, pero no será fácil atrapar a un ángel corrupto… Como sea. —Carraspeó—. Me aseguraré de que las ángeles de la guarda no los maten, pero mantengan un perfil bajo. Y… ya que ahora puedo hablar directamente con ustedes… —Los miró con una sonrisa—. ¿Qué les parece si me ayudan con mi plan?

—¿Hmm? —Ambos ladearon la cabeza, con sonrisas interesadas.

Pasaron otro par de semanas y Kohaku comenzó a sospechar que algo andaba mal con ella.

—Yo nunca me enfermo —le dijo a Ruri—. Y ayer me sentía tan cansada que tuve que faltar al trabajo.

—Mmm… —Ruri la miró con preocupación—. Se me ocurre algo, pero… —Apartó la mirada, sin estar segura de querer preguntar qué tan lejos había llegado con Senku después de que Kohaku se negara a hablar más de él, simplemente diciéndole que al final él no quería nada con ella.

Para el ángel Tront no era tan conveniente que Kohaku se enterara del embarazo ahora, así que susurró algo para que Ruri sugiriera que lo que le pasaba era estrés y por suerte el tema se desvió a eso, por lo que Ruri le sugirió relajarse, tomarse unos días o incluso irse de vacaciones.

Kohaku dijo que lo pensaría y el ángel Tront aprovechó esos pensamientos para que se hiciera una maratón de los nuevos capítulos de su serie favorita.

—¡Entiende, hermana, él me dijo que no quiere nada serio conmigo! —gritó la protagonista de la serie a su hermana.

A este punto Kohaku estaba llorando a moco tendido porque las situaciones en la serie le recordaban mucho a su horrenda vida amorosa.

—¡Pero hermana, debes entender que algunos hombres son idiotas y no saben lo que quieren! —dijo la hermana de la protagonista—. ¡Aún nos queda una estrategia para ver sí él realmente te ama o no!

Kohaku se inclinó hacia adelante en el sofá, mirando interesada a la televisión mientras se llenaba la boca de fresas y aceitunas.

—¿Cuál estrategia? ¡Sí él fue muy claro en que lo nuestro fue solo una noche de pasión y nada más!

—No, hermana, él dijo que estaba muy ocupado con su trabajo. El problema no es que no te amé, sino que aún no sabe apreciar lo importante que eres. Y tienes que enseñarle a apreciarte. ¡Tienes que hacerte valer! Muéstrale las consecuencias de que actué sin pensar. ¡Muéstrale que no puede vivir sin ti!

—¿Cómo, hermana? ¡¿Cómo?!

—Con celos —dijeron al mismo tiempo la hermana de la protagonista de la serie y el ángel Tront, los dos con sonrisas maliciosas.

—¿Celos? —susurró Kohaku, mirando boquiabierta la pantalla.

—Finge salir con alguien —dijo triunfante la hermana de la protagonista—. ¡Y que ese idiota lo vea! ¡Que sepa lo que se pierde! Y te aseguró que va a recapacitar y verá lo que realmente vales. Dejará de ser un idiota y analizará lo que siente en vez de lo que le conviene. Analizará que su amor por ti es más importante de lo que pensaba.

—Fingir salir con alguien… —murmuró Kohaku, pensativa, antes de seguir llenándose la boca de fresas y aceitunas.

Lein miró boquiabierta a Tront.

—¿Lo que estuviste planeando era alterar el guion de su serie favorita para convencerla de esa locura?

—¡Sip! ¡Y no es una locura, es un clásico, una estrategia común y simplona, pero efectiva! —Sonrió astutamente—. Y no es lo único, sígueme un momento.

—Ok. Cuídala, por favor —le dijo Lein al ángel Ceilin, que asintió sin decir palabra.

El ángel Tront guio a Lein hacia la casa de Akihiro, el compañero que ya había sido utilizado como tercera rueda antes. Él estaba viendo su propia serie favorita, donde los diálogos también estaban manipulados para hacerlo creer que fingiendo ser la cita de una chica al final siempre se terminaba quedando con la cita falsa y despachando al hombre que había querido poner celoso en un principio.

—No sé si eres brillante o descorazonado. —Lein palmeó su espalda con una ruidosa carcajada.

—¡Puedo ser las dos cosas! —Se unió a sus risas—. Ahora solo queda que Ryusui haga su parte…

Para Ryusui no fue nada difícil hacer su parte, menos con la ayuda de un mentalista experto en estafar como lo era el ángel caído Asagiri Gen.

Logró, en muy poco tiempo, organizar la fiesta más importante para el sector corporativo de Japón, dándole especial relevancia a las empresas espaciales e invitando incluso a gente de JAXA y la NASA para consolidar la importancia de la fiesta y que Senku se viera obligado por todos los medios a asistir, más cuándo lo invitó personalmente y además hizo que el reconocido Dr. Xeno de la NASA le insistiera en ir a la fiesta para aprovechar el viaje a Japón y hacer algunos contactos.

Luego, solo fue cuestión de que Ryusui le dijera a Kohaku que tenía que ir a la fiesta, pero no como guardia, sino como una invitación formal de él como jefe para agradecerle por sus servicios y le dio la misma invitación a Akihiro y otros guardias de puestos similares para disimular.

Y claro, a Ryusui no se le escapó mencionar que Senku iría a la fiesta.

—Me preguntó si Senku-chan llevara pareja, ya que es obligatoria para la ocasión~ —dijo Gen con tono malicioso en frente de Kohaku, que se tensó.

El ángel Tront no había planeado ese comentario y miró mal a Gen, que solo le guiñó el ojo.

El ángel del destino suspiró y decidió usarlo a su favor por más que no le gustara del todo, usando el susurro angelical para recordarle a Kohaku lo que vio en su novela y ponerla un poquito celosa haciéndola imaginar yendo sola mientras que Senku se consiguió a una chica guapa para el papel. Insertó algunos pensamientos negativos, celosos y posesivos, pero era por un bien mayor, luego siguió recordándole las palabras que oyó en su programa favorito.

Decidida y sin pensarlo mucho, Kohaku se acercó a pasos firmes hacia Akihiro.

—Ya que llevar pareja es obligatorio, ¿querrías ir conmigo?

El ángel Tront le hizo recordar lo que vio en su propio programa favorito y finalmente Akihiro asintió, cayendo en su trampa.

La fiesta fue en otras dos semanas y los síntomas de Kohaku eran un poco más marcados, y ya estaba comenzando a mirar con sospecha los kilos de más en su vientre que ya mostraba una ligera protuberancia.

Por suerte Tront la había hecho comprarse un vestido no tan ajustado para la ocasión, pero eso sí, hizo que Ruri la maquillara y peinara lo mejor posible, dejándola con una apariencia que sin duda sería sumamente atractiva para Senku.

Y Tront estaba seguro de que su humano menos favorito iba a detestar ver a la hermosa mujer que amaba del brazo con otro hombre. Y así fue.

Senku llegó primero a la fiesta, así que vio de primera mano como Kohaku llegaba con un vestido muy corto y escotado color magenta, del brazo de su amigo Akihiro que ya le había dado muchos ataques de celo en el pasado, en especial en Brasil.

Pudo sentir el pulso de Senku acelerarse al ver a la mujer que amaba, y pudo ver todas las arrugas de disgusto contorsionar su rostro al ver que estaba con otro hombre.

Senku vino solo a la fiesta, importándole poco el pedido de llevar una pareja y lo que los demás pudieran pensar de él. Kohaku de inmediato lo notó y sus ojos se encontraron.

El mundo se detuvo para ellos en ese momento, y una vez más la mirada angelical de Tront se activó automáticamente, aunque solo duró ese segundo en el que se miraron antes de apartar la mirada, porque los dos se habían extrañado tanto que con solo verse el amor se les desbordó con toda la intensidad del mundo, llamándolos, exigiéndoles y suplicándoles estar juntos otra vez.

La espera no sería mucho más larga.

¡Ellos se reconciliarían esta misma noche o dejaba de llamarse Tront!

Le susurró a Akihiro que invitara a Kohaku a bailar y luego tuvo que susurrarle muchas cosas a Kohaku para convencerla de aceptar, pero ella finalmente dijo que sí.

El vals era lento y romántico, y Senku parecía más y más enfadado por cada segundo que pasaba con Akihiro tocando a su Kohaku, cosa que tenía a Tront riendo maliciosamente mientras sus dos compañeras lo miraban con resignación.

Convenció a Kohaku de bailar otra canción con Akihiro y luego regresó con Senku, intentando convencerlo de intervenir, susurrándole que podría perder a Kohaku para siempre, que nunca más volvería a tocarla ni besarla, que era ahora o nunca.

Senku apretó los puños con fuerza, antes de ponerse en pie de golpe, dispuesto a hacer lo más impulsivo e irracional de toda su vida, cegado por todos los sentimientos que tenía por esa leona que llevaba semanas volviéndolo loco con su ausencia, extrañándola y deseándola. Ahora que la tenía allí, a su vista, y bailando con alguien más, no fue capaz de contenerse y caminó hasta ella.

Por primera vez, el ángel Tront se sintió sumamente orgulloso de ese dolor de cabeza llamado Senku.

Justo cuando Senku estaba unos pocos pasos de llegar hasta Kohaku, de pronto las luces de la fiesta estallaron en simultaneo y un candelabro cayó directo sobre la cabeza de Kohaku.

—¡Hay demonios aquí! —gritaron Lein y Ceilin, sacando sus espadas y preparándose para la lucha, mientras que Senku se lanzó sobre Kohaku de inmediato, sin necesidad de que ninguno de los ángeles intervenga, logrando empujarla lejos de donde cayó el candelabro.

Kohaku jadeo, mirándolo boquiabierta.

Senku sonrió suavemente, jadeando un poco por el esfuerzo.

Akihiro, que antes se había congelado por la sorpresa, miró con tristeza la forma en la que la pareja se miró, antes de marcharse para ayudar a la gente a salir del lugar sin ser heridos por las luces continuamente estallando.

—Leona imprudente… —Su corazón le latía salvajemente en el pecho y no por el esfuerzo de correr más de lo que nunca corrió en su vida, aunque fueran pocos metros, sino porque por un segundo el miedo lo consumió por completo, haciéndole creer que la perdería, que ella saldría lastimada o podría incluso perder la vida…

Y, consumido por ese miedo, no lo pensó y besó a Kohaku, allí en el piso, rodeado de fragmentos de cristal y piezas de metal y rodeados de gente escandalizada corriendo y gritando porque las luces seguían estallando.

Tront se aseguró de que ningún fragmento de cristal cayera sobre la parejita mientras las guardianas se encargaban de detectar y asesinar a los demonios de bajo rango que estaban por todo el salón intentando llegar a Senku y Kohaku, que estaban perdidos en su propio mundo a pesar del caos.

Y fue en medio de ese caos que sucedió… La visión angelical del ángel Tront se activó automáticamente otra vez y lo sintió.

Estaban listos.

Sonrió, sintiendo lágrimas deslizarse por sus mejillas mientras formaba un halo rojo en sus manos y caminaba lentamente hasta la pareja besándose en medio del desastre y el más puro y absoluto caos.

Se arrodilló frente a ellos, viendo con aprobación que sus manos estaban unidas y entrelazadas, e incluso cuando los besos pararon no dejaron de mirarse a los ojos, y no dejaron de estar listos.

Era el momento, eran los indicados, eran perfectos el uno para el otro y desde ahora lo serían para toda la eternidad.

Tront dejó sus lágrimas caer sobre el halo rojo, consolidando así el milagro más poderoso de un ángel del destino, normalmente era un beso, pero las lágrimas eran más poderosas, y fue así que el hilo terminó de formarse en sus manos.

—Yo los declaro… —Ató el hilo a los meñiques de Senku y Kohaku, sin dejar de sonreír y sin poder dejar de llorar de felicidad— almas gemelas, desde ahora y para siempre, por toda la eternidad.

El pacto fue sellado y las almas se entrelazaron, y, casi como si sintieran la unión, la pareja volvió a compartir un apasionado beso, sellando su amor.

Tront estaba tan distraído con su ceremonia de hilo rojo que ni cuenta se dio que había como tres demonios queriendo matarlos y el pobre Gen era el único que podía defenderlo de tan ocupadas que estaban las guardianas con tantos demonios en los techos. Y Gen no era un gran luchador, solo podía usar ráfagas de viento para alejar a los demonios sedientos de sangre.

—Ups. —El ángel del destino rio nerviosamente, antes de desplegar sus alas, crear una poderosa ráfaga de viento cargada de electricidad y evaporar a los demonios como si fueran nada.

Gen volteó a verlo con varias gotitas corriendo por su sien.

—Recuérdame no hacerte enojar, Tront-chan~.

Ahora todo estaba oscuro y el salón estaba casi vacío, excepto por la feliz pareja todavía perdida en su mundo.

Ryusui corrió hasta ellos en ese momento y preguntó a Gen qué estaba pasando y qué excusa inventar. Gen le dijo que luego habría tiempo para eso y agitó una mano hacia él para que pudiera ver lo que estaba viendo, a lo que Ryusui sonrió con todos los dientes al ver que ahora un hilo rojo unía a las dos personas más anti-romance y más tercas que había conocido, mismos que seguían mirándose como si fueran todo lo que existía en este mundo.

Fue al sentir las miradas de sus amigos que Senku y Kohaku finalmente salieron de su burbujita y se acercaron a preguntar qué demonios pasó, pero esta vez no porque la burbuja se rompiera, sino porque ya no había necesidad de una. Ya nada se interpondría entre ellos.

La ángel Ceilin suspiró aliviada de que el peligro hubiera pasado y dijo que saldría un momento.

—Me aseguraré de que no queden más demonios en el perímetro, no escaparan de mí —dijo con su seriedad de siempre, antes de marcharse.

Tront aprovechó ese momento para secar sus lágrimas y mirar a Lein con una sonrisa, para luego tomar su mano, sorprendiéndola.

—¿Tront?...

—Ven conmigo. —La guio fuera del salón de fiestas, a lo alto del techo nocturno, para tener un poco de privacidad.

—¿Q-qué sucede?

—Mi misión… ha terminado. —Sonrió, cerrando los ojos con alivio—. Debo ir a dar mi reporte y luego m asignaran otra misión, espero que más tranquila. —Rio un poco, mientras que Lein ahora era la que estaba llorando—. Vamos… no estés triste. Vendré a visitarte cuando pueda.

—Aun así te extrañare. —Se abrazaron con fuerza.

—También te extrañare, y a Kohaku… y a su bebé que está creciendo sana y hermosa…

—¿Es niña? —preguntó Lein, luchando por dejar de llorar.

—Ah, sí, eso se definió desde la concepción, olvide decírtelo. —Rio suavemente, acariciando un poco su cabello antes de romper el abrazo—. También extrañare a Senku, creo… han sido muchos años juntos, pero créeme que no lo extrañare mucho. —Bufó y luego ambos rieron, mirando a las estrellas—. Le deseo felicidad junto a esta buena mujer y a su hija. Sé que será un buen padre. Siempre ha sido un buen hombre, y sé que solo mejorará y hará muy feliz a su familia. —Rio un poco, luchando para no volver a llorar—. Espero que tú y el ángel Ceilin se conozcan mejor y lleguen a trabajar muy bien en equipo y… espero poder visitarlas pronto y de paso ver qué tal les va.

—Me aseguraré de protegerlos a todos. —Rio para no volver a llorar—. Serán una familia hermosa, y todo gracias a ti.

—Gracias a nosotros, compañera. —Rodeó sus hombros con un brazo—. No lo habría logrado sin ti.

El ángel Lein sonrió halagada, antes de elevarse suavemente con sus alas para besar en la mejilla al ángel Tront.

—Gracias, compañero… Ahora, eres libre. —Se apartaron y se sonrieron una última vez—. Deja todo en mis manos y las del ángel Ceilin. Cuidaremos de ellos, y espero… verte pronto otra vez.

—Eso espero también. —Asintió, antes de tomar aire y mirar al cielo—. Bueno… ¡a seguir trabajando! ¡WUJUUUUUU! —Se elevó a los cielos a toda velocidad, riendo, lleno de alegría mientras regresaba a su hogar, llegando a su paraíso personal para escribir el informe con calma, sabiendo que finalmente todo iba a estar bien.

Todavía quedaban cabos sueltos. El ataque de los demonios, la supuesta corrupción de un ángel de la corte, la desaparición del nombre de Kohaku del designio divino y el hecho de que los ataques de demonios a la familia salvadora de la humanidad continuarían, pero Tront no estaba preocupado ni en lo más mínimo.

El ángel Lein era la más fiera, apasionada y amorosa protectora que había conocido, y el ángel Ceilin había demostrado su destreza. Además, tenían como amigo a Asagiri Gen, que tenía muchos contactos y habilidades interesantes. Ellos estarían bien. Por otro lado, dejaría en manos de su amigo el arcángel Sheen la supuesta corrupción en la corte celestial.

¿En cuánto a él? Ya se había preocupado demasiado, trabajado demasiado y rabiado demasiado en la misión más larga de todos sus millones de años de existencia. Sin embargo, era un ángel, y ellos siempre trabajaban, solo que ahora quería un trabajo más relajado y esperaba que mucho más fáciles que lo que fue pasar el infierno mismo siendo el ángel del destino de Ishigami Senku.

Esperaba no tener que lidiar con otro dolor de cabeza así por los siguientes mil siglos.

.

Los años pasaron y el ángel Tront visitaba cada pocos años al ángel Lein, viendo de paso el progreso de la familia Ishigami.

El alma salvadora se convirtió en una preciosa niña muy parecida a su padre a la que llamaron Ishigami Tsukiku, que además de ser igualita en apariencia a Senku también tenía una actitud muy parecida. A Tront le daba ternura y risa cada vez que visitaba a Lein ver a la familia lidiando con su caprichosa y arrogante princesa que les daba a sus padres dolores de cabeza muy similares a los que ellos le dieron al ángel tratando de juntarlos. ¡La pequeña a veces hasta parecía más insensible que su padre!

Con los años, incluso tuvieron una segunda hija, una niña de otra alma jamás nacida que se convirtió en un angelito muy adorable y bien portado, la inocente y dulce Ishigami Shizuku. Sin embargo… a veces Tront tenía la sensación de ver toques de rojo y negro en su alma, colores de almas un tanto perversas (como la de Senku, hmm), pero debía ser su imaginación, ya que esa linda niñita poco tenía que ver con su molesto padre más allá de su apariencia y la sangre que compartían.

Y claro, con los años la crisis mundial empezó, esa crisis que la joven Ishigami Tsukiku debía resolver.

Tenía apenas quince años cuando empezaron los problemas, y Tront se sintió culpable de no haber logrado que naciera antes, pero vio con sorpresa que la joven estaba muy determinada a encontrar una forma de salvar a la humanidad utilizando la ciencia, inspirada por la pasión de su padre en intentarlo y habiendo heredado la terquedad y tenacidad de sus dos padres, aparte de la entrega absoluta a una causa mayor que seguro había sacado de su madre, dispuesta a morir si era por salvar a los inocentes.

Realmente eran los padres perfectos para una salvadora. Tront estaba seguro de que esa familia lograría lo que se propusiera.

Con los años, la situación se estabilizó, aunque no por completo, aparentemente tomaría mucho más terminar de salvar a la humanidad, pero la joven Tsukiku estaba creciendo y cada vez impresionaba más y más al mundo con su gran inteligencia, ingenio y rapidez mental para resolver problemas a pesar de ser tan joven. El mundo la estaba comenzando a ver como su salvadora, y Senku, Kohaku, Tront y Lein no podrían estar más orgullosos.

Con la situación ya estable, las misiones de ángel del destino dejaron de ser tanto provocar eventos caritativos e influir en corazones para ocasionar el bien y volvió a tratar con algo que siempre amó: juntar parejas.

Los horrores que pasó con Senku casi le quitan el amor por esta actividad, pero eso fue hace más de veinte años ya y finalmente podía volver a decir con confianza que era el mejor en lo que hacía y que adoraba hacerlo.

Además, ya había pasado por lo peor, así que juntar cualquier otra pareja era pan comido para el mejor ángel del destino de todos los tiempos.

Por eso, cuando le tocó otro designio divino para juntar otra pareja importante, supo que no iba a ser nada difícil en comparación a lo que ya tuvo que pasar.

Su amigo el arcángel Sheen se ofreció a leerle el designio divino personalmente, diciéndole que no olvidara tomarlo con calma.

—Tranquilo. —Tront sonrió, sumamente relajado mientras su amigo abría el pergamino—. Después de Ishigami Senku, ya ninguna pareja volverá a causarme problemas. Juntar a cualquiera será un juego de niños a comparación. —Rio relajado, para luego mirar el pergamino con el designio divino irrenunciable, expectante a sus nuevas órdenes para juntar a otro par de tortolitos.

Ah, estaba tan feliz de volver a los viejos tiempos, divertirse y estar tranquilo mientras lograba que floreciera el amor en los humanos jóvenes y con los corazones llenos de ilusión.

Nada podría borrarle el amor por su trabajo.

Y fue por eso que escuchó con emoción las órdenes del nuevo designio divino.

—Ángel del Destino Tront, es de suma importancia que junte a estas dos almas para que logren concebir a un nuevo salvador del mundo que continuara el legado de su familia e impulsará una nueva era tecnológica en la humanidad —leyó el ángel Sheen, antes de mirarlo con una sonrisa de disculpa, para luego seguir leyendo—. En la brevedad posible, debe juntar a Ishigami Tsukiku con… —Tront dejó de escuchar al instante.

Apenas escuchó ese nombre, todo su mundo se le vino encima.

No podía ser cierto.

¡¿Otro Ishigami?!

—¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

¡Olvídenlo, odiaba su trabajo!

Fin.

Holaaaaaaaaaaaa :D

Ay, finalmente esta historia llego a su fin TTwTT

Muchas, muchas, muchísimas gracias a todos los que apoyaron este fic! :'D

Realmente valoro mucho todos sus comentarios y pido disculpas por haber tardado tanto en darle un final, me duelen las despedidas x'D

Pero bueno, aquí está... y espero de todo corazón que les haya gustado!

Si hay algún interesado en apoyarme por Patre0n o en pedirme una comisión de lo que quieran, no duden en escribirme al privado! Estoy de vacaciones así q tengo jugosas ofertas(? xD

Quizás haga otras historias con mis queridos Tront y Lein, son OCs muy viejos que tengo y los quiero mucho :'3 Son casi que casi los primeros que cree ya hace como diez años QwQ

En fin, de nuevo muchas gracias por su apoyo y no olviden que los amo con todo mi corazoncito!

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!