Reto tres amores
Amor de estudiante
By:Rossardlay
Candy ya tenía seis meses de haber ingresado a la Universidad Northwestern de Chicago, era una de las más prestigiosas que solo ahí ingresaban la gente de alta alcurnia, y también algunos becados como la la nueva amiga de la rubia Flamy, a pesar de que la pelinegra de ser tan seria habían congeniado muy bien las dos adolescentes de 17 años, pues estudiaban la misma carrera de enfermería, las dos chicas eran muy estudiosas y dedicadas y no se metían con nadie cuando Candy salia de la universidad, se iba directo a un pequeño apartamento que su padre había comprado para ella, y no careciera de nada.
Ella le había dicho que no necesitaba de uno, que se quedaría en las cuartos que la universidad tenía para los estudiantes pero su padre no la dejo pues el quería que su hija se sintiera más cómoda, teniendo su propio espacio, su amiga Flamy si vivía en uno de ellos, pero habia dias en que la rubia la invitaba a quedarse con ella.
Especialmente los fines de semana o cuando tenían muchísimas tareas y mucho que estudiar Flamy, tenía su novio Tom, que estudiaba también al igual que ella pero él se estaba especializando en cardiología, y estaba ya por terminar . Estaban muy enamorados y tenían planes que en cuánto le dieran la plaza a Tom, entonces se cansarían y ya habían pasado la raya de ser novios de manita sudada, ahora eran una pareja sólida, Flamy se cuidaba para no salir embarazada así qué ellos tenían ya una relación muy fuerte donde ellos sabían lo que querían a futuro.
Flamy le contaba a Candy, lo que se sentía cuando una mujer se enamoraba, las cosquillas en el vientre y cuando se les acelera el corazón al ver a la persona indicada, pues la rubia no había tenido todavía un novio a sus 17 años ella miraba tan entusiasmada, a su amiga que deseaba enamorarse algun dia tambien, cuando una mañana Candy iba distraída en la universidad que no se dio cuenta que alguien venía en dirección contraria, haciendo que el chico tropezara con ella haciendo que resbalara pero el chico mas abil la agarro de su estrecha cintura, evitando que cayera al piso quedando sus cuerpos pegados podían sentir sus respiraciones. Candy al abrir sus bellos ojos color esmeraldas se encontró con unos ojos marrones muy hermosos, que le la hicieron sentir sensaciones nuevas en su vientre quedó prendada, por ese guapo chico.
— Oh, perdona soy una imprudente dijo la rubia.
— el chico se dio cuenta que todavía la tenía sujeta cintura a esa hermosa rubia de ojos color verde, se sonrojo y se incorporó para poder ayudar a la rubia a que se incorporada.
— Candy se sentía sumamente avergonzada y estaba roja y miró que él buscaba algo y le preguntó si te perdío algo disculpa .
— es que no encuentro mis lentes, le dijo el chico hasta que dijo acá están poniéndoselos, para darse cuenta de que era la chica más bella que había mirado, con los ojos verdes más bellos. Hola le dijo mi nombre es Stear mucho gusto.
— Yo me llamo Candy mucho gusto poniéndose más roja que una cereza.
— para Stear, no pasó desapercibido lo de la rubia, lo cual se dio cuenta que no le quitaba la mirada de encima poniéndolo nervioso, así que se armó de valor y estiró su mano para agarrar la mano de ella y darle un beso en el dorso de su mano, mucho gusto linda dama lo cual puso nerviosa Candy jamás alguien la ve halagado así.
— Unos ojos avellanas habían mirado la escena haciéndola sentir celosa, pero no le reclamaría nada, así lo dejaría.
— Stear, le dijo a la rubia me permites agarrando su libros, para ayudarle con ellos hacia dónde nos dirigimos.
— a la clase de enfermería dijo la rubia.
— de manera que tendremos a una hermosa enfermera que nos quitará, cualquier mal de inmediato nomás al verle.
— Candy sentía que flotaba pues no dejaba de asédiarla, era el chico más encantador que había conocido cuando llegaron al salon. — le dijo la señorita Candy aceptaría la invitación a cenar de este humilde caballero … Claro que me encantaría.
— Muy bien entonces escríbame, aquí la dirección donde tengo que recogerla es un halago que haya aceptado mi invitación.
— Candy le escribió su dirección de su apartamento para que pasara por ella, quedaron en verse al siguiente día por la tarde .
Candy le contó a Flamy sobre el chico que había conocido estaba más ilusionada, pues sería su primera cita con alguien a quien le agradaba demasiado, sentía mariposas en su vientre como lo que le había contado su amiga, Flamy se sintió muy contenta por ella, así que le ayudó arreglarse esa tarde para que se viera más bella de lo que ya era .
Cuando Stear la recogió, se quedó más que impresionado, al verla lo bella que se veia asi, que salieron directo a un bello restaurante de la ciudad, muy conocido por su rica comida de cortes exquisitos de carnes, la pasaron de maravilla pues se dieron cuenta, que compartían muchas cosas en común, el le conto que solo estaba de pasantía pues tenia que pasar unas clases, que se requerían para ser piloto de aviación, así que cuando él contaba todo lo de sus proyectos se sentía que ese chico era el más jovial y extrovertido y con un alma noble, que lo hacia verse mas atractivo para ella la rubia sentía que flotaba y ala vez sonaba, así fueron pasando los días y los meses para ellos convivian a menudo, ya eran muy apegados todos los miraban y pensaban que no tardarían ya en hacerse novios, Flamy le preguntaba a Candy si ya se le había declarado pero ella le decía que todavía no, lo cual desconcertaba a la pelinegra y le comentó, a Tom él simplemente no quiso decir nada, ni opinar.
— Un dia en campo de la universidad Candy y Stear se encontraban sentados platicando cuando el pelinegro saco un objeto parecido a un bolígrafo, cuando le dijo mira Candy esto lo invente especialmente para ti. — ella lo agarró y solo lo observaba pero no entendía realmente si era un bolígrafo, o hasta que Stear le dijo pícale ese botón que sale por un lado al hacerlo salió repentinamente una bella flor, lo cual a la rubia le pareció el gesto mas hermoso que se le dejó ir a los brazos de él y cuando se separó un poco sus rostros habían quedado muy pero muy cercas, que sin esperarlo Stear acercó sus labios a los de ella haciendo a la rubia cerrar sus vellos ojos y esperando el anhelado beso que tanto había, estado esperando cuando, estaban ya tocándose delicadamente se oye una voz femenina que le reclamaba a Stear .
— Y decías que me amabas y aquí estas besándote con otra, que no soy yo. Expreso a la chica llorando ¡así era tan grande tu amor por mi! Dándose la vuelta para salir llorando de ahí…
— en ese momento Stear le dijo a la rubia perdoname, te lo juro no quise ilusionarte, pero yo la amo y la he amado siempre y no puedo permitir que se vaya pensando algo que no es, salió corriendo detrás de la chica y dejando el corazón destrozado de la rubia, se levantó muy triste pues ella había pensado que el sentia lo mismo que ella, se fue muy triste a su departamento y su amiga Flamy la consoló y le dijo que a veces hacíamos cosas que sin pensar en las consecuencias que a lo mejor Stear, no quiso lastimarla así, que tenía que ser fuerte, y seguir adelante que se lo dejara a tiempo y un dia sin que ella lo esperara el amor llegaría a su puerta.
— Después de unos días Stear, apareció y le pidió unos minutos y le dijo que lo perdonara, si la había lastimado que nunca quiso hacer eso, pero que si la quería pero como una buena amiga nada mas, que ya tenía ahora su novia Paty, y se iban a ir de la ciudad, a empezar de cero en una relación entre ellos , que era lo que él siempre había estado esperando la oportunidad de estar al lado de la persona que amaba, le dio un beso en la mejilla despidiéndose de su amiga y ella le regaló una linda sonrisa deseándole lo mejor.
— Pero cuando desapareció, en sus bellas esmeraldas rodaron unas lágrimas de dolor, pues se había enamorado de ese chico sin esperarlo, y así como lo amaba quería que él fuera feliz y si no era con ella que fuera con la persona que amaba y sabía que ya lo era, aunque a ella le doliera, había sido su amor de estúdiate, solo miro al cielo azul y a su mente se le vino esa mirada azul cielo de su príncipe y se agarró la cadena que traía colgada que su madre le había regalado, con su mano pues ahí tría todavía la insignia del águila, que era su amuleto su mejor tesoro, lo acercó a sus labios y lo beso y se pregunto algun dia te volveré a ver mi principe.
Continuará . . .
