IV.
Desde que salen de Konoha y hasta que paran para dormir, Naruto está mucho más insoportable de lo que suele estar. Gruñe, se enfada por todo y cuestiona las directrices de Sakura como si volviera a tener 12 años y nunca hubiera aprendido a trabajar en equipo. Sakura es generosa: le deja hacer un rato, le mira con severidad cuando se excede y no es hasta que decide adelantarse al grupo y avanzar un kilómetro en solitario sin encomendarse a la cadena de mando que Sakura hace que se detengan todos. Es un atardecer dorado de verano, y aunque podrían seguir avanzando, parece sensato arreglar antes los problemas de disciplina. Sai es el primero que se acerca a Naruto y le pregunta qué le ocurre exactamente. Dice "nada" enfurruñado y luego dice: "me voy a mear", todavía más enfurruñado antes de desaparecer tras los cedros. Una vez que está fuera de vista, Sakura deja caer la cabeza contra un árbol en que se apoya y resopla.
Sentado en una raíz, Sasuke estudia sus movimientos con precisión de entomólogo: los recolecta, los clasifica, los analiza. Las arrugas que forma su falda, levantada sobre los muslo; la manera en la luz que entra por el follaje dibuja retículas móviles sobre el puente de la nariz y resopla. Intenta descifrar en la distancia qué pasa por su mente. Si al estirar los brazos se está validando a sí misma, si al apretar la cinta de la bandana en la base de la nuca está reafirmándose en su tarea. No quiere leer algo que no es en cómo sonríe a Sai con franqueza cuando se acerca a ella y le pregunta algo que no llega a oír; y se pregunta qué le responde exactamente que exige que se tome unos segundos para pensar la respuesta y que la enuncie lentamente, posando una mano sobre el hombro del ANBU, que asiente como si acabara de entender un problema muy complicado. Les ve separarse, Sakura buscando algo la mochila, y Sai caminando en su dirección. Cuando llega hasta él, lleva un extraña sonrisa en el rostro que parece una guirnalda tétrica.
- ¿Es también complicado para ti ser héroe de guerra y estar bajo los órdenes de otra persona?
Sasuke alza una ceja bajo el flequillo y Sai entiende que su frase requiere más contexto.
- Sakura es muy buena entendiendo los sentimientos ajenos. Suelo recurrir a ella cuando me resulta difícil desentrañar qué le ocurre a otra persona. Ahora me ha explicado qué justifica el comportamiento de Naruto y quería saber si a ti también te ocurre.
Probablemente, porque es la única del equipo 7 que ha crecido con el afecto y el cuidado de una familia normal, Sakura es la única que puede llegar a entender la profundidad de los sentimientos ajenos. Siempre ha tenido cierta tendencia a empatizar en exceso, y si en algún momento erró en su manera de encarar las mociones del resto de su equipo, fue más por falta de experiencia, que por mala voluntad. No ha cambiado en eso, piensa Sasuke, porque Sakura entiende el funcionamiento de los tejidos del corazón, pero también todo aquello que escapa a lo físico. Por eso su análisis no puede ser más correcto: a Naruto aún le queda mucho por aprender, y su voluntad flaquea cada vez que la confianza de Kakashi no le lleva a donde él quiere estar. Se ve tutorizado después de ser un héroe de guerra y si asume la jerarquía es porque ama demasiado a Konoha y desea demasiado ser Hokage como para mandar todas sus tradiciones a la mierda. Está atrapado en la jaula con la que siempre ha soñado, y Sasuke se consuela sabiendo que él, que tampoco es especialmente bueno siguiendo jerarquías, nunca tendrá ese problema. Siempre será un aliado para Konoha, y nada más.
De hecho, está seguro, de que si no fuera Sakura la que está dando las instrucciones, no prestaría ni la mitad de atención. Segura, firme, llena de confianza. Sasuke ha tomado la decisión de no darle demasiadas vueltas a por qué la voz de mando de Sakura le hace todas esas cosas en el estómago y un poquito más abajo
- No - responde con una media verdad - no me importa.
Y como muestra de ello, es el primero en reaccionar cuando Sakura pide que alguien recoja un poco de madera para hacer una hoguera.
Ya es casi de noche cuando regresa al campamento. Sai destripa unas truchas recién pescadas, y no muy lejos Naruto y Sakura están hablando, los dos en cuclillas. No quiere espiar, pero le puede la curiosidad, y envía chakra a sus oídos mientras deja un montón de madera y hace su katon particular. Sakura suena profesional y directa sin deja que sus emociones permeeen en el discurso cuando recuerda al rubio la importancia de seguir órdenes y mantener la cadena de mano. Repite las normas porque las normas son lo que mantiene que sitios como Konoha siguen en pie, no los versos sueltos como Sasuke o Naruto. Sakura es una kunoichi de libro y aplica con precisión todos las enseñanzas que ha aprendido. Como digna estudiante de Kakashi Hatake, desgrana el protocolo con afán taxidermista. Es meticulosa y ordenada. Sasuke la observa colocar el rollo de dormir antes que la comida; organiza los víveres y revisa su paquete de medicinas de nuevo. Lee el rollo de la misión dos veces antes de que la cena este hecha y durante la cena les recuerda a todos cuáles son las estrategias que van a utilizar y las formaciones más útiles según cuáles sean las posibles situaciones. Naruto ya no protesta, y Sai asiente feliz. Sasuke no pone pegas: todos le parece buenas situaciones y no deja de preguntarse en qué momento Sakura aprendió todo esas tácticas; quién le enseñó dirigir un equipo; si fue en la guerra, si algunas de sus misiones han salido mal, si prefiere estar en el campo o en el hospital.
Le aterra pensar que no la conoce en absoluto.
- Yo haré la primera ronda de vigilancia. Dos horas cada uno. - Les comenta una vez que han terminado la cena. La luz de la fogata, ilumina su cuerpo y alarga su sombra. - Sasuke, Naruto y luego Sai.
Sasuke agradece en silencio que Sakura recuerde que es una persona que trasnoche sin problemas, pero que madruga con gruñidos. Sai parece satisfecho con el acuerdo porque sonríe y asiente sin levantar la vista de su cuaderno de dibujo, y Naruto decide no añadir nada en esta ocasión y todos ven desaparecer a Sakura entre las ramas. El bosque por la noche huele a tomillo, a resina, a bayas.
Sai ya está dormido cuando Naruto se da la vuelta sobre su espalda y busca a Sasuke bajo los rayos de luna. Rueda para estar más cerca de él.
- ¿De verdad estabais en una cita cuando os llamó Kaka-sensei?
¿De verdad no tiene otra cosa de la que hablar?
-No. - No tiene ningún interés en dar explicaciones a Naruto Uzumaki, muchas gracias.
- ¿Entonces por qué ha dicho eso?, ¿qué hacíais en el restaurante?
Quizá Naruto sea una de esas personas que caminan ciegas por la vida, actuando sin pensar; pero tenía el don de hacer siempre las preguntas que eran más certeras y, en este caso, incómodas para Sasuke. Era una cuestión inconveniente a la que llevaba dándole vueltas varias horas. ¿Qué hacían en el restaurante, realmente? Hablar y comer, era la respuesta más obvia. Pero Sasuke no recuerda el sabor de nada de lo que probó, y la conversación se le atasca en la memoria. Cada vez que pensaba en Sakura sentía un ardor en el estómago que le dejaba confundido y se hundía en un abismo de dudas a las que no estaba acostumbrado. Por mucho que intente reformarse y ser una mejor persona, Sasuke no quiere convertirse en el tipo de tío que se anda con rodeos, que no sabe lo que quiere. Sakura y sus sonrisas bonitas y sus ojos luminosos y parloteo médico y su competitividad innata y sus piernas largas y su pelo que recuerda a flores le transforman en un muñeco, una marioneta sin control propio, sometido a la voluntad. Lo odia y le intriga al mismo tiempo.
- Fui a hablar con ella. - Las palabras salen solas y en su cabeza se da un golpe de castigo - Ino nos cedió una reserva que tenían y fuimos al restaurante. - Esa bruja rubia metomentodo. - Es todo lo que pasó
- Pensaba que por fin habías juntado valor para decirle lo que sientes.
- Sasuke se mueve en el sitio y agarra la tela del saco de dormir entre los dedos. Naruto tiene el don de metérsele bajo la piel.
- No es tu puto asunto.
- No tiene de malo: es normal. - En la luz blanquecina de la luna, los ojos azules de Naruto brillan cuando se apoya en un costado y recuesta la cabeza en un brazo - Sakura-chan es una chica muy guapa y muy popular, no eres el primero que lo ha notado. Lee me ha contado que en Suna tiene un montón de admiradores y que alguno le pidió salir, así que tienes que darte prisa.
La cabeza del Uchiha de pronto se para. En todas las cartas de Sakura, incluso las que envió desde Suna no se había mencionado nada de otros hombres. ¿Los había? Se ahoga un poco al pensarlo. El corazón de Sasuke choca contra un iceberg y durante un instante todo su cuerpo se congela. Oye de lejos a Naruto pero no entiende las palabras. Hay un pitido al fondo de su cabeza y se superponen imágenes de Sakura besando, Sakura paseando, Sakura riéndose, y peleando, y durmiendo a otros hombres y su vida hace aguas.
- … que Sakura vaya a olvidarse de ti, pero a lo mejor necesita que se lo dejes más claro… o sea no va a ser siempre tan paciente ¿no? mmm a lo mejor deberías de ser tan imbécil con ella y al menos decirle que te gusta y no intentar que lo deduzca porque Sakura-chan es súper lista pero quizá…
El insulto le hace reaccionar y bufa entre la noche.
- Aquí el único que se ha comportado con un imbécil con Sakura últimamente has sido tú. No me des lecciones
- Ya le pedí perdón hace - Naruto se mueve de nuevo, bocarriba ahora con un brazo tras la cabeza y encima de ellos dos el cielo estrellados asomado entre las ramas - sólo digo que podrías hacer algo para que vea lo que significa para ti. Por ejmeplo, a Hinata le gustan las flores, ¿sabes? Se las regalo a menudo y vamos a cenar juntos y cosas así. No puedo estar con ella siempre que quiero, pero intento demostrarle que es mi prioridad en cuanto tengo ocasión.
- ¿Tu prioridad no era ser Hokage?
- No creo que pueda ser Hokage si no tengo a Hinata-chan a mi lado.
Sasuke se queda callado. Prioridad: dícese de cosa que se considera más importante que otra. ¿Cuál es su prioridad, pues? Hace años que la ha olvidado. Primero: vengar a su familia. Hacerse fuerte. Acabar con su hermano. Luego: Destruir Konoha. Revolucionar el mundo shinobi. Quemarlo todo y empezar de cero. Más tarde: Conseguir el perdón. Restaurar lazos. Entender el mundo más allá de las paredes escarlatas del odio. Ahora: ¿cuál es? ¿Construir un hogar? Piensa en Naruto y Hinata y su casita rodeada de hortensias. ¿Hacer del mundo un lugar mejor? Piensa en Kakashi y sus ojeras, su diligente disposición para seguir sirviendo a una aldea que le ha robado casi todo. ¿Tiene, por fin, tiempo para el romance? Piensa en Shikamaru y su mirada de adoración a esa mujer de Suna con la que pasea por la aldea. En la imposibilidad romántica de Sai y los besos que intercambia con Ino por las esquinas. La punzada de envidia al verlos; el pensamiento carroñero de que quizá, algún día, él también podría amar despreocupadamente a Sakura. ¿Pero ese es ya el día?
- No sé cuál es mi prioridad ahora - confiesa, finalmente.
- ¿Qué es importante para ti?
El perdón. Curarse por dentro. Entender el mundo. Sakura
- Sakura es importante para mí.
En la oscuridad, Sasuke oye qué Naruto se gira hacia él.
- Pues díselo. No es tan díficil. Aunque… - se oye una risa rasgada que suena como al piedra de un mechero - tengo que reconocer que es gracioso de ver: el gran Sasuke Uchiha incapaz de confesar sus sentimientos. - Casi puede escuchar como se le ensancha la sonrisa, retándolo. - Por fin hay algo que no te sale bien a la primera, teme.
Sasuke cree que, cuando se trata de expresas sus sentimiento a Sakura, ni a la primera ni la décima será capaz de hacerlo bien.
- No sé cómo…
- Ya nos hemos dado cuenta. - suena divertido, el cabrón. Se ve que le hace mucha gracia. - Solo te queda la opción seguir el método Naruto Uzumaki: seguir intentándolo hasta que te salga. Oh… ¡ey! - De repente, eleva un poquito la voz por encima del susurro. - ¿Y si te ayudo?
Sasuke gira tan rápido que le da un tirón en la base del cuello.
- No.
Puede ocurrírsele peor idea, pero no lo ve posible.
- Ya estoy casado, ¡algo de chicas sí que sé!
Pero nunca conseguiste a Sakura, piensa con cierto regocijo.
- No.
- Pero Sakura-chan es mi mejor amiga. Y la de Sai. Entre los dos podemos…
Toma nota de apuntar de que Sakura al parecer es ahora la mejor amiga de Sai, porque es otro tipo de información que no conocía de ella. Tantas, tantas cosas que le gustaría saber.
- No.
- Podríamos organizar una cita en uno de los hostales del camino, ¿qué te parece? Una cena romántica, a la luz de las velas; una habitación para que… bueno, hagáis lo que queráis hacer, ¡no me lo cuentes! Me dejarás traumatizado de por vida y…
- ¡Naruto! - sisea - Tsk, cállate. Deja de decir tonterías. Vas a despertar a todo el mundo.
- Bastardo. Estoy intentando echar una mano. Luego no vengas clorando ue venga otro y la bese delante de ti.
El estómago del Uchiha se retuerce un poco ante la idea y frunce el ceño en la oscuridad.
– He dicho que te calles…
La voz de Sakura apenas tiembla cuando da instrucciones, y está perfectamente convencida de que el plan que tiene en mente va a funcionar. Han llegado de encuentro poco después de que despuntara el alba, la bruma desdibujando los límites el camino por donde llegará el convoy. Sakura se para para observar el entorno antes de decidir sus siguiente paso. Han elegido este punto de encuentro porque es fácil defenderlo: es un valle plano de vegetación baja y dispersa, serpenteado por un río profundo de aguas blancas que se pierde en el horizonte. Le pide a Sai que sobrevuele la zona en busca de grupos de shinobis escondidos en el entorno; a Naruto que mande a sus clones en varios kilómetros a la redonda en busca de trampas y a Sasuke que camine con ella por el sendero, asegurando el perímetro.
Es gracias a la coreografía conocida de haber hechos misiones juntos previamente que Sakura es capaz de mantener el control cuando Sasuke está cerca. Su presencia la desestabiliza, a pesar de que el Uchiha no ha hecho nada fuera de lo común: ha seguido la cadena de mando, ha hecho preguntas pertinentes y no ha cuestionado su posición en ningún momento. Y sin embargo, ella - eterna enamorada, ¿cuántos años ya?- ha temblado cada vez que él ha pronunciado su nombre (Sakura), con esa voz profunda que le provoca cosas dentro. Y ha tenido que poner toda su fuerza de voluntad para mantener una fachada estoica cuando el ojo negro se ha quedado mirándola fijamente esta mañana mientras empaquetaba a luz tímida de lo que quedaba de hoguera. Le ha preguntado "¿todo bien, Sasuke?" y tiene que celebrar que la trepidación interna no se le haya pasado a la la lengua. Él ha dicho: sí, y nada más, pero la ha esperado para ir a su lado durante el camino. La noche empezaba a romperse en un negro diluido en celestes, y a penas podían ver más allá de las ramas sobre las que iban saltando. Sai y Naruto avanzaban unos metros por delante, pero Sasuke se había quedado a su lado; en un silencio extraño que parecía querer romper cada poco. Debían llevar veinte minutos de camino cuando Sakura por fin escuchó su voz, y le preguntó qué tipos de reliquias sospechaban que podían traer los asaltantes. Ella se lo ha explicado con detalle (una espada, un mazo, un escudo y una botella cargada con un veneno ancestral, probablemente) y al terminar él le ha dado las gracias con voz quieta. Y Sakura recurrió a la modestia porque no tiene otra manera de hacer frente a la tromba de sentimientos que se revelaba cada que el se muestra orgulloso por alguna de sus pequeños éxitos:
- Es… no es nada. Simplemente es que estuve un tiempo investigando este tipo de cosas después de la guerra… ayudando al departamento de archivos. Me quedé con la información, eso es todo.
Sasuke declaró como quien declara que el agua moja:
- Siempre has tenido la mejor memoria de todos nosotros, Sakura.
Porque los cumplidos de Sasuke suelen ser escasos y extraños, el corazón de Sakura, se desbocó y su boca cobró vida propia. Ha continuado hablando de las reliquias, los jutsus nuevos que han aparecido en la zona tras la guerra, el nombre de los nuevos grupúsculos paramilitares que se alimentan de las desgracias que deja la guerra, y ha ido parloteando de las cosas que ha aprendido en este tiempo hasta que pronto se ha dado cuenta de que llevaba un cuarto de hora sin parar de hablar, y se ha callado avergonzada:
- Perdón, estoy segura de que ya sabías esto.
Sin su charla, en el bosque solo se oían los golpes de los cuatro ninjas poniendo los pies sobre las ramas.
– Me gusta escucharte. - había algo blando en el fondo de su ojo, normalmente de piedra, algo que brillbaa y se movía como un pez en un río fresco - Lo prefiero a que me ignores.
Sakura sintió que la culpa se transforma en calor sobre la cara, y le quiso dedicar una sonrisa de disculpa pero casi se tropezó con un rama.
En el sendero, afortunadamente, no hay muchas cosas con las que tropezarse, así que Sakura puede sonreírle abiertamente sin temor a hacer el ridículo. Intercambian a veces miradas laterales, a veces comentarios tranquilos, a veces se quedan mirando el mismo punto pensando que hay una prueba hasta que lo descartan al tiempo. Están buscando alguna pista que les indique si alguien puede haber preparado la emboscada antes de que ellos llegaran: una piedra volcada; unos hierbas aplastadas; una huella en la tierra. Miran detrás de los arbustos, se desvían un poco entre el follaje y no encuentran nada.
– Sasuke-kun, ¿ves algo que te llame la atención?
– No.
Sakura, asiente. Comparte el análisis.
– Pero es extraño, ¿no? El silencio.
Todo parece callado. Magnifica cada gesto que hacen: bajo sus pies crujen las piedras de la arena, la respiración de ambos llena el espacio; Sakura oye sus propias palpitaciones y siente - tan cerca - el calor de Sasuke caminando a su lado. Cuando su voz susurra su nombre su oído, Sakura tiene que recordarse que es, ante todo, una shinobi y no una adolescente enamorada:
– Tienes razón. Hay demasiado silencio. - Los ojos de de Sasuke se entrecierran en el interno y luego bajan hasta dar con los de Sakura, varios centímetros más pequeña que él - ¿Qué es lo que te preocupa?
– La sugerencia de encontrarnos en este lugar viene dada por el equipo que lleva seguridad del domyo - le cuenta entre susurros, de vuelta al camino. - Nuestra sugerencia era encontrarnos rio abajo, varios kilómetros al sur. Pero insistieron.
– Crees que hay algo que no nos han contado.
Puede que sea la proximidad de sus cuerpos. O la idea de volver a estar en una misión juntos después de todos estos años. Pero Sakura se ve de repente el chute de adrenalina juntándose dentro de ella, la emoción de saber qué va a pasar algo, de sentir todas las tuercas de su cabeza moviéndose.
Sasuke está absurdamente guapo, y es ridículamente alto, y la mira como una calidez de aguas tropicales y hace 5 años Sakura se habrá derretido ahí mismo, se habría transformado en un charquito de chakra; pero la Sakura de 20 años ya no es así, es profesional, es fuerte, es autónoma e independiente y cosas más urgentes e importantes que hacer que no flirtear con su… bueno, con lo que sea que es Sasuke para ella.
- Tras la guerra, no tenemos muchos shinobis disponibles. - Le explica mientras salta por encima de unas plantas de tomillo. - A pesar de los esfuerzos del equipo médico y de los de Naruto, las bajas fueron considerables. Así que hemos tenido que subir las tarifas de la gente que nos contrata, incluyendo las del domyo. Ahora solo podemos ofrecer seguridad gratuita al núcleo principal, pero a los miembros de la familia tenemos que cobrarles las tarifas habituales. Como te imaginas no ha sentado muy bien en las relaciones con Konoha, pero Kakashi-sensei ha sido inflexible. Tras varias discusiones la situación quedó de tal manera que para ahorrarse un dinero, han decidido contratar equipos de mercenarios en lugar de los shinobis de la Hoja.
Sasuke bufa.
- Suena a una mala idea. ¿Todo eso por unos cuentos ryo? - Hay cierto humor en sus palabras y Sakura le acompaña en la sonrisa - No me imaginaba que prefirieran ser unos tacaños antes que tener a alguien en los que confiar.
- El acuerdo es que nosotros sancionamos los candidatos. - Sakura se encoge de hombro - Revisamos su pasado, vemos si sus perfiles encajan, preguntamos a sus aldeas de origen si hay algo turbio, y todo esas cosas antes de darles el visto bueno.
- ¿Os habéis eeuivocado alguna vez?
La cabecita rosa niega al tiempo que vuelven al camino. La sombra del pájaro de tinta de Sai le oscurece el pelo durante unos segundos.
- No que sepamos. Pero claro, eso no nos exime de cuestionar si… ¡Ay! ¡Sasuke-kun!
Hay un ruido entre los árboles. Y de pronto, Sasuke ha saltado sobre ella. Sakura huele el olor a madera, a ceniza, a fuego, y nota el cuerpo e Sasuke sobre el suyo. Estirado encima de su cuerpo, apretado contra sí puede sentir músculos bajo la ropa, puede sentir la tensión de los tendones; los huesos de la cadera; la presión de sus pulmones cuando se expanden y se contraen. Está caliente, ardiendo; está muy cerca, cerquísima. El corazón galopa en su cuerpo , la piel está pidiendo el contacto con la otra piel, y su mano se dirige casi involuntariamente a la nuca de él para atraerle hacia su cara. Nadie, nunca, jamás le hace sentir como le hace sentir Sasuke. Solo tú. Sólo él. Da igual los años, los universos, la gente con la que se crucen o los caminos que tomen. Son Sakura y son Sasuke, que se quedan mirándose, labios a punto de rozarse, unos segundos y Sakura que ha soñado mil veces con este primer beso, que ha visto mil películas, leídos quinientos libros y ha estado guardándose para el beso perfecto descubre que le da igual que se le claven en la espalda las piedrecitas del camino, o que no sea la primera cita romántica, o que no les cubra la luz de la luna porque Sasuke Uchiha está a punto de besarla y ella está a punto de besarle a él y cerrar los ojos para disfrutarlo parece la única opción.
Pero por supuesto esto no es un libro, ni una película, ni un sueño, y lo único para lo que que Sasuke usa sus labios es para gritar "cúbrete" justo antes de la explosión y de que todo el entorno estalle en pedazos.
¡Hola! ¡Feliz Navidad! Espero que os esté gustando el fic. Me lo pasó muy bien escribiendo a un angustiado Sasuke, pero es que no em lo veo muy bien manejando los sentimientos románticos al principio. No sabría qué hacer con ellos, pobrecito.
En fin, sé cuál es el final de esta historia, pero no sé qué camino tomaré para llegar hasta allí; así que voy escribiendo sin plan. Espero que no se note demasiado.
Muchas gracias por todos vuestros comentarios. Por cierto: ahora no avisa de respuestas, PM, o actualizaciones de historias a menos que se cambiéis las preferencias de vuestra cuenta. Ya me ha pasado que me he perdido varios capítulos de mis historias favoritas por eso. ¡Así que os recomiendo que lo reviséis!
Un abrazo y felices fiestas :)
