¡ADVERTENCIAS!
. Universo alterno, cantantes.
. OoC
. Inspirado en la canción de título homónimo de SiM.
Levi, Hange y Jean estaban en busca de un guitarrista para su banda. Sin embargo, el nivel de exigencia de parte de su vocalista Ackerman era demasiado elevado.
No obstante, un hombre llegará para demostrar que no sólo poseía el talento para tocar, sino que podía atraer a Levi con su música y algo más...
¿Logrará alcanzar el nivel que tanto esperaba el vocalista o será capaz de romper con las expectativas y llevará a Levi hasta la cúspide con sólo una canción?
Disclaimer: Los personajes pertenecen a Hajime Isayama.
Portada: La ilustración de la misma pertenece a la artista @_tyori_ (Twitter)
One shot escrito para el evento de San Valentín del grupo "Club de lectura del fanfiction" en Facebook.
"El arte de la seducción siempre consiste en dar con los puntos débiles de los seres humanos."
—Stieg Larsson.
[...]
Cada minuto que pasaba era más tortuoso, más decepcionante y espantoso. Estaba harto, exhausto físicamente y agotado mentalmente.
Levi, el exigente vocalista de la banda, se encontraba sentado en su sofá preferido, a la espera del siguiente guitarrista. Tenía una pierna levantada sobre el mismo y la otra extendida. En una de sus manos tenía una lapicera y un cuaderno donde ya tenía muchas anotaciones, tachones y algunos garabatos sin sentido.
Su espíritu estaba debilitado ante la mediocridad artística.
—Levi, queda uno más. —advirtió Jean, algo desanimado ante la gran exigencia de su vocalista. Llevaban prácticamente todo el día esperando que pudieran tener algunas opciones para elegir. —¿Qué haremos?
El aludido movió sus dedos indicándole que lo dejara pasar. Jean abrió la puerta y llamó a la persona que se encontraba lejos —aparentemente—, pues su grito aturdió a Levi y a Hange, quien estaba a unos pocos metros del vocalista.
«Un día botado a la basura. Ya ni caso tiene continuar con esta porquería.» pensó Levi mientras bufaba con pesadez.
Esperaron algunos segundos y la persona que ingresó era completamente inesperada para Levi: se trataba de un joven de cabello castaño oscuro, largo y una capucha que ocultaba su potencial; su expresión desinteresada fue lo primero que llamó la atención de Ackerman y no pudo despegar su mirada de él.
Era un alma errante que emergió de las sombras.
—¿Cómo te llamas, mocoso? —Tomó la palabra con su típico tono arrogante, comenzando así su primera prueba.
—Eren Jaeger. —respondió de manera escueta, quitando uno de sus auriculares.
—Esto es bastante simple, ¿sabes? —Levi preparó su cuaderno y escribió su nombre mientras hablaba. —Deberás tocar esas notas y luego evaluaremos qué tal lo haces...
Hange le acercó una partitura y Eren lo tomó en su mano. Lo leyó rápidamente y la llamó para devolvérselo. Confundida, Hange intentó explicarle que eso debía utilizar para la prueba pero la determinación del guitarrista era mucho más férrea de lo que parecía.
Levi se percató de ello y por esa razón, llevó la lapicera hacia sus labios para ir delineándolos lentamente mientras lo analizaba.
«Imperturbable, cejijunto y seductor. Son la combinación que él expone sin haber mostrado ni un solo acorde.»
Eren subió al escenario improvisado, preparó su guitarra, el amplificador y respiró profundo antes de comenzar. Jean y Hange se ubicaron detrás de Levi y esperaron que el joven hiciera la prueba.
Ante el primer acorde, Eren movió su cuerpo con mucho fervor, transmitiendo aquella sensación enérgica que el vocalista estaba buscando. Se quitó la capucha y comenzó a sacudir su cabeza mientras tocaba cada nota y las vibraciones alcanzaban la piel de Ackerman, quien cerró sus ojos para imaginar un escenario hipotético donde ambos fueran protagonistas.
La melodía que creaba con su estilo lo seducía. Él imaginaba cómo sus largos dedos acariciaban su piel mientras cantaba, estremeciéndolo. Además, podía recrear un show donde sólo sus pasiones se encontraran para transmitírselos al público.
Desgarraba cada prenda sin ningún pudor, exponiendo su lado más vulnerable.
Cada mirada que Eren le regalaba era un golpe duro a su gélido corazón. Estaba seguro de que ese joven no se había presentado únicamente por amor a la música, sino que había un extraño y tentador secreto detrás que lo orillaba a tomar la decisión final.
El sonido de su instrumento lo trasladaba hasta la cúspide del rotundo éxito que tanto buscaba, enarbolando su talento con gracia y fervor.
Cuando el guitarrista completó su prueba, deslizó sus dedos sobre su cabellera y soltó un pesado suspiro. Miró rápidamente a Hange y Jean, pero se detuvo ante la curiosa mirada de Levi.
«Es una clara muestra de la tentación musical. Tu crecimiento es abrumador para quien no estuviera preparado para contemplarte.»
—Tienes mucho talento, mocoso... —Levi ni siquiera habló con sus compañeros, pero ellos estaban conscientes de que la última palabra siempre la tendría él. —Tu estilo es estridente, vigoroso y muy vibrante ante el público.
Se levantó del sofá y caminó en dirección al escenario. Hange y Jean se exaltaron ante la decisión pero prefirieron mantenerse al margen ya que él era poseedor de una mirada única, capaz de hallar una aguja en un pajar y su intromisión podría traerles conflictos a futuro.
Una vez que subió cada escalón, se ubicó a su lado y cruzó sus brazos. Inspeccionó cada detalle del cuerpo de Eren, admirando su envidiable altura. Su actitud arrogante y desinteresada al mismo tiempo era su principal atractivo.
Fue un simple instante en que sus miradas se sostuvieron en aquel escenario. Sus labios ahogaban miles de pensamientos y palabras que podrían contaminar el propósito por el cual se conocieron en ese momento.
Levi no podía dejarlo pasar. No después de ver lo que podía ser capaz de hacer en pocos minutos. No podía dejar pasar el hecho de desgarrar sus vestiduras con su guitarra.
—Te quiero para mí. Está decidido. —Escribió en su cuaderno y dio media vuelta.
Eren tampoco desperdiciaría ese mínimo instante en que la cercanía de su ídolo podría llevarlo al mismísimo cielo.
—¡Espera! —exclamó y Levi volteó en su dirección. —Quiero añadir algo a su última canción y me encantaría mostrarles lo que estuve practicando. —sugirió y la banda al principio dudó pero fue el mismo Levi quien bajó a buscar su micrófono sin titubear, instando a los demás a proceder del mismo modo.
Ese joven traía consigo la receta para domar a la gran fiera Ackerman.
«Enséñame tu lado más oscuro, tu monstruoso talento que nos acompañará y que despertará a mi demonio interior.»
Una vez que Hange comenzó a tocar la batería, Eren sumó una estrofa con gritos graves propios del heavy metal, encajando perfectamente con la canción y lo que buscaban transmitir. Su guitarra, junto con el bajo de Jean, arrasaba con todo a su paso, dejando un escenario caliente para Levi.
Era un furioso tornado capaz de arrasar con todo a su paso. Nadie se salvaría de su ira.
Asombrado ante lo que oía, Ackerman comenzó a cantar y recibió el estilo de Eren como un coro. La piel de sus brazos se erizaron y no pudo evitar sonreír al escuchar la fusión de ambas voces.
La tenacidad de sus cuerdas vocales y sus manos le demostraban a Levi que su volcán se encontraba en el fondo del mar y su erupción los alcanzaría al punto de crear ondas expansivas que atraerían a un fenómeno aún más intenso y abrumador, en el buen sentido.
Aquella estrofa que el guitarrista añadió antes del estribillo terminó por convencerlo y trasladarlo al escenario donde Eren se había criado: un sitio vasto de dolor, crueldad y violencia que se desataba en miles de sentimientos rígidos que salían en ese tono de voz magnífico e hipnótico. No sólo eso, sino que su guitarra creaba un estado de delirio que nadie más había logrado.
La atmósfera había cambiado por completo, trayendo consigo la esperanza de acabar con su competencia en buena ley, ensordeciéndolos con su música.
Cuando hubieron acabado la prueba pedida por Eren, Levi le pidió a Hange y Jean que se retiraran para poder hablar a solas con el joven. Inquietos por la solicitud, los músicos salieron del lugar y esperaron la próxima decisión de su vocalista.
Por otra parte, Levi se acercó hasta Eren y enarcó una ceja al darse cuenta que había valido la pena cada horrible sonido que tuvo que escuchar antes que la suya.
—Eres muy talentoso. —comentó en un tono bajo y sutil.
El vocalista le entregaba muestras del resultado obtenido a través de su sensual voz. Él estaba al tanto de su poder y batallaría al máximo para evitar ser eclipsado.
—Gracias, pero me gustaría ser aún mejor y creo que si practicamos más la parte vocal, podremos hacer retumbar todo, ¿no lo crees? —Sonrió y mordió su labio inferior.
La seducción musical era parte de su ser. Tanto en Levi como en Eren.
—Por supuesto. No por nada "The rumbling" será la canción que nos llevará a la gloria —espetó con orgullo. —. Y con respecto a lo otro —caminó algunos metros hasta quedarse prácticamente apegado a Eren y humectó sus labios. —, yo siempre hago retumbar todo lo que toco. Así que asume el riesgo de lo que harás o dirás a partir de ahora, porque no me responsabilizaré de lo que te pase...
Las palabras eran armas de doble filo.
Eren sabía que estaba firmando el pacto con el mismísimo diablo, pero estaba dispuesto a correr el riesgo con tal de ascender y trascender. Todo con tal de demostrar que su música lo era todo en su vida.
Sin decir más nada, Levi bajó del escenario y buscó su cuaderno. Allí anotó algo más que, claramente, Eren pudo descifrar con el movimiento de su mano.
«The rumbling is coming... »
Porque así se sentía Levi. Las vibrantes notas musicales y la voz de Eren penetraron en su ser, alimentando a la bestia dormida en el interior del vocalista.
Al fin y al cabo, ellos demostrarían que el retumbar no sólo afectaría al público, sino también en los cuerpos de quienes lo llevasen a cabo a través del arte de la seducción...
Fin.
