Lo que la vida me regaló
Por Luzdeluna82
Capítulo 2
Me despierto exaltada, sudando y desorientada, trato de fijar la vista y averiguar en donde me encuentro, poco a poco mis ojos se enfocan y me doy cuenta que estoy en mi habitación de mi departamento, logro recordar que todo es un sueño y me levanto al baño a lavarme la cara, el despertador marca las 5:30, tengo una hora para arreglarme e ir al trabajo, es mi refugio y agradezco que ya no tenga que regresar a dormir.
Llego a la oficina como todos los días, con mi café en la mano, con el maquillaje suficiente para que las bolsas bajo mis ojos pasen desapercibidas, saludo al que me topo en el pasillo, son personas amables con problemas como todos por aquí, veo a Luisa que me espera sentada en la sala de espera, es una de las "chicas" con las que me gusta hablar.
-Querida que bueno que has llegado, ─me besa y abraza, es del tipo de abuelas que se la pasa besuqueando a sus nietos, lastima que nadie venga a verla, el único nieto que tiene nunca se aparece por aquí.
-Luisa, ¿Qué te trae por aquí mi pequeña abuelita?
-Cariño ojalá que de verdad fueras mi nieta, podría llevarte conmigo.
- ¿A dónde me llevarías? ─Me esta queriendo decir algo estoy segura y creo que no me gustara.
-Hija me mudo de casa, ─me decía un poco decaída.
- ¿Mudarte? ¿A dónde? No bromees conmigo, tu familia no me ha notificado nada Luisa, no me gusta que bromees con eso.
-Lo sé cariño, mi nieto saqueo mis cuentas y ahora no puedo pagar mi estancia aquí, mientras se soluciona esto mi abogado hizo un arreglo con otra casa de descanso más a mis posibilidades, lo lamento Candy, el domingo las muchachas me organizaran una despedida, espero verte aquí, se que es tu día de descanso, pero me gustaría despedirme de ti mi niña.
Un nudo se me formo en la garganta, ella y yo éramos muy unidas, se entero de todo lo que pase hace tres meses, me consoló, me dio los abrazos y besos que hubiera deseado de mi madre, todo lo que me hacia falta, quería realmente a Luisa, su partida me tomaba por sorpresa y era cierto, costear su estancia aquí es sumamente costoso, considerando que todos aquí son adinerados no había problema, su situación era complicada.
-Déjame hablar con el doctor Leonard para ver que podemos hacer Luisa, no nos rendiremos tan pronto, ─sabia que no lo aceptaría, era orgullosa, ella amaso solita su fortuna, pero tenia de albacea al único nieto que le vivía, nunca la visitaba, ahora que lo pienso era lógico que le quitara su dinero, que pena.
-Olvídalo Candy, ya he tomado la decisión, te pido que la respetes y que me visites de vez en cuando, te quiero hija y quería que te enteraras por mi y no por mi abogado, ─Me dio un abrazo y se fue por el pasillo.
Triste por lo que ocurría decidí concentrarme en mis pendientes, alguien toco mi puerta.
-Candy ¿tienes un minuto?, ─Era Jimmy el chico de mantenimiento, le di el pase, no tomo asiento, sentí urgencia en su postura.
-Dime Jimmy ¿qué pasa?
-Es el señor Andrew, acaba de romper los jarrones de la sala de estar con su bastón, esta incontrolable, Terry no esta y necesito a alguien que me ayude con él por favor.
Tome mi celular, -Vamos a ver que paso.
Llegamos a la sala de estar, todo estaba roto, el señor Andrew jadeaba del esfuerzo, me puse detrás de el con las manos cruzadas, esperando su reacción, si me pegaba con el bastón mis brazos amortiguarían el golpe, Jimmy no se separó de mí, sabía que podría ser peligroso, había curiosos por todas las ventanas y puertas, les pedí que se retiraran.
-Señor Andrew, ¿puede explicarme que sucedió aquí?
Tratando de recuperar el aliento se volteó hacia mí, creo que vio mi expresión, lo vi respirar profundamente una y otra vez, regularizando el aire que entraba a sus pulmones, viendo a su alrededor, mirándose las manos, dejando caer el bastón al suelo.
- ¿Qué hice? Decía un poco desorientado.
Lo senté en el sillón, entro la enfermera para verificar que no se hubiera hecho daño a el mismo, no permitió que lo tocara, le pedí que me dejara hablar con él antes.
Me hinque frente a él, ¿recuerda su nombre?
-Soy William, William Andrew, ─decía mientras se pasaba los dedos por el cabello.
- ¿Sabe dónde se encuentra?
-Si ahora lo recuerdo, no me digas que fui yo el que destruyo todo esto.
- ¿No recuerda nada de lo que sucedió?
-Solo recuerdo que pedí una limonada y una chica del servicio lo derramo sobre mí y de ahí no recuerdo nada.
En estos casos era mejor que lo tratara el psicólogo, pero Terry nuestro especialista no estaba, regresaría al siguiente día, creo que, aunque no tengo muchos conocimientos en el área me aventurare a ocuparme por esta ocasión de él.
- ¿Me permite acompañarlo a su habitación para que se cambie de ropa?
Asintió con la cabeza, le di el bastón de nuevo, le ofrecí mi brazo, no lo quiso, dentro de mi sabia que no aceptaría, no le gustaba recibir ayuda de nadie, caminamos por el pasillo, le di su espacio mientras llegábamos a su suite.
-Señor Andrew lo esperare aquí afuera mientras usted se cambia.
-Pasa por favor, espera en la sala, me parece una falta de respeto de mi parte por todo lo que tuviste que ver, me sentiré mejor si me esperas aquí.
Quería asegurarme de que no le fuera a dar otro ataque de ira, acepté y mientras él estaba en su habitación arreglándose pude ver un cuadro diferente a la ambientación habitual con la que se entregan las suites, eran tres personas, el señor Andrew más joven, la que supongo era su esposa, una bella mujer rubia de cabello ondulado, labios pequeños con un lindo tono rojo, ojos color azul amables y un joven como de 18 años, muy parecido a su madre, con los ojos igual de profundos, pero con el cabello rubio al tono de su padre, una sonrisa amable y cálida, me saco de mi escrutinio un carraspeo del señor Andrew.
-Lamento lo que sucedió, pagare todos los daños que cause, por favor extiende una disculpa a todo el personal.
-Señor Andrew…
-Dime William por favor…
-Señor William, ¿me puede decir que fue lo que sucedió?
-Háblame sin el señor por favor, no soy tan viejo.
-Intentare hacerlo, por ahora platíqueme que fue lo que le sucedió.
Suspiro, -Tengo ataques de ira a veces cuando hay acontecimientos que salen de mi control hacen que detonen y termino explotando, no tengo conciencia de lo que hago.
-Me hubiera gustado haber tenido esta información antes, ahora tenemos que tomar cartas en el asunto, tranquilo Señor William todo estará bien, hablare con nuestro Psicólogo para que nos diga como podremos ayudarle, ¿está de acuerdo?
-No quiero que nadie sepa de mi condición Candice, no necesito ayuda, el hacer yoga siempre me ha ayudado, pondré más empeño, te prohíbo que se lo cuentes a nadie.
Sabía que pronto hablaría con su familia así que asentí con la cabeza y me retire de su habitación, tenia una cita con el Señor William Albert Andrew.
El sonido de la puerta me trajo de mi concentración en mi lectura acerca de los ataques de ira o clínicamente conocido como "Trastorno explosivo intermitente"
-Adelante…
-Soy su cita de las tres licenciada, mi nombre es William Albert Andrew, no se como describir el calor en el pecho que sentía, era el muchacho del cuadro, muchos años después, su mirada azul, un azul tan poco común, tenía cara amable, una cabellera rubia que estaba un poco despeinada, alto, más alto que yo, me recordaba al señor William, claro que mucho mas joven, un porte de hombre fino, importante, trate de enfocarme y salir de mi ensoñación.
-Pase señor Andrew, tomé asiento por favor, estábamos por estrecharnos las manos, sentí una pequeña descarga eléctrica en la mano que le estaba estrechando, el sintió lo mismo y me vio a los ojos.
-Lo siento debió de ser el sudor de mis manos, pase siéntese por favor, ─le indique la silla donde podía sentarse.
-Licenciada usted me cito, dígame ¿en qué le puedo servir?
Trate de que mis neuronas regresaran a modo "alerta", necesitaba organizar mis pensamientos, me levante de mi silla y fingí buscar el expediente del paciente, ya más tranquila, tome aire.
-Señor Andrew, hemos tenido algunos problemas de comportamiento de su padre, ha golpeado a nuestro personal con su bastón, le grita a la mucama y hoy precisamente mas temprano destruyo la sala común, ¿tenia conocimiento de que su padre tiene un trastorno?, él me lo ha confirmado.
Se acomodo en la silla, lo sospeche, pero en realidad nunca confirmamos nada, ¿Qué ha dicho de lo que sucedió?
-No quiere que nadie se entere, me gustaría que lo atendiera nuestro psicólogo, sabe que necesitamos saber ¿cómo manejar a el señor William?
-Me gustaría saber el costo de los daños materiales que causo mi padre licenciada.
─Señor Andrew, el costo de lo que se debe se lo hare llegar en una factura a su oficina, no tenemos prisa, lo que necesito que comprenda es la gravedad de lo que sucede con su padre, este tipo de episodios pueden causar daños físicos a nuestro personal, lo material se puede reemplazar, debemos estar preparados para lidiar con la situación cuando esta se presente.
-Estuvo yendo al psicólogo y lo dejo sin más, no quiere que nadie le ayude, él ha estado en 5 casas de descanso antes que esta, siempre le terminan pidiendo que se vaya por todo lo que causa, dígame ¿Cómo se puede ayudar a alguien que no quiere ser ayudado?
-Lo entiendo señor Andrew, créame que lo entiendo mejor que lo que cree, pensaba yo en Lane, cuantas veces me acerque a ella para querer ayudarla, solo decía que estaba bien, siempre me lo reproche a mi misma, no me permitió ayudarla.
- ¿Dígame que puedo hacer? ─decía con cierto tono de desesperación.
Recordé lo que nos decía el psiquiatra que hiciéramos con Lane, no era mi área, pero creo que le ayudara al señor William.
-Nunca he visto que venga a visitarlo, me pregunto ¿por qué?
-Me odia, está muy enojado por unos diferencias personales que tenemos, no me quiere cerca, he intentado muchas veces acercarme a él, pero no me lo permite, siempre terminamos discutiendo y ha decidido estar en casas de descanso según él para no estar solo.
-Muy bien, entonces necesito que se de tiempo una vez a la semana para que venga a verlo, platique con él de lo que quiera, los pacientes que sienten el apoyo de su familia tienden a mostrar una actitud mas positiva, empecemos por ahí, ¿Qué le parece?
- ¿Qué pasara si no quiere verme?
-Querrá, se lo aseguro, entonces ¿tenemos un trato?
Nos estrechamos las manos, la corriente eléctrica seguía ahí, solo que esta vez fue más soportable.
Se levanto de la silla dirigiéndose a la salida, volteo a verme, -Sabe, nunca nadie se había preocupado por ayudarle, le agradezco, me impresiona mucho licenciada, nos veremos aquí los sábados.
- ¿Le puedo pedir un favor?
-Si el que guste.
-Que no se entere que vendrá, que sea una sorpresa, además no quiero ver su cara de decepción si no puede venir.
-Hare todo lo posible por nunca faltar, le agradezco, hasta luego.
Muy dentro de mi esperaba que cumpliera su promesa, estoy segura que el señor William tendría un gran avance y él podría hacer las paces con su padre.
Continuara…
Comadres aqui les dejo, ojala les guste y la mayoria de las veces es muy dificil ayudar al que no quiere ser ayudado, Candy lo ha sufrido con Lane, poco a poco iremos viendo porque nuestra rubia esta atormentada, Albert gracias a Candy ha dado un paso importante para acercarse a su padre, ya veremos mas adelante si lo consigue, les mando un abrazo y esto apenas comienza.
