Lo que la vida me regaló

Por Luzdeluna82

Capítulo 4

-Candy ven pronto al la sala de estar por favor, me decía Jimmy con urgencia.

-Calma hombre, ¿Por qué tan exaltado?

-El señor Andrew está destruyendo todo, Terry me envió por ti, anda corre…

Llegamos con la respiración agitada, correr con tacones no era una buena idea, pero el señor William tenía dos semanas en terapia, ¿Cuál fue el detonante en esta ocasión para que tuviera una recaída? Entre a la sala y vi todo revuelto, estaba furioso rompiendo y lanzando todo al aire.

-Candy acércate lentamente por favor, yo he tratado de sacarlo de este episodio y no me escucha, tu lo controlaste la vez pasada, tal vez te haga caso esta ocasión también, ─me decía Terry exaltado al igual que todos.

Pedí que todos los curiosos que estaban se retiraran, odiaba que hablaran de los pacientes, estaba en el mismo estado que la vez pasada, pero esta ocasión el daño parecía ser peor, vidrios rotos por todos lados, me acerque detrás del Señor William, Terry no se me despego por si había alguna eventualidad, cuando lo llame por su nombre dejo de lanzar cosas, me dio confianza y me puse frente a él.

-Señor William ¿me escucha?

Asintió con la cabeza, le tome de las manos y se las baje lentamente, -Señor ¿sabe dónde se encuentra?

Se tambaleo un poco, miro a su alrededor y se sentó de golpe en el sillón, se había dado cuenta de lo que había echo.

-Candice dime que no hice esto de nuevo por favor.

-Así es señor William, tranquilo ya ha pasado, vamos para que se recueste y me cuente que fue lo que sucedió, porque ¿si recuerda que fue lo que sucedió verdad?

-Si lo recuerdo, quiero darme un baño, llama a Albert por favor, necesito hablar con él.

Asentí y le pedí a Terry que lo acompañara, llame a su hijo, llegaría en media hora, me metí corriendo al baño para ver mi aspecto, cabello en ondas que caía por mi espalda, el maquillaje lo retoque un poco, lentes bien, mi falda negra tipo lápiz estaba perfecta, zapatillas limpias, en general me veía bien presentable, el señor Andrew hijo siempre estaba vestido impecable, con sus trajes hechos a la medida y una sonrisa que enmarcaba su rostro, desde nuestro último intercambio verbal me apene muchísimo que me viera en bikini, jamás pensé que Terry lo llevaría hasta donde yo me encontraba, me sentí avergonzada por mi poco decoro, pero nada pude hacer, así que esta vez quería que tuviera un mejor concepto de mí.

El señor William llego a mi oficina, ahí tendríamos nuestra pequeña reunión, Terry, el Señor Andrew y yo con él, necesitábamos saber que era lo que había ocurrido en esta ocasión.

Todos estábamos listos, pero no me podía concentrar del todo, "Albert" como empecé a llamarlo solo para mis adentros se sentó muy cerca de mí su aroma llenaba mis fosas nasales y me ponía nerviosa, sentía mis mejillas sonrojadas, tuve que dejar de lado mis locas hormonas que empezaban a desbordarse cada vez que lo sentía cerca, el Señor William comenzó a hablar.

-Se que entienden mi condición, pero me da mucha pena perder el control, tratare de hablar esto lo mas tranquilo que pueda, Albert tu novia estuvo aquí.

¡Las ilusiones se me cayeron al suelo!, tenia novia, pero ¡como pretendía que no la tuviera si es toda una ensoñación de hombre!, deje mi decepción de lado, después podría lamentarme en privado.

- ¿Qué dices papá? ¿Para que vino a verte Annie?

Suspiro, -Se entero que quiero que firme un acuerdo prenupcial y se puso histérica, vino a reclamarme y exigió que no se firmara, además no quería que tú te enteraras, nunca imagine que se atreviera a venir a verme, pensé que ya había quedado claro el acuerdo Albert, no te cederé toda mi fortuna si no hay acuerdo prenupcial, esa mujer quiere solo tu dinero y te lo he dicho desde el principio.

-Eso no ha cambiado padre, hablare con ella, no debió haber venido a verte, lo siento licenciada, licenciado, les pido que no la dejen pasar a la casa de descanso, mi padre y ella jamás se han podido llevar bien y jamás pensé que se atrevería a venir.

-Entiendo señor Andrew, ahora lo importante es que el avance que ha tenido el señor William no se vea retrasado por este tipo de eventualidades, ¿alguna otra persona indeseable? Lo vi levantar la ceja, a veces no puedo evitar decir lo que pienso, -oh disculpe señor Andrew, me puse dos dedos en la boca y le ordene a mi cerebro que filtre lo que sale antes de hablar.

Lo vi sonreírse de lado, -No licenciada ninguna otra, ¿verdad padre?

-No, esa es la única arpía que conozco que puede sacarme de mis casillas, Albert ¿Cuándo piensas casarte con ella?

-Todavía no defino eso, pero ese es tema que tenemos que tratar en privado ¿no te parece?

-Mi psicólogo aquí presente se enterará y Candice es de toda mi confianza así que no hay secretos para ellos, Albert no he cambiado de opinión, si no se firma el acuerdo no hay herencia, tu puedes casarte con ella si así te place, pero infórmale que de mi parte mi fortuna quedara a disposición de organizaciones sin lucro, te quiero hijo, pero esa mujer es una interesada y siempre te lo he dicho.

-Lo se padre, hablare con ella, te mantendré informado, todo saldrá bien no te preocupes, yo lo soluciono.

-Gracias hijo, ahora por otro lado, Terry me ha dicho que me haría bien llevar un poco de carga de la oficina, me gustaría que me enviaras con George cosas ligeras con las que te pueda ayudar desde aquí, me dice que me mantendrá la mente ocupada.

Después de hablar un rato mas acerca del tema nos despedimos, Albert se acercó a mí y me sorprendió despidiéndose de beso en la mejilla, sentí mi cara caliente, rápidamente me di vuelta, traté de tranquilizar a mi loco corazón, el tenia novia e iba a casarse era mejor tener lo pies sobre la tierra.

Al final del día Patty paso por mi a la oficina, decidimos ir a cenar a un restaurante que estaba de moda, no me apetecía para nada salir, pero Patty tenia el plan de que dejara mi tristeza, aunque pensándolo bien ¿Qué daño nos podía hacer ir a cenar no?

Llegamos al restaurante italiano, había un delicioso aroma, la comida italiana era de mis favoritas, me sentía realmente cómoda en ese lugar, el mesero fue presto en llevarnos un buen vino tinto para acompañar la pizza y la pasta que habíamos pedido, el restaurante era acogedor, con las luces bajas, música agradable de fondo, mesas y sillas de madera, dando un aire rustico, no era nada ostentoso, pero realmente te hacia sentir en un pequeño restaurante en Italia, platicábamos de cualquier cosa, sonó la campanilla de la entrada, entonces lo vi ahí parado esperando, mi loco corazón comenzó a trotar como loco, una mujer mayor, cabello gris, tomaba del brazo a Albert, no imaginaba quien era pero había familiaridad en ellos, esperaban que les entregaran mesa y nuestras miradas se conectaron, me vio y extendió una leve sonrisa, hablaba algo con el mesero, se veía molesto, se acerco a nuestra mesa a saludarnos.

-Licenciada White, no quería irme sin saludarla.

-Hola Señor Andrew, ¿se van tan rápido?

-Cancelaron nuestra reservación y no hay una mesa para nosotros.

- ¿Por qué no se sientan aquí con nosotras? Dijo Patty tan natural como ella era.

-William ellas quieren compartir su mesa con nosotros, anda acepta su amable invitación.

Albert volteo a ver a la mujer con una sonrisa pícara, -Ella es mi tía Elroy, si no las molestamos, agradecemos el ofrecimiento, hicimos las presentaciones pertinentes, se sentaron con nosotras.

-Señorita White, ¿Cómo ha estado mi hermano? No se imagina las ganas que tenia de conocerla, él no deja de hablar con usted cada vez que platicamos.

-Señora Elroy, puede llamarme Candy, es un hombre que tiene a todas nuestras inquilinas muy encantadas, desde que ha cambiado su comportamiento, todas las chicas lo buscan para hablar con él, son muy coquetas nuestras chicas.

-Me encanta saber que pasa un buen momento en la casa de descanso, siempre me platica que usted es una gran profesional.

-Agradezco su amabilidad, es todo un placer verlos visitando al Señor William, la familia es de gran ayuda para los pacientes.

-Candice, he hablado con mi tía y ella esta enterada del trastorno de mi padre, puedes hablar con confianza, ¿le molesta que le llame por su nombre?

Me sonroje, era un hecho que me atraía bastante este hombre y no podía evitarlo, -Me gustaría mas que me llamara Candy, así me dicen todos no se preocupe, pero solo si me permite llamarlo Albert.

-Perfecto Candy, por mi Albert está bien, solo mi padre y tú me llamaran así, ahora dime ¿Qué tendría que hacer para robarte de esa casa de descanso? Me gustaría que trabajaras en mi empresa.

¡Dios! Se que abrí bien grandes los ojos, dejo el tenedor de lado y me vio directamente a los ojos, este sonrojo que no se me quitaba cada vez que estaba con él.

-Albert no juegues conmigo, amo mi trabajo.

-Se que es así, por eso mi padre no deja de hablar de ti y sentirse agradecido por esta mejor calidad de vida, pero piénsalo, me encantaría tener una profesional como tu en mi empresa, seguro me ayudarías mucho y no pretendo ofenderte al hablar de ofertas de dinero, se ve que no eres una chica interesada, pero ten por seguro que mejoraría tus condiciones laborales.

-Le agradezco la oferta, pero por ahora siento que mi trabajo en la casa de descanso no está terminado, además me quiero asegurar que cierto inquilino que trae locas a todas mis chicas siga con su tratamiento y no decaiga.

-Tiene las puertas abiertas en nuestra compañía, y las casualidades no existen Candy, en otra ocasión me gustaría hablar en privado contigo.

-Cuando gustes Albert, sabes dónde encontrarme.

Patty hablaba con la señora Elroy mientras Albert y yo sosteníamos nuestra platica, intercambiamos números celulares y no permitió que pagáramos nuestra cuenta, agradeció la amabilidad de compartir nuestra mesa, nos levantamos y salimos.

-Bueno Candy, ha sido un verdadero placer verte, llámame si cambias de opinión, me dio un beso en la mejilla nuevamente y nos fuimos a mi apartamento.

-Candy ese hombre es toda una aparición, ¿es el tipo de la alberca verdad? te vi ponerte nerviosa, es todo un adonis.

-Es el hijo de uno de los inquilinos de la casa de descanso, no mires cosas donde no las hay.

La vi rodar los ojos, -Si claro Candy si tu así lo quieres creer, pero bueno amiga hasta mañana, me dio un beso y un abrazo despidiéndose.

Seguía con la sensación en la mejilla de aquel beso de despedida, era una tonta, porque suspiraba con tan poco, tiene que salir de mi cabeza a como dé lugar.

Continuara…

Chicas me encanta que sigan aqui conmigo, he visto que no les agrada mucho el que Albert esta comprometido con Annie y yo estoy igual que ustedes, la historia es asi pero les recuerdo que este es un Albert fic y que el amor de los rubios triunfara, son una fan de los finales felices y espero que sigan la historia, las quiero y me alientan a seguir escribiendo con sus amables palabras, un abrazo siempre!