Lo que la vida me regaló
Por Luzdeluna82
Capítulo 9
Albert
Estoy ansioso, me encuentro esperando a Candy son las 6 de la tarde y no ha venido, veo mi teléfono por milésima vez y no hay nada, siento dentro de mi que algo ha sucedido, de pronto me entra un mensaje.
"Albert la tarde se complicó, discúlpame no puedo ir a verte"
Tomo mi saco del respaldo de mi silla, necesito saber que sucede, ayer fue un día fatal para ella y quiero darle las nuevas noticias, ahora se donde vive y me dirijo hacia su casa, espero no importunarla, dentro de mi hay una urgencia de saber que esta bien, se me ha formado un nudo en el estómago, la maldita incertidumbre que solo será saciada al asegurarme que nada le ha pasado.
Llego y su casa está en penumbras, pero el auto está afuera, sé que está ahí, toco y después de mucho insistir se acerca a abrirme la puerta, ha estado llorando, me mira con sus bellos ojos y mis sospechas no eran infundadas, esta mal, no puedo mas que abrazarla y darle mi pecho para que termine de desahogarse, le acaricio la espalda y el cabello con la esperanza de que se calme y pueda decirme que fue lo que sucedió.
Después de unos sollozos -Albert discúlpame, te estoy mojando la camisa, ¿Qué haces aquí?
-Estaba preocupado, dime Candy ¿Qué ha sucedido?
-Albert yo no quisiera involucrarte en esto, estoy muy mal, mañana te busco ¿sí?
-Candy no me iré hasta que estes tranquila, confía en mi por favor, solo quiero que estes bien, necesitas a un amigo en este momento así que dime lo que sea, sabes bien que no te juzgare.
La vi titubear, suspiro y me invito a sentarnos en la terraza donde se veía que se podía tranquilizar.
-Albert creo que necesitas saber todo desde el comienzo, desde que tengo uso de razón mi padre y yo siempre hemos tenido una relación difícil, nada amigable, se podría decir de enemigos, mi madre que murió hace algunos meses era la que mediaba nuestra relación, cuando entre a la preparatoria decidí irme de mi casa y hacer mi propia vida, luche por darme estudio por mis propios medios, mi tía Poni me ayudo bastante, ni que decir de mi amiga Patty, la considero mi hermana, me ha visto pasar por tantas cosas.
-Mi madre enfermo, fue fulminante, la presión alta que no se detecto a tiempo la llevo a la muerte sin que pudiéramos hacer nada, después de eso mi hermana cayo en una depresión y cuando estaba progresando mi padre le presento otra mujer, ¡a los dos meses Albert, a los dos meses que mamá murió él ya tenía otra mujer!, mi hermana no pudo manejar su depresión y mi padre jamás se preocupo por ella, le dio poca importancia a su enfermedad y tomo su vida en sus manos, no tienes una idea de lo mucho que me duele, mi padre siempre me culpo de la muerte de las dos, por una cosa u otra, pero para el yo fui la culpable.
Hoy fui a verlo, lo había evadido hacia meses, no quería darle mas largas, necesito cerrar ciclos y ese era uno de mis pendientes, me cito en la constructora que tiene, cuando llegue su abogado ya estaba ahí. Le urgía hablar conmigo me dijo que mi madre me dejo una pequeña herencia y la casa donde vivíamos cuando éramos niñas y él vive actualmente, yo no estaba enterada que ella tenia dinero propio, me sorprendí de verdad, pero mi padre no planeaba solo notificarme sobre la herencia de mi madre, su abogado estaba ahí para que le firmara un poder donde yo le traspasaba lo que mi madre me había dejado, él muy infeliz quería quedarse con lo que por derecho ella me dejo, estoy segura que lo dejo a mi nombre para que viera por mi bien y el de mi hermana, le dije que no pensaba firmarle nada, que no era estúpida y que quería ver al abogado de mi madre para que el me diera a conocer lo que decía su testamento, todo me lo estaba diciendo nada más, no me quiso mostrar ningún papel, solo pretendía que le firmara el poder.
Empezó a insultarme como siempre, eso no me sorprendía, claro que me dolía, pero no me sorprendía, de repente se levanto de su silla y puso los nudillos con unos ojos de odio me dijo algo que me dejo helada.
-Quiero que sepas princesita que si no es por mí, tú y tu madre hubieran vivido en la calle toda la vida, no soy tu padre, el infeliz que te engendro no tengo idea de quien sea, tu madre nunca quiso revelarme quien era, ahora te lo puedo decir que ella ya no está, durante mucho tiempo me amenazo con dejarme si yo te revelaba la verdad, ahora ya no me importa, no eres mi hija y no te quedaras con lo que me toca por derecho, tu ayudaste a que ella muriera y tu hermana también, ha sido tu culpa, lo que te dejo me pertenece y no pienso permitir que te quedes con nada maldita, siempre te he odiado y siempre te odiare, recogí a tu madre de la calle cuando tu tenías dos años y desde entonces he tratado de deshacerme de ti, pero ella nunca me lo permitió, a ella la amaba, pero tú eras un bulto con el cual tuve que aceptarla.
-En mi mente no deja de retumbar todo lo que me dijo, Albert créeme que de alguna manera lo sabía, nunca hubo una expresión de cariño además un verdadero padre no odia así a su hija, y nunca pensé que tuviera tanto resentimiento hacia mí, ¿porque tiene que ser tan malo? Jamás le hice nada, no le permití que pudiera hacer conmigo lo que él quería, no es mi naturaleza agachar la cabeza, luche por mi todo lo que pude y es por mi madre y por mi misma lo que ahora soy, además si decía amar tanto a mi madre ¿Por qué no respeta su última voluntad?
La tenia tomada por las manos, la dejaría que sacara todo el dolor que llevaba dentro, era necesario que se desahogara, de su padre me encargaría yo, si pensaba que Candy lo enfrentaría de nuevo sola estaba muy equivocado, si creía que le permitiría pasar por encima de ella primero tendría que tratar de pasar por encima mío, me las pagara ese infeliz.
Me senté a su lado para poder abrazarla y darle consuelo, le di mi pañuelo para que limpiara sus lágrimas.
-Albert lamento tanto que tengas que verme en esta situación, discúlpame…
La detuve en seco y me hinqué frente a ella.
-Candy escúchame bien por favor lo que te voy a decir, soy tu amigo y siempre estaré para ti, me halaga que me tengas confianza y me cuentes algo tan delicado de tu vida, todo lo que pasa contigo me interesa, entonces deja de disculparte y déjame ayudarte, ahora mi padre y yo seremos tu apoyo, nunca, escúchame bien, nunca más tendrás que estar sola, me hubiera gustado haber ido contigo a ver a tu padre, pero de eso ya me hare cargo después, ¿estamos?
Sonrió levemente y asintió con la cabeza, empezaba a conocerla y se que con ella entre mas claras las cosas podremos entendernos mejor, la envolví de nuevo con mis brazos y de pronto sentí como su respiración se volvía tranquila, se había quedado dormida, la cargué hacia una de las habitaciones de su departamento la recosté y la arrope, de nuevo salí al balcón, sabía lo que tenía que hacer.
-George buenas noches, disculpa la hora, me gustaría que contactaras al abogado Harris, es acerca de un testamento, debería de estar depositado en alguna notaría, es de la señora María White, la madre de Candy, necesitamos rastrear ese testamento amigo, te agradezco, hasta mañana.
Primero necesito saber si realmente existe ese testamento y si es así saber lo que dice, ya veremos qué pasos dar, por lo pronto quiero que Candy se olvide de este mal trago, es tiempo de que sea feliz y no planeo separarme de ella.
El amanecer me sorprendió dormido en el sillón del balcón, tenia una frazada encima, Candy estaba despierta en la cocina, percibí el olor a café, de pronto la sentí detrás de mí, con el cabello alborotado y una pijama de seda blanca que me llevaba a tener unos pensamientos nada inocentes.
- ¿Café?
-Te agradezco, me daba una humeante y caliente taza con el delicioso líquido.
-Debes estar molido Albert, el sofá no es nada cómodo.
-No te preocupes he dormido en lugares más difíciles, ¿más tranquila?
-Mucho más, gracias por quedarte.
-Un placer, ahora quiero que te cambies porque vamos a ir a mi departamento, estoy hecho un desastre.
-Si quieres nos vemos en tu oficina, ya tengo la dirección.
-Ni lo sueñes señorita, ayer me quede esperándote y no correré riesgos, así que te pones más bonita de lo que ya estas y nos vamos.
Continuara…
Comadres aqui nuestro flamante padre, la verdad cada vez que escribo de este personaje se me revuelve el estomago de tan malo que es, apenas lo estamos conociendo, lo bueno es que mi Candy no tendra que enfrentar sola a ese tipo de lo peor.
Les mando un abrazo y espero seguirlas leyendo, me encantan sus comentarios y espero que tengan una excelente noche. un abrazote
Atte su comadre!
