Lo que la vida me regaló
Por Luzdeluna82
Capítulo 11
Candy
Abrí los ojos, ese beso había sido "El" beso, lo deseaba con todo mi ser, pero sabía que todavía no era el momento, tome fuerzas de donde no las tenía y me aleje de él, lo lamente tanto mi cuerpo lo reclama sin saber porque, pero si el destino así lo quiere podremos tener nuestra propia historia.
Después de todo lo que paso ayer con mi padre, he decidido ya no llorar más, ha sido suficiente, quiero y necesito ser feliz, él quiere guerra, se la daré, no derramare lágrimas de nuevo por ese hombre que no me quiere y jamás me querrá, siento que con Albert y William a mi lado podre enfrentar todo lo que venga, Patty ha sido siempre mi pilar, y le agradezco tanto que sea mi amiga, ahora siento que tengo fuerzas para luchar.
Lo que me acaba de ofrecer Albert ha sido mucho mas de lo que jamás imagine, cuando recursos humanos me dijo cual iba a ser mi salario casi me voy de espaldas, es mas del doble de lo que ganaba como administradora, me siento muy comprometida a cumplir las expectativas de mi trabajo, este nuevo cargo me tendrá todo el tiempo cerca de él, mi amor por el momento imposible, él que causa que mi cuerpo se estremezca cada vez que lo tengo cerca.
Salgo al pasillo, se que esta en una llamada y quiero compartir mi alegría con él, pero me quedo en shock una mujer de larga cabellera oscura y largas uñas, tacones obscenamente altos le acaricia la espalda a Albert mientras que él esta distraído, me quedo parada en la puerta y veo como se quita sus manos de encima.
- ¿Qué estás haciendo Annie?
- ¿No puedo acariciar a mi novio?
-Me parece que eso está de más, hablemos en otro lugar.
La tomó por el codo y los vi meterse en una oficina, ahora entiendo, esa era Annie, suspiro y me voy por el pasillo hacia donde vi a William la última vez, desafortunadamente llego a la oficina y no lo encuentro, me quedo parada en la puerta pensando a quien pedirle ayuda en eso siento una presencia en mi espalda, volteo y me exalto es un chico de cabellera castaño claro alto con un traje ajustado a su figura, muy bien arreglado, me sonríe y se presenta.
-Archivald Cornwell, a sus pies señorita, me dijo mientras depositaba un beso en mi mano.
-Candice White mucho gusto, tenía cara amable.
-Me puedes decir que hace una linda señorita tan bonita como tu aquí en el pasillo sola y aparentemente perdida?
- ¿Sabes dónde está William Andrew padre?
-Debe estar en la sala de juntas, ¿te conozco de algún lado?
-La verdad no lo creo en eso íbamos pasando por un escritorio que tenía un montón de papeles que no vi y los tiré todos con mi brazo mientras caminábamos, maldije por lo debajo y Archivald soltó una carcajada, se hinco conmigo a recoger la cantidad de papeles, había una chica angustiada recogiendo con nosotros mi desastre.
-Listo Jenny no te preocupes, yo tenía distraída a Candice, todo ha quedado tal y como estaba, la chica sonrojada le dio las gracias y seguimos nuestro camino.
Me abrió una puerta de cristal, ahí estaba William.
-Tío que gusto saber que estas aquí de nuevo, le decía dándole un abrazo.
-Pues no vi que me extrañaras tanto Archie, nunca fuiste a visitarme, le decía con reproche William.
-Tío lamento no haberlo hecho, pero mira para compensarte te traje a Candice que estaba perdida.
- ¿Todo bien Candice?
-Si William tu sobrino amablemente me guio aquí.
- ¿Dónde está Albert?
- La verdad no lo sé, era cierto no sabía exactamente dónde estaban, solo omití decirle con quien se había ido, sabia que no le gustaría nadita, Archivald deposito un beso en mi mano y se fue dejándome sola con William, el ya estaba sumergido de nuevo en el trabajo.
-Ven mi joven amiga, quiero que le des un vistazo a estos papeles, me dice sin despegar la mirada en otros que está revisando.
Me siento y hago lo que me dice, hay bastantes transacciones millonarias, pero el numero de cuenta no es de bancos americanos, parecen de otro país.
-Dime ¿Qué piensas Candy?
-Parecen que son transacciones a otro país, porque estos no son bancos americanos, tengo un amigo especialista en bancos extranjeros, ¿quieres que le pregunte?
- ¿Es de confianza?
-Sin duda William.
-Entonces hazlo ahora, ya quiero salir de todo esto.
Marco, Michael me contesta en el momento, hemos sido amigos desde la carrera, es un genio con los números, además de todo estudio informática así que es un mago con la computadora, nos hemos dejado de frecuentar desde que mi madre se enfermó, pero siempre nos hemos querido mucho como amigos.
-Hola preciosa, ¿Qué milagro que te acuerdas de los amigos?
-Hola Michael, me gusta escucharte, pero no me regañes tanto si yo no te hablo tu no te acuerdas de mi sabes.
-No tienes autoridad moral para regañarme querida amiga, he dejado de insistirte desde que me tiraste el teléfono, no es mi culpa que tu amiga Patty quisiera llegar a mas conmigo, sabes que soy hombre de una noche y no me comprometo con nadie, solo lo haría contigo y tu preciosa te das mucho a desear.
Solté una sonora carcajada, -Claro que no, además ahora necesito de ti, ¿puedes averiguar de que país es un número de cuenta bancario?
-Sabes que sí, dame los datos y espero máximo una hora decirte de donde es.
Le dije todos los datos y no tuve que esperar demasiado, mientras William y yo seguíamos revisando los documentos sonó mi celular de nuevo.
-Cariño me vas a deber una salida, tengo lo que necesitas.
-Te llevare por un helado si me dices lo que necesito.
Lo escuche carcajearse -Las cuentas están destinadas a varios países, el primero es de Uganda y es transferida a Nicaragua y de ahí a las Bahamas, las otras son de las bermudas, pero todas van a dar a varias cuentas a las Bahamas, mi querida amiga están desviando dinero a ese país en pocas palabras.
William escuchaba lo mismo que yo, no podíamos creer lo que habían hecho para poder robarse el dinero, ahora sabíamos dónde estaba.
-Eres un verdadero genio Michael, ¿Cómo puedo saber a nombre de quien están esas cuentas?
-Para eso si voy a necesitar mas tiempo Candy, tengo que meterme al sistema de todos los bancos de Bahamas y encontrar el numero de cuenta, tal vez un día o dos.
-Michael esta información es confidencial, te pagare muy bien tus servicios mi amigo, pero necesito esa información urgentemente, ¿puedo confiar en ti?
-Sabes que sí y ya sabes cual será el costo, solo dame una cita y quedamos a mano, ¿Qué te parece?
-Hecho, y un cheque de agradecimiento, solo así aceptare la cita, ¿de acuerdo?
-No hay quien te gane, pero estamos Candy, te llamo en cuanto tenga lo que quieres.
William me volteo a ver aprobando lo que le había ofrecido a Michael.
-Excelente contacto Candy, si ese muchacho nos pasa toda la información tendrá un lugar asegurado en esta compañía si así lo quiere, le estaré eternamente agradecido.
Michael era de fiar y sabia que lo que fuera que sucediera él lo descubriría, de pronto voltee a la puerta y vi entrar a Albert con la nefasta de Annie.
-Annie ella es la licenciada White, de ahora en adelante mi asistente.
Le extendí la mano, por mucha manicura y perfume caro que se pusiera no me iba a intimidar semejante mujer.
-Mucho gusto Annie, le dije con la seguridad en mi apretón de mano.
-Señorita Brighton para ti, Candice, verdad.
-Licenciada White, solo mis amigos me llaman Candice, si no necesitan nada mas de mí, me gustaría que me mostraran mi oficina si no te importa Albert.
- ¿Te refieres a tu jefe por su nombre?
-Yo se lo he pedido, no hagas drama Annie por favor, Candy ven conmigo, si nos permiten, papá, Annie nos retiramos.
-Yo me voy con ustedes, vamos Candice, me tomo William por el brazo, desde que había mejorado en la casa de descanso decidió que el bastón no lo quería más definitivamente.
Dejando una Annie furiosa nos fuimos a la que seria mi oficina, era grande y espaciosa, un escritorio y todo era muy sobrio.
-Candy puedes decorarla como te agrade, yo la verdad nunca he tenido asistente así que espero no agobiarte con la cantidad de trabajo que tenemos.
Le sonreí la verdad esto ya empezaba a encantarme, después de presentarme a todos y una reunión y entregarme mi laptop, celular, tablet y demás artefactos que necesitaría, Albert me notifico que viajaríamos mañana a Vancouver y que no volveríamos a California por dos semanas que estuviera tranquila no tendría que encontrarme a la bruja de Annie, suspire de alivio la verdad esa mujer era una pesadilla.
Continuara…
Mis comadres, nos vamos de viaje! ahora se ve un poco mas de luz con respecto a los dineros, y Annie esta furiosa por Candy, les agradezco que me platiquen que piensan de la historia, gracias por todos sus lindos comentarios que es el alimento del escritor, les mando un abrazo, bendiciones.
