Lo que la vida me regaló
Por Luzdeluna82
Capítulo 17
Candy
El abogado de mi padre se levantó de inmediato.
-Impugnaremos ese testamento abogado Harris, ahora que no esta la otra hija de la señora María White lo justo es que el señor White sea el albacea de lo que le correspondía a su hija, él cómo su esposo debería tomar ese lugar.
-Puede hacer lo que guste abogado, tiene de plazo hasta el 8 de marzo ósea que le queda esta semana solamente.
-Usted sabe que será imposible que un juez pueda determinarnos en menos de una semana el caso.
-Pues solo me corresponde ejercer los deseos de mi clienta y ya han sido leídos, el que su representado no esté de acuerdo está en todo su derecho, usted sabía que había fecha límite para esto, todo se retraso por que la señorita White no había sido encontrada, afortunadamente su abogado fue lo suficientemente diligente y véanos aquí, lo espero antes del 8 de marzo abogado, buenas tardes, señorita White necesito hablar con usted.
-Se levanto de la silla y se fueron trinando de coraje, el plan se le cayó y no pudo hacer nada, estaba apunto de hablar con el abogado Harris cuando entro Steven de nuevo por la puerta.
-Abogado ¿puede darme un minuto con mi hija?
-Le pido que sea rápido por favor, yo también necesito hablar con ella.
-Solo será un minuto.
Albert me dio la mano y no se me separo un segundo, lo agradecía tanto ya que no me apetecía hablar con él y soportar su altanería…
-Candy ¿podemos hablar a solas?
-Di lo que quieras, él es mi novio y se enterara de todo, así que dime lo que necesitas, no me iba a intimidar.
-Necesito hablar en un lugar tranquilo, por favor mañana desayuna conmigo, tengo un trato que proponerte.
Voltee a ver a Albert, me trasmitió seguridad. -Dime donde y ahí estaremos.
- ¿Podríamos ser solo tú y yo?
-Me parece que no, voy con Albert o no hay trato.
-Esta bien, siempre tienes que llevarme la contraria, te enviare todo a tu teléfono, hasta mañana.
Se giro y se fue con su típico orgullo, Albert y yo nos miramos sin entender exactamente que era lo que quería conmigo.
El abogado Harris se encargo de darme detalladamente las propiedades y la cuenta en el banco, era una gran cantidad de dinero, tenia que pensar muy bien que haría con todo eso.
Nos fuimos al apartamento sumamente cansados había sido un día extremadamente largo.
Por la mañana nos dirigimos al hotel donde mi padre nos había citado, era extraño, jamás habíamos convivido en un restaurante, siempre nos dejaban en la casa u ocasionalmente se llevaba solo a Lane, pero él y yo jamás convivimos más que lo indispensable.
Ya nos esperaba, estaba solo, aunque esperaba verlo con su abogado, tenía muchas teorías en mi cabeza, solo lo vi con una caja de zapatos, eso era muy extraño.
-Candice, Albert tomen asiento por favor, me he tomado la libertad de pedir un poco de todo, se que siempre te levantas con buen apetito, así que solo falta que nos traigan el café.
-Steven vamos al grano ¿quieres?
-No se como hacer esto Candice, pero es mejor que sea todo rápido y directo, quiero que me vendas la casa donde he vivido desde hace años, te pagare lo que me pidas, estoy resignado a que un juez en una semana no dará su fallo para la impugnación además nada me garantiza que se resuelva a mi favor entonces te pido que bajemos la guardia por este momentos y hablemos civilizadamente.
- ¿Por qué quieres precisamente la casa?
-Candice ame verdaderamente a tu madre, hice muchas cosas mal y una de ella fue no poner de mi parte para llevarme bien contigo, otra fue empeñar y perder la casa sin que ella estuviera enterada, la constructora estaba pasando por un momento difícil y ella estaba con la cantidad de análisis y no quería preocuparla, ella siempre fue mas lista que yo evidentemente, ahora solo quiero conservar lo que me une a ellas, a la que fue mi única hija y a la mujer que siempre ame, estoy seguro que tu venderás la casa, así que te pido que e la vendas a mí por favor.
El hombre que creí mi padre estaba pidiéndome algo "por favor", eso si que era toda un novedad, de hecho, todo era una novedad, él estar escuchándolo era como ver un unicornio en el bosque, me empezaba a doler la cabeza de solo pensar, era cierto que no quería esa casa, personalmente para mi estaba llena de malos recuerdos en su mayoría y quería deshacerme de ellos, ¿pero se merecía un poco de mi generosidad? Lo dudaba en verdad, me vio tener mi dialogo interno y volvió a retomar la palabra.
-Candice traje esto conmigo.
Saco de la caja de zapatos la muñeca que mi madre había cosido para mi desde que era niña, era como yo y tenia la palabra Candy en el pecho.
La tomé con las manos temblando, pensé que esta muñeca estaba perdida, él la había tirado desde que tenía 6 años en un arranque de ira, prometí odiarlo para siempre desde ese día, aunque nunca pude hacerlo.
- ¿Dónde la encontraste?
-Cuando revise las cosas de tu madre, estaba ahí, sabía que te gustaría tenerla por eso quiero hacer la paz contigo y te la traje, quien mejor que tu para conservarla, sé que es difícil creerme, pero estoy siendo sincero.
- ¿Tu entraste a mi casa la otra noche a buscar no sé qué cosas?
-No Candice, es cierto que se donde vives, pero las cosas siempre te las he dicho de frente, yo no tengo nada que buscar entre tus cosas, no he sido yo.
La cabeza me estaba dando vueltas, estaba segura que había sido el, ¿entonces quien diablos fue?
-La policía esta investigando y si es una mentira no te lo perdonare Steven.
-No estoy mintiéndote, nunca lo he hecho, puedes pensar lo que quieras, suspiro como calmando sus demonios internos.
-Steven tengo que pensar lo de la casa, dame unos días, por ahora estoy cansada de todas estas novedades, puedes seguir viviendo ahí hasta que decida que hacer, pero por ahora no puedo darte una respuesta.
-Estoy de acuerdo, seré paciente y Candice perdóname por todo el daño que te he hecho.
Jamás en mis más remotos sueños pensé escuchar eso, diablos todo era un locura, quería irme de ahí ya, le mandé una mirada a Albert y supo que era hora de irnos, nos despedimos cordialmente y salimos.
Quise ir a revisar mi casa, el chofer nos llevó, la policía ya nos había dado luz verde para entrar de nuevo, se tomaron las huellas y había enviado a un servicio de limpieza a ordenar todo. El chofer se bajo primero y dio un rondín, después nos bajamos nosotros y todo se veía normal, quería revisar si podía ver algo que se hubiesen llevado, pero no pude ver nada a simple vista, me senté en el suelo mientras Albert preparaba té, estaba algo alterada entonces comencé a hojear algunos documentos que tenia en la librería, solía llevarme trabajo a casa y tenia documentos de la casa de descanso ahí, pero no había ninguno, busque en todo el librero mis carpetas donde tenia esos documentos y no encontré nada, entonces ¿eso se habían llevado?
No tenia sentido, usualmente eran diagnósticos psicológicos de algunos pacientes, me levante en el acto, tal vez en mi escritorio los habían guardado descuidadamente la chica de la limpieza, pero no había nada, en mi cuarto, nada, definitivamente no estaban, estaba muy confundida.
-Cariño el té esta listo, anda ven al balcón y cuéntame ¿Qué encontraste?
Nos sentamos en el mismo camastro, yo entre sus piernas, -amor, no encuentro unos papeles de la casa de descanso, no tiene sentido porque eran unos simples diagnósticos psicológicos de algunos pacientes de la casa de descanso.
-Sabes Candy no tomes decisiones con respecto a la casa de tu madre, déjame hacer un avaluó e investigación y luego ya veremos, por algo Steven insiste mucho en comprártela, ¿te parece?
-Está bien amor, gracias por estar conmigo en estos momentos, nos besamos como ya nos habíamos acostumbrado a hacerlo hacia algunos días, lento, húmedo y con amor.
Minutos después nos fuimos a su departamento y nos acurrucamos todo el día, y pedimos pizza para comer, le dio el día libre a la señora Smith, hacia calor y me encantaba andar desnuda a mis anchas y parecía que Albert estaba de acuerdo conmigo, de un momento a otro andábamos los dos en la misma condicion jugueteando, era de esos momentos que nos encantaba mimarnos y aunque no hiciéramos el amor estábamos en sensual contacto.
Mas tarde Albert se quedó dormido y recordé lo que mi padre me había entregado, fui a buscar la muñeca la saque de la caja, la palpe y acaricie, recordando cuantas veces me había hecho compañía cada vez que Steven me regañaba, la tomaba y me escondía debajo de la cama, o cuando decidía dejarme sin comer porque le había contestado de mala manera, mientras la estrujaba contra mi pecho, sentí que contenía algo mas que relleno, la palpe mas a detalle y se sintió como una cajita de metal, había sido cosida no hacía mucho el hilo se veía nuevo, fui a la cocina por unas tijeras y la descosí, exactamente tenía una cajita, era pequeña pero no demasiado, la abrí con una gran curiosidad, esto tenia que ser obra de mi madre, era una carta con su caligrafía.
"Querida hija…
Continuara…
Comadres ¿como ven al flamante padre de Candy, sera de verdad que decidio pedir perdon? ya veremos pronto, proximo cap la procedencia de la familia de Candy, les agradezco sus buenos deseos, se nota cuando esta todo bien vdd?, les mando un abrazo y que Dios me las bendiga mucho !
