Capítulo 3: Lo primero es lo primero

Noah abrió los ojos lentamente, al sentir que el sol de la mañana bañaba su cara. Miró la habitación en la que se encontraba, siendo la misma en la que se acostó. Suspiró, aliviada.

Se levantó y estiró su ropa lo más que pudo, al fin y al cabo, solo tenía eso. El ratoncillo se montó en su hombro y se acurrucó junto a su cuello. Noah sonrió y le acarició la cabecita.

Abrió la puerta para encontrarse con Pepa pasando justo por delante. 'Buenos días Pepa. ¿Cómo has dormido?' Pepa la miró y le cogió la mano, tirando de ella. Noah se dejó llevar, aunque estaba bastante sorprendida.

'Mamá y Julieta están haciendo ya el desayuno. Y yo necesito que alguien me ayude a ponerme el vestido que quiero ponerme hoy... Así que te toca' Noah se rio suavemente y asintió.

'Con habérmelo pedido bastaba, Pepa, no me importa ayudarte. Aunque agradecería ir primero al servicio' Pepa se paró en seco y la miró, asintiendo. La llevó al cuarto de baño, bajando las escaleras con cuidado para no caerse y vieron que estaba cerrado.

'¡Brunooooo! ¡Sal de una vez! ¡Hay gente que necesita usar el baño!' Bruno abrió la puerta del baño. Tenía la ropa mojada y las mangas remangadas hasta los codos.

'Estaba bañando a Juan y a María. Siempre lo hago después de que... Ah' Bruno miró a Noah y desvió la mirada. 'L-Lo siento. Siempre entro el último para poder tardar lo necesario... No caí en que...'

'No pasa nada. ¿Te importa si cuando salga te dejo a Cali y la bañas a ella también?' Pepa se giró para mirarla y ambos hermanos la miraron confusos. 'Cali, la ratoncita de anoche. La verdad es que no sé si es hembra, pero quiero pensar que sí' Noah sonrió y la cogió suavemente para enseñársela a ambos.

Pepa dio un paso atrás, alejándose de ella. '¿Tú también tienes uno de esos? ¡Pero si acabas de llegar!' Noah se rio suavemente y asintió. 'La he llamado Cálida, Cali para los amigos. Ha dormido toda la noche conmigo, haciéndome compañía. ¿Y bien, Bruno? ¿Me harías el favor?'

Bruno asintió y salió con los otros dos ratones empapados. Noah entró al baño y se miró al espejo. Se vio a sí misma, de pequeña.

Al menos, no era una niña cualquiera, sino que era ella misma... Aunque aún tenía que averiguar qué edad tenía exactamente. Se fijó más fijamente en sus rasgos y pudo observar una pequeña marca en la frente.

Recordaba esa marca. Tuvo la varicela siendo muy pequeña y se le quedó esa marca. Al principio le dio muchísima vergüenza, pero ya le daba igual. Y la varicela la tuvo... con 5 años. Al menos sabía que era de la misma edad o mayor que los trillizos. Era un comienzo.

'Si tengo las marcas de aquel entonces, debería ser fácil saber qué edad tengo...' susurró para sí misma.

Sin embargo, ya llevaba demasiado tiempo en el baño a su parecer. Terminó de hacer sus cosas y, después de unos minutos, salió, aún con unos mechones mojados de haberse lavado la cara. Noah cogió a Cali y se lo puso a Bruno en la cabeza, sonriendo.

'Ya podemos ir a ponerte el vestido, Pepa. Cuídamela bien, ¿sí?' Bruno miró hacia arriba y asintió con cuidado, cogiendo a Cali con la mano.

Noah y Pepa subieron las escaleras, dirección a la habitación. Mientras subían, Noah tropezó un par de veces. Entre que no estaba acostumbrada a esa altura y que no tenía sus gafas...

'¿Estás bien? Si necesitas ayuda para subir, dímelo, que no tengo problema en ayudarte' dijo Pepa con una sonrisa y una nube blanca encima suya.

'Sin mis gafas no veo muy bien, la verdad... Iremos a cogerlas hoy, ¿verdad?' Las manchas de colores se difuminaron más aún cuando Noah relajó la vista. Le estaba empezando a doler la cabeza. 'Forzar la vista hace que me den migrañas...'

'¿Migrañas? ¿Qué es eso?' preguntó Pepa, su nube volviéndose más oscura. 'Dolores de cabeza bastante fuertes. Pero no te preocupes, vamos a ponerte ese vestido, desayunamos y vamos a por mis gafas... Espero que estén donde me encontraron...'

La nube de Pepa seguía estando oscura, la pequeña esforzándose para que no lloviera. Si a Noah le costaba subir las escaleras estando secas, mojadas iba a ser imposible. Ambas subieron y entraron en su habitación.

La habitación de Pepa era normal, sin cosas mágicas. El suelo estaba un poco inclinado, con pequeños canales para recoger el agua que pudiera caer de las lluvias. La cama tenía una especie de tejado, Noah supuso que para cuando Pepa tuviera una pesadilla y empezase a llover, no se empapase o se despertase.

De igual forma, en la mesa donde había libros y otros materiales escolares también tenía otro tejado. Sin embargo, había tres sillas, en vez de la única que Noah esperaba.

'¿Estudiáis los tres juntos?' preguntó Noah mientras Pepa buscaba el vestido en el armario. 'Sí, nos explicamos las cosas los unos a los otros. Aunque al final suele ser Julieta quien nos explica cosas. Además, solo estudiamos juntos si estudiamos aquí. Cuando me frustro porque no entiendo algo, suelen aparecer las nubes y... ¡Ajá!' Pepa dejó que la obviedad se explicase sola y sacó el vestido.

Era un vestido amarillo como el sol, con toda la espalda abotonada. Pepa se quitó su pijama y se puso el vestido, dándole la espalda a Noah y recogiendo su pelo para que ésta le pudiese abrochar los botones.

Una vez terminaron, bajaron las escaleras -esta vez Pepa iba pendiente de Noah, solo por si acaso- y se fueron a la cocina. Julieta, Bruno y Alma ya estaban colocando la comida en la mesa. Noah se sentó y cerró los ojos, apoyando la cabeza en la mesa y masajeándose las sienes.

'¿Qué te pasa?' preguntó Bruno acercándose a ella. Cali aprovechó y saltó a su cabeza, para bajar a su cuello y frotarse suavemente contra ella. 'La luz me está haciendo daño. El no tener las gafas hace que me duela la cabeza y sea más sensible a ruidos o luces. ¿Ahora mismo? Luces' explicó Noah suspirando.

'Toma, come un poco. Seguro que te hace sentir mejor' Julieta le puso en su plato un poco de huevos revueltos y Noah levantó la cabeza. 'Anoche se me olvidó darte las gracias por curarme las heridas... Así que gracias y gracias' dijo mirando el plato delante suya. Noah probó un bocado y, si bien el dolor de cabeza se alivió, no terminó de irse del todo. Y la luz seguía molestando demasiado.

'¿Estás mejor?' preguntó Julieta, observando que volvía a cerrar los ojos. 'Me duele menos, pero la luz sigue molestándome mucho... El sitio donde me encontraron... ¿está muy lejos?' Alma se sentó a su lado. 'Me temo que sí, Noah. ¿Crees que podrás soportar el dolor?'

Noah suspiró. No sería la primera vez que habría soportado una migraña para ir a la calle y enfrentarse a las luces y los sonidos de la ciudad, pero antes de que pudiese responder, Bruno se adelantó.

'Se puede quedar conmigo mientras Pepa y Julieta van a buscar las gafas. Si no ve bien, puede caerse, hacerse daño, o incluso romper las gafas sin darse cuenta... Y aunque Julieta pueda darle comida para que le baje el dolor, sería mejor que directamente no tuviese... Um... ¿Q-Qué pasa...? ¿Por qué me miráis así...?'

Las tres se quedaron sorprendidas de su iniciativa. 'Bruno, yo tengo que ir al orfanato a hablar sobre la reforma. ¿Estás seguro de querer quedarte aquí con Noah hasta que las chicas vuelvan?' Bruno miró a Noah y dudó, pero asintió. 'Sí. Cuando tenga las gafas podemos ir a hacer el resto de cosas... Pero mejor prevenir que curar. Así Julieta no tiene que cocinar de más'

'Chicas, ¿a vosotras os parece bien?' Julieta asintió, agradeciendo el hecho de poder cocinar menos y preocupada por Noah y su dolor de cabeza. Pepa los miró a ambos un par de veces, sonrió maliciosamente y asintió. '¡Vale! Pero luego vendrás con nosotras a comprar, en vez de quedarte aquí como hablamos anoche'

Noah miró a Alma, confundida y Bruno se quejó. 'No, no me gusta ir al pueblo...' '¿Ir a comprar? ¿Qué vamos a ir a comprar?' preguntó Noah, aún confundida.

'Necesitas ropa, mija. Mientras estés en mi casa, yo soy la que se ocupa de ti, y no voy a dejar que estés todos los días con lo mismo. Además, también había pensado que deberías ir al colegio mañana, así que necesitarás libros, cuadernos, lápices...'

'Ah... Se lo agradezco muchísimo, señora Alma. No hace falta que se preocupe por mí, pero tampoco voy a rechazar su oferta' Noah se puso más recta, sonrió suavemente a Alma e ignoró su dolor de cabeza para mirarla directamente a los ojos. 'Es muy amable'

Alma sonrió, aprobando su actitud de respeto hacia ella y luego miró a Bruno. 'Si te quedas con ella aquí, yo podré acompañaros luego a comprar. También os hace falta ropa a vosotros, que esta ya se os está quedando pequeña' Bruno suspiró, miró a los ratones que tenía en su regazo y asintió.

El desayuno pasó tranquilamente, las hermanas llevando gran parte de la conversación y luego Bruno y Noah fueron los encargados de recoger la mesa. Las chicas salieron en busca de las gafas y Alma subió a su habitación para recoger unos papeles antes de marcharse al orfanato.

Noah estaba lavando los platos, mientras que Bruno los secaba y los ponía en su sitio. 'Gracias,' dijo Noah, sobresaltando a Bruno. 'por ofrecerte a quedarte conmigo. Podría haber ido, pero agradezco que hayas pensado en mí'

'B-Bueno... En parte ha sido eso, sí, pero también es porque no quería ir al pueblo... Y porque me debes una explicación...' añadió por último Bruno en casi un susurro, como si le diese miedo preguntar.

Noah suspiró. En parte había pensado que esa era una posibilidad. '¿Quieres que lo hablemos en mi habitación o en la tuya? Me gustaría hacerlo mientras descanso la vista, si eso no te molesta' Bruno asintió y, una vez recogida la mesa del desayuno, subieron las escaleras.

A mitad de trayecto, Noah volvió a tropezar y jadeó de dolor al rasparse la rodilla con uno de los escalones. Bruno, que iba unos escalones por delante, se detuvo y la miró. Se acercó a ella y la ayudó a levantarse. '¿Quieres que traiga un poco de comida de Julieta?' 'No te preocupes, es solo un rasguño. Puedo soportar el dolor' 'V-Vale...'

Bruno decidió ayudarla a subir, sirviendo de apoyo a Noah y sujetándola con cuidado para que no se volviera a caer. Fueron a la habitación de Noah -sobre todo para que la herida no se llenara de arena- y la ayudó a tumbarse. Ella suspiró y cerró los ojos. Se creó un silencio incómodo entre ellos, aunque Noah quería disfrutar un poco del silencio.

Cali salió de su escondite y se montó en el hombro de Bruno, reuniéndose con los otros dos ratones. '¿Por qué la has llamado Cálida?' 'Bueno, Cálida si es una chica. Si es un chico, sería Cálido. Por eso lo acorto a Cali, así no me equivoco' reflexionó Noah. Tras un momento, continuó. 'Anoche me ayudó a calentar las manos y mis pies. Luego se acurrucó a mi lado y fue como... Estaba calentita' se pensó mucho cómo explicarlo, no quería tener que usar una palabra que no sabía si entendería.

Bruno asintió. 'Es verdad, es muy calentita' Cali se acurrucó en el cuello del chico, para darle un poco de calor. Bruno se movió inquieto, como si quisiese seguir hablando, pero no se atrevía. 'Quieres preguntarme por qué me quería hacer la tonta anoche, ¿verdad?' Noah abrió los ojos y lo miró. Bruno asintió y se quedó mirándola fijamente. Noah suspiró y también asintió. Volvió a mirar el techo y cerró los ojos, poniendo su brazo encima.

'¿Me prometes no contárselo a las chicas o a tu madre? No es nada malo, pero prefiero que esto se quede en secreto' Bruno se mostró indeciso, pero finalmente accedió, asintiendo de nuevo. 'Tú ves el futuro, ¿no? Y supongo que puedes mirar muy al futuro, ¿no?'

Noah ya sabía la respuesta. Si Bruno era capaz de saber lo que era una telenovela sin haber electricidad en Encanto y otras cosas del futuro lejano, significaba que sí.

'La verdad es que nunca he probado cuán lejos podría llegar... ¿Pero supongo que sí?' Se quedó pensativo, rascándose la mejilla y luego acariciando a uno de sus ratones.

'Pues si miras lo suficiente al futuro, posiblemente me podrías ver a mí' Se hizo el silencio entre ellos, Bruno procesando lo que le acababa de decir. 'Estás diciendo que... ¿vienes del futuro?' Noah asintió. 'Pero eso no explica cómo sabías quién era yo o por qué no quieres que lo sepan el resto...'

'Mmmmm... En el futuro, cuentan vuestra historia como si fuera un... ¿cuento? Más o menos' intentó explicar sin decir que habían hecho una película de ellos. 'Y la verdad es que me encantó muchísimo, me aprendí las canciones y las frases de memoria. Y rogué venir aquí para huir de mi realidad y... Aquí estoy'

'Osea, que sabes todo lo que nos va a pasar...' 'No todo. En la historia vosotros teníais unos 50 años, pero no sé qué pasará luego o antes de eso' Bruno se quedó sorprendido, ¿50 años? Guau. 'Y claro, no quiero que tu familia me pregunte cosas sobre vuestro futuro... Lo que yo sé no debería saberlo ninguno, creo que en parte me entiendes' Bruno asintió y Noah pudo notar cómo la cama daba de sí al peso de Bruno sentándose en el borde.

'¿Y a mí me lo contarías? Al fin y al cabo, puedo verlo...' 'Si puedes verlo, no tendrías que preguntarme, ¿no?' Noah se rio suavemente y continuó. 'Preferiría que no. Además, conmigo aquí... No sé si cambia las cosas' Bruno asintió y dejó a Cali en la barriga de Noah. Cali fue hasta el cuello y se acurrucó allí, ambos pensando que Cali adoraba los cuellos.

Ambos se quedaron en silencio. Noah no había caído en ello hasta que lo había dicho en voz alta. ¿Qué cosas cambiarían? ¿Podría hacer que su estancia en las paredes fuera más amena? ¿Podría hacer que ni siquiera se tuviera que esconder? ¿Podría hacer que el pueblo no le tratase mal?

En verdad, no estaba segura de si debería cambiar algo. Al fin y al cabo, si lo cambiaba... No sabría cómo repercutiría en el futuro, y ella no quería que la familia Madrigal acabase mal.

En ese momento, se escucharon las voces de las niñas riendo. '¡Hemos encontrado tus gafas, Noah! ¡Bajad y vamos a por mamá para ir a comprar!' gritó Pepa desde la planta de abajo.

'Bruno, no les digas nada sobre esto, ¿vale?' Bruno asintió y se levantó. Ayudó a Noah a bajarse y la sostuvo mientras bajaban las escaleras, ambas hermanas mirándolos fijamente.

'Julieta, ¿te importaría darme algo de comida? Así se me alivia el dolor de cabeza de una vez. No me debería volver a doler mientras tenga las gafas puestas' dijo Noah una vez llegó abajo del todo. Bruno la soltó suavemente bajo la mirada inquisitiva de su hermana Pepa, que tenía un arcoíris encima suya.

'¿Solo te dan migrañas si no tienes las gafas puestas?' preguntó Julieta sacando de una pequeña canasta un buñuelo. 'Ojalá, pero no. Me pueden dar por muchos motivos, pero las gafas hará que haya menos posibilidades' Pepa le ofreció las gafas y Noah no las reconoció, pero las cogió. Sus gafas tenían las patillas de plástico, y dudaba que el Encanto hubiese permitido eso.

Al colocárselas, empezó a ver más nítidamente, para alegría de Noah. 'Gracias chicas, os debo una' 'No te preocupes, ya nos la cobraremos' respondió Pepa riéndose y mirando a su hermano.