Capítulo 4: Día de compras

Noah se comió el buñuelo que Julieta le había dado y se paró a mirarlos más detenidamente, esta vez pudiendo verlos nítidamente.

Julieta tenía el pelo corto como ella, con un lazo azul recogiendo parte de su pelo en un lateral. Pepa tenía el pelo recogido en una trenza, llena de hojas y ramitas enganchadas, pero parecía darle igual.

Al girarse a mirar a Bruno, sonrió sin darse cuenta. Se le veía un poco nervioso, y apartó sus ojos marrones, ¿sonrojándose un poco? Pudo comprobar que los tres eran adorables.

También se dio cuenta de que, a pesar de tener quizá la misma edad que ellos, era la más alta. Le sorprendió un poco, aunque entonces recordó que de niña siempre fue la más grande, hasta que llegó a su adolescencia y pasó a ser la más bajita.

Les sacaba casi media cabeza. Sonrió. 'Ahora sí que puedo veros bien, antes erais como manchas de colores andantes' Se rio suavemente y empezó a caminar hacia la puerta. '¿Vamos a por la señora Alma para ir a comprar o no?'

'¡Espera! ¡Yo primero voy a ir al baño!' dijo Pepa corriendo hacia el baño. 'Bruno, ¿podrías ir a por algo de comida? Por si alguien lo necesitase' Bruno asintió y se marchó a la cocina, quedando Julieta y Noah a solas en la entrada de la casa.

'Noah... ¿Puedo pedirte un favor?' Noah la miró sorprendida y asintió. 'Cuando vamos los tres al pueblo, de normal intentan disimularlo porque estamos nosotras, pero... No suelen tratar muy bien a Bruno' dijo mirando en dirección a la cocina.

'Por favor, cuida de Bruno mientras andamos por el pueblo. ¿Lo harás?' dijo Julieta mirando de nuevo a Noah. 'Sé que apenas le conoces pero... Es muy bueno. No se merece que le traten mal. Él no controla lo que ve'

'No tengo problema en hacerlo, pero... ¿por qué yo? Como tú dices, apenas le conozco... Y aunque para mí eso no es ningún problema, creo que Bruno estaría incómodo...' preguntó Noah, curiosa por la petición de Julieta.

'Cuando vamos al pueblo, la gente suele pararnos mucho y hablar con nosotras. A mí para pedirme comida o a Pepa para encargarle que llueva o que salga el sol. Al final, Bruno acaba más apartado y...' Julieta desvió la mirada al suelo.

'Él cree que no lo sabemos... Pero le hemos visto las heridas. En cuanto le pillan solo los chicos de la escuela... No sabemos lo que le hacen, pero...' intentó explicar Julieta.

'Entiendo' dijo Noah, con una nueva determinación en sus ojos. 'Mientras yo esté aquí, no dejaré que le hagan nada. Os ayudaré a Bruno, a Pepa y a ti en todo lo que pueda' "Merecéis ser niños. Tener una infancia" pensó Noah. Julieta la volvió a mirar y sonrió amablemente.

'Gracias' respondió Julieta. En ese momento, Pepa se reunió con ellos, el pelo un poco más arreglado que antes. '¿Y Bruno?'


Bruno lo había escuchado. Así que sus hermanas lo sabían... Y se preocupaban por él... Por una parte se sintió feliz, pero por otra pensó que sus hermanas no deberían hacerlo.

Bastante tenían ya con todas las tareas que les daban sus poderes, como para encima preocuparse por él... Y entonces escuchó a Noah. Ella le había dicho que venía del futuro, pero... Tenía tantas preguntas.

Escuchó a Pepa preguntando por él y salió de la cocina, con la cesta de comida en mano. Le dio la cesta a Julieta, Noah les sonrió y salieron de la casa tranquilamente. Julieta y Pepa se adelantaron para ir guiando, mientras que Noah se quedó detrás con Bruno.

Bruno iba con la cabeza agachada, mirando el suelo e intentando hacerse lo más pequeño posible, mientras que Noah pudo ver y oír las miradas y los susurros.

Por dentro, su corazón se rompía en pedazos. ¡Bruno era solo un niño! ¡Solo tenía 6 años! No se merecía que lo tratasen así. El enfado empezó a burbujearle en el pecho, queriendo girarse y gritarles, pero pensó que no sería lo mejor.

En cambio, se tragó sus gritos y sonrió suavemente, poniéndole una mano en el hombro a Bruno. Cali aprovechó para pasar de su brazo al cuello del chico, acurrucándose y frotándose contra él para darle ánimos.

Bruno se sobresaltó un poco al sentir la mano de Noah, pero se relajó un poco al ver que era ella y un poco más al notar a Cali. 'Si necesitas algo, dímelo, ¿vale? Quiero ayudar en todo lo que sea posible' Bruno asintió y le sonrió suavemente.

Las chicas iban por delante, guiando y abriendo paso. Cada pocos pasos alguien las paraba y hablaban con ellas. Ellas les sonreían y les atendían en lo que necesitaban, aunque a Pepa no le gustaba no poder pasear tranquilamente.

Algunas personas dejaron de susurrar sobre Bruno y empezaron a mirar más atentamente a la chica que lo acompañaba.

Noah quitó la mano de su hombro y empezó a frotarse su propia mano con el pulgar, calmando un poco la ansiedad que sentía. A ella tampoco le gustaba que la mirasen y ser la nueva, la extranjera, la forastera... no ayudaba. Antes al menos tenía su móvil o música para evadirse. Aquí... No tenía nada.

Incluso Bruno notó el cambio de las conversaciones y miró a Noah para ver cómo estaba. Vio cómo se acariciaba a sí misma y la miró a los ojos.

De nuevo, su color pálido se estaba volviendo más oscuro. Bruno le cogió la mano suavemente, el lugar donde se estaba frotando ya lo tenía enrojecido, y Noah le miró, le sonrió y le apretó suavemente la mano.

'Lo siento. Aún no estoy acostumbrada a estar... Aquí. Es... extraño' Sus ojos volvieron a su color pálido y Bruno se quedó mirándola. 'Tus ojos... ¿cambian de color?' Noah le miró sorprendida, pero no pudo responderle.

'¡Mamáaaaaaaaa!' gritó Pepa al llegar delante de un edificio. '¡Pepa! ¡No tienes por qué gritar! Podemos entrar y buscarla' la regañó Julieta cogiéndola de la mano y arrastrándola hacia dentro.

Noah y Bruno se apresuraron a seguirlas, aunque no habría hecho falta, ya que la señora Alma estaba saliendo después de haber escuchado a su hija llamarla a gritos. 'Llegáis justo a tiempo, ya he terminado de hablar con el director del orfanato. Aunque no hacía falta llamarme a gritos, Pepa' dijo mirándola con dureza.

Pepa agachó la cabeza y se disculpó. Alma los miró a todos, y no le pasó desapercibido que su hijo estaba cogido de la mano de la chica, aunque se soltaron rápidamente al ver su mirada inquisitiva, ambos con un leve sonrojo en sus mejillas debido a la vergüenza.

Alma sonrió suavemente al ver que ésta tenía las gafas. 'Me alegro de que hayan encontrado tus gafas, Noah. Supongo que ahora te dolerá menos la cabeza'

Noah asintió y le dio las gracias. Sin mucho más que decir, salieron del orfanato y empezaron a andar en dirección al mercado.


Los trillizos iban por delante, Bruno en el centro y sus hermanas abrazándolo y hablando animadamente con él. Noah iba detrás, con Alma, con las manos agarradas suavemente enfrente de ella y prestando especial atención a su respiración.

Que Bruno hubiese visto su nerviosismo era una cosa, pero que lo viera Alma era otra bien distinta. Sobre todo si quería que Alma confiara en ella para cuidarles cuando ella no pudiera.

'Bueno, Noah, ¿te importa si te pregunto por tu vida antes de llegar aquí?' Noah la miró y le sonrió ampliamente. 'No, por supuesto que no. No lo recuerdo todo, pero responderé a todo lo que pueda'

Alma le devolvió la sonrisa. '¿De dónde eres? ¿Y cómo era tu familia?' Noah dejó de mirarla para mirar a sus manos. 'Yo... Mi familia...' dudó de qué decir, hasta dónde llegar con sus explicaciones.

'Sé que quizás no es el mejor momento para hablar de ello, así que cuéntame solo lo que te sientas cómoda de contar' le concedió Alma. Noah asintió y siguió. 'Mis padres siempre fueron muy fríos y distantes. Tenía abuelos, tíos y primos, pero apenas los pude ver debido a que mis padres no querían visitas ni visitarlos'

Sus ojos empezaron a volverse oscuros a la vez que se llenaban de lágrimas. 'Mi hermano pequeño... Era el favorito. Podía jugar todo el día, hacer lo que quisiera y si hacía algo malo siempre era mi culpa... Yo era la encargada de casi todo. De cocinar, de limpiar...'

Noah se abrazó a sí misma, empezando a notar aquel frío interior que la congelaba desde los huesos. Quería parar de hablar, pero no podía. 'Siempre me sentí muy sola. Muy... abandonada' Sus ojos ya eran del color del mar agitado, alguna que otra lágrima cayendo en contra de su voluntad.

Se encogió levemente sobre sí misma y Alma le puso la mano en la cabeza, acariciando su cabello. 'Lo siento. No tienes que decirme nada más por ahora' Noah asintió y se quitó las lágrimas suavemente.

Aún sentía mucho frío, pero en cualquier momento los niños podrían mirar hacia atrás y no quería que la vieran así. Decidió "ponerse la máscara". O así lo llamaba ella.

Realmente era fingir que todo estaba bien. Sus ojos nunca se habían puesto rojos después de llorar, así que sabía ocultar muy bien si había llorado o no. Solo el color de sus ojos la delataba, pero nadie se había fijado en ellos...

Excepto Bruno.


Llegaron al mercado poco después. Noah aún estaba algo alterada, pero lo disimulaba con facilidad. Bruno, en cambio, había sido avasallado por sus hermanas con preguntas acerca de de qué habían hablado y de qué pensaba sobre Noah. Se le veía nervioso y no sabía qué contestar, así que intentó cambiar de tema.

'E-Eh, mirad, en esa tienda hay ofertas de 2x1 en vestidos' Las hermanas se rieron al ver su triste intento para evitar la conversación, pero decidieron seguirle el juego e ir a mirar vestidos.

Alma las acompañó, mientras que Noah se quedó a la altura de Bruno. 'Nunca he sido de faldas o vestidos, la verdad. Pero supongo que debería adaptarme... ¿Tú qué me dirías?'

Bruno la miró de reojo y luego volvió a mirar a su familia. 'Um... A mamá no le gustará que lleves pantalones... Pero podrías decirle que era lo que usabas antes... Y así podrías coger ambos. Es decir... Vestidos y faldas para cuando vayas al pueblo... Y pantalones para cuando estés en casa... O incluso por debajo de la falda si así te sientes más cómoda'

'Esa es una muy buena idea. Gracias. ¿Vamos con ellas?' dijo Noah ofreciéndole la mano. Bruno miró su mano, luego a sus ojos azules -que aún no habían vuelto a su color natural- y luego a la mano de nuevo.

Bruno asintió, pero no cogió su mano. Pasó a su lado en dirección a su familia y Noah fue detrás de él. Se sentía un poco dolida, pero intentó apartar esos pensamientos de su cabeza. Apenas se conocían y la diferencia de madurez de ambos era enorme, se recordó Noah a sí misma.

Bruno miró alrededor, viendo como la gente se les había quedado mirando. Él quería haberle cogido la mano pues se habría sentido más seguro, pero sabía que si lo hacía todo el mundo se habría quedado mirando a Noah y ella aún no estaba bien.


Después de haber comprado varios vestidos, ponchos, ruanas, faldas, camisas e incluso pantalones para Noah, empezaron a regresar a su casa.

Noah iba detrás de ellas, cargando varias bolsas, cuando una pulsera llamó su atención. Se quedó mirándola y sonrió tristemente.

'¿Te gusta?' preguntó Bruno, que se había girado a ver cómo iba. Noah asintió. 'Sí, pero ya me habéis comprado demasiadas cosas... No puedo pediros que me compréis esto también' Bruno asintió, aunque no parecía muy convencido.

'Llevas muchas bolsas para tener seis años' dijo Bruno para cambiar la conversación. Noah sonrió. 'Será que conservo la fuerza que tenía en mi anterior vida, porque apenas me pesan' bromeó Noah. No quería que los demás cargaran con su compra, no le parecía justo.

'Eso sí, sigo siendo demasiado bajita para mi gusto' Noah se rio y empezó a caminar de nuevo. Sin embargo, Bruno agarró una de las bolsas. 'Espera, déjame que te ayude' 'No hace falta...' dijo Noah, aunque dejó que la cogiera. 'Quiero hacerlo'

Noah asintió y volvió a reanudar la marcha. Bruno se quedó un segundo más mirando la pulsera. Era una pulsera ajustable, con un patrón hecho con nudos e hilos de colores: azul, amarillo y verde. También tenía dos alas de ángel, una en cada hilo que colgaba para poder ajustarla.

'¡Bruno, te estás quedando atrás! ¡Vamos!' le regañó Alma. Bruno anduvo rápidamente para alcanzar a Noah y a su familia, que ya estaban prácticamente fuera del mercado.


'Chicas, ¿podréis con todas las bolsas? Noah y yo vamos a ir a comprar sus materiales para la escuela' '¡Sí! ¡Nosotras nos encargamos!' dijo Pepa levantando un par de bolsas, para demostrar cuán fuerte era. 'Cuando lleguéis, guardad las cosas y preparaos para comer. Como ya se nos ha hecho tarde, compraré algo para llevar'

Los tres asintieron y se marcharon con las bolsas camino a la casa. Alma miró a Noah y le señaló por dónde irían a continuación. Noah no estaba de acuerdo con que también llevaran sus ropas, pero no dijo nada.

'Dime, Noah, ¿ibas a la escuela?' 'Ahm...' Noah dudó. Ella sabía mucho más que los demás chicos de su edad, tenía que pensar algo rápido. 'No... Mi hermano era muy inteligente para su edad y mis padres nos pusieron profesores particulares... De hecho, puede que esté bastante más avanzada...'

Alma se paró y la miró. Agachó la cabeza suavemente, pensativa. 'Espero que no sea un inconveniente...' susurró suavemente. 'Ven, vamos a ir a ver a la profesora de la escuela. Vamos a ver qué nivel tienes'

Noah se puso nerviosa. ¿Le iban a hacer un examen? Después de unos minutos caminando en silencio, Alma llamó a la puerta de una pequeña casa. '¿Sí?'

Una mujer joven, de unos veinte años, quizá un poco más, abrió la puerta. 'Lucía, hija, siento molestarte. Verás, estoy cuidando de esta chica de aquí...' dijo señalando a Noah y ella hizo una pequeña reverencia con la cabeza a modo de saludo. 'Y quiero que vaya a la escuela, pero no sé qué nivel tiene. ¿Te pillo en mal momento para que le hagas una evaluación?'

'Oh, no, Alma, tú nunca me pillas en mal momento. Pasad' dijo abriendo más la puerta y haciéndose a un lado. 'Sé que está un poco desordenado, espero que no os importe...'

Las dos entraron en la casa. Los platos de la comida aún estaban en la mesa, medio vacíos, y la mujer se puso a recogerlos. 'Sentaos, sentaos, yo voy en seguida. ¿Queréis tomar algo?' 'Si no es molestia, un vaso de agua me vendría bien...' dijo Noah con inseguridad.

La mujer sonrió y asintió. Se marchó tras una puerta con los platos y volvió con un vaso lleno de agua. 'Bueno, cuéntame, ¿cómo te llamas?' 'Soy Noah, encantada'

'Bien, Noah. Dime, ¿sabes leer y escribir?' Noah asintió. 'Sé leer, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir... Las raíces cuadradas no se me dan muy bien... Sé hablar inglés, japonés... Aunque el japonés no se me da muy bien, solo recuerdo los silabarios... Ah, las potencias también sé resolverlas, y algunas ecuaciones... La sintaxis me gusta y la morfología... se me da bien, pero me aburre. Las fracciones me cuesta recordarlas ahora mismo, así que al final siempre hago las cuentas con los resultados...'

La mujer la miró sorprendida. '¿De verdad sabes hacer todo eso? Eres muy pequeña...' Noah se sonrojó y asintió, desviando la mirada hacia su regazo. Cómo deseaba que Cali estuviese allí para poder acariciarla.

'¿Te importa si te pongo un examen? Me gustaría comprobarlo' Noah volvió a asentir y la mujer se levantó. Cogió un folio, un lápiz y un libro y le empezó a decir problemas. Noah los fue resolviendo uno a uno. Escribió, leyó en voz alta, sumó, restó... Y todo lo demás que había dicho anteriormente.

Cuando no sabía qué contestar, Noah cogía el vaso para beber y tener un poco más de tiempo, además de para calmar su nerviosismo. Al terminar, la profesora estaba impresionada, al igual que Alma.

'Alma, esta chica es... un genio. Sabe más de lo que yo le puedo enseñar. Es decir... Yo ni siquiera hablo otros idiomas...' Alma se quedó mirándola asombrada.

Noah empezó a ponerse roja como un tomate y miró hacia el suelo. 'Y-Yo... S-Si mañana no voy al colegio... ¿Q-Qué haré...?' 'No lo sé, Noah' Se generó un silencio incómodo en la sala.

'Señora Alma... La verdad es que me gustaría que viniera. No se lo tome a mal, pero una clase ya es difícil de llevar sin niños que tengan poderes... Me podría ayudar con sus hijos e incluso podría ayudarles en la casa'

La señora Alma miró a Noah y ella levantó la mirada. 'Me gusta mucho enseñar. Y si quiere le puedo enseñar inglés a sus hijos... Japonés no me atrevería, la verdad' Alma asintió lentamente. 'De acuerdo. Te compraré cuadernos y lápices, para que puedas apuntar cosas y ayudar a mis hijos'

Alma se levantó y Noah hizo lo mismo. 'Lucía, querida, gracias por dedicarnos un rato de tu tiempo' 'No hay de qué, Alma, estoy encantada de poder ayudar' Ella se levantó y las acompañó hasta la puerta. 'Te veo mañana Noah' le sonrió dulcemente mientras que Noah asintió.

Una vez fuera, Alma comenzó a caminar en dirección a una pequeña tienda. 'Es impresionante todo lo que sabes, Noah...' 'G-Gracias...' 'Entonces, tenías clases en tu propia casa... Y también me dijiste que limpiabas y hacías de comer, ¿cierto?' Noah asintió y tragó saliva, nerviosa.

'Y todo eso... Con 6 años...' Alma se perdió en sus pensamientos hasta que llegaron a la tienda. Por dentro, parecía una papelería, con todo lo necesario para las clases y manualidades. Una vez compraron las cosas, Noah miró a la señora Alma.

'U-Um... ¿Puedo pedirle algo?' Alma la miró inquisitivamente y asintió. 'Sé que usted está muy ocupada con todo lo que hay que hacer en el Encanto... Todos la tratan con respeto y se vuelven a usted cuando necesitan algo...'

'Sí, yo soy la que mantiene el Encanto funcionando, así que todos me ven como una líder' 'Ajá, así que... Supongo que entre eso y sus hijos... No tiene mucho tiempo para usted...' Alma volvió a asentir. '¿Qué quieres pedirme?'

'Quería pedirle que me dejase cuidar a sus hijos cuando se vea sobrepasada. Sé que puedo parecer pequeña, pero... como ha podido comprobar es como si fuera una adulta en los demás aspectos... Siempre se me dio bien cuidar a mi hermano pequeño y... No me gustaría ser una carga más, quiero ayudarla en todo lo que pueda'

Alma la miró sorprendida, pero antes de que pudiera contestar, Noah continuó. Realmente quería que dijera que sí. 'Puedo limpiar la casa, cocinar si Julieta tiene deberes, incluso puedo aprender algún trabajo, alguna profesión... ¿Quizá costurera? Sé coser un poco, cuando arreglaba la ropa de mi familia...'

Noah iba a seguir hablando cuando Alma se agachó para ponerse a su altura y le puso las manos en sus hombros. 'Noah, cálmate. Sí, voy a aceptar tu ayuda. Mis hijos ya te han cogido cariño de todas formas, así que... Y me parece bien todo lo que has dicho. Si quieres, esta tarde hablamos tú y yo de qué cosas harás en mi casa, pero por ahora respira y relájate'

'Es solo que... Quiero ganarme mi sitio allí... No quiero ser una carga o volver a sentirme abandonada...' Noah no pudo contener sus lágrimas y empezó a llorar. 'L-Lo siento... Tengo miedo de que me eche de casa si no me gano mi sitio...'

Alma la cogió en brazos, para sorpresa de Noah. La abrazó suavemente. 'Desahógate, ¿vale? No te voy a echar, he dicho que cuidaría de ti, ¿no? Además, con todo lo que me vas a ayudar, estoy segura de que te harás imprescindible en poco tiempo. Ahora vamos a casa'

Alma comenzó a caminar mientras Noah lloraba, dejando salir todas las emociones que había reprimido en su interior. Se quitó las gafas para que no se le cayeran y escondió su cabeza en el hombro de Alma. No quería que nadie la viera así.