Capítulo 6: Momentos paralelos I

Cuando Bruno llegó al claro donde estaban sus hermanas, las vio con coronas de flores en sus cabezas y una más en las manos de Julieta.

'¡Bruno, por fin llegas!' dijo Pepa poniéndose de pie y corriendo a abrazarle. 'Te hemos hecho una corona de flores, para que los tres tengamos una' añadió Julieta sonriendo.

Julieta se levantó y fue a abrazarle, aunque antes le puso la corona de flores. '¿Las sumas te han costado de nuevo?' Bruno asintió. 'Aunque creo que ya no me van a volver a costar. Noah me ha enseñado un truco para que me sean más fáciles'

Julieta sonrió ampliamente. '¡Después nos lo tienes que enseñar! Mientras más rápido lo hagamos, mejor' dijo Pepa cogiendo la mano de Bruno. Éste la miró levantando una ceja, sabía que algo tramaba.

'Julieta y yo queremos hablar contigo acerca de Noah...' dijo Pepa sonriendo maliciosamente. Bruno se sonrojó, avergonzado, y Pepa tiró de él hasta dejarlo en el centro del claro.

Luego se sentó y obligó a Bruno a sentarse. Julieta se sentó al otro lado. '¿Estuvisteis hablando después de que despertara o fuiste a buscar a mamá?' Bruno las miró a ambas. 'No tengo forma de escapar de esta conversación, ¿verdad?'

Ambas negaron con la cabeza, mirándole impacientemente. 'Bueno...' Las hermanas sonrieron ampliamente, empezando a imaginar historias. 'No hablamos exactamente. Ella...' Ahora lo miraban con curiosidad, Julieta con un poco de preocupación incluso.

'Nada más despertar, se asustó mucho. Empezó a respirar raro y luego... Se presionó el pecho, así' dijo mientras hacía el gesto. Encima de Pepa apareció una nube blanca. 'Yo no sabía qué hacer, pero me pidió que me quedase, no quería estar sola... Ahora supongo que no veía bien y no sabía dónde estaba, eso debe dar mucho miedo...'

Ambas se miraron, estaban preocupadas. La nube encima de Pepa empezó a volverse más oscura. 'Ella empezó a llorar y... parecía que se ahogaba' siguió contando Bruno.

'Pobrecilla... Debe de haber sido horrible pasar por eso...' susurró Julieta. '¡Menos mal que estabas allí Bruno! No se me ocurre mejor persona que tú para estar ahí en un momento como ese' dijo Pepa lanzándose a abrazar a Bruno.

Bruno no esperaba el abrazo, por lo que acabó tumbado en el suelo, con Pepa encima de él. Cuando Pepa se separó, se tumbó a su lado, mirando el cielo. Movió las manos para dispersar la nube y se quedó mirando las que estaban mucho más arriba.

Julieta se tumbó al otro lado de Bruno y ambas hermanas se juntaron a su hermano, para estar lo más pegados posible. 'Y dime, Bruno, ¿qué hablasteis mientras íbamos por el pueblo?' preguntó Julieta.

'Mmmm...' No quería decirles que Noah le ofreció su apoyo cuando la gente empezó a hablar de él, así que decidió saltárselo. 'Como nadie la conocía, la gente empezó a hablar de ella y no dejaban de mirarla raro. Noté que se puso muy nerviosa... Casi se hace daño en la mano. Cuando se la cogí, la tenía roja'

Pepa se incorporó como un resorte y miró sorprendida a Bruno. '¿Qué?' 'Que de intentar calmarse se estaba haciendo...' 'No, eso no. Lo otro. ¿Has dicho que le cogiste la mano?'

Julieta empezó a reírse, intentando taparse la risa con las manos, mientras que Bruno se volvió completamente rojo. Ni siquiera se había dado cuenta de que lo había dicho. '¡Solo fue para que dejase de hacerse daño! ¡Solo por eso!'

'¡Pero se la cogiste!' Pepa sonrió ampliamente y empezó a reírse también. '¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué tiene ella de especial? ¡Nunca antes le habías cogido la mano a alguien que no fuésemos nosotras!' continuó Pepa.

Bruno se levantó y empezó a marcharse. '¿A dónde vas?' preguntó Julieta levantándose y siguiéndole. '¡A cualquier sitio menos aquí!' dijo Bruno sin dejar de caminar.

'Ow, venga ya, ¡solo te estoy picando un poco!' dijo Pepa mientras se levantaba. 'Si sigues caminando voy a ir para allá y vamos a acabar en el suelo' Bruno se paró en seco ante la amenaza de su hermana.

'Ambas entendemos tu preocupación, Bruno' dijo Julieta para calmar un poco el ambiente. '¡Pero es que te pones muy lindo cuando te picamos!' añadió Pepa abrazándole por la espalda.

'Pero bien que te enfadas tú cuando te pico yo, ¿eh? Eso no es justo' dijo Bruno cruzando los brazos. Sin embargo, no pudo evitar que una enorme sonrisa apareciese en su cara. Realmente quería a sus hermanas, por muy fastidiosas que fueran a veces.

'Lo sieeeeeeento. ¿Mejor?' dijo Pepa sonriéndole. 'Hmmm... Sí, supongo que sí' '¡Bien, porque esto no te va a gustar!' dijo Pepa mientras intentaba coger en brazos a Bruno.

Bruno gritó ante la inesperada acción de su hermana e intentó zafarse, aunque lo único que consiguió fue que ambos acabaran en el suelo, con alguna que otra herida.

'Hay que ver... Voy a tener que ir a por algo de comida solo para vosotros...' dijo Julieta yendo hacia ellos. Bruno y Pepa se miraron y, con un entendimiento único de trillizos, cada uno cogió un brazo de Julieta y la tiraron al suelo. '¡Oye!'

Pepa y Bruno comenzaron a reírse, seguidos después de Julieta. Se quedaron allí, los tres juntos, uno encima del otro.


'Me duele la espalda' dijo Bruno estirándose. 'Claro, nos hemos quedado en una postura muy rara durante mucho tiempo' se rio Pepa. 'Yo tengo el brazo dormido. ¿Y tú, Julieta?'

'¿Yo? Yo estaba comodísima encima vuestra' Julieta levantó los brazos y se estiró también, respirando profundamente. '¿Qué hacemos? ¿Queréis jugar a algo?'

Pepa se acercó a Julieta, le puso la mano en el brazo y sonrió ampliamente. '¡La quedas!' Gritó mientras salía corriendo. Bruno la imitó y Julieta se rio, yendo tras ellos.

Jugaron al pilla pilla durante un buen rato, hasta que acabaron agotados, de nuevo en una pila de brazos y piernas, recuperando el aliento. 'Bruno, siempre haces trampa. No vale subirse a los árboles' dijo Pepa dándole un pequeño empujón.

'Sois muy rápidas, de alguna forma tengo que sacaros ventaja' contestó Bruno riendo suavemente. Se quedaron en silencio, Bruno abajo del todo, medio incorporado y apoyado en los codos, mientras que Pepa y Julieta estaban echadas en las piernas de éste.

'¿Creéis que Noah jugará con nosotros cuando tengamos tiempo?' preguntó Julieta de repente.

'¿Por qué no iba a hacerlo? Aunque sea super inteligente, seguro que preferiría estar aquí jugando que hablando con mamá' respondió Pepa incorporándose un poco para mirar a su hermana. 'No sé, tengo la sensación... Bueno, da igual'

Ambos hermanos se quedaron mirándola, con curiosidad por lo que iba a decir. De pronto escucharon el sonido de algo cayendo al suelo y ambas se incorporaron para ver la corona de flores de Bruno desecha en el suelo. 'Ups' dijo solamente.

Pepa agarró la corona que ella tenía y la miró. Tampoco estaba mucho mejor. Julieta la imitó y tenía el mismo aspecto. 'Creo que nos hemos quedado sin coronas' dijo Julieta sonriendo. 'Habrá que hacer más'

'¡Yo le haré una a Noah! Quiero darle las gracias por ayudarme antes' dijo Pepa sonriendo. 'Yo quiero ayudar, de no ser por su truco aún estaría allí haciendo sumas' dijo Bruno poniendo los ojos en blanco al recordar los deberes.

Julieta sonrió a ambos y asintió. 'Seguro que eso la hace sentirse mejor' Y se pusieron manos a la obra.

Bruno se dedicó a recoger las flores, mientras que Pepa y Julieta hacían los nudos y las entrelazaban. No era la primera vez que hacían coronas de flores los tres juntos, aunque normalmente eran para su madre.

'¡Hagámosle otra a mamá! Seguro que eso le hace feliz' dijo Pepa una vez terminaron la de Noah. Julieta sostenía la corona de flores, ya terminada. Debido a que no sabían qué color escoger, decidieron hacerla de sus colores favoritos -azul, amarillo y verde- y luego rellenar con flores de cualquier color.

Julieta y Bruno sonrieron y asintieron. Julieta dejó la corona de Noah a un lado y empezaron a hacer la de su madre. La de ella la harían con montones de colores, quizá con algún toque extra de morado.

Una vez terminaron todas las coronas, las miraron con orgullo, sonriendo ampliamente. 'Somos los mejores hacedores de coronas de flores' dijo Pepa con un arcoíris encima suya. 'Estoy de acuerdo' asintió Bruno con una enorme sonrisa.

'Será mejor que las dejemos apartadas. Si vamos a seguir jugando, hay que tener cuidado para no estropearlas antes de dárselas' sugirió Julieta cogiéndolas y llevándolas a un extremo del claro.

'Um... Julieta...' dijo Pepa. Su voz temblorosa y con un tinte de miedo y preocupación. Julieta se giró, solo para ver a Bruno agarrándose el pelo, las manos blancas de la fuerza con la que lo cogía, con los ojos cerrados y la boca tensada.

Bruno dio unos pasos hacia atrás, alejándose de sus hermanas. '¿Bruno?' susurró Julieta dando un paso hacia él. Bruno abrió los ojos, verdes como esmeraldas, y dio otro paso atrás.

Sin embargo, tropezó y cayó al suelo, su cabeza chocando contra una piedra. Pequeños pedazos de esmeraldas cayeron a su alrededor, de la tabla que no había llegado a formarse, pero a ninguna le importó.

Ambas corrieron a su lado, entre gritos. El cielo, que había estado despejado y con un clima agradable, cambió a una lluvia torrencial. Tampoco les importó.

Pepa lloraba, sin saber qué hacer, mientras que Julieta intentaba despertarle. Sin éxito.

Pepa gritaba. '¡Bruno! ¡Bruno despierta! ¡Me estoy asustando mucho, levántate!' El viento cada vez más violento, las ramas de los árboles zarandeándose con fuerza, a punto de partirse.

Julieta la miró y gritó para que la escuchara. '¡Pepa tienes que calmarte! ¡Tenemos que llevarle a casa para que mamá nos diga qué hacer! ¡Y así no vamos a poder!'

Sin embargo, Pepa no dejaba de llorar y Julieta estaba cada vez más agitada. Tenía que calmar a su hermana, pero no quería perder de vista a su hermano. Tenía que ayudarlos a ambos y no sabía qué hacer.

'¡Wow! ¡Qué temporal hace aquí!' dijo una voz saliendo de la linde del claro. Un chico de piel oscura, quizá un poco mayor que ellas, se quedó mirándolas con los ojos abiertos y una sonrisa enorme en sus labios. Sonrisa que desapareció al ver a Bruno en el suelo.

'¿¡Qué ha pasado!? ¿¡Puedo ayudar!?' escuchó Julieta gritar al chico a través del vendaval. En ese punto, Pepa estaba hasta mareada de tanto llorar y de la tormenta que los rodeaba.

Julieta fue hasta él, le cogió la mano y lo acercó a Bruno. '¡Necesito que lo lleves lo más rápido posible a la casa Madrigal! ¡Grita y pide ayuda cuando estés llegando!'

El chico asintió y montó a Bruno en su espalda con ayuda de Julieta. Se marchó corriendo y Julieta se giró a ver a Pepa. El viento estaba empezando a amainar y pudo ver como su hermana caía exhausta al suelo, sin poder soportarlo más.

Julieta la cogió antes de que chocase contra el suelo y empezó a ir tras el chico. 'Espero haber hecho lo correcto...'


Cuando las hermanas llegaron -Julieta había conseguido despertar a Pepa a mitad de camino-, Noah las esperaba en la puerta. 'Están en la habitación de vuestra madre. Id. Yo os subiré tu reserva de comida' les informó Noah mientras las dejaba pasar e iba hacia la cocina.

Las niñas corrieron escalera arriba, ambas con lágrimas en los ojos. Pepa abrió la puerta con fuerza, haciendo que chocase contra la pared, pero a nadie pareció importarle.

Ambas fueron directas a las escaleras del fondo de la habitación y las subieron corriendo. Al llegar arriba, Bruno estaba tumbado en la cama, y Alma estaba sentada a su lado, acariciándole el pelo. Al menos, Bruno parecía dormir apaciblemente, y no inconsciente como en el claro.

Alma las miró y abrió los brazos. Ambas corrieron a sus brazos y su madre las abrazó tiernamente, subiéndolas a su regazo. 'Niñas, ¿qué ha pasado?' preguntó Alma esperando alguna explicación para el estado de su pequeño.

'Estábamos hablando y de pronto tuvo una visión...' empezó a explicar Julieta. '¡Se cayó hacia atrás y se dio con una piedra!' terminó Pepa, llorando. '¿Se va a poner bien? Se va a poner bien, ¿verdad?' preguntó ansiosamente Pepa.

Alma las pegó más a sí misma y asintió, las niñas escondiéndose en el regazo y el pecho de su madre. El viento había vuelto a levantarse, esta vez dentro de la habitación. 'Sí, se pondrá bien, solo necesita descansar y la comida de Julieta. Pero Pepa, necesito que te calmes, ¿sí?'

Pepa la miró y asintió. 'Lo siento... Quiero que pare pero no sé hacerlo...' Noah tocó en la pared cercana a las escaleras en ese momento, con una cesta de comida en la mano. 'Dejo esto. Voy con el chico, estaremos en la cocina si nos necesitáis a alguno. Él dice que no se va hasta asegurarse de que todo está bien'

Alma asintió y miró a Pepa. '¿Por qué no vas con ellos? Una vez estés más calmada, puedes volver a subir. Así Brunito podrá descansar' Pepa quiso protestar, quería quedarse allí, pero Alma la bajó de su regazo y Julieta asintió.

'Confía en mí, Pepa. No dejaré que le pase nada malo. Yo le cuidaré' le aseguró Julieta. Noah ofreció su mano para que Pepa se agarrase a ella, cosa que hizo sin pensárselo mucho. No quería irse, pero se dejó guiar.


Una vez se quedaron a solas con Bruno, Julieta se acurrucó en brazos de su madre y miró a su hermano, durmiendo tranquilamente. 'Mamá... ¿Hice bien al decirle a ese chico que lo trajera...?' Su inseguridad y su miedo rebosaron en la intimidad, haciendo que sus ojos se volvieran a llenar de lágrimas.

'Sí, amor mío, hiciste muy bien' Alma le besó el cabello y la apretó un poco más. 'El chico lo trajo rápidamente y Noah y yo pudimos atenderle a tiempo...' Alma comenzó a acariciar el pelo de su hija mayor, calmándola.

'Pepa se puso muy nerviosa... Hacía mucho viento, había mucha lluvia y no sabía qué hacer... Quería que Pepa se calmase pero también tenía que atender a Bruno y... ¿Así es como te sientes tú cuando todos queremos tu atención...?'

Julieta necesitaba desahogarse. Necesitaba contarle a su madre todo el miedo que había pasado. 'Shhh... No pienses en eso ahora mi vida. Céntrate en que tu hermano está a salvo porque hiciste lo correcto, porque actuaste rápidamente...'

Alma la miró dulcemente y fue entonces cuando vio las heridas de sus piernas. 'Julieta, ¿qué te ha pasado en las piernas? ¿Tiene que ver con esto?' Julieta asintió en silencio.

'Mamá, te prometo que te voy a ayudar en todo lo que me pidas para cuidar a mis hermanos. No quiero que tú sientas lo que yo sentí allí... Me sentí muy mal, mamá...' Julieta intentó retomar la conversación, pero Alma no quería hablar de eso.

'Dime cómo te has hecho eso mi vida. Y come un poco' Alma cogió de la cesta una arepa y se la dio a su hija. Julieta comió lentamente, sus heridas curándose en el instante en el que dio el primer bocado.

'Después de enviar al chico con Bruno... Pepa se desmayó. Creo que fue por la tormenta que había creado... Creo que fue demasiado para ella... La agarré como pude y tiré de ella para venir para acá... Me enganché con unos arbustos y...' Explicó Julieta.

Solo podía responder lo que su madre quería saber, nada más. En ese momento entendió que no podría desahogarse con su madre y, sin que ella lo supiera, se le marcó a fuego en su inconsciente.

'Bueno, lo importante es que estáis los tres bien. Los tres estáis sanos y salvos' Alma abrazó más fuertemente a su hija, y Julieta se quedó callada. 'Bruno despertará en cualquier momento, y las heridas que tenga Pepa también se curarán fácilmente con tu don'

Julieta asintió y fue entonces cuando Bruno abrió los ojos lentamente. Julieta se soltó del abrazo de su madre y se lanzó sobre su hermano. '¡Bruno! ¡Pepa y yo estábamos muy asustadas!'

Bruno se quedó sin respiración por el abrazo de su hermana. 'J-Juli... Necesito respirar...' Julieta se apartó y Bruno respiró hondo, cerrando los ojos. Luego los volvió a abrir y miró a Julieta.

'¿D-Dónde está Pepa? ¿E-Estáis bien?' La preocupación de Bruno escaló rápidamente al no ver a su otra hermana en la habitación e intentó incorporarse, sin mucho éxito. Todo su cuerpo le dolía y le pesaba.

Alma colocó la mano en su pecho, instándole a descansar. 'Pepa está abajo, con Noah. Estaba tan preocupada por ti que estaba levantando mucho viento aquí dentro, y tú ahora tienes que descansar' Alma le sonrió dulcemente, pero Bruno quería a su hermana allí.

'A mí el viento no me molesta... Ni la lluvia... Solo quiero que esté aquí con nosotros...' dijo mirando hacia las escaleras. 'Cuando esté más calmada subirá, Bruno. Tranquilo'

Bruno suspiró y asintió. Julieta también quería que su hermana estuviera allí. De hecho, solo le había hecho salir para que su madre no se enfadara con ella.

Julieta se tumbó al lado de su hermano y lo abrazó suavemente. '¿Por qué te quisiste alejar de nosotras?' le susurró mientras su madre les acariciaba el cabello a ambos.

'¿Eh?' Bruno giró la cabeza para mirarla y Julieta volvía a tener lágrimas en los ojos. 'Te caíste porque empezaste a andar hacia atrás. Si hubieras dejado que nos acercásemos y te ayudásemos...' Bruno apartó la vista, arrepentido. 'No... No me gusta que me veáis así...'

Julieta se quedó callada, tan solo arrimándose más a Bruno. Ambos se quedaron así, mientras su madre los mimaba dulcemente, hasta que escucharon pasos rápidos subiendo las escaleras.

'¿Cómo está Bruno? ¡Ya estoy más calmada, lo prometo!' gritó Pepa entrando en la habitación. Alma la miró y sonrió. 'Está despierto, ven a verlo'

Pepa corrió hacia la cama, lanzándose encima de todos ellos. Bruno, de nuevo, se quedó sin aire ante el golpe y Julieta la empujó hasta que estuvo tumbada al otro lado de Bruno. 'Hay que dejarle respirar, Pepa' dijo Julieta riéndose.

'Lo siento, lo siento, es solo que... ¡Tenía muchas ganas de verte!' Pepa abrazó fuertemente a su hermano, que reprimió un jadeo de dolor. 'Estoy bien, Pepa. No me puedo mover mucho, pero estoy bien'

Bruno sonrió, mirando a su familia. Se sentía bien estar arropado de aquella manera. 'Pepa, ¿el chico ya se ha marchado?' preguntó Alma. 'Sí. ¡Se llama Félix! ¡Y piensa que mi poder es asombroso!' respondió Pepa animadamente.

'¿Y qué está haciendo Noah abajo y sola?' volvió a preguntar Alma. 'Ha dicho que nos iba a hacer la cena. Aunque es algo que nunca hemos probado, según ella'

'Quizás debería ir a comprobar que no le pasa nada...' susurró Alma levantándose. 'No te vayas mamá' la llamó Bruno. 'Noah dice que lo ha hecho más veces en su casa, estará bien. Quédate con nosotros, porfaaaaaaaa' le pidió también Pepa.

'Hace tiempo que no tenemos un rato para nosotros sin más... Quédate mamá. Confía en Noah' le pidió también Julieta. Alma los miró y sonrió tiernamente. 'Bueno, si mis tres pequeños me lo piden, me quedaré' Alma se volvió a sentar, mimándolos con caricias y besos.