Advertencia: en este capítulo va a haber frases que pueden detonar una crisis de ansiedad o una crisis depresiva, así como menciones a la autolesión.
Pondré un aviso antes de la parte y una explicación lo más suave posible al final del capítulo, para aquellos que no se sientan capaces de leer ese pedazo puedan seguir la lectura sin perderse nada importante.
Los avisos de inicio y final de esto estarán en negrita, para más facilidad de encontrarlo
Chapter 8: Heridas
Nada más llegar, Noah cogió una barra de pan y la partió en pequeñas rebanadas. Las preparó como si fuesen pequeñas pizzas con los ingredientes que encontró -gracias a Alma, Julieta tenía todos los ingredientes y las especias con etiquetas para saber qué era qué- y puso la sartén en la placa de hierro.
Encendió el fuego en el lado contrario de dónde había puesto la sartén -así sería más débil el calor y podría cocinar a fuego lento- y echó un poco de aceite de oliva allá donde iba a poner las mini pizzas.
Le puso la tapa a la sartén y empezó a preparar la mesa. Cuando todo estuvo listo y la comida ya estaba en la mesa, subió a buscarlos.
Llamó a la pared al llegar a lo alto de la escalera, como había hecho antes, y todas la miraron: las niñas se incorporaron para verla, mientras que Alma tan solo se giró. Bruno estaba despierto, aunque apenas podía moverse del cansancio y el dolor.
La señora Alma tapaba en gran parte a Bruno, así que Noah no sabía si estaba despierto o no. 'La cena está lista' los avisó y les sonrió.
'Noah... Gracias por hacer la cena' Alma le sonrió dulcemente, realmente agradecida. 'No hay de qué, señora Alma. Es lo mínimo que podía hacer' respondió Noah suavemente.
'Niñas, id y empezad a comer antes de que se enfríe. Bruno y yo cenaremos aquí, pero eso no es excusa para que vosotras perdáis los modales, ¿entendido?' Las chicas asintieron y bajaron al comedor como les había ordenado su madre.
'¿Cómo está Bruno? ¿Ha despertado?' preguntó Noah acercándose. Al acercarse, vio que estaba despierto y ambos se miraron. 'Vaya susto nos has dado' Noah sonrió suavemente y se sentó en la cama.
'S-Sí... Lo siento...' Noah negó con la cabeza y Alma empezó a acariciarle el pelo suavemente. 'No ha sido culpa tuya, solo me alegro de que estés bien'
Alma la miró y le cogió la mano suavemente, haciendo que Noah la mirase. 'Noah... Si no hubieras estado aquí, no sé lo que le habría pasado. Gracias, de verdad'
Bruno las miró confundido, sin entender a qué se refería su madre. Noah, en cambio, asintió y sonrió suavemente. Puso su otra mano encima de la de Alma y la apretó suavemente. 'No pienso dejar que les pase nada malo, señora Alma. No mientras yo pueda hacer algo para evitarlo'
Los ojos de Alma se empezaron a llenar de lágrimas y, si Bruno no hubiese estado ahí, posiblemente habría abrazado a Noah y se habría desahogado. Pero su hijo estaba ahí y no quería preocuparlo, por lo que se tragó sus lágrimas y respiró hondo.
'Bruno, te subiré la comida y comeremos juntos. Tú descansa' Alma le besó la frente y Bruno cerró los ojos para disfrutar de esa muestra de cariño.
'Noah, ¿puedes quedarte aquí mientras voy a por la comida?' Noah asintió. Alma se levantó y salió de la habitación, dejándolos solos.
Noah volvió a mirar a Bruno. '¿Por qué te ha dicho eso mi madre?' Noah sonrió tristemente. 'Viniste muy malherido. Sangrabas muchísimo... Y tu madre se paralizó al ver tanta sangre... El miedo de perderte fue demasiado para ella, por lo que yo tomé el control de la situación'
Bruno abrió los ojos, asombrado. Su madre siempre tenía sus emociones bajo control, jamás habría imaginado eso. Pero entonces, cayó en la cuenta. Una niña de su edad no debería saber cómo atender a alguien desangrándose...
'Supongo que no tendremos nuestra conversación esta noche' dijo Noah, sacando a Bruno de sus pensamientos. 'A-Ah... Sí, tendrá que ser otro día...'
Noah le sonrió dulcemente. '¿Te importa si te doy un abrazo? Quiera que no, yo también me asusté mucho al verte así...' Bruno la miró con más atención.
Podía ver la tensión en el brazo más lejano a Bruno, quizá agarrando con fuerza las sábanas. Su cara, aunque amigable, denotaba cansancio y un poco de ansiedad. Bruno asintió y Noah lo abrazó, suspirando.
'No me vuelvas a asustar así, por favor' susurró en su oído. Bruno sacó fuerzas de donde pudo para abrazar también a Noah. Pudo notar como los músculos de su espalda se relajaban y empezó a notar humedad en su hombro.
'Vine aquí por ti, ¿sabes? No me perdonaría jamás que te pasara algo...' Bruno se sorprendió, aunque no dijo nada. Noah se separó suavemente y se secó los ojos con el dorso de la mano. Bruno se fijó también en sus ojos, de nuevo oscuros.
'Tus ojos han cambiado de color otra vez...' susurró Bruno y Noah lo miró con una expresión que no supo identificar. "Nadie se había fijado nunca. Incluso habiéndolo dicho yo, nadie me había creído" Noah sonrió dulcemente. 'Realmente eres muy observador...'
En ese momento, escucharon a Alma subiendo por la escalera de la habitación. Ambos se quedaron en silencio. Noah se levantó y Bruno la miró, pero no dijo nada.
Alma entró en la habitación y miró a Noah. 'Noah, querida, ¿me puedes decir que es esto que has cocinado?' 'Son... En mi casa las llamábamos mini pizzas. Fue lo primero que se me ocurrió que fuese fácil, rápido, fácil de comer y de transportar... Y que no fuese un bocadillo sin más'
Alma se sentó en la cama con el plato en las manos y Bruno lo miró. 'Tiene buena pinta. Y huele bien' Bruno sonrió tímidamente y se incorporó lentamente, con la ayuda de Noah.
'A tus hermanas les ha encantado, Julieta está deseando que baje Noah para preguntarle cómo lo ha hecho' Alma se rio suavemente y le ofreció uno. Noah miró a Bruno, expectante, y Bruno tomó un bocado.
Sus ojos se abrieron de par en par y la miró. Estaba delicioso. '¡Está muy rico! ¡Mamá, tienes que probarlo!' Noah se rio suavemente ante la reacción del chico y Alma tomó un bocado. Quedó igual de impresionada. 'Está muy rico, Noah. Eres una excelente cocinera'
'Oh, no, por favor. Solo se me dan bien algunos platos, pero no soy buena cocinera. De hecho, estoy segura de que la calidad de los ingredientes ha influido bastante en el sabor' respondió Noah, sonrojándose.
'B-Bueno, debería irme ya, o las chicas me van a dejar sin cena' bromeó suavemente y empezó a irse. '¡Espera!' la llamó Bruno. Noah se giró para mirarlo, sorprendida. 'María y Juan están en mi habitación... ¿Podrías cuidarlos esta noche? Seguramente estén hambrientos...'
Noah asintió y le sonrió confiadamente. 'Yo me encargo' Noah se volvió y vio la cesta de comida que había dejado anteriormente. Decidió cogerla y bajarla, ahora que ya estaba vacía.
'¡Dime cómo lo has hecho!' '¡Eso, tienes que enseñarle, Noah, esto lo tenemos que comer más veces!' En cuanto las chicas vieron a Noah entrar por la puerta, ambas se lanzaron sobre ella.
'¡Te enseñaré, te enseñaré, tranquilas!' Noah se rio ante el súbito ataque. 'Solo decidme que me habéis dejado alguna, porque estoy muerta de hambre'
Las chicas se miraron la una a la otra y luego miraron a Noah. 'Lo siento...' 'No caímos en que tú también tenías que comer... ¡Y estaban tan ricas...!'
Noah suspiró y cerró los ojos. 'Bueno, no pasa nada. Por un día que no cene algo... No es la primera vez' susurró para sí misma y dejó la cesta en la encimera de la cocina.
'Si quieres te puedo hacer unas arepas rápidamente...' Noah miró a Julieta, que la miraba arrepentida. 'No te preocupes Julieta, cogeré algo de pan y con eso me bastará'
'El pan es hecho por mí, así que te ayudará si te duele algo' respondió Julieta sonriendo suavemente. '¡Pero asegúrate de comer suficiente, no quiero que te quedes con hambre estando yo aquí!'
Noah le sonrió amablemente y asintió. 'Lo haré. Pero si habéis terminado de cenar, deberíais prepararos para ir a dormir, que mañana tenemos clase'
Pepa suspiró fuertemente. '¿Tenemos que ir? ¡Yo me quiero quedar aquí con Bruno!' se quejó. 'Bruno estará bien para mañana. Solo necesita descansar para recuperar fuerzas. Así que venga, a dormir'
'Me alegro de que alguien me quite el papel de vez en cuando' se rio suavemente Julieta. 'De normal me toca a mí acostar al resto si mamá no está'
Noah sonrió dulcemente y las empujó suavemente fuera de la cocina. 'Venga, a prepararse y a la cama' Ambas hermanas se fueron al baño para lavarse los dientes y luego se fueron a sus habitaciones. Noah suspiró.
Las facciones de su cara se relajaron. Perdió su sonrisa y se notaba más aún el cansancio físico y mental que llevaba encima. Cogió el pan que había sobrado al hacer las mini pizzas y fue a la habitación de Bruno.
Apenas la abrió, los dos ratoncillos salieron disparados y Noah los cogió justo a tiempo. Los ratoncillos, asustados, intentaban escapar, mordiendo fuertemente las manos de Noah.
Ésta se dio prisa por llevarlos a su habitación y los soltó en la cama, donde Cali estaba esperándola. Noah partió el pan en migajas y las puso frente a los tres ratoncillos. Cali empezó a comer tranquilamente, mientras que Juan y María se quedaron olisqueando.
'Bruno me ha pedido que os cuide esta noche, así que hoy os quedaréis aquí. Comed, que tendréis hambre' Juan y María empezaron a comer tranquilamente, mientras que Noah miraba las heridas en sus manos.
Suspiró y se sentó en la silla. Su habitación tenía un armario, un par de camas, una mesita de noche, una mesa y una silla. Nada más.
Mientras esperaba a que los ratones terminaran de comer, se puso su pijama nuevo y dejó la ropa en la cama. Los ratones se tumbaron allí, los tres juntos, en la ropa de Noah, la cual aprovechó para ponerlos en la mesita de noche, junto a sus gafas. Deshizo la cama y se tumbó.
El cansancio ganó al hambre rápidamente y se durmió.
Aviso -inicio-
'Tú no tienes depresión, tú lo que eres es una vaga' 'Escribe cosas que te hagan ganar dinero, no vales para nada' '¿Te has caído mientras limpiabas? ¿De verdad eres tan inútil?'
'¡Isabel! ¿Qué es eso de que te vas a cambiar el nombre?' '¿Acaso no hemos sido unos buenos padres?' 'Eres una egoísta. Solo quieres morirte para hacernos sentir mal'
'Nadie va a pensar en ti jamás. Vas a estar siempre sola' '¿Amigos? ¿Tú? Tú solo te preocupas por ti' 'Estás así porque quieres'
'Inútil'
Noah despertó con lágrimas en los ojos. Podía escuchar el rápido latir de su corazón en los oídos, y parecía que su corazón iba a salirse del pecho en cualquier momento. Le dolía respirar, le dolía moverse. Estaba paralizada y ahogándose.
Su mente solo podía repetir las palabras que sus padres le habían dicho en sus sueños. Su antiguo nombre, que tanto odiaba. La palabra que tanto la destrozaba por dentro. 'Inútil'.
Se sentía en una espiral de la cual no podía salir, no sola. Y entonces, lo sintió. Un dolor agudo, cortante, en su brazo izquierdo. Pudo ver cómo de la nada salía un corte que cruzaba desde la muñeca hasta casi el interior del codo.
Y fue con ese dolor físico que su dolor mental se alivió. Sintió que podía volver a respirar y moverse. Se levantó y buscó algo con lo que taparse la herida, antes de que sangrara más.
Era de madrugada, la casa aún estaba en silencio, y el sol empezaba a salir tímidamente. Decidió coger lo que quedaba de su falda y enrollársela en el brazo.
Se colocó las gafas y bajó con cuidado las escaleras. Aunque no era un corte muy profundo, necesitaba curarlo cuanto antes. Ya se preguntaría luego qué demonios había pasado.
Por suerte, aún no había nadie en la cocina. No quedaba mucha comida de reserva, así que solo cogió un pedazo de la última arepa. Una vez se lo comió, se quitó la falda y vio cómo la herida se cerraba. La falda estaba llena de sangre y Noah suspiró.
Subió a su habitación y cerró la puerta. Tiró la falda a un lado, ya completamente inservible, y volvió a mirar su brazo. No había quedado ninguna marca o cicatriz.
'¿Qué demonios fue eso...?' Y entonces, algo dentro de su cabeza hizo clic. Se desvistió con rapidez y miró todo su cuerpo. No tenía ninguna cicatriz.
La primera vez que Noah recurrió a la autolesión, tenía seis años. Sus compañeros de clase la trataban horriblemente, y un día, cuando le dijeron que debería morirse y desaparecer, Noah quiso intentarlo. Y se hizo su primer corte.
Ese primer corte había sido en el mismo sitio y de la misma profundidad que el que le había salido, aunque obviamente tardó mucho más en curarse.
Y después de esa vez, hubo muchas otras. Cuando cumplió los siete años, se hizo el primer corte que dejaría cicatriz. En la pierna, cerca de la cadera, para que fuese difícil verlo en verano.
El dolor físico calmaba el caos mental que sentía, el dolor emocional que, con esa edad y con unos padres negligentes, era incapaz de gestionar.
Al menos, ahora sabía a ciencia cierta que tenía 6 años. Si hubiese tenido 7, tendría la cicatriz.
Pero, si el primer corte se había reproducido aún sin ella haber hecho nada... ¿Eso significaba que el resto se reproducirían también? ¿Cuándo? ¿Los mismos días en los que se los hizo en su vida anterior?
Aviso -final-
Noah suspiró y decidió vestirse. Cogió a los ratones, esta vez Juan y María estaban más tranquilos, y se los llevó al baño.
Después de bañarlos y de hacer su rutina de todas las mañanas, salió del cuarto baño. Escuchó ruido en la cocina y se asomó. Era Alma, que estaba haciendo el desayuno.
'Buenos días señora Alma' Alma se giró para verla. 'Buenos días Noah. Te has levantado muy pronto, ¿no?' Noah asintió y se acercó a ella, dejando a los ratones en los bolsillos que tenía la falda que había escogido ese día.
'He tenido una pesadilla... Y ya estaba saliendo el sol, así que he decidido bajar. ¿La ayudo?' Noah le sonrió suavemente. 'No, tranquila. Siéntate y descansa. Ayer ya hiciste mucho por nosotros, deja que te cuide un poco. Sigues siendo una niña, al fin y al cabo'
Noah asintió y se sentó en una silla. 'Señora Alma...' la llamó indecisa. '¿Sí?' 'Sé que solo soy una niña... Pero si necesita hablar con alguien, desahogarse... Yo no diré nada a nadie. Mi madre lo hacía conmigo, las veces que no... me pegaba'
Alma se giró y la miró, un poco sorprendida. 'Ayer... Se quedó paralizada al ver la sangre... Y no he visto por ningún lado al padre de los trillizos, así que creo que lo perdió en algún momento... Y que no fue de la mejor manera...'
Alma apretó los labios, convirtiéndolos en una delgada línea. 'Guardarlo... No le va a hacer ningún bien y...' 'Basta' la cortó Alma. 'No sabes nada sobre Pedro ni sobre cómo le perdí. Si lo quisiese hablar con alguien, no sería con una niña, así que no lo vuelvas a mencionar'
Alma se giró y siguió cocinando. Noah suspiró silenciosamente. Quería presionarla un poco más, pero no estaba segura de si sería la mejor opción. Decidió que no. Ya lo intentaría en otro momento.
'Señora Alma... Estaba pensando en darme un baño... ¿Me daría tiempo?' preguntó Noah con inseguridad. Alma tan solo asintió y Noah marchó al cuarto de baño.
Llevaba un rato en el agua caliente, su piel arrugándose lentamente. Intentaba centrarse solo en el calor del agua y dejar la mente en blanco.
Los ratoncillos dormían tranquilamente, aunque Noah estaba segura de que en cualquier momento estarían pidiendo comida.
Se sumergió en el agua, cerrando los ojos con fuerza, y se quedó ahí, sintiendo la opresión de la falta de aire en su pecho. A veces, las únicas formas que tenía de saber que seguía viva era activando su sentido de la supervivencia.
Salió del agua y cogió una gran bocanada de aire. Las lágrimas corrían por sus mejillas, confundiéndose con el agua. Por más que lo intentase, jamás conseguiría huir de todas las heridas abiertas. Heridas que no permitiría a nadie ver.
"Quizás solo a Bruno. Cuando sea mayor" pensó para sí Noah. En su anterior vida, deseaba ir al Encanto por él. Porque en su interior sentía que él sería el único que entendería el sufrimiento que cargaba. Pero no a esa edad.
En ese momento, Noah escuchó golpes en la puerta del baño. 'Noah, ve a despertar a Julieta. Necesito que cocine algo simple para Bruno' le ordenó Alma. Su voz aún sonaba dura, amarga incluso. Noah reprimió un suspiro y asintió, saliendo de la bañera.
Se secó, se vistió y escurrió el cabello todo lo que pudo con una toalla. Se miró en el espejo e intentó arreglar su cabello todo lo que pudo. Suspiró. Ese iba a ser un largo día.
Noah fue a abrir la puerta, aún pensando en lo sucedido el día anterior y se quedó paralizada con la mano en el pomo. Ella se sentía horrible por una pesadilla. Pero los trillizos… Uno de ellos casi había muerto, y sus hermanas lo habían presenciado.
Y su madre… ¿Alma sería capaz de hablar de ello? ¿Sería capaz de tranquilizar a sus hijos, de hacerlos sentir seguros y que sus sentimientos eran completamente normales?
Noah no lo creía. No después de haberse quedado paralizada al ver a Bruno sangrando. No después de no querer ni oír mencionar a Pedro.
Noah no podía pensar en ella misma, no ese día. Tenía que estar ahí para ellos, para que se desahogasen… Ya tendría tiempo ella para reflexionar sobre sus problemas. Ellos la necesitaban.
Y con ese pensamiento fue que salió del baño, decidida a esforzarse por ellos.
Resumen de la parte delicada: Noah tiene una pesadilla en la que sus padres le dicen cosas horrorosas. Se despierta con un ataque de ansiedad del que sabe que necesita a alguien para calmarse, cuando aparece una herida en su brazo.
Utiliza la falda rota para parar la hemorragia y baja a por comida de Julieta para curarla. Luego vuelve a su habitación.
Se explica que la primera vez que se autolesionó fue a los seis años, sin cicatrices. En su séptimo cumpleaños, fue la primera vez que sí dejó cicatriz (de ahí que con esa cicatriz ella pueda saber si tien años). La cicatriz está en la pierna, cerca de la cadera, para que no se viera en verano.
Dado que no tiene cicatrices, descubre que tiene 6 años.
Este hecho le causa preguntarse si las demás autolesiones también se producirán y cuándo.
