Capítulo 9: La confidencia de Julieta
Después de subir las escaleras en dirección a la habitación de Julieta, llamó suavemente a la puerta, para no despertarla con un susto, y entró lentamente. La habitación, iluminada solamente por la poca luz que entraba por una pequeña ventana y la puerta, estaba en penumbra.
Tras unos segundos, la vista de Noah se acostumbró a la poca iluminación y pudo observar medianamente su habitación. Tenía una estantería llena de botes con etiquetas, y aunque no pudo leerlas, supuso que serían hierbas o especias.
Cama, mesa, silla y armario. Nada mágico tampoco. Noah estaba un poco sorprendida, las habitaciones que había visto en la película eran completamente fantásticas, pero estas... Eran habitaciones normales. ¿Quizás porque eran de los trillizos?
Tendría que esperar hasta ver la de Bruno, la única con la que podría comparar.
Se acercó lentamente a la cama, y pudo ver a Julieta durmiendo tranquilamente. Las sábanas eran un completo desastre, hechas un gurruño en un lado de la cama y completamente sueltas.
Julieta dormía despatarrada, boca abajo y con los brazos bajo la almohada. De su boca, abierta, caía un hilo de baba. Noah se rio lo más silenciosamente que pudo. ¿Quién habría imaginado que la mayor de los tres dormiría así?
Noah puso su mano en el hombro y la movió suavemente. 'Julieta... Despierta, por favor' Julieta abrió los ojos suavemente y miró a Noah. '¿Ehm...?' Aún estaba medio dormida, pero intentó responderle. '¿Qué pasa...?'
'Tu madre quiere que cocines algo para Bruno, para que esté mejor de salud. Me ha mandado a despertarte' explicó Noah suavemente. 'Ah... Sí, ahora salgo...' Julieta empezó a moverse y se levantó de la cama.
'Te espero fuera, pero no tardes mucho por favor' Julieta asintió adormilada y pasó su mano por la mejilla para secarse la saliva que había escapado mientras dormía.
Noah salió de la habitación y Julieta se desperezó, buscando qué ponerse. Una vez vestida y algo más despierta, salió y vio a Noah acariciando a uno de los ratones de su hermano. La miró inquisitivamente, ladeando la cabeza y frunciendo el ceño.
'Me pidió que los cuidase' explicó Noah. Julieta relajó la expresión y asintió. '¿Vamos?' preguntó Julieta. Noah asintió y ambas bajaron tranquilamente.
Alma las estaba esperando a ambas. 'Buenos días Julieta. ¿Has dormido bien?' Julieta asintió y sonrió suavemente. 'Me alegro mi vida. Ahora necesito que hagas unas arepas para tu hermano, te he preparado los ingredientes para que solo los tengas que mezclar'
'Gracias mamá. Voy a ir primero al baño, ¿vale?' Julieta se marchó dirección al baño antes de que Alma pudiera decir nada y ambas volvieron a quedarse a solas. 'Señora Alma... Quiero disculparme por la conversación de antes. No debería haber dicho nada'
Alma, que había estado evitando mirarla, la miró suavemente y suspiró. 'Está bien. Solo intentabas ayudar. Pero no vuelvas a sacar el tema, ¿entendido?' Noah asintió, incómoda y apartando la mirada. Noah sabía que no lo cumpliría y Alma, en el fondo, también.
Julieta volvió poco después y las tres fueron a la cocina. Alma cocinaba el desayuno, mientras que Julieta hacía unas arepas para su hermano. '¿Puedo llevárselas yo? Luego le ayudaré a bajar para desayunar' Noah quería ver cómo estaba, y estaba segura de que agradecería ver a sus ratones.
'Yo también quiero ir a ver cómo está' dijo Julieta mirando a su madre. 'Julieta, cariño, tú tienes que ayudarme con el desayuno' dijo Alma, acariciándo suavemente la cabeza de Julieta. 'Pero...'
'Algún día empezarás a hacer todas las comidas tú sola, y tienes que empezar a aprender cuanto antes. Y más aún después de lo que ha pasado' interrumpió Alma con firmeza. Julieta bajó la cabeza suavemente, entristecida, y asintió.
'Está bien, mamá' Alma la miró y asintió. 'Noah procura que ambos estéis aquí sin retraso' Julieta le dio a Noah un plato con las arepas recién hechas. Después se giró y empezó a ayudar a su madre, sin mediar palabra.
Noah subió las escaleras, preocupada por Julieta, y entró en la habitación de Alma. Sabía que Bruno habría dormido allí, con su madre, y siguió subiendo. Cuando entró en la parte superior, Bruno se estaba desperezando, estirando los brazos por encima de su cabeza.
'Buenos días Bruno. ¿Cómo has dormido? ¿Estás mejor?' preguntó Noah acercándose. Bruno la miró sorprendido y asintió. 'Me... Me siento con más fuerzas. Buenos días' Noah se sentó en la cama, al lado de Bruno, y colocó el plato en la cama.
'Tu hermana ha hecho esto para ti. Y hay alguien que quiere verte' Apenas había dicho eso, que los ratones escalaron la falda de Noah y fueron en busca de Bruno. La cara de éste se iluminó, sonriendo, cosa que animó levemente a Noah. 'Hola Juan, hola María. ¿Os habéis portado bien?'
'Todo lo bien que podían estando terriblemente asustados. Por suerte, tenía algo de comida y se tranquilizaron, pero vaya mordiscos me dieron' Noah sonrió dulcemente, acariciando a Cali. 'Es verdad, no os había presentado apropiadamente... Lo siento'
Bruno miraba sus manos, como esperando ver las heridas, pero no vio nada. 'Me alegro de que aún hubiera algo de comida de Juli para los mordiscos' Noah se tensó al recordar los sucesos de esa madrugada y asintió, aunque Bruno pudo notar el cambio del ambiente.
Sin embargo, decidió no prestarle atención, al menos no en ese momento. Tenía mucha hambre, así que cogió una arepa y empezó a comer, comenzando a sentirse mucho mejor. Cogió otra y la partió en pedacitos, para que los ratones pudieran comer. '¿Te importa si cojo una?' preguntó Noah.
Bruno la miró levantando una ceja. ¿Tanta hambre tenía que no quería esperar al desayuno? 'Tus hermanas me dejaron sin cena anoche. Solo he comido un bocado para las heridas, por si acaso pasaba algo más y necesitaban la comida de Julieta'
Los ojos de Bruno se abrieron como platos, a la vez que cogía una arepa y se la ponía en la mano de Noah. 'Yo me encuentro mucho mejor, así que come. Siento mucho que te quedaras sin cenar...'
Noah se rio suavemente y dio un mordisco a la arepa. 'Aún os tenéis que acostumbrar a que ahora sois uno más. Te recuerdo que a ti te pasó lo mismo con el baño. Eso me recuerda, no los tienes que bañar, ya lo he hecho yo' Bruno sonrió tímidamente y asintió. 'Gracias'
Noah comió lentamente la arepa, mientras que Bruno terminaba el plato. Cuando todos hubieron terminado -ratones incluidos- Bruno se levantó y empezó a salir. Noah sacudió las sábanas, para evitar que quedasen restos de comida en la cama, y siguió a Bruno, con los ratones en el bolsillo de la falda.
'¡Brunoooooo!' gritó Pepa al verlo sentado en la silla del comedor. Saltó encima de él para abrazarlo. '¿Ya estás mejor?' Bruno asintió sonriéndole. 'Sí, ¡ya estoy recuperado del todo!' contestó sacando el pecho y sonriendo aún más.
'Pepa, venga, siéntate a desayunar, que no quiero que lleguéis tarde al colegio' Pepa se sentó y empezó a comer junto con los demás.
El desayuno pasó tranquilamente, con los trillizos preguntándole a Noah más platos que sabía hacer. Ella respondió con unos pocos platos, que los niños estaban deseando probar porque no podían imaginar qué eran.
Aunque Julieta parecía estar mejor, aún se la veía afectada. O al menos, Noah lo notó. Ver a Bruno mejor la había aliviado, pero algo dentro de ella no iba bien. Y Noah quería ayudarla como fuera.
Cuando terminaron de desayunar, todos dejaron sus platos en el fregadero de piedra y subieron a recoger sus cosas para ir a la escuela. Los trillizos guardaron sus cuadernos en unas pequeñas maletas y Bruno se acercó a Noah.
'Noah, dejemos a los ratones en mi habitación' Noah asintió y dejó que Bruno se llevara a los ratones a su habitación. Guardó el lápiz en el bolsillo de la falda y agarró el cuaderno con ambos brazos, colocándolo frente a su pecho. Ella no tenía una maleta aún.
Una vez todos estuvieron abajo, se despidieron de Alma y fueron camino al colegio. Julieta y Pepa iban saludando a los otros niños, mientras que los adultos centraban sus conversaciones y susurros en Bruno y Noah.
Al principio, Noah iba con la cabeza gacha, intentando pasar desapercibida. Bruno evitaba mirar a cualquier persona, encogiéndose sobre sí mismo.
Sin embargo, Noah lo vio y algo hizo clic dentro de ella. Aquella gente trataba fatal a un niño pequeño. Y lo seguirían haciendo. Pero ella no era una niña, aunque lo pareciera, y jamás trataría mal a Bruno. 'Soy mejor que todos ellos' susurró para sí.
Levantó la cabeza y fue mirando desafiantemente a todo aquel que hablase de ellos, sobre todo si escuchaba el nombre de Bruno. Éste la estuvo observando después del cambio de actitud, pudiendo notar que sus ojos cambiaban de color una y otra vez.
Aquello le intrigó sumamente, pero no preguntó nada. No era el momento.
En el colegio, la profesora la presentó como una ayudante para el resto de los niños y las horas pasaron entre explicaciones y juegos.
En el recreo, Félix se acercó a verlos. '¡Buenas! ¿Cómo estás, Bruno? ¡Tienes mucha mejor cara!' Félix traía una sonrisa de oreja a oreja y Bruno se encogió levemente, sin saber a qué se refería.
'Él fue quien te trajo a casa, nosotras... nosotras no podíamos' explicó Pepa. 'Ah... G-Gracias entonces' Félix negó con la cabeza. 'No hay de qué, solo hice lo que cualquiera habría hecho'
Félix le dio una palmada suave en la espalda, feliz de verlo ya bien. 'En serio, me alegra ver que aquí ojos claros tuviera razón' dijo mirando a Noah. '¿Ojos claros? Espera... Con todo lo que pasó no te llegué a decir cómo me llamaba, ¿cierto?' Noah sonrió un poco avergonzada.
'Así es, pero no hay por qué avergonzarse. Tenías las manos llenas' Félix le dedicó otra sonrisa. 'Soy Noah, encantada' 'Creo que a mí me pasó lo mismo...' dijo suavemente Julieta.
'Félix, ella es mi hermana Julieta. Julieta, este es Félix' los presentó Pepa con una enorme sonrisa. '¡Encantado! Si alguna otra vez necesitáis ayuda con algo, no dudéis en pedírmela' 'Lo mismo digo, si alguna vez te haces daño, pídeme algo de comida' Ambos sonrieron.
El recreo pasó con Félix contando cómo llevaba a Bruno por el bosque y lo que pasó cuando llegó a la casa. Las hermanas se quedaron boquiabiertas, mirando a Noah, que estaba avergonzada. Por suerte, antes de que pudieran hacerle preguntas, la profesora los llamó a todos, el recreo había terminado.
Cuando las clases terminaron, los cuatro volvieron a la casa juntos, el tema del recreo olvidado completamente. Comieron tranquilamente y luego se marcharon a estudiar.
Sin embargo, justo cuando todos estaban a punto de empezar con sus deberes, Noah les habló. 'Quería deciros una cosa. Sé que hace poco que he llegado aquí... Y que aún no nos conocemos mucho, pero... Pero lo que pasó ayer...' Noah quedó en silencio, sin saber cómo seguir.
'En fin, que si queréis o necesitáis hablar o lo que sea... Incluso si no es sobre esto, y es sobre cualquier otra cosa que os moleste... Quería que supierais que podéis contar conmigo. Las cosas es mejor contarlas que guardarlas... Y sé que es un poco raro esto, pero voy en serio' Noah sonrió avergonzada y los miró, nerviosa, para intentar descifrar qué pensaban cada uno.
Julieta miró brevemente a Bruno y luego volvió a mirar a Noah. En sus ojos pudo ver tristeza y preocupación, pero también esperanza. Puede que ella sí que tomase la oferta... No podía decir que le sorprendiese. Tras el evento de esta mañana...
Bruno en cambio, frunció el ceño. Aún tenía dudas sobre ella y era lógico, apenas llevaba unos días ahí y venía del futuro... Pero él también sabía que a su lado se sentía más seguro. Y tenía tantas preguntas...
Y Pepa, que usualmente llevaba las emociones reflejadas en su cara y en sus nubes… Esa vez su expresión era compleja de leer. Como si estuviese indecisa, sin saber si debería aceptar la oferta o no.
'Bueno, solo era eso, así que ahora a hacer los deberes' dijo Noah rápidamente, para evitar que los niños le hiciesen alguna pregunta. Los trillizos se pusieron a hacer los deberes poco a poco, aún extrañados y pensando en la oferta que Noah les acababa de ofrecer.
Esa sesión de estudio fue tranquila. Noah pudo terminar los silabarios japoneses y sonrió orgullosa. Quizás no recordaría palabras o kanjis, pero al menos podría escribir en un diario o algo por el estilo y nadie sería capaz de entenderlo. Con eso le bastaba.
Cuando los tres hubieron terminado los ejercicios, empezaron a recoger las cosas. Pepa fue la primera en salir, yendo a cumplir sus obligaciones. Bruno decidió que ese día se dedicaría a estudiar sus visiones, aunque Noah aún no entendía qué significaba exactamente eso. Ya lo descubriría.
De manera inusual, Julieta fue la última en terminar de recoger, yendo más lento que de costumbre. 'Noah, ¿crees que me podrías enseñar a hacer la cena del otro día? Creo que son perfectos para llevar al pueblo' le pidió amablemente Julieta.
Noah sonrió dulcemente y asintió. 'Claro, no tengo ningún problema en irte guiando mientras friego los platos. ¿Vamos?' Ambas salieron de la habitación y vieron a Alma salir de su habitación.
'¿Ya estás lista para cocinar, Julieta?' preguntó Alma. Julieta asintió. 'Sí, pero quiero aprender lo que hizo Noah anoche. Serían perfectos para llevarlos al pueblo, ¿no crees mamá?'
Alma miró a ambas chicas y asintió. 'Noah, entonces voy a dejar que cocinéis a solas. Tengo algunos asuntos que tratar en el pueblo. ¿Os parece bien?' Ambas asintieron, sonriendo.
'No se preocupe, yo me encargaré de que no le pase nada' le aseguró Noah. Alma asintió y, dedicándoles una breve sonrisa, se marchó escaleras abajo. Noah y Julieta la siguieron segundos después, aunque ellas se dirigieron a la cocina.
Tenían todos los ingredientes sobre la mesa y Noah empezó a fregar los platos. 'Lo primero que hay que hacer es cortar el pan en rebanadas. Realmente las mini pizzas originales tienen un tipo de masa específica, pero estas son las que yo sé hacer...' explicó Noah tranquilamente.
'Estas están bien, no te preocupes' Julieta empezó a cortar el pan lentamente, como le había enseñado su madre, con cuidado. 'Noah, acerca de lo que dijiste antes... A mí sí me gustaría que hablásemos'
Noah asintió, la sensación del agua y el jabón en sus manos era relajante. '¿Ahora? ¿O prefieres en otro momento?' 'Ahora... Luego no sé cuándo podría ser' Noah volvió a asentir. 'Vale, pues cuéntame'
'Ayer... ¿Tuviste miedo cuando viste a Bruno así?' Noah la miró un poco sorprendida. 'Claro que tuve miedo. Me asusté muchísimo. No quiero que os pase nada malo, sois mis amigos'
Julieta asintió y se quedó callada. 'Y aunque tenías miedo... ¿Supiste qué hacer?' Noah asintió. '¿Tú tenías miedo?'
'Yo... Me asusté mucho. Primero estaba tirándose del pelo... Luego me miró con los ojos verdes... Y se cayó... Cuando no despertaba... estaba aterrada, no sabía qué hacer...' Noah asintió, escuchándola. De fondo el sonido del agua, el jabón y el pan siendo cortado.
'Y no fue solo eso... Pepa también se asustó mucho, por lo que empezó a llover y había mucho viento y yo... Yo no sé lo que me pasó' Los ojos de Julieta se llenaron de lágrimas.
'Y aún así también supiste qué hacer' 'No, yo...' Julieta quería decir más cosas, pero no sabía cómo decirlas. Tras unos minutos en los que Julieta dejó de cortar pan intentando descubrir lo que quería decir, Noah rompió el silencio.
'¿Cómo estás ahora? ¿Qué sientes?' 'Estoy un poco preocupada... Sé que ambos están bien, pero...' 'Pero ayer no lo estaban, ¿verdad?' la ayudó Noah. Julieta asintió.
'Es lógico que te asustaras, Julieta, es lo más normal del mundo. Si ves a alguien que quieres haciéndose mucho daño, nos asustamos. Sobre todo cuando no podemos pedir ayuda a nadie más' Noah hablaba con voz suave, tranquilizadora.
'Te sentiste sobrepasada. Tenías que gestionar tus emociones, a la vez que tenías que hacer algo para ayudar a tus hermanos y tu cerebro estaba recibiendo demasiados estímulos a la vez. ¿Puede ser?' Julieta asintió.
Noah le dio unos minutos, para que procesase lo que acababa de decirle. Mientras tanto, Julieta terminó de cortar el pan. 'Ya está el pan cortado, Noah' informó a su amiga.
'Vale, ahora coge la salsa de tomate y pon un poco en cada pan. Enséñame el primero que hagas y te digo si tienes que echarle más o menos' Julieta siguió sus indicaciones y comenzó con la nueva tarea. El sonido de una cuchara chocando contra el bote de cristal reemplazó el del pan siendo cortado.
'Cuando llegó Félix...' comenzó Julieta. 'Cuando llegó Félix, ¿qué pasó?' la animó a continuar Noah. De fondo también se escuchaba el sonido de los platos al moverlos de un sitio a otro.
'Lo primero que se me ocurrió fue mandarle a casa con Bruno' explicó Julieta. 'Pero luego me arrepentí muchísimo. ¿Y si Bruno se hubiese despertado encima suya? ¿Y si Félix hubiese sido malo y le hubiese hecho más daño? ¿Y si...?' Julieta suspiró, de nuevo llenándose de lágrimas sus ojos.
'Pero tampoco tenía otra opción. Pepa también me necesitaba...' 'Entiendo tu preocupación sobre lo que podría haber pasado, Julieta. Habrá veces en que todas las opciones serán malas y... solo te quedará confiar en la menos mala...'
El sonido de una cuchara cayendo al suelo hizo que Noah se girase a ver a Julieta y dejara de hablar. Ésta corría hacia ella y la abrazó, llorando. 'Noah... No pude proteger a mis hermanos... Me siento tan... Inútil... Tuve que elegir entre ellos y... Me siento tan mal...'
Noah la abrazó firmemente, aunque intentando no mojarla. 'Julieta, sí los protegiste. A los dos, por eso ambos están sanos y salvos. No elegiste entre uno u otro, los ayudaste a ambos. No siempre podemos hacerlo todo nosotras solas. A veces necesitamos que alguien nos eche una mano y no por ello eres peor hermana'
Julieta siguió llorando en brazos de Noah, desahogándose. 'Pero...' '¿Pero qué, Julieta? Tienes 6 años. No deberías haber tenido que enfrentarte a eso tú sola' Noah apoyó suavemente su cabeza sobre la de Julieta y la abrazó un poco más fuertemente.
'Lo hiciste genial. De verdad' '¿Tú habrías hecho lo mismo?' Julieta miró a Noah, con las mejillas llenas de lágrimas. Noah sonrió dulcemente, cogió el paño que tenía para secarse las manos y le secó suavemente las lágrimas. 'Habría aceptado la ayuda de Félix, sí'
Julieta sonrió suavemente, sintiéndose más aliviada al saber que Noah habría hecho lo mismo. Poco a poco, se fue calmando y se separó de Noah. 'Gracias... Realmente necesitaba hablar sobre esto...'
Se secó el resto de lágrimas con la mano. 'Julieta, cuando necesites desahogarte o si vuelves a tener dudas sobre si eres buena hermana o no... Puedes venir a hablar conmigo, ¿vale?'
Julieta la miró, sonriendo levemente, y asintió. '¿Quieres que hablemos de algo más?' Julieta negó con la cabeza. '¿Me sigues guiando con las pizzas?'
