Disclaimer: Pokémon no me pertenece.
Capítulo 1: Elaine x Eevee
Una agradable brisa de viento podía sentirse en esa colina de Pueblo Paleta donde Elaine estaba sentada.
La actual campeona de Kanto de 16 años contemplaba el amanecer junto a su compañero, Eevee, el primer pokémon que tuvo y que fue entregado por el mismísimo Profesor Oak.
Había estado a su lado desde el inicio de su aventura, estando presente en varios puntos importantes de su viaje.
Cuando derrotó al Equipo Rocket, ganó la Liga Pokémon para volverse la entrenadora más fuerte de la región, y completó la pokédex, haciéndose con varios y queridos compañeros que hasta el día de hoy estaban con ella.
No se parecía en nada a cuando apenas se le fue otorgado su primer pokémon y su actual presente, no sólo por los títulos que había consigo o el cuerpo un poco más desarrollado que tenía ahora, sino en su nueva mentalidad.
— Mmm! — gimió la chica al sentir la lengua de su pokémon lamer su muslo izquierdo.
El pequeño pokémon de tipo normal lamía con entusiasmo la pierna de su entrenadora.
— Qué animado estás hoy, pequeño— dijo la chica de cabello castaño y ojos del mismo color acariciando la cabeza de su compañero.
Miró por todos lados, viendo que solamente había Pidgey y Rattata por la zona. Aunque aún si hubiese habido gente, hubiera continuado con lo que estaba dispuesta a hacer.
Con cuidado se bajó sus shorts celeste junto a sus bragas blancas, dejando todo a la altura de sus muslos.
Eevee no perdió el tiempo y se lanzó a lamer la intimidad desprotegida de su entrenadora, como si fuera algo de todos los días.
— Ahhh! — gimió la entrenadora sintiendo a su amado compañero pasar su lengua por su vagina, que se humedecía con cada lamida.
No hace mucho que había desarrollado un gusto por aparearse con sus pokémon, algo que era del agrado también de ellos. De igual forma al hacer eso creaba un vínculo mucho más fuerte con sus compañeros.
Todo a raíz de toparse en la Cueva Celeste con una entrenadora de cabello café y ojos azules, la cual estaba teniendo sexo con un Growlithe y un Clefable sin ninguna muestra de pudor.
Ver como esa chica chupaba el pene de su Clefable mientras que su vagina era penetrada y llenada por su Growlithe, hizo que sentimientos y deseos que no sabía que tenía despertaran, queriendo repetir lo que esa entrenadora estaba haciendo.
— Si~! — gimió Elaine cuando Eevee metió su lengua más profunda en su coño.
Después de lo visto en Cueva Celeste Elaine comenzó a practicar la pokefilia de manera constante, siendo Eevee con quien perdió su virginidad y con quien más veces lo había hecho.
El pokémon evolución por su parte disfrutaba mucho de la relación que guardaba con Elaine, disfrutando mucho del cuerpo de la chica y de los lazos que fortalecía con ella cada que lo hacían.
De pronto, la chica apartó a Eevee de su intimidad, cargando con facilidad al pequeño pokémon entre sus manos.
— No sólo yo debo disfrutar del momento — dijo Elaine de forma muy provocativa.
Acostó a Eevee de espalda contra la hierba, haciendo que se notará más el pene rojo de 20 centímetros que tenía entre sus piernas.
Eevee estaba muy emocionado, pues sabía lo que Elaine iba a hacerle, meneando su cola de un lado a otro al verla levantar su camisa y quitarse su sujetador blanco, mostrando sus pechos.
No eran tan grandes, pero sí lo suficientes para estimular el miembro carnoso del pokémon de tipo normal.
De un movimiento atrapó el pene de Eevee entre sus pechos, provocando que el pokémon gruñera de placer al sentir a su entrenadora moverlos de arriba a abajo.
— Delicioso~ — metiendo el pene de su compañero a la boca.
Los movimientos de su boca iban a la par con los de sus pechos, pasando su lengua por todo el tronco para dejarlo cubierto con su cálida saliva.
— Mmm! — sintiendo el pene de su pokémon hincharse, soltando en su boca líquido preseminal.
Le gustaba mucho la naturaleza de los penes caninos de hincharse y anudarse en las cavidades de las hembras para soltar mucho semen repetidas veces.
Los pokémon en el prado observaban el acto entrenadora/pokémon íntimo que se desarrollaba, siendo ignorados por la pareja.
En ese momento sólo estaban Eevee y ella.
Eevee no paraba de gruñir de placer, la presión de los pechos de Elaine lo tenía loco, al igual que su trabajo oral en la punta de su pene.
— Mmm! — gimió la chica.
Una repentina primera corrida del pokémon sorprendió a la entrenadora, que recibió de lleno el esperma de Eevee en su boca.
La chica soltó el pene de Eevee, el cual seguía duro, cubierto de saliva y listo para continuar.
Tras tragar el cálido semen en su boca, Elaine se posicionó sobre la hierba para la siguiente sesión de sexo.
— ¿Así, verdad? — preguntó la chica, tomando una posición de perrito con el trasero levantado, a sabiendas de la respuesta de su compañero.
Eevee saltaba feliz y emocionado, agitando su polla y cola de un lado a otro. El estilo de perrito era su posición favorita a la hora de penetrar a su joven entrenadora.
De un brinco se subió sobre el culo de Elaine, frotando su miembro entre las nalgas y vagina de ella.
— Mmm! — gimió por la sensación del carnoso pene de pokémon rozando su intimidad.
El pokémon comenzó a mover su pelvis contra el cuerpo de Elaine, sin poder meter su miembro en el interior de ella en ninguno de los dos agujeros.
La chica tomó el pene de su compañero en su mano derecha para poder guiarlo, manteniendo su posición de perrito y sabiendo dónde quería tener el miembro carnoso.
— Ahhh! — gimió Elaine.
El agujero que su pokémon inicial prefería penetrar era su vagina, estando bastante caliente y húmeda, haciendo fácil el poder moverse en contra de ella a pesar de la diferencia de tamaños.
El pene de Eevee entraba y salía del coño de Elaine, provocando que la chica no dejará de gemir y decir su nombre con un tono lleno de placer.
Agradecía haber conocido el mundo de la pokefilia, todo gracias a esa entrenadora pervertida.
Las estocadas de Eevee eran seguras y firmes, intentando llegar a lo más profundo de su entrenadora.
— Ahhh! — seguía gimiendo.
Sintió como el miembro de su compañero pokémon se hinchaba en el interior de su vagina, llenándola con su cálido de esperma. El nudo de Eevee se iba apretando cada vez más en la intimidad de su entrenadora.
Pese a ser diferentes en varios sentidos, sus cuerpos eran muy compatibles, queriéndose mutuamente para el apareamiento.
— ¡Sigue… no pares! — gimió Elaine.
Los gemidos de su entrenadora estimulaban más al pequeño pokémon, quien movía su miembro dentro de la vagina de Elaine, chocando su pelvis contra su culo y aferrándose a este.
Estaba a punto de llegar al clímax y soltar su corrida definitiva en el interior de la chica, la cual no dejaba de gemir y presionar más su intimidad alrededor del miembro de Eevee, causando una sensación de placer para ambos.
— ¡Vamos Eevee, córrete! — suplicó la campeona de Kanto — ¡Lo quiero!
Al escuchar esas palabras el pokémon de tipo normal se motivó más, dando unas últimas estocadas antes de correrse completamente dentro de su entrenadora.
— AHHHH! — gimió Elaine.
La joven había gemido tan fuerte que provocó que varios Pidgey volaran asustados de los árboles alrededor del prado donde se encontraban. Acabó con acostarse en la hierba, aún unida a su pokémon por medio del nudo que soltaba mucho semen en su intimidad.
Sus respiraciones volvían a la normalidad al tiempo en que Eevee salía de su entrenadora, haciendo que su vagina desbordara mucho esperma, ensuciando el pasto donde estaba tumbada.
— Qué… caliente — dijo la chica mientras manoseaba su intimidad, sintiendo todo el semen que salía de ahí.
Su compañero se acercó a su rostro para lamerlo de una forma bastante tierna, siendo bastante peculiar ya que fue él quien le hizo sentir un placer bastante intenso desde muy temprano.
Se limpió el exceso de fluido con ayuda de sus dedos y boca, para acomodar sus ropas y dejar a su compañero pokémon en su hombro, pareciendo como si no hubiesen hecho nada candente e indebido.
Amaba quien era ahora, no solamente la campeona de Kanto, sino alguien con una conexión muy especial e íntima con sus pokémon, no siendo Eevee el único que disfrutaba de poder aparearse con ella sin pudor alguno. Estaba en sus tareas complacer al resto de sus pokémon.
— ¡Vamos! — dijo Elaine a su pokémon con una gran sonrisa, el cuál asintió emocionado mientras la chica se disponía a marcharse del lugar y dirigirse a otros sectores de la región — ¡Let 's Go…Fuck!
Continuará.
Espero que les haya gustado.
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