Disclaimer: Pokémon no me pertenece.

Capítulo 2: Elaine x Pikachu

La madre de Elaine estaba preparando el almuerzo, el cual consistía en un estofado sazonado con distintas hierbas y bayas de su huerto, teniendo como guarnición unas papas hervidas.

— Huele delicioso — dijo el profesor Oak, quien fue invitado para almorzar.

— Gracias, es un secreto de familia — contestó la ama de casa — en media hora más estará listo.

Dejó la comida en el horno para sentarse junto al profesor pokémon y seguir conversando.

— No puedo esperar, hace mucho que no disfrutaba de una buena comida casera — frotando sus manos con emoción — Por cierto, ¿Dónde dijiste que estaba Elaine?

— Está en su cuarto descansando, ayer estuvo hasta tarde con una chica explorando el Monte Moon — recordando que había llegado exhausta a casa — si mal no recuerdo, el nombre de la chica era Green.

— ¿Green?, ¡Oh, la conozco! — exclamó Oak, recordando a la chica.

— ¿En serio? —

— Si, es una joven de Ciudad Celeste, hace 2 años cuando cumplió 16 le entregué a su Bulbasaur — explicó Oak — No es una entrenadora interesada en los combates como lo eran Red y Blue, ella prefería la investigación y salir a terreno para explorar.

— Vaya, entonces puede que ella se convierta en su futura sucesora, profesor — dijo con gracia la mamá de Elaine — viendo que tu nieto es el actual líder del gimnasio de Ciudad Verde.

— Jejeje, tienes razón, tal vez hablé con ella para convencerla jejeje — dijo el profesor Oak mientras reía — me preguntó en qué área de los pokémon le gustaría trabajar — pensó el científico.

Mientras los adultos charlaban, en el interior de su cuarto la campeona estaba realizando una tarea muy importante en lo que el almuerzo se estaba cocinando.

— Mmm! — gimió la chica.

Se encontraba arrodillada y totalmente vestida a un lado de su cama, chupando el miembro erecto de un Pikachu que yacía acostado en ella.

El pokémon eléctrico tenía una cara de satisfacción total, con una sonrisa de triunfo mientras gruñía por el trabajo oral de su entrenadora.

Su pene era de color rojo y de unos 20 centímetros, siendo de contextura menos carnosa que el pene de Eevee, más parecido a uno de humano.

— Mmm… ¿Te gusta, pequeño? — sacando el miembro de su boca para lamer desde los testículos hasta la punta.

Pikachu simplemente asintió, relajándose en el suave colchón y haciendo que Elaine hiciera todo el trabajo.

Sentía gracia por la actitud de su pokémon, ya que era opuesto a Eevee e incluso rivales cuando ambos tenían relaciones sexuales con ella, compitiendo entre ellos.

Volvió a gruñir cuando Elaine metió de vuelta su pene completamente en su boca, sintiendo de regreso la presión de su lengua sobre su glande y la cálida sensación de estar dentro de dicha cavidad.

— Mmm! — gimió la chica, sintiendo un pequeño palpitar en la punta del pene de Pikachu.

El pokémon ratón se iba a correr, y como buena entrenadora que era Elaine, debía encargarse de que lo hiciera de la mejor forma posible y recibir su descarga con gusto.

Comenzó a acelerar con sus chupadas, siendo tan rápidas que simulaban una penetración alocada, enfocándose más en la punta para poder conseguir el dichoso esperma de su pokémon.

— Mmm! — gimió de sorpresa.

Con un fuerte gruñido y un leve espasmo, el pokémon eléctrico dio a entender que se había corrido, siendo otra prueba el cálido semen que soltó en la garganta de Elaine.

La chica mantuvo el miembro de su pokémon en su boca por un momento, queriendo limpiar bien su órgano reproductor, tragando el semen antes de la siguiente sesión.

— Delicioso~ — dijo de forma pícara — pero ahora es cuando tú también tienes que moverte, ¿de acuerdo? — tocando la punta del pene de su pokémon — Así podemos disfrutar los dos ~.

El roedor eléctrico volvió a asentir, levantándose de la cama con el miembro cubierto por la saliva de Elaine, siendo dejado en el suelo un momento a lo que la chica se preparaba.

La campeona se quitó sus shorts y bragas, manteniendo el resto de su ropa. Pikachu no gustaba mucho de sus pechos como lo hacía Eevee, siendo un pokémon que disfrutaba más de las zonas bajas de su entrenadora, con su boca como única excepción.

Acostó la parte superior de su cuerpo sobre su cama, mientras levantaba su trasero descubierto.

— Vamos pequeño ~ — con un tono lujurioso mientras meneaba su culo.

Pikachu saltó sobre el culo de Elaine, mintiendo su pene sin cuidado en el orificio anal de su entrenadora.

— Ahhh… si! — gimió Elaine al sentir el pene de Pikachu entrar por completo dentro de su recto.

Sin esperar, el ratón eléctrico comenzó a moverse contra el ano de su entrenadora, agarrándose de sus nalgas para estar más estable.

Elaine se aferraba a las sábanas de su cama, soltando uno que otro gemido de placer a la par con las estocadas de su pokémon.

Llegaba a darle cierta gracia que Pikachu prefería penetrar su ano, ya que el agujero preferido para penetrar de Eevee era su culo.

Esto era bueno para Elaine, ya que eran una buena dupla a la hora de hacer tríos y usar la doble penetración, movimiento que descubrió gracias a Green.

— Ahhh! — gimió de vuelta, sin importarle que su madre y el profesor Oak estuviesen en el piso de abajo.

No era muy cuidadosa en ese aspecto, llegando a casi ser descubierta en reiteradas ocasiones junto a sus muchos pokémon.

Aunque una cosa muy diferente era que un extraño de alguna ruta la viera teniendo sexo con sus pokémon, a su propia progenitora o el señor que le entregó su primer pokémon.

Los testículos de su pokémon chocaban con su intimidad, la cual estaba muy húmeda producto al placer que sentía por el sexo anal.

Pikachu disfrutaba ese momento con su entrenadora, moviendo su pelvis de forma firme y precisa, metiendo su pene hasta el fondo del recto de la campeona.

— Mmm! — reprimió un gemido mordiendo las sábanas.

Su pokémon se estaba moviendo con más ganas contra su culo, siendo una clara señal de que quería correrse y llenar su agujero con su semen.

Desde esa posición no podía hacer gran cosa, sólo dejarse penetrar por el pequeño pokémon, que no dejaba de moverse contra su ano.

— Ahhh! — gimió la entrenadora.

Con un movimiento de sus piernas logró presionar un poco el miembro de su pokémon, generando en ambos una sensación placentera.

Toc toc

— ¿Elaine? —

— Mierda — pensó de inmediato la chica — ¡Si… mamá ah!

— El almuerzo ya casi estará listo — dijo la mamá de la campeona — ¿Está todo bien ahí adentro?

— Si…si Ahhh!, estoy… bien, sólo me sentí un… poco mareada al levantar… me — aguantando sus gemidos — No… te preocupes.

El pokémon eléctrico lejos de entender la atmósfera que se había generado, continuó con sus embestidas rápidas contra el cuerpo de la chica.

— ¿Ok?, no te tardes o se va a enfriar — dijo la ama de casa — Avísame también si te sigues sintiendo mal — alejándose de la puerta para bajar las escaleras.

— Ahhh… Pikachu! — gimió con más libertad.

Su vagina estaba chorreando a lo que Pikachu daba sus últimas y más firmes estocadas en el agujero anal.

— Vamos… hazlo! — suplicó la campeona.

El pokémon eléctrico no podía soportar más tiempo, la presión que sentía sobre su pene le exigía soltar sus fluidos dentro de la hembra humana.

— ¡AH! — gimió Elaine.

Ese gran grito de placer de la chica fue complementado con la corrida del pokémon, que llenaba el culo de su entrenadora con su semen.

Las piernas de Elaine temblaron ligeramente hasta caer de rodillas sobre el suelo, con su parte superior todavía acostada en la cama.

Pikachu permanecía con su pene dentro del culo de la campeona de Kanto, hasta sacarlo ya reducido mientras su esperma salía del ano de Elaine para llegar hasta su intimidad y caer en el suelo.

— Mmm! — gimió al sentir el cálido fluido de su pokémon hacer contacto con su intimidad.

Sin embargo, no tuvo tiempo de descansar, ya que su madre y el profesor Oak la esperaban para comer, y lo último que quería era tenerlos en su cuarto viéndola en esas condiciones.

Se puso las bragas y los shorts, aun teniendo restos de semen en su ano.

Su pequeño pokémon estaba acostado sobre la cama, exhausto y con una expresión de felicidad por toda la emoción que experimentó con ella en esas cuatro paredes.

— Descansa pequeño — dándole un beso en la frente y devolviéndolo a su pokéball.

Con cierta incomodidad bajo las escaleras rumbo a la cocina, encontrándose con su madre y el profesor Oak ya comiendo.

— Justo te acababa de servir — dijo su mamá, tomando un poco de agua.

— ¿Te encuentras bien, Elaine? — preguntó el profesor al ver como la chica caminaba de forma extraña hacia su asiento.

— ¿Eh?, Si, estoy bien — mientras se sentaba, sintiendo como el esperma de Pikachu manchaba sus bragas blancas — Mmm… muy bien.

Continuará.

Espero que les haya gustado.

nadaoriginal: Si, es una pena que Elaine no tenga filtro. De cualquier forma esta será una historia corta a comparación de Mundo Lujurioso, siendo de otro universo también, pero rescatando esa vibra de lo que fue.

Comenten que les pareció.