Asami había salido con su amiga Opal a tomar algunos tragos a un club de la ciudad, pronto regresarían a la universidad y con ello el estrés, fue entonces cuando la chica de cabello corto empezó a pasarse de copas dando como resultado que esta comenzará a tener problemas para caminar por lo que Asami decidió que ya era hora de irse, había dejado su auto cerca de casa de Opal así que la ayudó a que pudiera caminar un poco hasta la salida del lugar, pero, antes de hacerlos sintió como alguien la observaba fijamente desde la barra, al voltear solo se fijo en los ojos de la persona, era un azul como el color del cielo y lo más increíble es que parecían brillar aún y cuando no había mucha iluminación, regresó la vista para con su amiga y cuando quiso mirar a la dueña de tan increíbles ojos está se había esfumado dejándola algo confundida.
Pidió un taxi a la casa de su amiga, la llevó a su habitación, le quitó los zapatos y está cayó en un sueño muy profundo. El auto quedó a unas cuadras de la casa de Opal, tenía que atravesar un pedazo de un enorme parque ya que no había conseguido aparcar más cerca. Iba caminando por la calle, al ser ya madrugada apresuró su paso lo más rápido ya empezó a escuchar pasos detrás de ella y no sólo era una persona, eran 4 que también caminaban más rápido para tratar de alcanzarla. Sabía que podía neutralizarlos ya había estudiado defensa desde que era pequeña por insistencia de su padre.
-oye no te gustaría acompañarnos?- dijo uno de los tipos.
Obviamente no le contestó y siguió su pasó, lo que provocó molestia en los demás sujetos.
-para ser muy linda eres muy grosera, te esta preguntando algo- dijo otro mientras la alcanzaba a tomar del brazo.
-no quiero ir ninguno lado- respondió mientras le daba un puñetazo.
-maldita! vamos a darle una lección a esta zorra- dijo mientras agarraba su nariz que estaba enrojecida y a punto de sangrar por el golpe.
Se abalanzaron sobre ella y uno de ellos sostenía una navaja en su cuellos para que no se moviera, y justo cuando otro los tipejos se disponía a romper su blusa de la nada apareció un encapuchado que sólo mostraba sus ojos que brillaban a pesar de la oscuridad.
-esto no te incumbe- dijeron mientras amenazaban a la persona recién aparecida en la escena.
No se inmutó y un abrir y cerrar de ojos esta quedo frente a ellos, intentaron encajar la navaja en su cuello pero esta la detuvo con su mano haciendo que se la atravesarán. Cualquiera pensaría que esto la haría retroceder pero al contrario, atrajo a su atacante hacia ella y con un solo golpe en el estómago lo empujó un par de metros, se sacó la navaja de la la mano y la aventó a la pierna de otro de los hombres.
-agghh!! Ataquen!!- grito
Los dos hombres intentaron atacar al mismo tiempo pero fue en vano, la misteriosa persona detuvo los golpes y rotorcio sus manos hasta que el sonido de sus huesos rompiéndose le hizo detenerse.
Corrieron todos menos el que tenía la navaja en su pierna, esta se acercó lentamente hacia el, cuando quedó de frente le sacó la navaja de la pierna se la guardó en un bolsillo y le dio un patada mandandolo lejos.
-eso fue increíble, tu mano se encuentra bien? - preguntó Asami.
No obtuvo respuesta, sólo sintió como fue cargada de manera nupcial para después caer en un extraño sueño profundo...
Despertó en su cama con un fuerte dolor de cabeza y confundida por la noche que había vivido, no supo cómo llegó a su casa, incluso llegó a pensar que la escena que había vivido no era más que una pesadilla de no ser que en su antebrazo tenía un considerable moretón a causa de la manera brusca que la sujetaron. Sumado a un extraño sueño que había tenido en el transcurso de la noche, en cual aparecieron unas alas de color negro, un enorme Tigre de bengala, además de los ojos de su misterioso Salvador que ella sospechaba era una chica, ya que antes de desmayarse noto un olor muy dulce en la ropa de quien la llevaba en brazos. Algo que no podía comprender es en que momento perdió el conocimiento, ya que no había bebido una cantidad tan grande alcohol como para que eso pasara y despertará con dolor de cabeza, todo era muy confuso hasta que su padre llamó a su puerta para sacarla de sus pensamientos.
-fue un noche dura?- preguntó
-un poco pa, enseguida bajo.
Hiroshi Sato era uno de los hombres si no el más rico de toda la ciudad, tenía mucha gente a su disposición pero cuando estaba en casa le gustaba el mismo despertar a su hija para desayunar.
-no tardes mucho, el desayuno se enfría.
Se puso su bata y bajó a desayunar con su padre, era la única persona que tenía en la vida, su madre había sido asesinada en un asalto dentro de su casa cuando ella era una niña, a pesar de tener 22 años una pérdida de esa magnitud no se olvida nunca y se supera a un velocidad muy lenta, tanto había afectado a su padre que todo lo que quedó de su infancia y parte de su adolescencia dejaron la ciudad para sanar la herida.
Ayudó a su papá a reconstruir un auto clásico qué tenían un su garage desde hace un mes, cuando terminaron el le entregó las llaves diciéndole que era un regalo para el nuevo semestre de la universidad.
El primer día del semestre llegó, sus primeras clases pasaron sin ningún problema, cuando llegó la hora de su receso Opal la esperaba en una mesa de la cafetería que estaba más llena de lo habitual debido a los estudiantes de nuevo ingreso.
-no tuviste problemas en encontrar un lugar?-preguntó Asami
-un poco pero ya sabes que a mitad de semestre muchos desisten.
-tienes razón, que te ha parecido el primer día?
-que bueno que lo preguntas! Llego un chico nuevo a una de mis clases y es muy lindo, su nombre es Bolin.
-parece que este semestre estás dispuesta a olvidar al patán de Iroh, me alegro, pasaste casi un mes del verano llorando por el.
-así es, es un cretino y creo que merezco algo mejor.
-por supuesto.
-y este chico nuevo, sabes que carrera está estudiando?
-creo que historia, escuché que viene con su hermano y otra amiga, y entraron por recomendación de la presidenta del consejo estudiantil.
-Azula?
-si, de hecho viene con su sombra en estos momentos.- dijo Opal haciendo una seña en dirección a ambas chicas que entraban a la cafetería.
Azula tenía fama de ser algo engreída, y su asistente era todo lo contrario, Ty Lee era muy amigable y siempre estaba dispuesta a hablar con quien lo necesitara pero por lo regular siempre estaban juntas y vivían en una de las fraternidades del campus, de hecho la más equipada a la cual solo entraban muy pocos, tenías que ser hijo de alguien de la junta directiva de la escuela o que la misma Azula te invitará a ser parte.
Ty Lee se acercó a la mesa de las chicas con su gran sonrisa, en ocasiones hablaba con Opal ya que compartían algunas clases, la saludo pero esta ocasión se dirijio a Asami.
-Hola! Azula quiere saber si esta ocasión vas a aceptar su ofrecimiento de unirte a la fraternidad.
-dile que me halaga que me lo pida pero estoy cómoda viviendo con mi padre.
-bueno igual me pidió que su la próxima semana hablaras con ella.
-si es por el mismo tema dile que…-No pudo terminar ya que Azula daría un anuncio y utilizó un altoparlante para que todos pudieran escuchar.
-chicos y chicas de nuevo ingreso bienvenidos, espero que su estadía aquí sea larga y cumplan lo que se proponen, también quiero aprovechar para informarles que este fin de semana la orquesta de la escuela se presentará en el teatro de la ciudad y todos los estudiantes están invitados, si gustan apartar lugares pueden acercarse al club de música a solicitarlos, que pasen un buen día.- dijo la chica de ojos ámbar.
En cuanto terminó de dar el anuncio se acercó a donde estaba Ty Lee.
-Sato, sigues sin dar tu brazo a torcer?
-ya te dije que estoy cómoda viviendo en casa de mi padre, además le ayudo con sus proyectos.
-vale, las dejo entonces.- dijo torciendo un poco los ojos en señal de decepción.
Asami le pidió a amiga que la acompañara a un café al terminar las clases ya que debía contarle a alguien lo que había sucedido de lo contrario podía enloquecer. En otro lado de la universidad Azula recibía una visita que la hizo saltar a abrazarla de inmediato.
-Korraa! Pensé que no volvería a verte-dijo con algunas lágrimas escapandose de sus ojos.
-yo también pensé lo mismo, a decir verdad no recordaba nada hasta hace dos semanas.- le respondió la chica de ojos Azules.
Fueron interrumpidas cuando Ty Lee entró a la habitación quien se extraño de ver a su pareja tan cariñosa con alguien,al ver su cara de sorpresa se separaron de inmediato.
-Ty Lee, ella es Korra, mi mejor amiga.
-ohhh- dijo aliviando los celos que estaba sintiendo
-mucho gusto-le dedico una sonrisa mientras estrechaba su mano pero Ty le dio un abrazo-que eres de la princesa relámpago?
-bueno creo que eso te lo puede explicar mejor ella.
-no comprendo- dijo mientras se rascaba la nuca
-Vale, creo que debemos ponernos al día- Azula se alejó un poco de ambas chicas.
Un par de alas negras salieron de la espalda de Azula haciendo que a la morena casi se le fuera la quijada al piso.
-tu y… -no pudo terminar su oración debido a su sorpresa.
-al principio no había podido creer que tu te enamoraras de una humana pero luego de conocer a Ty comprendí todo, por mucho tiempo estuve furiosa contigo por haber terminado siendo un vigilante, pero realmente soy la culpable de eso, yo debí apuntar mejor…- decía mientras luchaba con las lágrimas que estaban por salir de sus ojos.
-no fue tu culpa- puso una mano en su hombro para tratar de calmar a su amiga-yo te pedí lanzar tu mejor ataque porque confiaba en ti, solo que eran más que nosotras, me alegro que estés bien, al final de cuentas mi trabajo era protegerte y lo hice, además tu no me obligaste a enamorarme de una humana, fui yo quien cedió al sentimiento y al deseo, lo importante que sobrevivimos y debo decirte que la encontré...
