Pasaron varios días, casi se iba a completar una semana desde la desaparición de Amy. El grupo no paraba de preguntarse cómo de lejos pudo llegar Amy sola sin que la hayan encontrado, y es que movieron cielo y tierra, escudriñando cada rincón de la zona donde estaban. También había que plantearse que Mobius era un mundo bastante inmenso a pesar de que estuviera bastante bien explorado. Por cada día, cada hora, cada minuto, incluso cada segundo que pasaba, la tensión iba creciendo paulatinamente entre los miembros del grupo.
- Temo por la salud de Amy… – dice Cream cabizbaja mientras ayuda a buscar junto con Tails y Sonic.
El zorrito se queda en silencio mirándola con expresión triste a modo de estar de acuerdo con su joven amiga.
- No te preocupes, Cream, la encontraremos. Ella no ha podido ir demasiado lejos – se oye la voz del erizo tras ellos, vuelven su mirada hacia él – además, Amy es una chica fuerte – sonriendo con confianza.
- Claro – asiente la conejita con una pequeña sonrisa que animaba ligeramente su rostro. Sonic le devuelve la sonrisa y siguen buscando.
Tails se le queda mirando a su amigo, se le veía serio y su preocupación asomaba por su rostro. "Intentas aparentar confianza y seguridad cuando en realidad estás tan asustado como ella… te conozco Sonic, lo veo reflejado en tu mirada" piensa el zorrito mientras observa a su azulado amigo.
Mientras tanto, en una lejana estepa de pasto alto, otro trío hacía su propia búsqueda. Un codicioso cocodrilo buscaba algo con ímpetu acompañado de un camaleón y una abeja.
- Vector ¿estás seguro de que por aquí encontraremos dinero? – pregunta inocentemente la abejita.
- Sin duda, el detector de metales nunca falla – dice con confianza mientras menea de un lado a otro el aparato sobre el suelo.
- Dudo que la gente deje caer su dinero en medio de la nada – opina el camaleón con indiferencia y tranquilidad.
- Vamos, vamos, amigos, tened más paciencia y determinación, las cosas no se encuentran fácilmente, además, cuanto más difícil es la búsqueda y das con el tesoro al final, te quedas muy satisfecho – sonríe Vector.
- Apenas puedes mover bien el detector por la hierba alta – replica Espio el camaleón con el mismo tono pasivo – eso no te ayudará mucho a encontrar dinero o metales.
- ¡El detector que compré es de gran calidad y potencia, me lo aseguró el vendedor! – contesta un malhumorado cocodrilo.
- ¿El que le compraste a ese trío sospechoso cerca de la entrada de un callejón? – recuerda la escena el reptil morado.
FLASHBACK
Una comadreja con pintas de pistolero del viejo oeste, un pato verde con mirada energética y alocada y un serio oso polar estaban en la esquina cerca de la entrada de un callejón, pero a la vista de los transeúntes con un pequeño puesto en el suelo. El trío de los Chaotix, compuesto por Espio, Charmy y su líder Vector, se acercaron a su puesto a curiosear por parte de su jefe. Fang, la comadreja morada que estaba apoyado en la pared, advierte su presencia desde lejos y les da un codazo a sus dos compañeros para hacerles notar.
- Chicos, clientes – murmura con sonrisa maliciosa. Estos giran la cabeza hacia ellos y sonríen de igual modo.
Tan pronto como los Chaotix llegan, Fang les saluda cordialmente.
- Muy buenas caballeros ¿Les interesa algo de lo que tenemos por algún casual? – pregunta con falsa amabilidad mientras deja caer su sonrisa pícara como si nada.
- ¿Qué vende? – apresura Vector con ganas de comprar mientras mira los objetos expuestos que hay encima de la manta amarillenta.
- Pues verá, tenemos una maravillosa flauta hecha de concha, si la tocas con la melodía adecuada podrá abrir las aguas de los lagos e incluso de los mares.
- ¡Qué maravilla! – exclama Vector todo asombrado.
- Yo solo veo una simple caracola – dice el camaleón indiferente.
- No dejes que te engañe la vista, amigo mío, es una flauta mágica – sigue sonriendo la comadreja.
- ¿Qué más tiene? – sigue preguntando interesado el cocodrilo.
- Mi compañero aquí presente, puede hablarles de… - Bean, el pato verde, corta precipitadamente el dialogo de Fang de forma energética.
- ¡Tengo esponjas! – queda en una pausa donde el trío Chaotix se queda mirando con un "Oooh…" desinteresado. Bean continua - ¡explosivas! – ahora el trío exclama un "¡Oooh!" más sorprendidos, excepto Espio.
- ¿Esponjas explosivas? ¡Cómo mola! ¿Cómo funcionan? - Pregunta Charmy ansioso.
- ¡Es multi-usos! ¡La puedes usar como esponja normal y también la puedes tirar contra tus enemigos sin que se den cuenta de que es una bomba! ¡Después de la explosión la esponja se recompone para se usada de nuevo! – explica el pequeño comerciante todo alegre.
- Me encantaría ver una demostración – pide entusiasmado Vector. Espio asiente de acuerdo con la petición.
- Claro, vamos Bean, lanza una de tus esponjas lejos vuelves otra vez con ella – ordena Fang a su compañero.
- ¡Por supuesto! – coge una esponja bastante voluminosa y redonda, la lanza bien lejos donde explota y hace caer varios árboles mientras la gente chilla asustada alrededor, aunque nadie sale herido.
- Magnífico, Bean – aplaude Fang – ahora ve a cogerla.
Bean corre decidido hacia la explosión, mientras que el trío Chaotix queda en suspense a la espera del pato verde. Mientras Bean está bien lejos de ellos, coge otra bomba envuelta en esponja nueva y vuelve con ella haciéndoles creer que es la misma. Vector y Charmy reaccionan con gran sorpresa a diferencia de Espio que no parece convencido de la demostración.
- Excelente, ya veis que útil invento – sonríe Fang considerablemente orgulloso.
- ¡Madre mía! ¡Qué pura mina de oro hay aquí! – exclama Vector mirando todo lo que hay en el puesto.
- Aquí solo hay chatarra inútil – le susurra Espio al cocodrilo.
- ¡Calla, Espio! ¡Tú no sabes apreciar los objetos de mercadillo!
Los tres comerciantes sonríen maliciosamente mientras oyen las palabras que grita Vector a Espio.
- Los tenemos en el bote, chicos – susurra discretamente Fang a los otros dos.
El camaleón solo suspira algo frustrado, pero con calma ante la ignorancia de su jefe. Vector sigue mirando los objetos del puesto.
- ¡Ay, no sé que elegir! – sigue mirando indeciso.
Fang da un paso y coge un aparato grande.
- Creo que esto le puede interesar bastante, caballero.
- ¡Oh! ¡Eso es…!
- Un detector de metales, sí, si le gusta explorar y encontrar algo valioso, este es su objeto ideal. El otro día mis amigos y yo encontramos unas pequeñas pepitas de oro bien jugosas para vender – mantiene su sonrisa pícara. A Vector se le forma el símbolo del dólar en los ojos nada más oírlo.
- ¡Me lo llevo! – exclama sin pensárselo dos veces.
- Es muy potente y de muy buena calidad.
- ¡Sí, sí, sí! ¡Ya he decidido que me lo llevo!
- Genial, señor – los comerciantes no paran de mirar al cocodrilo con amplias sonrisillas codiciosas – serán 1000 rings.
- ¡Qué locura! – deja escapar Espio - ¡¿1000 rings por este trasto?!
- Está de oferta, antes eran 5000 – responde con modestia la comadreja.
- Hoy es nuestro día de suerte, chicos, pillamos este chisme – va sacando Vector la cartera.
- ¡¿Te vas a gastar todos nuestros ahorros en eso?! – Espio mira incrédulo al cocodrilo.
- Será una buena inversión, no te preocupes Espio – le da una gran bolsa de rings a Fang mientras que éste le da el detector a Vector. Espio se queda totalmente atónito con la escena. Los tres comerciantes abren la bolsa admirando el montón de rings en su interior. Fang se vuelve a Vector de nuevo con una muy alegre sonrisa.
- Ha sido un placer hacer negocios con usted, caballero – les despide moviendo la mano.
- Igualmente – se va el cocodrilo entre risas acompañado de sus dos compañeros sujetando como trofeo el detector. En cuanto están lo bastante lejos, los tres comerciantes recogen todo y se van de su sitio.
- Hoy hemos tenido un golpe de suerte – ríe el oso polar grandullón mientras lleva todos los objetos como saco a su espalda.
- ¡Somos ricos! ¡Somos ricos! – exclama con locura Bean.
- Ha sido muy fácil timar a ese cocodrilo estúpido – ríe Fang con la bolsa de rings en mano – ahora tenemos lo suficiente para una buena fiesta.
- ¡Sí! – asienten los otros dos mientras se van entre los callejones con risillas maliciosas.
FIN FLASHBACK
- Sí, ese día tuve suerte de encontrar objetos valiosos – responde Vector.
- Tenían muchos objetos chulos – sonríen Charmy.
- Eso era un timo – se indigna el camaleón – no vamos a encontrar nada con ese trasto.
- ¿Qué dices, Espio? Que mal pensado.
- Trae – coge el detector de metal de las manos de Vector, coge uno de sus shurikens ninja de metal y lo pone bajo el detector. No pita. - ¿Ves? Te lo dije, una estafa.
- ¡¿Qué?! ¡Eso es imposible! Tu estrellita no es de metal – niega Vector ante tal hecho.
- Es de metal – confirma Espio haciéndole ver el shuriken de cerca.
- Entonces nos han timado así por las buenas, vaya engaño – dice Charmy descontento.
- ¡Me niego a creer que me han robado 1000 rings por la cara! – grita Vector enfadado.
- Lo han hecho – dicen al unísono Espio y Charmy indiferentes.
- ¡Maldito trío de ladrones de pacotilla! – lanza el detector lejos con gran furia. Seguidamente el detector empieza a pitar. Los tres se giran hacia el cacharro con sorpresa.
- Está…
- ¡Pitando! ¡Vector lo ha arreglado de un golpe! – grita Charmy alegre.
- O a lo mejor lo ha roto más – Espio sigue sin convencerse.
Los tres se acercan al cacharro y miran por qué pita. Charmy se aproxima a recoger el objeto que hay al lado del detector.
- Es una diadema roja.
- Vaya, así que no me engañaron del todo… - se dice a sí mismo el cocodrilo.
- Espera, esa diadema… - Espio da unos pasos más hacia delante - ¡por mis ancestros!
- ¿Qué pasa, Espio? ¿Has visto algo?... ¡La madre de…! – Vector se queda estupefacto al igual que Espio cuando advierten el cuerpo de Amy tirada en el suelo inconsciente.
- ¡Aaaah! ¡¿Está muerta?! – exclama la pequeña abeja alarmada y asustada.
- No, aún se ve que respira – mirando atentamente el cocodrilo mientras que su compañero ninja se acerca a la chica para tomarle el pulso.
- Está bien, pero parece que le dio una insolación con este calor y en pleno sol – piensa Espio en voz alta.
- ¿Q-Qué hacemos? – sigue nervioso Charmy.
- Mejor llevemos a la muchacha donde puedan cuidarla – responde el cocodrilo mientras coge a Amy en brazos – vamos a la casa de Vainilla – asienten los otros dos a la vez mientras siguen a su líder.
Sonic se encontraba mirando el cielo de colores rojizos. El atardecer estaba cerca, por no decir que ya estaba comenzando. No paraba de pensar en su amiga, Amy, se le pasaba infinitas escenas por su cabeza. Momentos en los que luchaba junto a ella, disfrutaba del tiempo con sus amigas y con ella, pero en su mayoría, huía de ella. Su expresión era suave pero melancólica, intentando esconder un sentimiento que él no solía mostrar a nadie, ni a sus propios amigos. Un sentimiento con el que se sentía vulnerable ante todos, tristeza. El erizo azulado se había quedado quieto mirando el horizonte desde una montaña apilada de rocas, absorto en sus pensamientos más profundos. Tails seguía buscando vagamente por los alrededores mientras desviaba su vista de cuando en cuando hacia su mejor amigo. Sabía muy bien que esta situación hacía preocupar a Sonic bastante más de lo que él querría hacer ver a los demás. El zorrito suelta un suspiro apartando su mirada de Sonic para ponerla en Cream, que unos metros más lejos de él, seguía buscando con una pizca de determinación y sobre todo miedo. Se queda un rato mirándola, pero luego punto de atención se vuelve hacia una figura a lo lejos más allá desde la posición de Cream. El zorrito levanta sus grandes orejas de forma natural prestando máxima atención hacia la figura mientras oía una débil voz a lo lejos. Tails se va acercando lentamente hacia la silueta que aún lejos se aproximaba. Cream se vuelve hacia él percatándose de su expresión y le pregunta qué sucede, el chico contesta alzando la mano en silencio y señalando la silueta que se aproximaba hacia ellos.
- ¿Mhmm? ¿Quién es? – se queda mirando Cream atenta y curiosa.
Una voz chillona se alza más en la lejanía hasta que los dos jóvenes niños reconocen la voz.
- ¿Charmy?
- ¿Está buscando a Amy también? – se pregunta la conejita.
- ¡Chicos! ¡Chicos! – llegaba Charmy agitado hacia ellos. Sonic ya se había girado hacia su dirección a los primeros gritos de la pequeña abeja. Salta desde donde estaba para reunirse con los tres pequeños mobians.
- ¿Cómo tú por aquí Charmy? ¿Ocurre algo? – el erizo dejó s triste expresión atrás cambiándolo por interés y curiosidad. Charmy coge aliento delante de ellos dejando unos segundos de suspense para luego soltar todo con énfasis.
- ¡Hemos encontrado a Amy inconsciente en medio del campo!
- ¿Qué…? – llegó a responder débilmente Tails. El shock había impactado en todos de forma intensa.
- ¡¿E-Está bien?! ¡¿Cómo se encuentra?! – pregunta atropelladamente la pequeña conejita. Sonic interrumpe nervioso.
- ¡¿Dónde está?!
- ¡E-está en la casa de Vainilla! ¡Vector y Espio la llevaron allí para que se recuperase!
Apenas Charmy acababa la frase. Sonic salió disparado dejando una onda de viento que cegó un poco a sus compañeros. Los tres chiquillos se quedaron en total silencio mientras miraban a la dirección donde el erizo se fue. Instantes después, Cream toma la palabra con miedo.
- Volvamos también, estoy muy preocupada por su salud…
- Sí, hay que avisar también a todos de que hemos encontrado a Amy.
- He ido avisando a algunos ya para que se dirigieran para allá – contesta Charmy – os veré cuando termine de decírselo a todos.
- Bien, nos veremos todos en casa de Vainilla – asiente el joven zorro.
Cream y Tails echan el vuelo para ir lo más rápido posible al punto de reunión, mientras que Charmy sigue su camino para avisar a los restantes del grupo.
Era en parte un alivio encontrar a Amy, pero por otro lado, seguía habiendo suspense y tensión por lo que pudiera pasar a continuación.
Por fin la cuarta parte de mi fanfic "¿Qué piensas en realidad de mí?"
El próximo capítulo será el último de este fanfic y me podré poner con el siguiente fanfic ^^ Tengo pensado en continuar mi Silvamy fanfic y postearlo a continuación cuando termine esta historia. Y intentaré tener listo el último capítulo cuanto antes ahora que tengo más tiempo para escribir.
Gracias por su paciencia y espero que se diviertan con mi historia~
