»» ᴜɴɪᴅᴏꜱ ᴘᴏʀ ᴇʟ ᴅᴇʙᴇʀ ««

ᴅɪꜱᴄʟᴀɪᴍᴇʀ: ꜱᴏʟᴏ ʟᴀ ᴀᴅᴀᴘᴛᴀᴄɪᴏɴ ᴍᴇ ᴘᴇʀᴛᴇɴᴇᴄᴇ.

ᴘᴇʀꜱᴏɴᴀᴊᴇꜱ:ɪɴᴜʏᴀꜱʜᴀ-ʜɴʏ ʀᴜᴍɪᴋᴏ ᴛᴀᴋᴀʜᴀꜱʜɪ

ʜɪꜱᴛᴏʀɪᴀ: ʙᴏᴜɴᴅ ʙʏ ᴅᴜᴛʏ ᴄᴏʀᴀ ʀᴇɪʟʟʏ

ʀᴀᴛɪɴɢ ᴍᴀ: ᴄᴏɴᴛᴇɴɪᴅᴏ ᴇxᴘʟɪᴄɪᴛᴏ.


«« PRÓLOGO »»

—No me des la espalda. Mírame. Creo que al menos merezco ese pequeño decoro, Kirinmaru.

La tensión irradiaba de él cuando se dio la vuelta para enfrentarme. No se acercó más pero me estaba mirando. Por una vez, no pretendió que era invisible. Sus ojos verdes vagaron por mi cuerpo expuesto. Mis pezones se endurecieron con el aire frío de su oficina pero no cerré mi bata de seda, a pesar de la abrumadora necesidad de cubrirme del duro escrutinio de Kirinmaru. Su mirada se detuvo en el vértice de mis muslos por un instante ligeramente más largo que en el resto de mi cuerpo y una pequeña ráfaga de esperanza me llenó.

—¿Soy tu esposa?

Sus cejas rojizas se fruncieron.
—Por supuesto que lo eres. —Hubo un atisbo de algo que no pude identificar en su voz.
—Entonces reclama tus derechos, Kirinmaru. Hazme tuya.
No se movió, pero sus ojos se deslizaron hasta mis pezones duros. Su mirada era casi algo físico, como un toque fantasma en mi piel desnuda.
No iba a mendigar. Sabía que casi lo tenía. Quería tener sexo esta noche.
—También tengo necesidades. ¿Preferirías que encuentre a un amante que te libere de la carga de tocarme? —No estaba segura de poder llevarlo a cabo. No, sabía que no podía llevarlo a cabo, pero este acto de provocación era mi última opción. Si Kirinmaru no reaccionaba a eso, entonces no sabría qué más hacer.
—No —dijo bruscamente, algo enojado y posesivo rompiendo a través de su máscara perfecta. Apretó los labios, su mandíbula trabada y caminó hacia mí. Me estremecí con necesidad y emoción cuando se detuvo frente a mí. No me alcanzó pero me pareció detectar el indicio de deseo en sus ojos. No fue mucho, pero lo suficiente para alentarme. Crucé la distancia restante entre nosotros y envolví mis dedos sobre sus fuertes hombros, presionando mi cuerpo desnudo contra él. El material áspero de su traje de negocios se frotó deliciosamente contra mis pezones sensibles y dejé escapar un pequeño gemido. La presión entre mis piernas era casi insoportable. Los ojos de Kirinmaru resplandecieron a medida que bajaba la mirada hacia mí. Me rodeó lentamente con un brazo y descansó la palma de su mano contra mi espalda baja.
La dulzura del triunfo me inundó. Kirinmaru ahora no me estaba ignorando.

» » • « «


»»NOTAS DE AUTOR««

Ya estoy en WATTPAD Usuario Setsuna_sama