»» ᴜɴɪᴅᴏꜱ ᴘᴏʀ ᴇʟ ᴅᴇʙᴇʀ ««
ᴅɪꜱᴄʟᴀɪᴍᴇʀ: ꜱᴏʟᴏ ʟᴀ ᴀᴅᴀᴘᴛᴀᴄɪᴏɴ ᴍᴇ ᴘᴇʀᴛᴇɴᴇᴄᴇ.
ᴘᴇʀꜱᴏɴᴀᴊᴇꜱ: ɪɴᴜʏᴀꜱʜᴀ-ʜɴʏ ʀᴜᴍɪᴋᴏ ᴛᴀᴋᴀʜᴀꜱʜɪ
ʜɪꜱᴛᴏʀɪᴀ: ʙᴏᴜɴᴅ ʙʏ ᴅᴜᴛʏ ᴄᴏʀᴀ ʀᴇɪʟʟʏ
ʀᴀᴛɪɴɢ ᴍᴀ: ᴄᴏɴᴛᴇɴɪᴅᴏ ᴇxᴘʟɪᴄɪᴛᴏ.
«« UNO »»
Por supuesto había sabido que pasaría. Mi padre había dejado claro su punto de vista en cuanto mi esposo Meidomaru había sido enterrado. Era demasiado joven como para quedarme soltera. Pero no había esperado que mi padre encuentre un nuevo esposo para mí tan rápido, y definitivamente, no había esperado que mi nuevo esposo sea Kirinmaru "El Dragón" del Alba.
El funeral de Meidomaru había ocurrido hace tan sólo nueve meses atrás, lo cual hacía que mi nuevo compromiso se balancee al borde de lo inapropiado. Madre era usualmente de las primeras en abalanzarse sobre cualquiera que cometiera una metedura de pata social y sin embargo, no podía ver nada malo en el hecho de que hoy, a menos de un año de despedirme de Meidomaru, iba a conocer a mi siguiente esposo. Nunca había amado a Meidomaru como una mujer amaba a un hombre, incluso si lo creí por un tiempo, y nuestro matrimonio nunca había sido real, pero había esperado tener más tiempo antes de ser forzada a otra unión, especialmente porque ni siquiera pude escoger por mí misma en esta ocasión.
—Eres tan afortunada que Kirinmaru del Alba accediera a casarse contigo. Sorprendió a muchos que decidiera tomar a una mujer que ya ha estado casada. Después de todo, pudo haber escogido de toda una línea de jóvenes entusiastas —dijo mi madre mientras cepillaba mi cabello castaño oscuro. No pretendía lastimar mis sentimientos; sólo comentaba lo obvio. Sabía que era verdad. Todos lo sabían.
Un hombre en la posición de Kirinmaru no tenía que conformarse con las sobras de otro, un hombre inferior. Eso es lo que probablemente la mayoría de la gente pensaba, y aun así se suponía que iba a casarme con él. Yo, que ni siquiera quería casarme con alguien tan poderoso y ruin como Kirinmaru del Alba. Yo, que deseaba quedarme sola, aunque sólo fuera para proteger el secreto de Meidomaru. ¿Cómo se suponía que iba a mantener la mentira? Kirinmaru era conocido como un hombre que siempre sabía cuándo alguien mentía.
—Será el Oyabun de Chubu en dos meses, y cuando te cases con él serás la mujer más influyente de Yamanashi. Y si mantienes tu buena amistad con Rin, también tendrás conexiones con Tokio.
Como siempre mi madre estaba un paso adelante, ya planeando el dominio del mundo, mientras yo todavía estaba intentando entender el hecho de que tenía que casarme con "El Dragón". Esto era demasiado peligroso. No era una mala mentirosa. En los años de mi matrimonio con Meidomaru había mejorado continuamente mis habilidades, pero había una gran diferencia entre mentirle al mundo exterior y mentirle a tu esposo. La ira contra Meidomaru resurgió como hacía tan seguido en estos últimos meses. Me había forzado a esta situación.
Mamá retrocedió, admirando su trabajo. Mi cabello oscuro caía lacio como la suave seda sobre mis hombros y espalda. Me puse de pie. Para la ocasión, había escogido una falda lápiz de color crema y una blusa ciruela que estaba metida dentro de la pretina, así como unos modestos zapatos negros. Era una de las mujeres más altas de la Chubu con uno setenta y seis de altura y naturalmente mi madre se preocupaba que a Kirinmaru le desagradara que usara tacones altos. No me molesté en señalar que aun así Kirinmaru seguía siendo al menos trece centímetros más alto que yo; no habría sido más alta que él incluso con tacones altos. Y de todas maneras, ésta no era la primera vez que me veía. Nos habíamos visto un par de veces en algunos eventos de la mafia e incluso habíamos compartido un breve baile en la boda de Rin hace tres meses en agosto. Pero nunca habíamos intercambiado más que las esperadas cortesías y definitivamente nunca tuve la impresión de que Kirinmaru estuviera remotamente interesado en mí, pero era conocido por ser hermético, así que ¿quién sabía lo que pasaba de verdad por esa cabeza suya?
—¿Ha tenido citas desde que su esposa murió? —pregunté. Usualmente ese tipo de chisme se esparcía rápidamente en nuestros círculos, pero quizás los había pasado por alto. Las mujeres mayores de la familia usualmente sabían primero los trapos sucios de los demás. Para ser honesta, chismear era la ocupación principal de la mayoría de ellas.
Mamá sonrió tristemente.
—No oficialmente. Dicen los rumores que no ha podido dejar atrás a su esposa, pero han pasado más de tres años y ahora que está a punto de volverse el Oyabun de Chubu no puede aferrarse al recuerdo de una mujer muerta. Necesita seguir adelante y tener un heredero. —Puso sus manos en mis hombros y me sonrió radiante—. Y tú serás quien le dé un hermoso hijo, corazón.
Mi estómago cayó.
—Hoy no.
Mi madre sacudió la cabeza con una risa.
—Pronto. La boda es en dos meses. —Si fuera por mamá y papá, el matrimonio habría sido hace semanas. Probablemente estaban preocupados que Kirinmaru pudiera cambiar de opinión respecto a mí.
—¡Midoriko! ¡Momji! El auto de Kirinmaru acaba de llegar.
Mamá aplaudió, luego guiñó un ojo.
—Vamos a hacer que olvide a su esposa.
Esperaba que no dijera algo de tan mal gusto cuando Kirinmaru estuviera cerca. La seguí al piso de abajo e intenté poner mi expresión más sofisticada. Papá abrió la puerta. No podía recordar la última vez que en realidad había abierto la puerta. Usualmente dejaba que madre o yo lo hagamos, o nuestra sirvienta, pero incluso yo podía darme cuenta que prácticamente saltaba con entusiasmo. ¿En serio tenía que ser tan obvio que estaba desesperado de casarme de nuevo? Me hizo sentir como el último cachorro de la camada que la tienda de mascotas no podía esperar para deshacerse.
El cabello ondulado y rojizo de Kirinmaru apareció en el umbral a medida que madre y yo nos deteníamos en medio de nuestro vestíbulo. Estaba nevando afuera y el suave velo de copos de nieve en la cabeza de Kirinmaru hizo que su cabello se vea como si tuviera un halo de luz. Entendí por qué algunas personas habían estado frustradas por el matrimonio de Rin con Sesshomaru. Kirinmaru y ella habrían sido la pareja de ensueño.
Papá abrió más la puerta con una amplia sonrisa. Kirinmaru estrechó la mano de mi padre e intercambiaron algunas palabras en voz baja. Mamá prácticamente estaba saltando sobre sus pies a mi lado. Encendió su sonrisa de cien vatios cuando Kirinmaru y papá finalmente se dirigieron hacia nosotras. Forcé mis labios en una sonrisa que era mucho menos radiante.
Como era tradición, Kirinmaru saludó primero a mi madre, con una reverencia y un beso de mano antes de mirarme. Me dio una sonrisa cortante que no llegó hasta sus ojos verdes, luego besó mi mano.
—Midoriko —dijo en su suave voz inexpresiva.
Desde un punto de vista únicamente físico, encontraba a Kirinmaru mucho más que un poco atractivo. Era alto y bastante musculoso, estaba impecablemente vestido en un traje de tres piezas gris oscuro, con una camisa blanca y una corbata menta claro, y tenía el cabello rojizo peinado en coordinadas ondas sin rigidez. Pero todos lo llamaban un antipático, y de nuestros pocos encuentros sabía que tenían razón.
—Es maravilloso verte de nuevo —dije con una pequeña inclinación de cabeza.
Kirinmaru soltó mi mano.
—Sí, así es. —Llevó su mirada inexpresiva hacia mi padre—. Me gustaría hablar a solas con Midoriko. —No desperdició cortesías como de costumbre.
—Por supuesto —dijo papá con entusiasmo, tomando el brazo de mi madre y ya alejándola. Si no hubiera estado casada antes, jamás me habrían dejado sola con un hombre, pero como ya lo había estado pensaban que ya no tenían que proteger mi virtud. Y no podía decirles que Meidomaru y yo nunca habíamos consumado nuestro matrimonio. No podía decirle a nadie, mucho menos a Kirinmaru.
Cuando mamá y papá habían desaparecido dentro de la oficina de mi padre, Kirinmaru se volteó hacia mí.
—Asumo que esto es aceptable para ti.
Parecía tan restringido y controlado, como si sus emociones estuvieran embotelladas tan profundamente que, ni siquiera él parecía poder alcanzarlas. Me pregunté cuánto de ello era el resultado de la muerte de su esposa.
—Sí —dije, esperando que no pudiera ver lo nerviosa que estaba. Señalé hacia la puerta a nuestra izquierda—. ¿Te gustaría sentarte para nuestra conversación?
Kirinmaru asintió y lo guie hacia la sala de estar. Me hundí en el sofá y Kirinmaru tomó el sillón frente a mí. Habría pensado que se sentaría a mi lado, pero pareció satisfecho de poner el mayor espacio que fuera aceptable entre nosotros. Además del breve beso en la mano, se aseguró de no tocarme. Probablemente lo encontraba inapropiado mientras no estuviéramos casados. Al menos eso es lo que esperaba.
—Asumo que tu padre te dijo que nuestra boda está planificada para el 5 de enero.
Busqué un destello de tristeza o anticipación en su voz, pero no hubo nada. Descansé mis manos en mi regazo, juntando los dedos. De esa manera había menos oportunidad de que Kirinmaru me notara temblando.
—Sí. Me dijo hace algunos días.
—Sé que es menos de un año después del funeral de tu esposo, pero mi padre se retira a fines de año y se espera que esté casado cuando tome su lugar.
Bajé los ojos a medida que mi pecho se tensaba con emociones enterradas. Meidomaru no había sido un buen esposo, no había sido ningún tipo de esposo, pero había sido mi amigo y lo había conocido toda mi vida, razón por la cual accedí a casarme con él. Por supuesto, había sido ingenua, no me había dado cuenta lo que realmente significaría casarme con un hombre que no estaba interesado en mí, o en las mujeres de forma general. Había querido ayudarlo. Ser gay no era algo que fuera tolerado en la mafia. Si alguien hubiera averiguado que a Meidomaru le gustaban los hombres de esa manera, lo habrían matado. Cuando él pidió mi ayuda, había saltado a la oportunidad, había esperado secretamente poder ganármelo. Había pensado que hubiera podido decidir ya no ser gay, había pensado que podríamos haber tenido un matrimonio real en algún punto, pero esa esperanza se destruyó rápidamente. Es por eso que una parte egoísta y desagradable de mí había estado aliviada cuando Meidomaru había muerto. Había pensado que finalmente era libre para encontrar a un hombre que me amara, o al menos me deseara. Afortunadamente, sólo era una muy pequeña parte, y me sentía culpable cuando sea que la recordaba. Y aun así, quizás esta era mi oportunidad. Quizás mi segundo matrimonio finalmente me daría un esposo que me viera como más que un mal necesario.
Kirinmaru pareció malentender mi silencio.
—Si es demasiado pronto para ti, aún podemos cancelar nuestros arreglos.
Mamá me mataría, y probablemente papá sufriría un infarto.
—No —dije rápidamente—. Está bien. Me perdí un momento en los recuerdos. —Le di una sonrisa. No la regresó, sólo me contempló con un frío escrutinio.
—Muy bien —dijo finalmente—. Me gustaría discutir los preparativos así como el tiempo precedente al evento contigo. Dos meses no es mucho tiempo, pero como esta boda no será grande deberíamos estar bien.
Asentí. Parte de mí le entristecía que esta boda fuera un asunto silencioso, pero algo más grande tan rápido después de la muerte de Meidomaru habría sido de mal gusto, y ya que era el segundo matrimonio tanto para Kirinmaru como para mí, habría sido ridículo de mi parte insistir en un festín espléndido.
—¿Por qué me elegiste? Estoy segura que había muchas otras opciones viables. —Me había estado preguntando eso todo el tiempo desde que papá me había dicho sobre este acuerdo con Kirinmaru. Sabía que era una pregunta que no se suponía preguntara. Mamá habría hecho una rabieta si estuviera presente.
La expresión de Kirinmaru no cambió.
—Por supuesto. Mi padre sugirió a tu prima Kagome, pero no quería a una esposa que apenas tiene la edad. Infortunadamente, la mayoría de las mujeres en sus veintes ya están casadas, y la mayoría de las viudas son mayores que yo o tienen hijos, ambas cosas son inaceptables para un hombre en mi posición como probablemente entenderás. —Asentí. Había tantas reglas de etiqueta cuando se trataba de encontrar a la esposa perfecta, especialmente para un hombre con la posición de Kirinmaru, de esto el por qué muchos estuvieron asombrados cuando fui anunciada como su futura esposa. Kirinmaru había pisado muchos dedos con esa decisión—. Por lo tanto, fuiste la única opción lógica. Por supuesto, eres bastante joven, pero eso no puede cambiarse.
Me quedé en silencio por un momento, atónita por su razonamiento sin emociones. No era tan ingenua como solía ser, pero había esperado que al menos parte de la razón por la que Kirinmaru me había elegido era porque estaba atraído a mí, me encontraba bonita, o al menos hasta cierto punto fascinante, pero esta fría explicación destruyó esa diminuta esperanza.
—Tengo veintitrés —dije con una voz sorprendentemente tranquila. Quizás la indiferencia de Kirinmaru se me había pegado. Si era así, pronto sería conocida como la reina de hielo—. Eso no es joven en los estándares del matrimonio.
—Doce años más joven que yo. Es más de lo que me hubiera gustado. —Su esposa fallecida sólo había sido dos años más joven que él y habían estado casados por casi doce años antes de que ella muriera de cáncer. Aun así, su manera de decirlo lo hizo sonar como si lo hubiera obligado a casarse conmigo. La mayoría de los hombres en nuestro mundo tenían amantes jóvenes una vez que sus esposas envejecían, y aun así Kirinmaru estaba descontento que fuera demasiado joven.
—Entonces, quizás deberías buscar a otra esposa. No te pedí que te cases conmigo. —En cuanto las palabras salieron, me puse una mano en la boca, luego miré a Kirinmaru a los ojos. No se veía enojado, no se veía nada. Su rostro estaba como siempre. Estoico y sin emociones—. Lo siento. Eso fue muy grosero. No debí haber dicho eso.
Kirinmaru sacudió la cabeza. Ni un cabello se movió de su lugar. No había ni siquiera una partícula en sus pantalones, a pesar del clima nevado de noviembre.
—Está bien. No pretendí ofenderte.
Deseé que no sonara tan apático, pero no había nada que pudiera hacer al respecto, al menos no hasta que estuviésemos casados.
—No me ofendiste. Lo siento. No debí haberte hablado así.
—Regresemos al tema. Hay algunas cosas más que necesitamos discutir y desafortunadamente tengo una reunión programada para esta noche y un vuelo mañana temprano.
—Irás a Tokio para el compromiso de Inuyasha y Kagome. —Mi familia no había recibido una invitación, como pasó con la fiesta de compromiso de Rin, sólo la familia más cercana y los respectivos jefes de la yakuza de Tokio y Yamanashi habían sido invitados. En realidad, estaba aliviada. Habría sido mi primer evento social después que mi compromiso con Kirinmaru se hubiera hecho público. Me habrían seguido los chismes y las miradas curiosas.
Un rastro de sorpresa apareció en sus ojos, pero luego desapareció.
—Sí, así es. —Metió una mano en el bolsillo de su saco y sacó una pequeña caja de terciopelo. La acepté y la abrí. Un anillo de compromiso de diamantes estaba dentro. Tan sólo hace unas pocas semanas, me había quitado el anillo de bodas y de compromiso que Meidomaru me había dado. Nunca significaron mucho de cualquier manera.
—Espero que te guste el diseño.
—Sí, gracias. —Después de un momento de vacilación, tomé el anillo y lo puse en mi dedo. Kirinmaru no había dado ninguna indicación que quisiera hacerlo por mí. Mi mirada fue hacia su mano derecha y mi estómago dio un vuelco. Todavía usaba su antiguo anillo de bodas. Otro extraño estallido de decepción me llenó. Si lo usaba después de todo este tiempo, aún debe seguir enamorado de su esposa muerta, ¿o era una cuestión simple de hábito?
Notó mi mirada y por primera vez su máscara estoica cayó, pero fue tan rápido que no estaba segura si lo había visto de verdad. No me dio una explicación o una disculpa, pero no había esperado una de un hombre como él.
—Tu padre solicita que hagamos una salida social antes de la boda. Como todos accedimos que una fiesta de compromiso es innecesaria… —Nunca me habían preguntado, pero ni siquiera estaba sorprendida—. Sugiero que atendamos la fiesta anual de Navidad de la familia Higurashi.
Desde que podía recordar, mi familia había estado en la casa Higurashi el primer domingo de adviento.
—Suena como una idea razonable.
Kirinmaru me dio una sonrisa fría.
—Entonces es un hecho. Le haré saber a tu padre cuándo pasaré por ti.
—Puedes decirme a mí. Tengo un teléfono y soy capaz de manejarlo.
Kirinmaru me contempló. Hubo un destello de algo parecido a diversión en su cara por un segundo.
—Por supuesto. Si eso es lo que prefieres. —Sacó su teléfono del bolsillo—. ¿Cuál es tu número?
Necesité un momento para suprimir un estallido de risa impropio de una señorita antes de poder dárselo.
Cuando terminó de escribir, se metió el teléfono en su saco, luego se levantó sin otra palabra. También me levanté y tomé mi tiempo en quitar las arrugas inexistentes en mi falda para enmascarar mi molestia detrás de una cortesía ensayada.
—Gracias por tu tiempo —dijo formalmente. Realmente esperaba que se soltara después de nuestra boda. No siempre era tan restringido. Había escuchado historias de cómo había establecido su posición como el heredero del título de su padre y lo eficiente que era cuando se trataba de enemigos y traidores. Había algo feroz, brutal y oscuro detrás de su apariencia de príncipe de hielo.
—De nada. —Caminé hacia la puerta, pero Kirinmaru me ganó y la abrió por mí. Le di un rápido gracias antes de salir al vestíbulo—. Iré por mis padres para que puedan despedirse.
—En realidad, me gustaría hablar con tu padre en privado antes de irme.
Era inútil intentar conseguir información de su expresión, así que no me molesté. En su lugar, di zancadas hasta el final del pasillo y toqué la puerta de la oficina de mi padre. Las voces dentro murieron al instante y un momento después, mi padre abrió la puerta. Mamá estaba parada detrás de él. Por la mirada en su cara, pude darme cuenta que estaba ansiosa por bombardearme con preguntas, pero Kirinmaru estaba cerca de mí.
—A Kirinmaru le gustaría hablar contigo —dije, luego volteé hacia Kirinmaru—. Hasta la fiesta de Navidad. —Consideré rozar mis labios contra sus mejillas, pero descarté inmediatamente esa idea. En su lugar, incliné la cabeza con una sonrisa antes de alejarme. Los tacones de mamá resonaron detrás de mí, luego llegó a mi lado. Enlazó nuestros brazos.
—¿Cómo fue? Kirinmaru no se veía muy complacido. ¿Hiciste algo que lo ofendiera?
Le di una mirada.
—Por supuesto que no. La cara de Kirinmaru está congelada en una sola expresión.
—Shh. —Mamá miró detrás de nosotras—. ¿Qué tal si te escucha?
No pensé que le importara.
Mamá observó mi cara.
—Deberías estar feliz, Midoriko. Te ganas la lotería de los esposos, y estoy segura que hay un amante apasionado detrás del exterior frío de Kirinmaru.
—Mamá, por favor. —Había sufrido dos conversaciones sobre sexo con mi madre hasta ahora: la primera, en la que intentó decirme sobre los pájaros y las abejas cuando tenía quince y ya bien enterada sobre las mecánicas del sexo. Incluso las chicas de escuelas católicas se enteraban de esa información en algún punto. Y la segunda, poco después de mi boda con Meidomaru. No pensé que sobreviviera a una tercera.
Pero esperaba que tuviera razón. Gracias al desinterés de Meidomaru por las mujeres, nunca había tenido la oportunidad de disfrutar de un amante apasionado, o ningún amante en realidad. Estaba más que lista para deshacerme de mi virginidad, incluso si eso implicaba el riesgo de que Kirinmaru averiguara que mi primer matrimonio había sido una farsa; pero cruzaría ese puente cuando llegara.
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»»NOTAS DE AUTOR««
Ya estoy en WATTPAD Usuario Setsuna_sama
pobre Midoriko ella solo quiere amor... Será que pronto la ame Kirinmaru
De las razones para elegir esta historia para este ship es que el prota perdió a alguien importante, y ese dolor lo hizo encerrarse en si mismo. Mi Beta y yo discutimos si era mejor que este libro fuera SesshRin pero le dije que antes muerta que ponerle a Seshomaru una esposa o pareja a la que amó ya mucho fue con el tema de Sara pero ella no es importante... xD jajaja
Hay pequeños cambios el Padre de Kirinmaru será Magatsuhi y para que vaya acorde serán el Clan del Alba... es que Mayonaka que es la deidad que sale en Yashahime se ve que es muy bueno y eso... y tengo planes para élxD
GLOSARIO
Existen clanes con nombres definidos pero por practicidad se nombrarán por la región, familia o prefectura que gobiernan.
Clan Taisho: Región Kanto; sede Tokio; prefecturas Ibaraki, Tochigi, Gunma, Saitama, Chiba, Tokio y Kanagawa
Clan del Alba: Región Chubu; sede Yamanashi; prefecturas Niigata, Toyama, Ishikawa, Fukui, Yamanashi, Nagano, Gufy, Shizuoka y Aichi.
Clan pendiente: Región Chugoku; sede Hiroshima; prefecturas Tottori, Shimane, Okayama, Hiroshima y Yamaguchi.
Yakuza Crimen organizado de Japón
Oyabun El Jefe de la Región
Kobun Miembro de la Yakuza dividido en:
Kumicho Jefe general/prefectura (Daiku segundo al mando en caso de arresto);
Saiko-komon Consultor principal
So-honbucho Jefe de sedes/municipio
Wakagashira Administra sedes divididas bandas; Shateigashira Jefe de la banda
Otras categorías son:
Shigiiin asuntos legales Kaikei contadores Komon negociadores
Kyodai jefe inmediato Shatei subordinados
Oji-san Miembros que se unen cuando son ancianos
