Descargo de responsabilidad: Nada del universo de Naruto o sus personajes me pertenecen, esto es unicamente un fanfic.

Naruko La Kunoichi Silenciosa

Capitulo 4

El sol salio nuevamente y con algo de dificultad me levante y rápidamente fui a amarrarme el pelo y proseguí a desayunar, después me puse mi armadura, capucha y fundas con mis armas.

Salí y corrí a través de los techos del barrio rojo hasta llegar a el claro donde cite a Hinata, después de esperar un rato finalmente comencé a escuchar pasos hasta verla llegar.

"Mm, hola" Salude tímidamente pues no estoy acostumbrada a la interacción social sincera con otras personas a parte claro del 'abuelito'.

"H-hola… claro que iba a venir, ¿porque no habría de hacerlo?" Dijo Hinata con una voz insegura y tímida, tanto que parecía casi imperceptible.

"Supongo que en realidad no te has dado cuenta, la verdad es que toda la aldea me trata como una paria por razones que desconozco y que sinceramente no me importan, por ello el hecho de que me trates como una persona normal me hace sentir… Alegre." Termine mi explicación con cierta emoción de satisfacción.

"Pero dejemos aun lado mi aparente exilio de la sociedad y pasemos a el entrenamiento" Dije mientras le lance uno de mis Kunais a Hinata y ella lo esquivo impactando el puñal contra un árbol.

"Tomalo, vamos a entrenar con armas, obviamente no lucharemos a muerte, gana quien con su arma inmovilice a su oponente" Digo mientras saco mi Kusarigama de su funda y comienzo a hacer girar la cadena.

Hinata toma con duda el Kunai, pero no tiene tiempo para quejarse pues rápidamente le lance el contrapeso de mi cadena al rostro, ella reaccionando rápidamente lo esquiva pero deja su costado expuesto por lo que aprovecho y cierro distancia para darle un golpe en el costado y colocar la hoja de la hoz sobre su cuello, "Muerta" Dije mientras volvía a alejarme.

Hinata parecía sorprendida por haber perdido tan rápido, pero sin darle tiempo para recuperarse le dije "De nuevo".

Esta vez me acerque rápidamente y con el contrapeso le quite el Kunai de sus manos e intente colocar la hoja de la hoz sobre su pecho, pero ella reacciono esta vez y con su palma le dio un golpe a la hoz de mi Kusarigama y devolvió un golpe que aunque no apunto a ninguna zona letal me obligo a soltar mi Kusarigama para evitar que me diera.

Parecía que quería decir algo pero decidí no darle tiempo y me coloque mis Neko-Te en las manos y me lance hacia ella cuando ella me lanzo un descuidado ataque con su palma y tome el dorso de su brazo con cuidado para evitar clavar alguno de los picos de mis Neko-Te en su carne.

La sorpresa se reflejo en su rostro pero sin darle tiempo coloque mi otra mano sobre su rostro cuidando no clavarle alguno de las puntas de mi Neko-Te en sus ojos.

"Volviste a perder" Le dije mientras volví a saltar fuera de su rango.

Y este escenario se repitió varias veces en todas las cuales Hinata perdía por dudar con sus golpes y no estar dispuesta a golpear realmente a su oponente.

Esto me enojo pues ella esta es parte de la Academia de Shinobis y su clara duda a la hora de dañar a su oponente la terminara matando a ella y sus compañeros.

"Hinata, ¿No te estas tomando el entrenamiento?" Le dije con seriedad y algo de rabia, pareciera que me estuviera tomando del pelo.

Su rostro se contorsiono en una expresión de vergüenza y tristeza.

Esa fue la ultima pieza que me falto para juntar todo el rompecabezas.

"Hinata te voy a hacer una pregunta, ¿que es para ti un Shinobi?" Le dije mientras intente relajar mi expresión facial.

"Mm… u-un Shinobi es un soldado de una aldea Shinobi...?" Hinata respondió con cierta duda en su voz.

"Te equivocas, si somos soldados pero no servimos a una aldea como tal, si así fueran todos los casos no existirían los Nukenin, la realidad es que somos guerreros que solo servimos a nosotros y nuestros intereses, por eso nos afiliamos con las aldeas, por la paga y la protección, pero debemos demostrar ser valiosos y la única forma para nosotros como guerreros de demostrar nuestro valor es demostrando que somos capaces de matar, sabotear y robar a quien se nos ordene, pues al final solamente somos herramientas de los Daimyo, así que lo primero que debes demostrar es la capacidad de herir y matar, pero tu dudas y eso te hace perder todo tu valor, entonces dime Hinata, ¿En serio quieres ser un Shinobi?" Le pregunte con sinceridad.

"N-Naruko-san, s-soy la heredera Hyuga, eso significa que debo ser un shinobi por el bien de mi clan" Dijo de una forma que revela que no es su deseo real, sino el deber que siente tiene con su clan.

"Pero no lo deseas realmente ¿verdad?" su rostro se contorsiono en duda y pena, di un suspiro de amargura, pues una persona tan amable como Hinata no tiene otro destino que convertirse en asesina o fallar.

Es triste y es injusto, pero no hay nada mas que pueda hacer que intentar enseñarle a matar y herir.

"Hinata, sabes que no tienes otra opción, sabes que debes convertirte en shinobi y por lo tanto debes aprender a matar, pero no te voy a pedir que mates ahora, solo demuestra que puedes hacerlo porque caso contrario cuando te enfrentes a nuestro oscuro mundo de artimañas y asesinatos solamente te esperara una miserable muerte" Dije mientras tomaba mi Kusarigama y me colocaba en postura de asesinato.

"Por lo cual solo queda una opción… una pelea a muerte" Al tiempo que termine de hablar lance el contrapeso hacia Hinata, la cual aun sorprendida logro esquivar el ataque pero aproveche su sorpresa para enredar la cadena en su pierna haciéndola caer, rápidamente me coloque sobre ella lista para clavar la hoja de mi hoz en cualquier momento.

Pero de repente una patada me lanzo contra un árbol cercano, dicha patada venia de un adulto Hyuga el cual se coloco entre Hinata y yo.

"Hinata-Sama, es momento de volver al complejo" Dijo mientras se lanzo hacia mi con sus palmas listas para asestar una serie de golpes en mi.

Pero la arrogancia se paga caro y viendo su confianza cuando se acerco lo suficiente le escupí en su rostro tierra que anteriormente habia lamido.

Y aprovechando la apertura que genere envolví mis Neko-Te alrededor de su cuello lista para en cualquier momento cortarle el cuello.

Hinata se sorprendió por lo sucedido, fue entonces que decidí darle la lección "Hinata, si no me atacas seriamente y sigues sin estar dispuesta a matar lo haré por ti, le destrozare el cuello a el, así que toma una decisión, tu me atacas en serio y el vivirá o sigues dudando y el morir aquí mismo" Dije mientras presione mas mi Neko-Te contra su cuello haciéndolo sangrar un poco pero sin hacer ningún daño letal.

La mirada de Hinata parecía desconsolada, pero cuando vio la sangre correr por el cuello del Hyuga tomo una postura rígida y se lanzo hacia mi con una palma levantada.

Su golpe conecto en mi pecho y me lanzo tan fuerte contra un árbol que varias astillas se clavaron en mi armadura y el árbol quedo marcado, el golpe fue lo suficientemente fuerte para hacerme escupir algo de sangre, quizás incluso logro magullar alguna de mis costillas.

El Hyuga se levanto y volvió a ponerse entre mi y Hinata pero esta vez fue Hinata quien lo aparto y le ordeno que se quedara ahí, el Hyuga pareció acatar la orden.

Lo que siguió fue uno de los mejores combates que he tenido, Hinata consiguió asestar varios golpes e incluso uno fue tan fuerte que me inmovilizo el brazo izquierdo, pero ella tampoco salio ilesa pues con el contrapeso de mi Kusarigama logre asestarle varios golpes en sus dos piernas y uno en su torso el cual probablemente deje un hematoma.

Al final ambas respirábamos con dificultad y nuestra postura temblaba, por lo que decidí terminar la pelea y me acerque rápidamente a ella, pero no la golpee sino que la tome entre mis brazos y le di un fuerte abrazo, "Felicidades Hinata,has demostrado poder ser una Shinobi!"

Esto pareció tomarla por sorpresa y sonriendo tímidamente tambien me abrazo, después de un rato me soltó.

El Hyuga pareció estar listo para matarme en cualquier momento, pero Hinata lo detuvo "Vamos, es hora de volver, Tengo que hablar con Oto-San" Dijo eso a la vez que me tomo del brazo.

Después de caminar un tiempo finalmente llegamos a las puertas del complejo Hyuga donde se encontraba el patriarca Hyuga, "Hinata, que excusa tienes para haber evitado tu entrenamiento?" pregunto con clara ira.

Decidí responder esta vez por Hinata, "Te equivocas, estábamos entrenando, nuestras heridas son pruebas de ello" Dije mientras mostraba uno de los muchos hematomas que Hinata me creo.

"¿Y quien eres para considerate oponente de mi hija?" Pregunto el patriarca con rabia velada.

"Nadie realmente, solamente soy su compañera en la academia y note claras faltas en Hinata y como tal decidí ayudarla" Dije mientras me incline ante el patriarca en señal de respeto.

Su cara se pinto de mas ira pero tambien curiosidad "¿Y que le enseñaste?".

Decidí responder simplemente "A herir y estar dispuesta a matar" Dije mientras sonreía.

Esto creo una mirada de desconcierto en el patriarca Hyuga el cual se giro hacia Hinata y le pregunto "¿Es verdad, Hinata?" Dijo con un tono estricto en su voz.

"Es cierto Oto-San, Naruko me enseño el valor de un Shinobi" Dijo con una extraña muestra de confianza en su voz.

Fue entonces que el escolta Hyuga hablo "Hiashi-sama, debo decirle que las palabras de su hija son verdad, peleo contra la irrespetuosa mocosa que esta aquí y logro herirla en varias ocasiones, y su postura se mantuvo firme… no dudo a la hora de atacar" Dijo mientras se inclinaba ante el Hiashi.

El rostro del patriarca paso por muchas emociones, incredulidad, ira , e incluso tristeza pero al final su rostro reflejo serenidad.

"Entonces este entrenamiento valió la pena por lo cual no tengo porque castigarte Hinata, solo espero que mantengas esta actitud en tus próximos entrenamientos" Dijo Hiashi con autoridad absoluta.

Hinata asintió y lo tome como señal de irme por lo cual me incline ante el y procedí a retirarme pero antes de poder irme la voz de Hiashi me detuvo.

"Espera, Has demostrado poder ayudar a mi hija, así que si Hinata demuestra mejorías en la próximos entrenamientos permitiré que sigan entrenando, por supuesto siempre debes esconder tu rostro pues ambos sabemos de fama como paria , si te parecen justo entonces podrás seguir entrenando en secreto con Hinata en sus tiempos libres" Hiashi dijo con un poco de amabilidad en su voz.

"Por supuesto que me parece justo, y estoy segura de que Hinata demostrara gran mejoría, así que te espero de nuevo en el mismo lugar la próxima semana Hinata-San" Dije mientras le sonreía a Hinata.

Hinata tambien me dirigió una sonrisa y se retiro con su padre al interior del complejo.

Cuando llegue a mi casa y comencé tratar mis heridas sonreí, pues en mi mente tenia la certeza de las heridas que gane.

Pero sorprendentemente tambien gane algo mas, Una amiga.

Y este hecho fue mas que suficiente para que el dolor de las heridas no parecieran mas que un insignificante costo.

FIN – CAPITULO 4