Hay decisiones que nos cambian la vida, muchas veces para bien, otras para mal; no medimos las consecuencias que nuestras elecciones tendrán sobre nosotros, dejando así un destino incierto en base a las pruebas que debamos enfrentar para salir adelante, y es gracias a nuestros errores que logramos reflexionar e ir por otro camino, un camino que sea el correcto. Podemos armar nuestro destino, y quizá no sea perfecto, pero si indescriptible, una mezcla de emociones que al final del día hagan que todo por lo que una vez pasamos valga la pena, que cuando la situación sea adversa y la esperanza poca, las determinaciones drásticas sean las más seguras.
Es por eso que ahora cierta persona de lentes se encontraba ahí, con los nervios de punta al estar por dar el paso más importante de su vida, claro, quizá no se comparaba a la vez que aceptó liderar el aquelarre de bardos, sin embargo no podía evitar que el miedo se apoderara de su ser, dejando que miles de pensamientos catastróficos indundaran su mente.
Estaba sufriendo un ataque de ansiedad.
Tras soltar un pequeño suspiro repaso una vez más las palabras de aquella niña humana, amiga de su ex pareja, quien un día antes le había dado ánimos para dar el gran paso, aquel que quiso dar años atrás y por cobardía no dió. Finalmente tenía la oportunidad de hacerlo, de expresarse y recuperar el tiempo que perdió gracias a Terra, la líder del aquelarre de plantas que pasó más de dos meses dándole un tónico que le hizo olvidar quién era realmente, incluido el amor que sentía por Edalyn Clawthorne, la primera y única mujer capaz de entrar en su corazón.
Una sonrisa se formó en sus labios al recordar la dorada mirada que tanto amaba, siendo así que, tras observar las estrellas que iluminaban el cielo, tomó asiento sobre la colina donde ahora esperaba a la dueña de sus pensamientos.
«Bien, recuerda lo que dijo Luz, mantén la calma, respira profundo y dile lo que sientes, ya lograste hacerlo una vez, podrás decirle de nuevo, no tengas miedo…»
—¡Rainstorm!
Al escuchar aquel grito dirigió su atención a la recién llegada que descendía cuidadosamente sobre el césped.
—Pensé que no vendrías.— sonrió.
Ella correspondió.
—Lo siento, tuve que dejar la cena hecha para cuando Luz y King llegarán, fueron al parque con los amigos de la niña y su novia, no podía esperarlos más así que mejor deje todo listo.— explicó para después sentarse a su lado. —Ahora si, soy toda tuya.
Ante eso último Raine no pudo evitar sonrojarse, mirando hacía otro lado para que su acompañante no se diera cuenta de su vergüenza.
Definitivamente no le sería fácil expresarse.
—E-Eso de la maternidad te ha cambiado Dama Búho, al fin eres más responsable.— bromeó.
Por su parte la mencionada golpeó levemente su hombro, mientras reía animada junto a su cita.
—Bueno, no te voy a mentir, desde que Luz llegó todo mejoró.— sonrió. —Si, ya tenía a King conmigo, pero ella logró llenar nuestras patéticas vidas de alegría, nos hizo dejar de lado nuestro egoísmo, de no ser por ella jamás me habría atrevido a enfrentar tantas responsabilidades. Si alguien me hubiera dicho hace un año que hoy tendría dos hijos adoptivos y dejaría de estar sola… Lo habría mandado al demonio por intentar tomarme el pelo.
Y era verdad, ella jamás se hubiese imaginado siendo la madre adoptiva de un demonio, menos de una humana, después de todo siempre huyó de los lazos fraternales, simplemente lo suyo no era demostrar afecto, siendo por ese motivo que había perdido la oportunidad de ser feliz al lado del amor de su vida, perdiendo tiempo valioso a su lado, que ahora, luego de romper aquel hechizo sobre su persona, intentaría recuperar sin importar que.
Raine, por su parte, tomó la mano de la mujer.
—Nunca estuviste sola, a pesar de todo siempre tuviste a tu familia, Lilith, Gwendolyn, Dell, Owlbert, King, Hooty, Luz…— pronunció, y con tristeza suspiro. —Siempre me tuviste a mi Eda.
Ella no pudo evitar sonrojarse, perdiéndose así en esa verduzca mirada que tanto amaba.
—Gracias, significa mucho para mi saber que no me odias por todo lo que te hice en el pasado.— murmuró. —Fui inmadura al decir y hacer tantas estupideces que al final te lastimaron, me dejé dominar por el miedo que tenía de lastimarte, de verdad lo siento…
Su acompañante no pudo evitar tensarse, tocar aquel tema tan delicado aún le era difícil, sin embargo, debían aclarar las cosas, no podía hablar con ella de lo otro teniendo aquello pendiente.
—Ambos cometimos errores, yo tampoco tuve la madurez suficiente para comprenderte, terminé alejándome de ti sin darnos la oportunidad de enfrentarnos a la vida juntos, de la mano, te deje sola y es algo que jamás podré perdonarme.— suspiró. —Tomamos muchas decisiones incorrectas, pero…
—Sin ellas no estaríamos aquí ahora… ¿Cierto?
Rainstorm asintió.
—Al final llegamos al mismo lugar donde todo comenzó y también terminó.— murmuró, mirando fijamente a su acompañante, quien no dejaba de sonreírle. —Por eso también quise citarte aquí Eda, para aclarar las cosas ahora que somos adultos y hablar contigo sobre…— tragó saliva con dificultad, sin embargo no podía dejar de ver aquella sonrisa que tanto amaba, desviando la mirada al sentir sus mejillas arder. —S-Sobre ya sabes, tu, yo, n-nosotros, bueno, claro que nosotros, no podríamos hablar de nadie más, aunque sí quieres podemos hablar de King, también de Lilith, incluso de Luz, digo, son tu familia, quizá me quieras contar un poco de cada uno.— negó. —Claro, no ahora si no quieres, pero tal vez luego, mientras necesito…— tras armarse de valor volvió a mirarla. —N-Necesito…
«¡Vamos! No puedes acobardarte ahora, solo di lo que te escribió Luz, ¡apegate al guión Raine!»
La de plateada cabellera no pudo evitar soltar una carcajada ante su actitud, le había recordado a cuando eran unos adolescentes inexpertos que apenas y podían tomarse de las manos.
—No puedo creer que tu, siendo ex líder del aquelarre de bardos, sigas teniendo pánico escénico aún sin cámaras o público de frente, es gracioso ver que no has cambiado en todos estos años.
Nuevamente su rostro enrojeció, odiaba que le molestara, pero más odiaba el hecho de que solamente ella causara ese efecto en su persona.
—¡Eda, habló en serio!— exclamó para luego despeinar con frustración su verduzca cabellera. —Mira, hablar de esto no es fácil para mi, no pude pegar el ojo en toda la noche repasando el guión que Luz me dio, intento decirte lo que ensaye pero definitivamente así no me estás ayudando…
—Raine…
—¡Lo único que quiero es tener una conversación normal contigo! Pero tu…
—Reinaldo…
—¡Solo deja de molestarme un segundo para que pueda…!
—Reineta…
—¡De verdad trato de…!
—¡Rainstorm Whispers!— grito, llamando así su atención. —Bien, primero, perdón por burlarme, pero sabes que es mi manera de aligerar la tensión, te ví muriendo de nervios así que solo buscaba ayudarte. Segundo, no sé de qué guión me hablas ni porqué Luz te dio uno. Tercero, no hay necesidad de apegarse a algo escrito para hablar conmigo, nunca antes lo habías hecho, no veo porque ahora debas escribir o practicar para hablarme, simplemente sé tú, dime lo que tengas que decir, es más, no hablaré hasta que tu lo hayas hecho, soy toda oídos.
Un suspiro brotó de sus labios al escuchar lo que su amada decía, tenía razón y lo sabía, necesitaba calmarse.
Tras sonreírle en agradecimiento cerró los ojos, se conocía y era muy probable que volviera a entrar en pánico si le decía todo viéndola directamente.
—Bueno, Eda, llevamos muchos años conociéndonos, prácticamente desde que entramos a Hexside, y a pesar de que nuestra relación en un inicio no fue muy agradable, supimos manejar la situación, hacer las paces, conocernos, formar una gran amistad, fuiste mi mejor amiga, me apoyabas en todo lo que hacía, sin ti jamás hubiera sido la persona que soy ahora.— sonrió. —Tu paciencia, tu dedicación, tu determinación, absolutamente todas las cualidades que posees fueron lo que me hicieron ver que por ti no podría sentir un simple cariño, fue así como en este mismo lugar decidí decirte lo que sentía por ti, aunque te rehusabas a salir conmigo por miedo, logramos formar una bonita relación que, a pesar de todo, fue lo mejor que pudo pasarme en la vida, y creeme que no hay día en que no te agradezca por haberme hecho tan feliz.— murmuró. —Y a pesar de que todo terminó de una manera no tan buena, cuando nos volvimos a ver seguiste apoyándome aún sabiendo de la rebelión que dirigía, incluso continuaste a mi lado aunque perdí la memoria y te trate peor que a un enemigo, jamás me abandonaste, hasta perdonaste el hecho de que yo si te deje sola…— seguía con los ojos cerrados, pero pudo sentir como la mayor le tomaba de la mano, sintiendo más seguridad para continuar hablando. —Como te dije en un inicio, ambos tomamos decisiones equivocadas, mismas que nos llevaron por caminos separados tantos años, sin embargo, hoy tomé una nueva que, posiblemente, nos lleve por el mismo.— trago en seco, sintiendo que el miedo le dominaba nuevamente. —No sé lo que me depare el futuro, pues ya vimos que es incierto, pero aún así… Quiero que estés en él, y darte mi corazón, porque eres como un cielo lleno de estrellas, y es mi deseo brillar junto a ti e iluminar la oscuridad que nos rodee. No me importa lo que pase, me gustaría estar a tu lado, hasta que el Titán lo permita, por eso yo…— inhaló profundamente, soltando su mano para acomodarse sobre una de sus rodillas y sacar de su bolsillo un pequeño anillo, el cual sostenía con dificultad debido a los nervios. —Estoy aquí frente a ti, Edalyn Clawthorne, en el lugar que nos vio crecer, para decirte que, si me lo permites, quiero formar parte de tu vida, también de la de King y Luz, porque yo…— suspiró. —Siempre te he amado, aún luego de separarnos, seguiste en mi corazón, en mis pensamientos, en cada melodía que interpretaba, ahí estabas tu, inspirándome.— sonrió, y al armarse de valor, continuó. —Por eso no puedo seguir perdiendo tiempo. Eda, la dama búho, ¿quieres casarte conmigo?
El silencio se hizo presente luego de que terminara de hablar, lo único que podía escuchar eran las hojas de los árboles mecerse, no sabía qué cara había puesto, o siquiera si ella seguía ahí, no se atrevía a mirarla, en ese momento lo único que podía hacer era sentir miedo.
Aún así debía dar la cara y enfrentarse a lo que pudiera pasar.
Con lentitud abrió un ojo, fijándose con disimulo si ella todavía estaba a su lado, sintiendo su corazón latir con rapidez al verla llorar en silencio.
Quizá se equivocó y estaba apresurando las cosas.
—¡L-Lo siento! Sé que voy demasiado rápido, pero en serio no quería perder más tiempo, fueron tantos años lejos de ti que… Ya no podía seguir negándole a mi corazón la oportunidad de ser feliz en manos de la persona que más amó y a pesar de todo sigue amando.— explicó con rapidez, haciendo más notorio su nerviosismo. —P-Pero si tú no…
—Veinte años.— interrumpió a la vez que se limpiaba las lágrimas, provocando así que ciertos ojos verdes la miraran llenos de confusión. —Tardaste más de veinte años en hacerme esa maldita pregunta Raine Whispers, es por eso que te daré la respuesta que mereces.— habló con seriedad, no evitando sonreír al ver el aterrado rostro que tenía frente suyo. —Sí, quiero casarme contigo, Rainstorm.
Al escuchar la respuesta que tanto ansiaba no pudo evitar abrir la boca con sorpresa, realmente no esperaba siquiera que le hablará después de hacerle tal propuesta.
Lo había logrado.
—¿Y bien?— cuestionó la de cabellera plateada mientras señalaba con la mirada la cajita que aún sostenía entre sus temblorosas manos. —¿No me vas a poner el anillo? Digo, para hacerlo oficial.— aclaró mientras reía, provocando que su acompañante se sonrojara y asintiera.
Fue así que, luego de intentar tres veces agarrar bien el anillo sin tirarlo, lo colocó en el anular de su ahora prometida, juntando su frente con la de ella, diciéndose todo aún sin decir nada.
Realmente habían aprendido la lección, comprendieron que muchas veces el corazón nos quiere jugar una traición, y deja que la mente, obligada por la situación, tome una mala decisión. En su caso ambos ignoraron sus verdaderos sentimientos, prefirieron dejar que el orgullo los gobernará, pero habían madurado, finalmente podrían decir que sus decisiones quizá no fueron las mejores, sin embargo gracias a ellas ahora estaban juntos, listos para dar el paso más importante de sus vidas juntos, sin miedo al pasado, viviendo el presente y mirando hacía el futuro.
Después de todo de los errores se aprende, ¿no?
¡Hey!
¿Qué onda?
Aquí LupitaHaibara trayendoles un nuevo OS, que como ya pudieron notar, es un bonito Raeda, el primero de esta bonita pareja que me ánimo a escribir :'3 el cual esta basado en una hermosa canción, titulada "A sky full of stars" De Coldplay
De verdad espero haya sido de su agrado, es la primera vez que escribo sobre una pareja donde hay un personaje no binario, por lo que si llegue a hacer mal alguna descripción me disculpó de ante mano, y bueno, pues aquí dejó el resultado, espero leer sus opiniones al respecto :'3
Por cierto, antes de irme quisiera saber si les gustaría que hiciera un OS especial sobre el como Raine le pidió a Eda que fuera su novia, pues aquí hago alusión al momento, pero sería bueno leer si les agrada la idea de leer un OS especial sobre eso /
En fin, sin más que decirles, me retiro, ya saben que cualquier cosita pueden dejarla en los comentarios, yo encantada de leerlos :D
Nos leemos en otra realidad virtual /
Bais~
