Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Tempus fugit

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A veces, Alexis tenía un tiempo libre entre sus misiones, y recorría el mundo. Él era eterno, como el tiempo después de todo. Visitaba lugares, veía festivales, escuchaba las mejores funciones, veía los mejores momentos de la historia. La vida y el tiempo eran bellos. Eran energía, pasión, tristeza, soledad. Cada momento era único. Cada ocasión, especial.

Sin embargo, era un guardián del tiempo, y ellos a menudo estaban solos, lo cual era un poco triste.

La única ocasión en que tenía compañía, era cuando guiaba a algún novato; pero eso era raro. Luego ellos se independizaban y se volvían tan solitarios como los demás. Excepto el último guardián. Él fue liberado.

Alexis quería decir que lo envidiaba, pero no lo hacía. Estaba feliz de decir que había ayudado a su felicidad. La última vez que lo vio fue cuando lo vio paseando por la ciudad, de la mano de su esposo, con un bebé en brazos. Un niño precioso, que reía por cualquier pequeña cosa. Y Alexis lo sabía, porque lo visitaba de vez en cuando.

Ya no aparecía frente a Draco, no estaba permitido. Draco había conservado su memoria, pero perdido los poderes que tuvo alguna vez. No eran iguales, y Alexis no debería ser visto por humanos simples y comunes. La última vez, fue regañado severamente por intervenir en la relación de su ex-compañero.

No obstante, Alexis lo vigilaba, porque le había tomado cariño, y sintiendo nostalgia por aquellos días en que podía platicar con él, se apareció en las afueras de su casa y se sorprendió de encontrarse con el rubio, jugando en el pequeño jardín de la casa. Frente a frente.

-¿Pero qué?

Su apariencia, tan joven como cuando lo conoció, sorprendió a Alexis, de tal modo que olvidó ocultarse.

-¿Draco? Pero tú, eras mayor que ahora.

El chico lo miró sorprendido, y fue en ese momento que Alexis notó, no sin pesar, que él no era Draco. Era su hijo.

-¿Draco? Oh, debes querer ver a padre. Deja que vaya por él-exclamó corriendo hacia la casa, y Alexis se sobresaltó, olvidando que no debía ser visto. ¿Había pasado tanto tiempo desde que vio a Draco la última vez?

El tiempo vuela, pensó.

Y fue triste saber que, si no medía el tiempo, quizá la siguiente vez que lo visitara, el menor podría incluso ya haber muerto.

El tiempo es distinto para un guardián del tiempo. Antes sabía que él estaría siempre que quisiera verlo, estancado finalmente en la edad que tenía cuando hizo el contrato.

Los pasos se escucharon y Draco salió a su encuentro. Pareció confundido de tener visitas, pero lo estuvo mucho más cuando pudo verlo.

-Alexis-susurró y antes que Alexis lo supiera estaba siendo abrazado por un hombre, rubio de ojos grises.

Draco, pensó, y su corazón latió dolorido mientras regresaba el abrazo.

-¿Draco?-preguntó una voz tras él, la voz llena de desconfianza, y Draco se separó y le sonrió.

-Harry, Harry es Alexis. La última vez que lo vi fue el día que ofreció borrarnos la memoria, ¿recuerdas? ¿Estás bien?¿No se enojó? Como no apareciste desde entonces...

-Estaba ahí, pero no podías verme. Obviamente me regañó, porque tu eres un humano y no deberías verme.

Draco pareció comprender.

-Alexis.

Cuando Harry se asomó, Alexis pudo ver ciertamente la diferencia entre el chico al que le entregó la corbata y el hombre que lo miraba.

-Eres tan joven...-exclamó Harry sorprendido y Alexis rió.

-Ustedes son tan viejos...-murmuró él de vuelta, sabiendo que él jamás llegaría a esa edad, pero de alguna manera feliz de que Draco lo hiciera.

Draco frunció el ceño.

-Técnicamente solo he vivido un tercio de mi vida. Los magos vivimos más de 100 años.

Alexis rió y agitó el cabello del hombre con cariño.

-No deberías haberme visto, no era el plan-susurró,- pero me alegro de que lo hayas hecho. Debo irme. Solo quería verte, y lo hice. Te ves feliz.

-Lo soy. Soy muy feliz. Muchas gracias, gracias por lo que hiciste-exclamó, como si quisiera llorar, y Alexis sonrió con cariño.

-Ya, ya. También te extraño mucho. Pero a diferencia de mí, tú tienes a Harry y a tu hijo. Estarás bien sin mí. Siempre estaré alrededor. Así que sé feliz. Te lo mereces. Guardián del tiempo, Draco.

Draco sonrió y lo abrazó de nuevo. Las lágrimas eran pequeñas, pero estaban ahí, a pesar de la sonrisa. Alexis sonrió levemente y le dio pequeñas palmadas.

-No seas un niño pequeño, Guardián. Recuerda tus lecciones. No se nos permite sentir. Somos recolectores de historias, no parte de ellas.

-Ya no soy un guardián. Y tu eres parte de mi historia.

-Siempre lo serás. Para mí. Y tú-le dijo a Harry-cuídalo bien.

-Lo haré.

-Me iré, ¿de acuerdo? Puedes llamarme cuando necesites hablar, aunque no me veas siempre te escuchare.

Las lágrimas brotaron silenciosamente de los ojos grises.

-Si. Cuídate mucho. Gracias por visitar, una vez más.

Alexis sonrió enormemente.

Y se desvaneció con una suave brisa.

Sin embargo, estaba ahí, y observó al moreno consolar a su pequeño pupilo y besar su cabeza. La puerta fue cerrada frente a él, pero de alguna manera Alexis nunca se sintió más incluido.

Dando la vuelta, se preparó para escuchar el regaño de su jefe.

No importaba, había válido la pena por ese emocionado abrazo.