KAGOME
Mañana es mi boda, fue la semana más complicada y dolorosa que pude soportar, fingir ante todo el mundo no es fácil, mucho menos con los infieles de mi prometido y mi mejor amiga.
Me he preguntado ¿Cómo van a reaccionar?. Cuándo yo ya no me presenté a mi celebración nupcial.
La verdad ya no me importa. He empacado mis cosas, me iré esta madrugada, por suerte mi madre los reservo en vuelo nocturno. Me ha facilitado las cosas.
Ya hice mi reservación en el hotel "Moon Purple".
Esta ubicado cerca del aeropuerto.
Ahí permanecere unos días hasta que sepa que hacer con mi vida.
El futuro que soñé se ha esfumado aunque no siento miedo, tal vez por algo pasan las cosas estaré lista para lo que venga.
Hice mi maleta lo más rápido que pude y apague el celular, no quiero escuchar a nadie, ni que me den sermones. Sólo quiero irme .
Son cerca de las 12:20 AM. La reservación del vuelo es la a las 2:00 AM.
Aproximadamente me llevo 12 horas de vuelo no estoy muy segura, nunca fui buena con los números, suerte que soy de buenas nalgas porque sino terminaría toda adolorida, es uno de mis mejores atributos.
Salí de mi departamento que cerré con seguro, no deje la llave, sólo pague el alquiler de la renta por unos seis meses por anticipado. Sólo una persona nada cuerda, pagaría un sitio donde nadie vivirá. No importa. En el aeropuerto estaba casi vacío, eso es bueno y lo mejor que viajaré en primera clase y no tendré que hacer tanto requisito para ingresar al avión.
El lado de la ventanilla es mi favorito, así siento que puedo estar cerca de las estrellas.
Es algo relajante y hermoso, además me ayuda a no pensar en mi dolor, en mi pena, en mi tragedia televisiva.
Trato de relajarme un poco y poder dormir, sin embargo no puedo, supongo que es normal.
No hubo turbulencia, cosa que me da un alivio, detesto las bolsas de aire, me dejan mareada y con los nervios de punta. Después de cinco horas en vela el sueño me gano, la azafata me ofreció algo que beber y pedí sake junto con una sopa de ramen. Me bebi como cuatro y no me siento mareada. Desperté sin fijarme a la hora que había llegado, pero el cambio de clima es algo sofocante. Sin duda las Vegas son bonitas, pero me agrada mas de noche. El pecado se hace más presente, espero no caer en ninguna tentación o vicio. Hay cosas que aún no entiendo del inglés pero al menos me defiendo hablando, aunque mi acento es algo notorio, me esforcé por hacerlo neutral pero a veces es difícil. El taxi me atendió rápido, eso es tener buena suerte. Llegué al hotel y ¡Por el amor de Kamisama es bellísimo! Pareciera que todo es de mármol y unos vitrales muy característicos con una media luna de color morado en el centro que le daban muy buena vista al lugar. Las paredes blancas y con ciertas franjas de color rojo paralelas. Unas lámparas también en forma de luna, supongo que el dueño de este sitio está obsesionado con la luna.Me acerque a la recepción. La chica que me atendió es amable con la clásica aparecía del estadounidense, blanca y con ojos claros.
—Buenos días o tardes señorita, tengo una reservación en la habitación de lujo.
La chica me sonrió.
—¿Cuál es su nombre?
—Kagome Higurashi
La chica miro su computador
—¿Es la suite presidencial?
—Así es.
Por el resto del día me dedique a desempacar y vaya cuál fue mi sorpresa, me traje mi kimono de bodas. Tal vez porque soy medio dramática y después lo regale a una chica que quiera casarse aquí en Las Vegas. He oído que muchos se han casado de esa manera aunque la verdad no creo que sea real. En fin la persona que lo tenga se verá hermosa y feliz, como yo me hubiera visto.
Después de algo de tiempo pedí una botella de Sake a la habitación, me recosté un poco y eche a llorar, debí prometerme de olvidar, sola y dolida así me dejó Bakotsu no iré al altar. Él llorara por su capricho porque no creo que sea muy duradera la relación con Kagura porque no podrá ser feliz con ninguna otra porque conmigo conoció el amor.
Me la acabe algo rápido, creo que mi cuerpo no resistiría y me eche a dormir. Por la mañana desperté con un terrible dolor de cabeza sin embargo seguí tomando, escuchando música de personas dolidas. Muchas me calaron hasta los huesos. Empecé a preguntarme a mi misma el por qué Bakotsu me había defraudado, no tuve respuesta, pero si otra botella de Sake, a esto me convertiré en alcohólica. Beber y beber es lo que he hecho que casi ya no recuerdo cómo me llamo. Me mire al espejo y me sentía demacrada así que decidí meterme a bañar así se me bajaría un poco la borrachera sin embargo las ganas de beber no se van. En mi mente sigue mi prometido y a esta hora ya seríamos esposos casi preparados para una luna de miel sorprendente. La botella de Sake se terminó y volví a llamar a la recepción pero según ya no había así que decidí ir a la cantina del hotel, he de imaginar que hay porque del otro extremo está el casino con el mismo nombre que el hotel y la misma apariencia.
No como volví a mirar mi kimono y por unos instantes me dió el impulso de cortarlo con las tijeras con las que me cortó las uñas, sin embargo estoy demasiado borracha y en vez de cortarlo otro impulso de borracha me llegó a la mente y decidí vestirme con ese kimono bordado, siempre he sido algo dramática y con las neuronas sin juicio alguno hice la locura de arreglarme como si alguien me esperara para contraer matrimonio. Cosa que no es real pero sería divertido, me imaginé dándole celos a mi adorado Bakotsu con un desconocido no pude evitar burlarme de mis propios pensamientos.
Decidí montar mi fantasía y salí de la suite vestida y algo alborotada.
Todo el mundo me miraba, escuché murmullos y ciertas burlas diciendo que estaba algo loca. No me importo, aquí nadie me conoce y puedo hacer lo que se me venga en gana, siempre y cuando no esté en contra de la ley.
Escuché que uno me preguntó gritando.
—¿Y tú novio hermosa?
No dije nada.
El tipo me volvió a hablar.
—Yo puedo ser el novio si tú quieres.
Lo ignore por completo. Continué mi camino tambaleándome en busca de la cantina, pero el lugar es tan grande que me podría perder. Exceso de gente y apostadores.
Cuando en el extremo noroeste del casino había gente casándose. Justamente como pasa en las películas, ví a una pareja contraer matrimonio.
Se veían tan felices y el abogado haciendo toda esa farsa. Así que decidí correr a acercarme ahí, sólo por curiosidad e impulsos.
Del otro lado había gente que se casaba pero que ese mismo instante se habían conocido, decidí acercarme a ese total sólo era un juego, y los anillos eran de juguete. Todo eso me hizo recordar cuando Bakotsu y yo nos casamos de mentira en la kermés de la escuela para reunir fondos y mejorar la infraestructura, fue divertido porque llegamos a soñar que algún día lo haríamos realidad.
Había gente formada. Así que decidí unirme a la fila y esperar mi turno y desear que mi "Esposo ficticio". Sea guapo.
Espere mi turno y algo en mi se empezaba a desesperar porque la fila no avanzaba. «Esto es una estupidez», pensé. Cuando de repente ya era mi turno, gire la cabeza y dislumbré a mi chico.
Creo que si era guapo, no lo observé muy bien, pero lo que más me llamaba la atención era su cabellera larga y plateada muy cuidada. Al parecer también estaba ebrio, supongo que también estaba dolido.
Me sonrió.
—Hola— dijo sonriendo.
—Hola— le devolví la sonrisa.
"Cuando menos lo espere ya había contraído matrimonio con un desconocido".
Era mi bienvenida a Las Vegas, la ciudad del pecado y el matrimonio con extraños.
