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NejiTen Week día 4

Febrero 17/2022

Prompt: Lime lemon / Pecado capital

Disfruten la lectura.


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Día 4: Pecado capital (lujuria)

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No estaba segura de lo que estaba haciendo exactamente, tan solo que algo dentro de ella la llevó inexplicablemente a ver a su izquierda, a fijarse en el hombre que estaba allí de pie sin hacer nada. Su presencia captó su atención de inmediato, no solamente porque era la primera vez que lo veía, ni porque resaltara en medio de todas las demás personas que pasaban por el lugar por la forma en que estaba vestido, sino por el aura que desprendía, si es que podía decirlo de esa forma.

No parecía un estudiante universitario como la mayoría de personas que pululaban por el campus a esa hora, tampoco un profesor. Había algo completamente diferente en él, parecía desprender de sí mismo algo que la incitaba a acercarse, a querer saber más sobre él. Le era imposible separar su mirada y fue cuando el hombre pareció notarlo, viendo directamente hacia ella, haciendo de esa forma un contacto visual que por un momento le pareció hipnótico.

No supo cuánto tiempo pasó, bien podrían haber sido segundos, minutos u horas, ella se sentía incapaz de quitar su mirada de esos ojos de un color extremadamente claro que nunca en su vida había visto y que parecía haberla atrapado por completo. De ahí que no recordara lo que estaba haciendo.

- ¡Tenten! — fue sacada del estado en el que se encontraba cuando Ino la sacudió — te he estado hablando y no me escuchas

- ¿Qué?

- Te decía que gracias por esperarme, ya podemos ir a la biblioteca — algo parecido a una afirmación salió de su boca, regresando su mirada al hombre de antes que seguía en el mismo lugar — ¡Tenten! — Ino volvió a sacudirla — ¿Te sientes bien?

- Sí...

- ¿Qué pasa? ¿Qué estás viendo? — ella no contestó — ¡Tenten!

- ¿Quién es él? — preguntó a Ino, la rubia era popular y conocía a muchas personas en la universidad — ¿Lo habías visto antes?

- ¿A quién?

- El hombre que está de pie junto a la fuente — la Yamanaka buscó en esa dirección pero no dijo nada — el del traje negro y cabello largo

- ¿Traje negro? — había confusión en su voz — ¿de quién hablas Tenten?

- De él — aunque fuera de mala educación iba a señalarlo, pero al dirigir sus ojos en esa dirección se dio cuenta que ya no había nadie allí. El silencio entre ella y su amiga hizo presencia, por lo que tan solo sacudió la cabeza como negando para sí misma — ¿a la biblioteca dijiste?

- Sí. Habíamos dicho que hoy empezaríamos la investigación de nuestro proyecto final

- Cierto — aceptó.

Por un momento había olvidado por completo la fecha y que los profesores de las diferentes materias ya estaban asignando los proyectos para el semestre. Afortunadamente el resto de ese día pudo volver a concentrarse en lo importante, y eso era su carrera universitaria, sintiéndose satisfecha consigo misma cuando eligieron un tema con Ino y anotó de una vez lo que cada una adelantaría por su cuenta para posteriormente unificarlo todo.

Esa noche antes de quedarse dormida su mente volvió a irse a esos orbes casi blancos que había visto en la universidad, a la forma en que había sido atrapada por estos y como todo a su alrededor se había desvanecido. No se había quedado viéndolo fijamente solamente por tratarse de lo apuesto que era el hombre, ni envidiando lo sedoso que se veía su cabello, ella no veía fijamente a los desconocidos. Pero por el tiempo que ese contacto visual duró, nada más había existido para ella. Fue con ese pensamiento que se quedó dormida.

Despertó cuando las primeras luces empezaron a colarse por su ventana, su respiración estaba completamente agitada y cualquiera que la viera en ese momento podría llegar a creer que había tenido fiebre mientras dormía porque estaba completamente cubierta de sudor. No, no había tenido fiebre, pero su temperatura sí había subido drásticamente mientras dormía. ¿La razón? Un sueño, sí, un sueño.

Aunque bueno, debería ser más específica, había sido un sueño húmedo, demasiado húmedo si tenía que ser franca. No le parecía extraño tener de tanto en tanto ese tipo de sueños, en especial por su renuencia a tener una relación formal con algún idiota, por lo que no era inusual que se complaciera a sí misma o cuando la situación lo ameritaba no tenía mayor inconveniente en conseguir a alguien que le ayudara con el asunto. En lo respectivo al sueño debía ser sincera y decir que jamás había tenido uno tan vívido, mucho menos con un completo desconocido como lo había sido el hombre con el que apenas si sostuvo una mirada pero que al parecer fue suficiente para hacerlo el protagonista de su noche.

No era la primera vez que soñaba con algún desconocido o alguien a quien apenas si había visto un par de veces, pero jamás en ese tipo de situaciones, si acaso como un transeúnte o algo así. Pero bueno, no quería dejar que su mente se enfocara en el calor que todavía la embargaba ni en tocarse a sí misma para ver si de esa forma disminuía su propia temperatura. Era día de clases así que la estrategia no solo para controlar su temperatura sino quitarse la capa de sudor que la recubría era darse una muy necesaria ducha, fría, solo por si acaso.

No negaría que mientras avanzaba por el campus de camino a su salón de clase, había estado viendo de forma disimulada a su alrededor para ver si el apuesto hombre estaba por allí, sintiéndose tonta por estar haciendo algo semejante. Era casi una fortuna que el viernes hubiese llegado pronto, asintiendo de mala gana cuando Ino le dijo que salieran esa noche. Conocía a su amiga desde que era una niña, por lo que precisamente sabía cómo era y su reacción si no se arreglaba adecuadamente para su "noche de chicas". Por eso buscó en su armario alguno de los vestidos que tenía para esas ocasiones y se atavió en este, incluyendo un par de tacones a los que ya les había perdido el miedo de sufrir un esguince de tobillo en caso de caerse desde esa altura.

En el bar había estado viendo de lado a lado a los hombres presentes, ninguno llamaba su atención lo suficiente para intercambiar con estos más de un par de palabras antes de negarse a bailar con ellos, y ni hablar de darles su número. La rubia a su lado trataba de convencerla de ser menos exigente, porque a ese paso se iba a quedar solterona por el resto de su vida, pero ella contestaba que apenas si tenía 21 años, tenía mucho tiempo todavía por delante para aguantarse a un idiota a su lado solamente por tener miedo a la soledad.

La noche fue avanzando lentamente, Ino ya se había rendido al hecho que ella ya estaba cansada y no quería bailar más por esa noche, por lo que con la mirada le pidió permiso para salir a la pista con un hombre que justo la había invitado. Sin duda la rubia era una mujer despampanante que llamaba la atención de todos los especímenes masculinos a su alrededor, casi podía apostar que de otras mujeres también. Ella asintió, solamente bebiendo su coctel mientras llegaba la hora de irse, sus pies la estaban matando y no pensaba levantarse de su lugar a menos que fuera para ir al baño o para irse ya a su vivienda.

Fue mientras esperaba que volvió a ver al hombre en el que no había pensado esos últimos días, nuevamente se encontraba de pie en medio de todos sin encajar completamente con lo que ocurría a su alrededor. El traje perfectamente planchado no parecía ser la clase de atuendo con la que se iría a un bar universitario un viernes en la noche. Fue inevitable que su mirada se enfocara de nuevo en él, siendo incapaz de ver algo más y escasamente si parpadeaba. Al principio él no la estaba viendo, parecía evaluar todo a su alrededor, pero notó sus ojos fijos en su persona y se estableció un contacto visual que estuvo a punto de hacerla perder la respiración.

Esos ojos claros parecían incluso más blancos de lo que los recordaba en medio de la semioscuridad del lugar, pero también estaba el hecho de lo que parecían transmitirle y que su respiración se fuera acelerando de a pocos a la vez que recordaba el sueño que había tenido unas noches atrás. Podía jurar que su piel hormigueaba y estaba erizada, además de querer estar en medio del sueño antes mencionado, de hecho el querer levantarse de su lugar e irse con él, no le importaba a donde siempre y cuando estuvieran a solas.

El tiempo se desvaneció, desapareciendo la música a un volumen estrambótico que la rodeaba, esto mientras el contacto visual se mantenía. Casi podía jurar que de ver aunque fuera una mínima indicación de parte de él sobre seguirlo, ella no dudaría en levantarse de la mesa y seguirlo. Pero él no parecía mover ni un músculo, ni siquiera parecía respirar mientras sus ojos claros la veían fijamente, como si de alguna forma pudiera ver bajo su corto vestido.

- ¡Tenten! — fue la voz de Ino a la vez que la sacudía lo que la hizo cortar el contacto visual — ¿en qué planeta estás?

- ¿Qué? — preguntó de mala gana

- Te preguntaba si ya te quieres ir — de reojo podía ver que el hombre todavía estaba en el mismo lugar, pensando seriamente en decirle a su amiga que quería quedarse, o que se fuera sola para ella poderse ir con el completo desconocido — ¡Tenten!

Su boca se abrió, pero no pronunció nada, no entendía porqué de repente la rubia era tan insistente y le hablaba como si no estuviera sentada justo al lado suyo. Que sí, que la música estaba fuerte, pero eso no justificaba su volumen de voz. Aunque no debería molestarse, debería estar pensando en que había accedido a salir con su amiga y siempre se iban juntas. Sin embargo le era imposible pensar en alejarse del hombre desconocido, lo cual era completamente extraño en ella.

- Tenten... — había reclamo en esa voz, ella había regresado su atención al hombre que todavía la veía fijamente — a ver, muéstramelo para saber si vale la pena que me ignores de esta forma

- Ahí — hizo una especie de señal con su boca hacia el hombre, quien pareció sonreír de lado

- ¿Dónde?

- Justo ahí — no quería levantar la mano y señalarlo con la mano, pero estuvo tentada

- ¿El de la camiseta amarilla?

- ¿Quién? — dijo confundida —no, el del traje negro

- ¿Traje negro? — ahora la confusión era de parte de Ino — nadie está usando un traje negro

- ¿No lo ves? — le parecía imposible, era completamente imposible no ver al apuesto hombre que estaba allí, todavía viéndola con lo que parecía una sonrisa ladeada

- Veo una camiseta amarilla, una verde y una azul, si me lo preguntas el de camiseta azul se ve aceptable — ella ni siquiera trató de ver a quienes se refería — ¿quieres ir a hablarle?

- No — descartó de una vez, o al menos no a los que su amiga se refería — creo que lo mejor será irnos

No supo de donde salió esa fuerza de voluntad para cortar del todo el contacto visual y acceder a irse, tal vez pensando que había ingerido demasiado alcohol y por eso estaba imaginando que el hombre de largo cabello y ojos claros estaba de pie en medio del bar mientras nadie más lo podía ver. Se tambaleó ligeramente al levantarse, repitiéndose a sí misma que debieron ser muchos cocteles y no era buena idea beber tanto.

Al llegar a su departamento lanzó sus tacones a cualquier parte a la vez que le decía a Ino que la habitación de invitados estaba preparada, por lo que podía acostarse allí. Gracias a todos los años de amistad que tenían la rubia conocía a la perfección su vivienda y sabía que podía ponerse cómoda como si estuviera en su propio hogar. En su propia habitación cubrió su boca al bostezar, lanzando su vestido a la cesta y maldiciendo en su mente porque tenía pereza de desmaquillarse. No lo hizo, tan solo se arrojó a su cama lista para dormir. Cuando su sueño empezó, no se sorprendió del todo de ver al hombre de antes volver a ser el protagonista de este.

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Despertó con su respiración agitada, viendo con frustración a su alrededor a la vez que hacía las cobijas a un lado para refrescarse un poco. Se había vuelto algo completamente normal para ella el despertar completamente cubierta de sudor y con su temperatura elevada dados los sueños que hacían presencia cada noche sin falta.

Casi de mala gana había tomado una ducha, no queriendo detenerse a observar su reflejo en el espejo, solamente vistiéndose a prisa para irse a la universidad de una vez. Antes de entrar a su clase se detuvo para comprar un enorme café muy cargado, era la única forma de mantenerse despierta y sobrevivir a su día a día últimamente.

- ¿De nuevo tuviste una mala noche? — ella no contestó, tan solo dio un nuevo sorbo a su café — tal vez podrías ir al médico, puede...

- No sufro de insomnio — aclaró — tan solo... tan solo me estoy durmiendo muy tarde

- ¿Y si te acuestas más temprano? — no quería rodar los ojos, porque la cuestión es que era incapaz de decirle a su amiga el porqué se estaba durmiendo cada vez más tarde, eso sin contar que por ese mismo motivo era renuente a meterse a la cama — pues con esas ojeras y tu peinado, pronto parecerás un oso panda

- ¿Al fin saldremos esta noche? _ Ino ladeó la cabeza, sabía que era extraño que fuera ella quien preguntara por ese tipo de planes, pero cualquier excusa era válida para estar despierta hasta tarde

- Pasaremos primero a tu departamento, con eso te cambias y te maquillo un poco, o asustaras a todos los que te vean — ella sonrió de lado y asintió

A lo lejos podía escuchar al profesor explicar la lección del día y por un momento sintió que el peso de su cabeza le ganaba, enderezándose rápidamente y tomando más café para buscar algo de energía en este. No estaba segura de cuánto tiempo había pasado exactamente desde que el primer sueño húmedo que ya era rutina había aparecido, tampoco sabía desde cuando los sueños ya no eran lo único que invadía su mente y siempre debía tocarse a sí misma antes de dormir o no lograba conciliar el sueño.

El problema es que ya no se conformaba con solo tocarse un poco, con obtener una deliciosa liberación de endorfinas que la ayudara a dormir mucho mejor. Cada vez necesitaba más y aunque tratara de pensar en otra cosa, aunque se dijera a sí misma que esa noche no lo haría, la verdad es que sin importar cuán cansada estuviera o la hora que fuera, en el momento que se metía a la cama esa necesidad imperiosa hacía presencia. Y sí, el protagonista seguía siendo el mismo hombre de cabello largo y ojos claros.

Lo seguía viendo cada tanto, siempre luchando por no sentirse completamente hipnotizada por la visión que era y el cómo resaltaba en medio de todos sin importar en dónde estuviera. En su perfecto traje negro sin ninguna arruga que en su imaginación debía ser muy suave y moría por escuchar el frufrú con el que caería al suelo cuando se lo quitara. Pero seguía siendo incapaz de acercarse a él, por más que sintiera sus ojos casi blancos, ¿o eran malva?, clavados en ella mientras sonreía de esa forma tan característica que ya tenía memorizada. Y así mismo, Ino seguía sin tener ni idea de quien hablaba, sin importar si se lo señalaba directamente o se lo describía a detalle.

En sus fantasías, tanto las que tenía despierta mientras se tocaba a sí misma como si su vida dependiera de ello, como en las oníricas ella ya lo había visto sin ropa, lo había saboreado de muchas formas y él la había llevado a incontables éxtasis. Pero en la realidad ni siquiera estaba segura de si su olor coincidiría con el de su imaginación, o con el que sentía que la rodeaba en la que era su rutina antes de dormir.

Era liberador y frustrante, porque cada noche sentía que no podía respirar a menos que procediera a tocarse, sentía como su piel se erizaba y todos sus sentidos parecían enfocarse en una única cosa, como si estuviera hipnotizada. Era casi un trance lo que la cubría, llevándola por momentos a no sentirse ella misma o no reconocerse.

Agradeció mentalmente cuando el día terminó, saliendo de la universidad junto a Ino para irse a su departamento a pasar la tarde antes que la noche llegara. La rubia la convenció de tomar una corta siesta en el sofá antes que fuera la hora de salir, al menos pudo dormirse sin la parte usual de su rutina nocturna, pero los sueños sí estuvieron allí.

Tal vez por eso mismo estaba de un humor diferente que otras veces que había ido a un bar con su amiga, llevaba bastante tiempo sin que alguien la ayudara con sus necesidades y por una vez pensó que podría valerse de algún desconocido que no le causara repulsión. Por eso su atención había estado en evaluar a los hombres que allí había, jamás había tenido problemas para atraer al género opuesto, era ella quien optaba por rechazarlos y no darles oportunidad. Pudo ver la mirada sorprendida de Ino cuando aceptó una invitación a bailar, obviamente animándola a que dejara de ser soltera de una buena vez.

Pero ella no pensaba en bailar, o no en ese tipo de baile exactamente, ella quería un baile mucho más apresurado y privado. Le tomó apenas un par de comentarios y una sonrisa que el hombre sugiriera que buscaran un lugar apartado. La expectativa de poder tener algo ligeramente similar a los de sus sueños fue más que suficiente para no necesitar mayor juego previo, abriendo el pequeño empaque plateado aprisa para ponerlo en su lugar. Su primer gemido había sido imposible de ahogar, teniendo que morderse el labio para ahogar todos los demás mientras casi suplicaba para que se moviera más rápido y más fuerte.

Ino enarcó una ceja en cuanto la vio regresar a la mesa, satisfecha de su corto encuentro y sin intenciones de querer saber más del hombre que prácticamente había sido usado solamente para complacerse. Así que regresó su atención a su coctel mientras esperaba que eso fuera suficiente para que esa noche no le hiciera falta nada más, varios minutos pasaron cuando pudo ver al hombre del traje negro. Él la estaba viendo con su habitual sonrisa ladeada, pero esta vez parecía ser un poco más marcada, como si de alguna forma supiera lo que ella acababa de hacer y en lugar de molestarlo, lo complaciera.

Ella bufó en su mente, sintiendo de repente que lo que había hecho en ese estrecho cubículo no había sido suficiente y que esa noche cuando se metiera a su cama nada de su rutina cambiaría.

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¿Me odian mucho por dejar la historia hasta aquí? ¿Alguna idea o teoría de lo que representa o lo que es Neji?

Cuando planeé esta semana, planeé este día para quedar por lo menos igual de largo al día 3 o incluso más cerca a las 6mil palabras y que obviamente abarcaría los 2 prompts, pero no conté con los diferentes factores de mi vida que me llevaron a no alcanzar a tener listo todo. De ahí la decisión de dividir este oneshot porque sabía que no iba a alcanzar a llegar a tiempo hasta el lemon y no me quiero atrasar en los días que faltan.

La idea es que esto será una minihistoria subida de tono de 3 capítulos (o algo así, probablemente similar a "Tropiezos") que publicaré posteriormente y en la cual explicaré bien todo lo que me quedó aquí por fuera y por supuesto, donde sí habrá lemon.

No siendo más por hoy, nos leemos mañana.

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Recuerden que sus comentarios son bien recibidos en un review, además que en mi twitter (idamariakusajis) estaré posiblemente retuiteando todo lo que encuentre sobre esta semana y en mi instagram (idamariakusajishi) también.

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Att: Sally K