El Sueño de la Demonio
En un Sueño Lejano…
Tuve un inicio pero nunca tendré un final porque planeo existir... eternamente… Soy ahora y seré siempre. Este mundo de tamaño mediano y de nombre muy genérico será mío. Y lo quiero mantener en buen estado porque en el mismo vives vos… Ah, mi amada Madoka… Sin vos este mundo recreado por mí misma no sería nada importante ni valioso a mantener… Al recrearlo sólo pensaba en mi amor hacia vos… Porque muy buena parte de la humanidad es contradictoria a más no poder… porque por más que la civilización humana sea muy rica al mismo tiempo también es muy pobre… ¿Acaso valdría el esfuerzo de salvar al mundo y a la humanidad si no estabas vos? ¡Claro que no! Tengo… y tenemos… una oportunidad única de convertir para siempre al mundo y a la humanidad en mucho mejores… Sí, todo y todos serán nuestros "títeres"… ¿Cómo es que no quieres ver que esto es lo mejor que nos podría pasar a todos? Cuando Mami, Sayaka y Kyouko murieron de forma violenta los incubadores las revivieron y nos encerraron en aquel mundillo de felicidad… Pero yo planeo algo mucho mejor... Algo infinitamente más pleno y gozoso… Ven conmigo a terminar de recrear todo… Este será nuestro nuevo mundo…
Con Madoka
La joven deidad se despertó en su habitación tras su sueño, caminó parsimoniosamente al balcón divisando al ejército de brujas y demonios que se acercaba a paso redoblado. En aquella gran casa flotante en la que vivía la deidad tenía de inquilinas a Kyouko, a Sayaka y a Mami. Las cuatro se pusieron en posición para defender el último bastión del antiguo mundo parcialmente recreado por Madokami. La batalla final ya iniciaba…
Mucho después de aquella batalla final…
Kyouko y Sayaka aposentadas cada una en un balcón distinto creaban con magia y dejaban caer unos pétalos rosados mientras las novias que recorrían la gran vereda de cemento sonreían con alegría. Cuando las novias llegaron frente al altar de la iglesia Mami las instó a que exclamaran en voz alta sus votos matrimoniales:
– Sí, acepto.
Confesaron Homura y Madoka al unísono. Todos los demás presentes, humanos, brujas y demonios aplaudieron ante la unión de sus Amas y Señoras, recreadoras del cosmos. Como nota aparte todos los incubadores habían sido aprisionados en su propio planeta natal sin ser capaces de ir más allá de la atmósfera del mismo. Pero volviendo a la narración principal afuera de la iglesia se arrodillaron a ambos lados formando una gran fila muchas otras personas alienígenas. Desde grandes y medianos insectoides, reptilianos y hasta amebas flotantes de mediano tamaño inclinaban sus cuerpos ante el paso de la pareja. Sí, Madoka había perdido la batalla final contra Homura pero al principio había aceptado ser su novia sólo para salvarle la vida a su trío de amigas… Pero luego algo en el interior de Madoka, pese a la maldad de Homura, se torció… y empezó a amar a Homura casi de la misma forma en que esta la amaba a ella. Al fin y al cabo, ¿ahora Terra no era un mundo infinitamente más dichoso que antes? Era un mundo donde todas las personas podían verdaderamente desarrollar casi sin limitaciones sus potencialidades positivas porque la armonía estaba garantizada por las Grandes Recreadoras. Antes el bien necesitaba del mal para distinguirse y para ser aplicable a la realidad… pero ahora el bien y el mal, que no habían dejado de existir, estaban muy disociados… Era una utopía auténticamente universal que sin Las Recreadoras quizás podría pervertirse en Dispotía… Bien sabían la Demonio y la Deidad que debían seguir esforzándose para mantener este nuevo cosmos pero no con vigilancia sino unos pilares filosóficos fundamentales… Unos en los que se respetaban los derechos y deberes de todos y que no quedarían sólo en letras muertas… La organización y el libre albedrío de los ciudadanos eran vitales para que el día a día de las sociedades siguiera unos rumbos pacíficos y democráticos… A un nivel político Madoka y Homura eran sólo unas figuritas como los reyes de principios del siglo 21 en Terra… Pero con la gran diferencia de que con poderes supernaturales manipularon la existencia misma cambiando todo… ¿para mejor…? Eso lo decidiría cada sociedad en su conjunto… Las recreadoras le dieron a las gentes de los mundos habitados una nueva oportunidad que la deidad y la demonio deseaban con todo su corazón que no desperdiciaran…
Con Homura y Madoka…
Ambas féminas estaban haciendo el amor sobre la gran cama nupcial que poseían en su habitación en el palacio. Chocaban las conchas mientras Homura le asía una pierna a Madoka la que gemía con fuerza mientras cerraba los párpados. Aquella vista de Madoka gozando por y con ella extasiaba a Homura. Tal y como le había prometido la pelinegra a la pelirrosa jamás la había tocado con intenciones sexuales hasta que la otra no confesara que la amaba. Y así se cumplió.
– ¡Jaaah…! ¡Ay, Homura-Chan…! ¡Ah…!
– ¿Ya estás por acabar, Madoka? ¡Jah…!
– ¡Sí, acabo, Homura-Chan…! ¡Aaaaah…!
Las dos terminaron expulsando sus wascas (fluidos vaginales) impregnando los alrededores de sus entrepiernas con los fluidos de la otra. Ambas respiraban agitadas y cuando se repuso un poco de los placenteros retazos del orgasmo Homura se acostó de lado junto a Madoka y entrelazó los dedos de una mano con su contraparte.
– Mi sueño ya se hizo realidad… Estoy con vos en un nuevo y mejor universo…
Homura le sonrió como muy pocas veces había sonreído antes salvo frente a su esposa.
– Pero ahora superado aquel sueño quiero formar otro: seguir haciéndote feliz por lo que dure el universo.
– Homura-Chan, lo que me dices es hermoso… pero también es cursi…
– ¡Sólo soy así cuando estoy a solas con vos, mi querida esposa!
Las dos largaron risitas mientras se acariciaban con la mano libre por todas las partes del cuerpo de la otra. Ahora, aunque fueran técnicamente las Amas de este nuevo cosmos como las recreadoras que eran, debían seguir viviendo por todos en general y por ellas mismas en particular… En fin, tendrían que vivir por miles de millones de años… pero eso no era problema para ninguna de las dos… porque en el fondo siempre habría algo que hacer por mucho tiempo que pasara… ¡y vaya que sí que pasaría muchísimo tiempo para ellas! ¡Toda una eternidad…!
FIN
