Hola a todos! He aquí que vuelvo con pequeños one-shots y como ustedes verán he vuelto al lado oscuro donde sirven galletitas de chispas de chocolate, mi debilidad. Así pues, debo decir que si no eres mayor de edad… LARGO DE ESTA SECCIÓN Y REGRESA CUANDO TENGAS LA EDAD PERMITIDA! No me hago responsable. Así pues, sin más qué decir y que preparen un pañuelo por la posible sangre… COMENZAMOS!

…..

Sueño blanco.

Capitulo único.

Era algo que no podía explicar con claridad. Su mente parecía torturarla y deleitarla dejándola deseosa de más. ¿Cómo era eso? Sus sueños la traicionaban de una forma que no podía comprender, o tal vez sí. Es decir, su corazón era un problema enorme. ¿Por dónde empezar? Ah, sí, su vida amorosa era inexistente desde hacía tiempo… Adrien le había pedido un tiempo para entender ciertas cosas sobre él, sus problemas familiares, su naturaleza, había tantas cosas que necesitaba reordenar en su vida. Ella había aceptado con una sonrisa y el corazón dolido. Sintió como si no confiase en ella, pero ya sabía que cuando él tenía conflictos internos como ella su fiel compañero casi la abandona más de una vez y no quería eso. Sin embargo, había notado la cercanía Kagami con este y él no parecía indiferente ante las pequeñas muestras de cariño que ella le daba. Su corazón se rompió. ¡Estaba jodida! Y en más de un sentido.

Seguía comportándose con él como la amiga incondicional que era y con una sonrisa tan falsa como la vida de Lila. Sentía como la friendzone era un lugar oscuro y frio el cual se hundía m ás y más. Y aunque sus amigas le decían que ese chico especial llegaría tarde o temprano, su mente no parecía querer esperar.

Había perdido múltiples oportunidades con distintos chicos. Nathaniel, Luka, y varios más que habían estado interesados en la hermosa chica universitaria. Sus amigas no parecían entender su situación y eso la frustraba.

Y una noche invocó su mayor miedo en algo que no pensó que asumiría ese papel en su vida... o en sus sueños, como esa última noche…

Yacía por completo desnuda en su cama, su cuerpo tenso temblaba ante otro posible orgasmo de los ya mucho que había recibido por culpa de él, ese demonio blanco que no dejaba de saborear su intimidad con su áspera lengua mientras ronroneaba gustoso.

-Chat... Piedad, piedad...- suplicó con lágrimas en sus ojos, pero la lengua de este pasó por todo su sexo antes de sonreír y comenzar a ronronear sobre este, haciéndola gritar y retorcerse ante las vibraciones de este.

-¡Chaaaaat!~

-Adoro cuando te pones así.- ronroneó a lo bajo con una sonrisa perversa.- Y saber que soy el único que puede provocar eso.- el ronroneo aumento.

Él sujetó sus piernas para impedir su escape, enloqueciéndola con ese ronroneo que aumentaba o se aplacaba. Pero cuando ese gato se le dio por ronronear directo en su hinchado y sensible clítoris, no pudo más. Gritó desaforada, corriéndose en su boca y dejando que este bebiese enloquecido sus jugos. Ella gimió en un quedo sollozo al sentir su lengua pasar una última vez por su intimidad.

-Deliciosa.- admiró a Marinette que intentaba recuperar el aliento.- Y tan hermosa…- susurró acariciando con cariño su mejilla, Pronto bajó el cierre de su traje quitándose la parte de arriba, se recostó sobre ella, acariciando su cuerpo y besando con dulzura sus mejillas y su frente cubierta de sudor.- Marinette... Mon douce, Marinette.- ella emitió un suave gemido en respuesta y Chat Blanc le dio un beso corto y profundo que ella correspondió rodeando su cabeza y sus hombros con sus brazos un tanto temblorosos. Sus lenguas se encontraron en un dulce vals y las manos del felino acariciaron sus suaves senos acariciando con sus pulgares sus duros pezones rosas. Entonces ella sintió algo caliente en la entrada de su intimidad y a separarse de ese beso, él ronroneó ronco a su oído.- Ya va siendo hora que empecemos a planear nuestro futuro, y no me refiero al hamster.

Y de una estocada brutal la penetró profundo en su interior casi desgarrándola por la fuerza a pesar de estar demasiado húmeda...

-Marinette, Marinette, ¿estás bien?- pregunto Adrien al verla colorada y con la mirada ausente.

-¿Eh?

-¿Te sientes mal?- preguntó preocupado.

Recordó que no estaba en su habitación trabajando en un diseño como había querido, sino que estaba en el parque con sus amigos que estaban en plan de parejas. Para su mala suerte, incluso Luka estaba acompañando a Zoe, y normalmente este le ayudaba a aligerar su carga emocional. Sonrió como pudo.

-Sí, estoy bien. No te preocupes.

-¿Estas segura?- preguntó Kagami que estaba a un lado de Adrien y entrelazó su mano con la de él. Marinette mostró su mejor sonrisa agradeciendo que llevaba un suéter encima que ocultaba sus pezones erectos.

-Sí, pero ¿saben qué? Acabo de recordar que tengo que arreglar mi próxima carpeta para el semestre y aun no la he empezado. Debo irme, despídanme de los demás.- se fue antes de que dijeran algo, avergonzada por sus pensamientos y la reacción de su cuerpo, porque debajo de su larga falda sentía su ropa interior húmeda.

Llegó a su casa y se dio una merecida ducha para poder relajarse y olvidar el fiasco de ese día. Pudo escuchar su teléfono sonar desde el baño pero no contestó.

-Marinette, es Alya.- anuncio Tikki mientras veía el nuevo video de Laura Nightingale junto con los demás kwamis en una improvisada clase de baile

-Que se atreva a volver a llamar, estoy muy enojada con ella.

Alya podría estar molesta, pero Marinette estaba furiosa. No sólo porque la había arrastrado fuera de su cuarto, sino que pareció que nadie tuvo consideración con la única soltera del grupo escogiendo actividades en parejas y dejándola como una tercera o quinta rueda. Lástima que Alix no fue, ella le hubiese ayudado en quejarse de lo cursis que se veían todos. Y por si fuera poco, Adrien siempre estaba dentro de su radio de distancia, sonriéndole, hablándole y tocándola tal y como haría con cualquier amigo. ¡ERA UNA MALDITA TORTURA! ¿Por qué la torturaba así si no quería nada con ella? ¿Por qué le restregaba en la cara que prefería a Kagami? ¿Tan mal se sentía de estar con ella? ¿Por eso prefirió estar con Kagami?

«Tal vez se hartó de la fría, mandona y enojona de Ladybug»

Pensó para sus adentros saliendo de la ducha envuelta con una toalla rosa y otra para su cabello mojado. Tal vez se lo había buscado aunque no era del todo su culpa y él no era un blanco e inocente gatito, es decir, ¿Cuántas veces había sufrido por sus celos hacia sus compañeros? ¿Y cuántas veces la había dejado en la estacada?… Miró en dirección a la regadera y recordó también otro de sus sueños en que se estaba tomando una ducha caliente, y no se refería sólo al agua…

El vapor que emitía la regadera nubló su espejo y las puertas de la ducha, imposibilitando que alguien pudiese ver en su interior aunque los sonidos eran claros. Chat Blanc la tenía empotrada contra la pared, sus senos haciendo fricción con los azulejos, gimiendo desesperada por aire con la cabeza contra la pared, mientras sentía que su interior era perforado por ese magnífico y bien dotado miembro, completamente dominada.

-¿Te gusta así, princess? ¿Te gusta?

-Chat... Oh, sí... Más, por favor.- su risa gutural penetro entre la nube de vapor mordiendo su oreja y luego deslizando la punta de su lengua.

-Tus deseos son órdenes.

Apretando el agarre de sus caderas comenzó a bombear con más ímpetu su interior, un bombeo desquiciante que la hacía gritar y gemir enloquecida, sintiéndolo en puntos tan profundos y que jamás creyó que existieran sintiendo que su razón la abandonaba por completo, abrazándose a esa sensación que podría llevarla a la perdición. Lo escuchó gruñir y jadear en su oído. El escuchar su placer sólo aumentaba el suyo y las paredes de su interior lo apretaban en espasmos.

-Mari… princess… ¡agh!- no pudo más, ella gritó al sentir su espeso y abundante semen llenarla de una ardiente mezcla de sus fluidos hasta que ya no pudo más, dejando que el agua se llevase las pruebas de su encuentro mientras él la giraba para besarla y poder entregarse de nuevo a la pasión...

El teléfono volvió a sonar, y antes de salir del baño ya tenía las palabras correctas ante cualquier reclamo de Alya.

-Marinette, ¿qué rayos pasó? ¿Porque te fuiste de repente cuando la estábamos pasando tan bien? Eso no estuvo bien.

-¿Es en serio? ¡Ten piedad de mí, Alya! Te aviso que no volveré a ir a una salida de ese tipo donde todos se dan de besos y caricias con sus parejas dejándome como una paria. Y todavía sintiendo como Adrien se compadece de mí más que todos ustedes por ser la única solterona que los acompañaba.

-Marinette, no seas ridícula. Nadie te compadece.

-¡Pues parece que sí! Y fue más de lo que pude soportar. Así que llámame cuando seamos sólo las chicas, pero por hoy no quiero recibir más llamadas, ni reclamos que no merezco por tener al menos la cabeza de irme antes de ponerme aún más en ridículo. ¡Dame un respiro, maldición!- dicho aquello colgó y Tikki voló hacia ella.

-¿Estas bien?

-Sí, Tikki. Ahora lo estoy.

Trabajo hasta tarde y apago su celular ante las insistentes llamadas y mensajes de sus amigos. No quería ser molestada por nadie. Así que cuando fue hora de dormir, se puso un cortísimo pijama blanco de tirantes y fue a la cama, su habitación era tan cálida que parecía gracias al horno que estaba a unos pisos de su habitación, una ventaja de vivir en una panadería. Pero a pesar de su comodidad se sentía frustrada, no por sus diseños, esos iban genial, pero si por la cita de ese día. Así que cuando cerró sus ojos, se dejó llevar por completo dejando que su subconsciente tomara el control absoluto...

Pudo sentir el peso extra en su colchón. Había comenzado a soñar de nuevo y sonrió al sentir ese cálido cuerpo ceñirse sobre de ella y sus besos por debajo de su oreja y mentón.

-Chat…- suspiró abriendo los ojos y encontrándose con esos ojos azules brillando en la oscuridad.

-Veo que me esperabas, princesa.- sonrió ampliamente y su garra pasó por el tirante de su camiseta.- Lindo… Te queda el blanco, pero no quiero verte con prenda alguna esta noche.

-Entonces… ¿por qué no me quitas lo que no te guste?- una risa gutural salió de él.

-Será todo un placer.

Su garra rompió el tirante sin problema pero fue lo único que rompió. Todo lo demás fue quitado de su cuerpo mientras la desvestía al tiempo que besaba su cremosa piel.

Su áspera lengua pasó por sus pezones y basó poco a poco hasta su ombligo, haciéndole un poco de cosquillas cuando sus garras pasaron por sus costillas. La última prenda salió fuera de su vista. Marinette estaba arrodillada, con su cuerpo inclinándose hacia atrás, arqueándose gracias al apoyo que este le daba mientras recorría con su mano su espalda, y sentir su otra mano acariciar el vello de su sexo y frotar sus dedos en la humedad que comenzaba a emanar de su cuerpo.

-Oh, Chat

-Eres tan bella, princess. Tan hermosa… me hace sentirme codicioso.

La sentó en sus caderas donde ella pudo sentir su erección crecer dentro del cuero blanco. Marinette se movió un poco, frotando su sexo deliciosamente sobre él sin importar la barrera que había entre ambos, sintiendo su calor y su excitación en su voz.

-Ah Alguien está ansiosa esa noche.

-Si... no lo niego. ¡Ah! más fuerte...- el felino emitió una risa gutural.

-Bien, esta noche hagámosla tan especial como podamos. No voy a dejar siquiera que puedas andar después de esto.- declaró antes de morder ligeramente su cuello y dejar una marca.

La recostó sobre la cama, dándole una vista privilegiada de verlo desvestirse bajando el cascabel y descubrir ese perfecto torso bien trabajo. Bajó el pantalón, lo necesario para que su miembro quedara libre. Marinette sintió la boca seca al ver su miembro erguido tan cerca de la entrada.

-Chat… ¿puedo?- preguntó tímida.

-Así como tú eres mía, yo soy todo tuyo. Haz lo que quieras.- ella sonrió ante la caricia que este le dio en la mejilla y se incorporó acercándose a él.

Ahora el felino blanco era quien no podía dejar de gemir. Marinette estaba de rodillas y sus manos apoyadas en las piernas de Chat mientras su boca jugaba con ese turgente pedazo de carne, succionando sin cesar y poniendo su empeño en poder escuchar más sonidos salir de él.

-Eres maravillosa, Marinette. Eso es encanto... ¡Mmmh!- ella siguió con más ahínco al escuchar como gemía por ella, torturándolo a su antojo y buscando todo de él. De repente, sus garras se aferraron a su cabeza. Él comenzó a mover sus caderas, gimiendo largo de placer y ella recibiéndolo con su dulce succión. Los sonidos de su boca lo enloquecieron y se atrevió a empujar más, yendo más lejos de lo permitido anteriormente, cosa que la sorprendió abriendo grande los ojos. Intento no atragantarse pero era difícil, con cada arremetida podía sentir su punta palpitante tan profundo en su garganta y no podía apartarse porque la tenía a su merced. Una de sus manos bajo hacia sus senos que se movían por el movimiento, atrapando uno y apretándolo desesperado mientras seguía profanando esa dulce boca. El movimiento aumento, sentía que no podía respirar, pero quería todo de él, recibir cada gota de su esencia que le pertenecía por derecho y que no debía darle a nadie más. Así que cuando al fin este se corrió hizo todo lo posible para beber cada parte de él.

La recostó con la cabeza en la almohada, y sin darle tiempo a descansar sintió su lengua jugar su mojado sexo antes de alzarse sobre de ella, tomar sus manos y ponerlas sobre su cabeza.

-Has sido una buena princesa. Déjame mimarte como recompensa.- ella gimió al sentir sus dedos en su interior, era cuidado con sus garras y sentía como su interior clamaba mucho más de él, apresando sus dedos en cada penetración.

-Chat, por favor... te necesito.- lloriqueó ansiosa.

-Oh, princesa, yo también estoy ansioso pero quiero asegurarme que estés lista para lo que quiero hacerte.- se agachó y succionó su clítoris provocando que lanzara un fuerte sollozo.

-¡No! Por favor, no puedo más.

-Está bien. No me gusta verte sufrir.

Se acomodó en su entrada, sintiéndola temblar por la anticipación.

-¿Qué esperas?

-Un poco de paciencia…

Y así, de una estocada lenta la penetró, saboreando ambos el momento en que sus cuerpos se unían y sus espíritus se lanzaban al ardor de las llamas. Chat Blanc gimió al sentir su carne apretada abrirse y succionarlo en su lento recorrido como si buscase tragarlo entero. Volvió a entrar otro poco y su gemido fue un ronroneo que la estremeció. Centímetro a centímetro este la penetró hasta llegar a la prueba de su virtud, la misma que cada noche le arrebataba en sueños.
-Te puede doler...
-Estaré bien... Pero por favor, por favor hazlo.
Y con una última estocada entro por completo en ella, todo él estaba dentro y Marinette se arqueó emitiendo un gemido corto entre dientes, como el de un ratoncito, con una expresión aturdida por el placer y no por el dolor. Podría sentir aquello mil veces y nunca se cansaría.

Chat Blanc movió sus caderas, sonriendo ante los pequeños sonidos que ella hacía ante su pequeña tortura.
-¿Me sientes Marinette?
-S-Si... Oh Te siento tan profundo.

-Esto no es nada aún.- dijo poniendo un dedo en su vientre donde estaba la punta de su miembro.- Hay una segunda barrera que pienso pasar.
Este comenzó a moverse, torturándolos a ambos con movimientos lentos cadentes, ella se sentía casi delirante cuando este puso sus manos en sus pechos y apretó apoyándose en estos y dejando huella con sus garras. El movimiento comenzó a aumentar, el sonido de sus sexos al chocar era un aliciente para desear escuchar más. Marinette se aferró a Chat desesperada, buscando su profundidad, su fuerza. Ella gimió sintiendo su ser completo arder y su centro ardía como una olla de vapor a punto de estallar.
-¡Chat! Por favor... Más... Más...- este la cargó sin problemas para que se apoyara en sus fuertes hombros mirando esos ojos azules que la observaban como si fuese lo más preciado en su vida.

La bajo sobre su miembro, sus gemidos aumentaron y sus caderas se movían en un total frenesí donde sus fluidos se mezclaban en el interior. En un momento la puso contra la pared y la besó con intensidad. No detuvo el movimiento de caderas que se hacía más rápido y duro. En un momento se separaron de ese beso y él sonrió malicioso.

-Me encantas cómo gimes, purrinces… pero también quiero escucharte gritar.

El movimiento de sus caderas comenzó a ser más brusco, haciendo que ella pusiera los ojos en blanco y escuchándola chillar al sentir ese calor libre de su cuerpo, empapando ese magnífico miembro que no dejaba de penetrarla y cuyos jugos resbalaban por su miembro. La recostó en la cama, atrapándola en aquel orgasmo que se extendía debido a la fuerza y velocidad que imprimía. Podía sentirlo comenzar a atravesar la apretada abertura del cuello uterino. Chat Blanc se inclinó y como todo gato mordió su hombro con fuerza.
-¡Chat!... ¡Ah!- las caderas del felino siguieron moviéndose, aferrando sus garras a sus caderas para no dejarla ir.- E-Espera... Espera, piedad... ¡Aaaah!
Pero él no tendría piedad de ella. Podía sentir su sensible interior volver a arder a una velocidad desconcertante. Sintiéndolo golpear sus puntos más sensibles, provocando que sollozara desesperada hasta que vino otro orgasmo pero este no la soltó. Grito desesperada, aferrándose a él. Y fue que sintió su estocada definitiva, adentrarse hasta lo más profundo de ella, a un lugar más allá de lo permitido y que podría haber consecuencias serias.

Dejó de morder su hombro y la miró a los ojos que estaban abiertos como platos sintiendo que su interior agonizaba.

-¿Puedes sentirlo? ¿Puedes?... Oh, eres perfecta… quiero siempre estar contigo. Siempre asíííí- gimió largó por el placer.

Marinette lo sentía golpear su interior de forma desquiciante, pensando que podría desgarrarla ante la fuerza de sus estocadas. El miedo y la anticipación se mezclaron en su pecho, al sentirlo hinchado, palpitante y ardiente, se estaba conteniendo para soltarlo todo.

-¡Chaaaaaaat!- lloró aferrándose a él y jalando su blanco cabello.

-Ya casi… ¡ya! ¡Marinette!- no pudo aguantar más, se enterró con fuerza hasta lo más profundo y dejó salir toda su esencia en lo más profundo de su ser. Quemando su interior, marcándola como suya y llenándola hasta desbordar fuera de ella, y haciendola a sentir que nada importaba, solo ellos dos y nadie más…

Salió de ella lento y perezoso. Ambos casi sin aliento pero sus garras pasaron por la marca que había dejado.
-Te amo, Marinette...

De repente sintió su cuerpo caer sobre el de ella. Abrió un poco sus ojos y a pesar de la oscuridad notó la forma de su gatito. Acunó sus manos en su rostro y besó sus labios con pasión, para después abrazarlo en su pecho, sonriendo y sintiéndose saciada.

-Te amo, chaton. Te amo… Gracias por amarme aunque sea en mis sueños…

Después de eso todo se volvió oscuro.

De camino a la universidad, Alya al fin había entendido su grandísimo error cuando la franco-china la fulminó con la mirada diciéndole más de una verdad con ello, ahora intentaba disculparse con Marinette que bebía el frapuccino de caramelo que servía como bandera blanca.
-Chica, lo siento tanto, fui de lo más desconsiderada contigo. Te compensare con otra salida, sólo las chicas, y no habrá ni mención ni vista de cualquier sujeto de cromosomas XY que conozcamos.
-Gracias, Alya. Pero no estoy de humor para salidas lo que resta del mes. Uff...- casi choca con Adrien.
-L-Lo siento, Marinette.
-No, lo siento. Fue mi culpa.

-¿Te sientes mejor? No te veías bien este fin de semana.
-Me siento mejor. Gracias.

-Qué bueno. Ehm… ¿te veré luego?

- Ya veremos, hasta luego.- pasó al modelo en un suspiro bajo mientras Alya la seguía mientras disculpándose de nuevo.

Adrien la miro irse y entonces… ahogó un gemido que estuvo a punto de salir de sus labios. Apretó su mano sobre su boca, sintiéndose como un completo pervertido y tan culpable contemplando a Marinette alejarse cada vez más. Desde el primero momento en que le pidió tiempo para reflexionar su situación pensó que lo había hecho pensando que sería egoísta de su parte que ella estuviera con alguien con tantos problemas existenciales como él. Estaba equivocado. Lo verdaderamente egoísta fue dejarla a pesar de sus sentimientos y hacerla pensar que no le importaba.

Había pasado noches en vela pensando qué sería lo mejor para ellos y anoche sintió la necesidad de verla para obtener algo de claridad en sus pensamientos. Sin embargo, nada lo preparó para aquello. Se atrevió a abrir la trampilla a sabiendas que ya debía estar profundamente dormida, contempló por largo rato cada aspecto de ella gracias a su visión nocturna y se sintió molesto consigo mismo. ¿Cómo era posible que la dejara en la estacada? ¿Es que no había aprendido nada de los últimos años? Todavía seguía siendo el muchachito reprimido que al molestarse amenazaba con quitarse el anillo. Y luego estaba lo de Kagami, su amiga nipona le había regañado por hacerle eso a Marinette y también se molestó con Marinette por haber aceptado, intentando ponerla celosa para que al fin reaccionara, cosa que en ocasiones lo aterró ya que parecía que a Marinette no le importaba más, y no quería que fuese así. ¡Ella era lo más importante de su vida! No quería perderla…

De repente escuchó sus gemidos, bajos, suaves. Y fue escuchó cómo murmuraba su nombre.

-Chat…

Al principio se había asustado. ¡Lo había descubierto! Pero al ver bien que seguía con los ojos cerrados se dio cuenta que estaba soñando, ¡soñando con él!

Pensó que era adorable y la culpabilidad en su corazón creció más. Pero luego comenzó a verla moverse un poco. Se destapó lo suficiente para darle una vista más que pecaminosa. Su pijama blanco se ceñía a la perfección a su perfecto cuerpo, y eso no era todo. Tragó duro cuando comenzó a oler un dulce aroma emanar de ella, en realidad entre sus piernas. La vio apretar un poco las piernas y gemir a lo bajo. Sus pezones endurecidos en la apretada y elástica tela parecían invitarles a tocarlos, saludándolo con cierta mofa. Y su voz, su dulce voz gemir en un tono que hasta ese momento le era por completo desconocido y que lo hizo estremecer. Su cuerpo reaccionó a esa visión y ni siquiera se dio cuenta de su ya endurecido miembro que quería salir y saludar a su amada princesa.

¡Maldición! Estuvo a punto de dar la vuelta y alejarse antes de cometer una locura cuando se resbaló y cayó en su cama. Su corazón dio un salto cuando ella apenas y abrió sus ojos y le miró fijamente. Estuvo a punto de decirle la más estúpida de las excusas.

«Esto es un sueño, no soy real. Vuelve a dormir y olvida que me viste… ¡POR FAVOR NO ME MATES!»

Entonces le besó. El sentir sus suaves labios sobre los suyos, su lengua acariciar la suya con una dulzura y sabor intoxicantes que lo desarmaron por completo. Y cuando ella puso su cabeza entre sus suaves senos sintió que la cordura estaba a punto de saltar por la ventana cuando volvió a meterla de golpe ante lo que le dijo después.

-Te amo, chaton. Te amo… Gracias por amarme aunque sea en mis sueños…

Sintió la culpa golpearlo con fuerza. Eso ya no podía seguir así. Quería estar con ella, con Marinette, no importando qué. Ya iba siendo hora de dejar atrás sus miedos y dudas y comenzar a pensar en el futuro. Marinette se merecía algo mejor que un simple sueño y Adrien estaba dispuesto a hacer realidad cada uno de sus sueños.

….

Y… espero que les haya gustado! Gracias a todos por leer! Dejen review, nada de tomatazos, acepto bebidas de temporada y dulces, y sin más qué decir… UN ABRAZO! UN GUSTAZO! Y HASTA LA SIGUIENTE!