Auxilio!Auxilio!

El barco se está hundiendo lentamente

Ellos piensan que estoy loco, pero no saben que se siente

Están todos rodeándome

Dando vueltas como buitres

Quieren romperme y quitarme mis colores

Quitarme mis colores.

(My demons – Starset)


Barnes despertó al escuchar el ajetreo afuera de su celda. El grito de Brooke hizo que se mantuviera alerta y un sentimiento sobreprotector lo inundó.

—¡Déjenla en paz malditos bastardos! —gritó con desesperación mientas golpeaba lleno de rabia la puerta con las piernas y los puños.

Los gritos de Brooke hacían que su angustia y coraje aumentará, pero todo era en vano, no podía hacer nada, de repente todo quedó en silencio, en un extraño y desesperante silencio, Bucky sintió impotencia al no saber que ocurría afuera.

—¿BROOKE? —gritó con desesperación—. ¿BROOKE? CONTESTAME LINDA —el silencio se había apoderado del lugar, recargó la frente en la pared y cerró los ojos—. Por favor… contesta —suplicó por lo bajo, temía lo peor, solo necesitaba escuchar su voz para saber que estaba bien.

Transcurrió un largo tiempo, él caminaba en la habitación como león enjaulado, su lenguaje corporal demostraba que estaba frustrado, sus manos frotaban su rostro con fuerza tratando de alejar cualquier pensamiento negativo de su cabeza sobre lo que podrían hacerle y él sin poder hacer nada por defenderla. Se había prometido sacarla a como diera lugar, no sabia como lo haría pero lo lograría, era la esperanza que lo mantenía en pie. Quería salir con ella, quería tomarla de la mano, por fin conocer su rostro, abrazarla, pero eso se tornaba muy distante.

"¡No! No puedo rendirme", pensó sacudiendo su cabeza.

El sonido de la puerta lo hizo salir de sus pensamientos, se acercó para escuchar mejor y con cuidado abrió la rejilla de su puerta, con mirada horrorizada vio como metían a rastras el cuerpo de Brooke, recordó la primera vez que había visto esa escena y sintió su rabia recorrer su cuerpo.

—¡MALDITOS! ¿QUÉ LE HICIERON BASTARDOS COBARDES? —gritó volviendo a golpear la puerta.

—Ve a callarlo — dijo con fastidió uno de los guardias a su compañero, asintió y se dirigió a la celda del prisionero.

Bucky vio que el guardia caminaba directo hacia él, así que se alejó de la puerta, pensó rápidamente como podría aprovechar la oportunidad, para su suerte aún no habían recogido la bandeja metálica de la comida, así que la tomó y se puso detrás de la puerta. El guardia al abrir, dio un paso adentro con el arma en guardia, Bucky golpeó las manos para que soltaran el arma y posteriormente golpeó el rostro e hizo tambalear al imponente soldado, volvió a arremeter otro golpe pero este fue detenido. El soldado alcanzó a golpear el estómago de Bucky haciendo que se doblará un poco, pero tomó valor y se abalanzó hacia él tomándolo por su centro de gravedad y lo lanzó al suelo. El segundo guardia al percatarse de lo que ocurría, se dirigió a la celda para ayudar a su compañero.

—¿Un solo prisionero y no puede con él? —se quejó de la incompetencia de su compañero.

Al llegar, Bucky estaba encima del soldado de HYDRA, ahora podía ver claramente quien llevaba la ventaja.

Corrió hacia el atacante y con la base de su arma golpeó con fuerza la cabeza de Bucky, el otro soldado arremetió un derechazo hacia su rostro y lo empujó dejándolo medio inconsciente. Con toda la dignidad del mundo el soldado se levantó del suelo, se arregló el uniforme y tomo de nuevo su arma, su compañero lo vio con una mirada burlona.

—¿Es en serio? —pregunto escéptico ante la inminente posible derrota que habría tenido si no hubiera intervenido para ayudarlo.

—No digas nada —sentenció con una mirada seria, volteo a ver al prisionero que yacía en el suelo—. Sera mejor que guardes silencio para la otra —lo pateo en forma de despedida vengando así la paliza que le estaba dando tratando de recuperar su dignidad como soldado de HYDRA.

Ambos soldados salieron dejando a un lastimado Bucky en el suelo. Se quedó ahí unos minutos tratando de recuperar el aliento y las fuerzas, tal vez podría entender un poco a Steve cuando se metía en problemas por tratar de defender a alguien o solo porque había provocado sin querer a un bravucón.

Con un dolor punzante en su cabeza se levantó mientras sostenía está con sus manos, como si esto le ayudará a disminuir el dolor o para evitar que está explotara. Sintió húmeda su mano, la observó y estaba manchada de sangre, maldijo en su interior a los guardias que le habían hecho eso, pero se maldijo a sí mismo por no haber podido hacer más. Con la manga de su camisa se limpio la cien y en ese momento recordó que Brooke no estaba bien. Se acercó a la puerta y empezó a llamar a la castaña, pero no contestó, después de insistir algunos minutos se quedó sentado en el suelo recargando su cabeza contra la puerta esperando escuchar a Brooke.


Espero que disfrute la compañía señorita Ackerman —escuchó en tono burlón—. Le agradará la sorpresa que tenemos preparada para ambos. Ustedes son…importantes —entre una visión borrosa pudo ver la sonrisa ambiciosa y maliciosa de Zola.

—N-no le hagan nada —decía débilmente.

—Descuidé señorita Ackerman, si coopera con nosotros, trataremos bien al sargento Barnes —sonrió.

—Por favor, no le hagan nada. Bucky —repetía en susurro—. Bucky.


Brooke abrió los ojos de golpe, reconoció de inmediato en donde estaba. Se sentó en su cama y sintió un mareo repentino, llevo sus manos hacia su cabeza en un burdo intento de detener el mundo que daba vueltas a su alrededor, sintió náuseas y en un movimiento repentino de levantarse sintió que algo se había quebrado por dentro, ahogó un grito y se llevó su mano hacia su costado izquierdo, ahora su cuerpo pesaba, se observó los brazos y estos tenían hematomas nuevos. "Genial", celebró internamente en completa ironía ante sus nuevas adquisiciones, se sentó nuevamente en su cama intentando a ahogar un grito sin éxito, soltó un gemido de dolor que le recordaba nuevamente su miserable situación y lo que había pasado.

Los guardias habían entrado como siempre, aunque obviamente tarde a lo que normalmente acostumbraban, como ya era costumbre trato de defenderse, pero en vez de detenerla con golpes y gritos como era normal, solo bastaron unas palabras para poder dominarla.

—No le haremos daño si cooperas —dijo con frialdad el soldado de HYDRA.

La chica de inmediato bajo la guardia y en automático llevó su mirada a la puerta de su vecino quién gritaba su nombre y la golpeaba con fuerza, pensando qué tal vez ella le podría ahorrar el sufrimiento, así que sin poner más resistencia siguió a los guardias. Aunque le habían prometido que no lastimarían a Bucky, jamás prometieron que no lo harían con ella, así que una vez adentrados en el laboratorio, empezaron a golpearla.

—¿Ya extrañabas esto? —preguntó con burla uno de ellos mientras le regalaba una patada en el estómago.

Al terminar, la colocaron sobre aquel sillón gastado en medio de aquel laboratorio que parecía más una cueva que un lugar de investigación, el personal la sedó y empezaron a colocarles cables en su cuerpo pero principalmente en su cabeza, que estos a su vez se conectaban a una máquina cercana a ella, al paso de los minutos descubrió que el aparato servía para darles descargas eléctricas. Recuerdos poco a poco se proyectaba en su cabeza, incluyendo algunos que ya había olvidado, pero estos a su vez se convertían en pesadillas.

Brooke cerró los ojos tratando de olvidar lo que le habían hecho. Tomó su cabeza entre sus manos y se recostó en su cama.

Despierta pequeña —escuchó entre sueño—. Despierta corderito —la suave voz de una mujer le hablaba de nuevo.

—¿M-mamá? —abrió los ojos al reconocer la voz, se sentó en su cama y vio la figura de una mujer en vestido blanco largo, su cabello caía en ondas sobre sus hombros, su semblante tranquilo hacia conjunto con su sonrisa amable y su voz tierna—. ¿Mamá? —expresó en incredulidad.

—Hola corderito —hablo con ternura—. Y ahora. ¿Por qué pones esa cara? —sonrió.

—P-pero tu, no puedes estar aquí —no podía creerlo, su mamá estaba frente a ella tal y como la recordaba—. Tu estás muerta —de manera involuntaria lágrimas hacían recorrido sobre sus mejillas.

No seas tontita —sonrió—, siempre he estado aquí.

—No puedes ser real, no puedes ser real —le dolía decir esas palabras pero era su realidad, como médico sabía que era imposible regresar a alguien de la muerte, además ella estuvo presente en el último día de su madre cuando mientas sostenía su mano le hizo la promesa de que se convertiría en una mujer extraordinaria.

El semblante de la mujer cambio a uno sombrío y malicioso, cosa que provocó nerviosismo en Brooke.

Jamás lo habría esperado de ti Brooke, pero en tu conciencia quedará.

La mujer dejó ver la mano que tenía escondida en su espalda y traía un cuchillo, en un parpadeó la tenía cara a cara y sintió atravesar la hoja por su estómago y con movimiento lento el giró de la misma, enmudeció al nuevamente sentir como el cuchillo salía de sí atravesando nuevamente cada músculo, tejido y piel. Por inercia llevo sus manos a la herida y veía como estás se llenaban de sangre.

Que decepción —le dirijo una mirada hostil y se alejó.

Brooke cayó al suelo de rodillas aún con las manos en la herida y la cabeza inclinada.

—¡Mamá!- gritó angustiada, al levantar la cabeza no vio a nadie, solo la pared oxidada de su celda, nuevamente vio sus manos y estaban limpias— ¿Pero qué…? —se preguntó desconcertada. Las lágrimas fluían sin control, todo había sido tan real, su madre, la cuchilla penetrar dentro de ella, el dolor.

¿BROOKE? —se escuchó a través de los pasillos—. ¿ESTAS BIEN? CONTESA, ¡BROOKE!