¿Por qué se siente como de noche hoy?

Algo aquí no está bien hoy

¿Por qué estoy tan tensa hoy?

Paranoia es todo lo que me queda

No sé lo que me estresó primero

O cómo se alimentó la presión

Pero sé lo que se siente

Para tener una voz en la parte posterior de mi cabeza.

(Papercut – Linkin Park)


Me avergüenza ser tu madre.

"No es real".

"No es real".

—Una hija mía no sería tan débil.

"No es real".

"No es real".

—Estoy decepcionada Brooke, creí que eras fuerte, por eso éramos amigas.

"No es real".

"No es real".

—Tienes que obedecer…

"¡Ya basta!".

—Tienes que obedecer…

"No".

—¡OBEDECE!

—¡NO!


Las voces en su cabeza no paraban de atormentarla, cerró los ojos con fuerza mientas se tomaba con las manos su cabeza tratando de mitigar el sufrimiento.

¡Brooke! —escuchó a lo lejos—. Linda, por favor dime algo —decía con voz suplicante.

"¿Bucky?"

—Hay muchas voces… —dijo con un hilo de voz mientras sus lágrimas la traicionan.

Brooke, por favor. Solo dime algo nena.

—¡DIME QUE ERES REAL! —gritó con un nudo en la garganta, Bucky se quedó pasmado por la petición.

Abre la escotilla y mírame, solo hazlo Brooke —la voz de Bucky mostraba preocupación.

Con pasos tambaleantes Brooke se fue acercando a la puerta, su mano temblorosa tomo la rejilla y con los dedos la deslizó. Sus ojos dorados toparon los azules de él y sintió un alivio al verlos, pero Bucky sintió el pecho comprimirse al ver la apariencia de Brooke.

—¿Qué te hicieron? —cuestionó alarmado al ver el estado en el que se encontraba, esos hermosos ojos que había conocido días atrás estaban perdiendo esa luz y fuerza, siendo remplazados por una mirada sombría, triste y llena de lágrimas.

—Solo dime que eres real —suplicó con lágrimas que volvían a salir.

—Soy real nena, en verdad lo soy —trató de mostrar completa seguridad—. ¿Pero que fue lo que pasó?

No lo mereces.

—Te va a lastimar.

—¿Qué crees que estás haciendo?

—¡OBEDECE!

Nuevamente cerró los ojos y llevo sus manos a la cabeza.

—No puedo… los escucho —dijo con voz átona.

—Brooke, concéntrate en mi voz. Escúchame, todo va a salir bien Brooke, solo escúchame y concéntrate en eso, vamos a salir de esta. Prometo que voy a sacarte de aquí. ¡Te voy a sacar de aquí Brooke!

Brooke trataba de concentrarse en las palabras de Bucky, solo escucharlo a él, poco a poco las voces fueron desapareciendo y su corazón retomaba su ritmo normal. Se sentó en el suelo frío recargando así su cabeza contra la puerta, sofocó un gritó al sentir un dolor agudo en su costado recordándole que tenía que tomar las cosas con calma por la lesión que había olvidado.

—Brooke… confía en mí. Recuerda quien eres —dijo Bucky con su voz quebrada.


—Me estoy volviendo impaciente doctor —declaró el hombre de traje negro, mirada arrogante y acento alemán—. Ya a pasado un mes y no e visto resultados —alzó la voz con autoridad.

—Al parecer es mas complejo de lo que pensaba —respondió con tranquilidad Zola—. Los resultados de los experimentos arrojaron datos interesantes. Al parecer el poder que posee no fue adquirido, ya es parte de ella. Sus rasgos genéticos son diferentes…

—¿Quiere decir que no es humana? —su rostro se iluminó ante tal idea, tal vez su búsqueda había dado frutos.

—Ella es humana, pero si podríamos explicarlo de alguna manera, es un ser avanzado, el siguiente nivel en la evolución —expresó Zola con expectación.

—Lamentó que no hayamos podido hacer lo que esperaba señor Schmidt, pero si me lo permite podríamos hacer que ella nos sea de utilidad para nuestros propósitos —añadió con afán.

Schmidt observó a Zola en complicidad y sonrió con aprobación al hombre de bata blanca.

—Haga lo que sea necesario doctor —dio la vuelta con elegancia y salió del lugar acompañado por sus guardias.

—Así será señor —sonrió con satisfacción—. ¿Ya todo está listo? —preguntó el hombre de lentes al personal que se encontraba en la misma habitación y que silenciosamente había escuchado la plática anterior.

—Todo listo Doctor.

—Excelente —sonrió maliciosamente mientras observaba con atención los monitores.—Ya es hora. Podemos hacer esto por las buenas o por las malas.


Brooke abrió los ojos y se estremeció al ver a los guardias de HYDRA parados al pie de su cama. Recordó las palabras que anteriormente le habían dicho: "No le haremos daño". En completa sumisión se levantó de su cama y con una mirada perdida caminó junto con los guardias saliendo de su celda, caminó por los pasillos como cordero al degüello. Cada paso que resonaba por los desolados túneles eran como una puñalada en el corazón, pero si eso aseguraba el bienestar de Bucky, lo aceptaría sin pensarlo.

Al llegar al laboratorio, su mirada dócil observó al personal y después se enfocó al doctor Zola, que la esperaba con una sonrisa ansiosa. Con un ademán la invitó a tomar asiento en el gastado sillón que tanto odiaba.

—Su promesa sigue en pie ¿verdad? —dijo con tranquilidad mientas pasivamente se acomodaba.

—¿Qué promesa?

—De que no le hará daño.

—¿A quien? —respondió Zola confundido—. ¿De que es lo que está hablando?

—De que no dañaría a Barnes —alzó el tono de su voz.

—¿Barnes? No se de quién habla. No hay nadie más a parte de usted señorita Ackerman —concluyó convencido.

—Eso n-no puede ser —su rostro mostraba desconcierto.

—No hay absolutamente nadie más. Será mejor que se relajé —ordenó sereno Zola.

Con un movimiento de cabeza Zola dio dirección al personal que de inmediato empezó a colocar los cables sobre la cabeza de Brooke.

"¿Pero qué? No puedo ser la única. Bucky está en la celda de en frente. Él es real, ¡Debe ser real!".

—¿Está todo conectado? —cuestionó el doctor al personal recibiendo una afirmación con el pulgar hacia arriba.

—Hay que empezar —demandó.

El encargado de la máquina subió el interruptor y las descargas recorrieron el cuerpo de Brooke empezando por su cabeza, y conforme pasaban los minutos la intensidad incrementaba. Brooke se aferraba al sillón y apretaba con fuerza la mordaza que le habían puesto, el dolor se había vuelto insoportable que dejó escapar gritos de dolor y angustia. Todo a su alrededor se había vuelto borroso y los sonidos parecían ecos que se perdían en la distancia.

Корона (korona)

Imágenes de la infancia de Brooke pasaban por su mente.

Спасти (spasti)

"Concentrate en mi voz Brooke, concéntrate".

"¿No eres real?".

"Concéntrate Brooke".

— Пожар (pozhar).

"Recuerda quien eres".

— Пять (pyat')

"No eres real. No lo eres, no existes"

"Concentrate"

"No eres real"

"Obecece"

— Королева (koroleva)

"¡Ya basta!".

"¡OBEDECE!".

"¡YA BASTA!".


Te dije que no confiaras en él. ¿En verdad creíste que alguien como él se fijaría en ti? Ambas sabemos que todos estaban tras de mí…

—¡Cállate Peggy! —interrumpió tajante.

Él es tan real como yo —dijo en tono mordaz.

—Tu no eres real —giró su cabeza hacia el origen de la voz, vio la figura de su amiga con su uniforme militar, parecía tangible entre más la observaba, con sus labios en rojo y su cabello en ondas cayendo sobre sus hombros—, él si lo es.

—Entonces porque no vas y lo llamas —dijo retadoramente.

"No tengo que probar nada".

Pero la duda le invadía, no podía ser que ella se haya imaginado todo, ¿Y si lo fue? ¿Si todo fue un producto de su imaginación? El estar aislada durante mucho tiempo la había llevado a caer en la locura, y la necesidad de hablar con alguien la llevó a crear un personaje en su cabeza, un príncipe en su corcel blanco que fuera a rescatarla.

"No, él debe ser real. ¡Tiene que ser real!".

Por un momento no dudó, pero finalmente se decidió, se levantó de la cama y con pasos vacilantes se acercó a la puerta, abrió la rejilla y se puso de puntitas para ver la puerta de la celda de en frente.

—¿Bucky? —su mirada estaba fija en la rejilla, esperando que en cualquier momento se abriera—. ¡Bucky! ¿Estás ahí? —habló con más fuerza, pero no había respuesta.

Lo vez…

—¡BUCKY! —la desesperación empezaba a notarse en su voz—. Maldita sea…¡CONTESTA POR FAVOR! —golpeó la puerta con sus puños y las lágrimas empezaban a brotar.

Te lo dije. ¿Ahora me crees? —sonrió con sorna.

—No puede ser… —recargó su cabeza sobre la puerta y sintió un vuelco en si corazón—. Bucky, por favor —suplicó—. Dijiste que eras real.

Estás sola…siempre lo has estado.

Poco a poco fue cayendo al suelo y abrazo sus piernas, lágrima hacían recorrido por su rostro mientas que las voces hacían presencia en su mente. ¿Todo había sido mentira?

"Bucky".