p style="text-align: center;"strongCapitulo 7/strong/p
p style="text-align: center;"strongLa torre de la Reina/strong/p
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p class="MsoNormal"Sakura cayó de rodillas en la húmeda hierba. Su cuerpo temblaba y un sudor frio cubría toda su piel pálida. Se levantó con torpeza, pisando su capa y haciéndole jirones. No miraba hacia atrás, ella tenía que seguir avanzando. Solo recordaba esos ojos rojos con la promesa de la muerte en ellos y tenía que alejarse todo lo que podía./p
p class="MsoNormal"Corría entre el bosque de tupidos árboles, tropezaba con sus piernas débiles y su brisa nublada. Sin embargo, cada vez que caía volvía a levantarse, sin ver atrás. Sin ni siquiera pensar./p
p class="MsoNormal"Sus piernas temblaban, sus manos estaban heridas y las lágrimas dejaban surcos en sus mejillas sucias. span style="mso-spacerun: yes;" /span/p
p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"strong-1-/strong/p
p class="MsoNormal"Sasuke se levantó de pronto, y con una señal, silenció a Naruto. Había escuchado algo a sus espaldas. Un ruido seco. No obstante, solo los sonidos normales de la noche los recibía. Arrugó su entrecejo contrariado y Naruto se encogió de hombros, siguiendo con su monologo./p
p class="MsoNormal"—Yo creo que aún podemos alcanzarla y llegar con ella donde mi padre, será mejor que solo llegar para decirle que nos ha robado a nosotros también./p
p class="MsoNormal"—¿Y dónde sugieres tú que comencemos a buscarla? —contestó Kakashi con aburrimiento./p
p class="MsoNormal"Naruto junto sus cejas, abrió su boca solo para cerrarla de nuevo y fruncir aún más rostro./p
p class="MsoNormal"—No lo sé… ¿Sasuke…? ¿Sasuke?/p
p class="MsoNormal"Naruto contrajo su entrecejo al ver a su amigo. Tenía la mano sobre la empuñadura de su espalda y de repente comenzó a avanzar fuera del campamento. Naruto miró a Kakashi, que con una señal le indicó apagar la fogata. El príncipe tomó su espada y Kakashi se ubicó cerca de él. De repente, Sasuke escuchó el ruido de un golpe, seguido de un sollozo ahogado. Corrió siguiendo lo que su percepción le dictaba. El bosque era oscuro y la luz de la luna llegaba de forma escasa a través del follaje, las raíces sobresalían de la tierra de los arboles más viejos y cualquier sonido era sospechoso./p
p class="MsoNormal"Hanare se cubrió todo lo que podía con el manto de invisibilidad, acercándose al tronco de un árbol. Aquella ropa evitarían que la miraran o crearaspan style="mso-spacerun: yes;" /spanuna sombra, pero no evitarían que tropezaran con ella o la hirieran en el peor de los casos. span style="mso-spacerun: yes;" /spanSus ojos asustados observaron el panorama y con asombro descubrió una pequeña criatura –ni humano, ni animal- correr y atravesar los arboles hasta perderse en el bosque. Aoda lazó un resoplido, moviéndose inquieto yspan style="mso-spacerun: yes;" /spanhaciendo saltar a la chica, quien se había olvidado por completo de él./p
p class="MsoNormal"—Bien— gruño, acercándose con rapidez y quitando el nudo de las riendas —Vete con el engreído de tu amo./p
p class="MsoNormal"Lo tocó con su varita y el encantamiento con el que lo ocultaba se desvaneció dejando relucir el oscuro pelaje como la noche./p
p class="MsoNormal"El animal volvió a piafar y se fue en un trote inquieto. A ella ni siquiera le importaba, no había sido el mejor caballo que habia conseguido, no seguía sus instrucciones y era demasiado salvaje para su gusto. Al menos librándose de él podría confundir a los captores y llegar a la fortaleza de los campos de luna, antes que ellos. Eran los dominios de otro señor Uchiha, para su desgracia, pero eran poco lugares cercanos a la capital los que no estuvieran bajo el cuidado de esa familia./p
p class="MsoNormal"Hanare regresó a su escondite, tomo sus pertenecías; las pocas cosas que aún no había vendido, holganzas de pan, queso y su pelleja con vino; el dinero estaba oculto en su falda y el collar Uchiha se ocultaba entre sus prominentes pechos. Le gustaba viajar ligera, cualquier otra cosas que necesitara la encontraría en la próxima ciudad sin duda, y ese era el momento justo para continuar. Caminó en la dirección opuesta al chico Uchiha y su caballo./p
p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"strong—2—/strong/p
p class="MsoNormal"Sakura lanzó un chillido cuando en su carrera unas manos afiladas se incrustaron en su espalda. Perdió el equilibrio, cayendo, y desprendiéndose bruscamente del kappa que aun la seguía. Se levantó y lanzó un hechizo de repulsión, pero apenas un par de chispas salieron de su varita. El duendecillo rió y se lanzó hacia la chica intentando tomar su collar, el único objeto de valor que poseía, pero antes incluso de tocarlo, salió despedido. La criatura cayó en un montón de piedras sin volverse a levantar./p
p class="MsoNormal"Sakura se apresuró a marcharse, sabía que no estaba muerto, de haberlo hecho se convertirá en un árbol, una piedra o algún otro elemento del bosque. No, el Kappa solamente había aceptado su derrota y ella esperaba que no volviera a seguirla./p
p class="MsoNormal"Caminó, sosteniéndose de árbol en árbol. Sus piernas aun temblaban y sentía su cuerpo extraño. Su magia estaba desordenada. Finalmente los arboles comenzaron a escasear, escuchó el sonido de un rio y poco después pudo ver como la colina en la que estaba descendía. El camino era pedregoso, pero esta vez ya no había árboles. Más abajo, el agua corría veloz y turbulenta y al otro lado se extendía un prado llano, Sakura divisó algunas casas y más lejos aún, las torrecillas de alguna fortaleza./p
p class="MsoNormal"Pensó en Dera Dupahira y sonrió, tal vez todas las ciudades eran tan bellas como la cuidad del atardecer. O tal vez, podrían indicarle el camino a Dera y volver a la ciudad junto a Shizune, volver a la misión y finalmente regresar a Shambala./p
p class="MsoNormal"Oh, como extrañaba su hogar. Había estado menos de diez días fuera de la ciudad subterránea, pero ansiaba regresar, sentirse protegida bajo el cielo lleno de estalagmitas, el eco del agua subterránea y el caliente aire de las fraguas. Pensó en Itachi y Gaara, ¿estarían bien? ¿El mundo exterior había sido tan cruel con ellos como con ella?/p
p class="MsoNormal"Ambos están con sus familias, recordó y su corazón se comprimió. Ella no tenía más familia que sus maestras y sus amigos. Ahí afuera su familia eran los magos./p
p class="MsoNormal"Tal vez fuera el deseo de verlos, de regresar a lo conocido o el anhelo de un fuego para calentarse y una cama donde dormir; pero Sakura se encontraba corriendo hacia el rio, pensando solamente en la fortaleza, seguramente había caballeros y ellos siempre estaban deseosos de ayudar a una mujer./p
p class="MsoNormal"—¡Oye! —gritó una voz a sus espaldas, pero el rio era tan escandaloso que no permitía escucharla. —Te ordeno que te detengas./p
p class="MsoNormal"Sakura había seguido inmersa en sus pensamientos, hasta que alguien sujetó con fuerza de su brazo, obligándola a detenerse y hacerla perder el equilibrio. Se giró y sus ojos verdes chocaron con dos esferas negras conocidas. Sakura soltó un grito que corto la noche. Su magia estalló empujándolos a ambos hacia atrás. Y el terror volvió a ella, disipando todos sus recuerdos agradables. Intentó levantarse, pero antes de eso el chico ya se había puesto de pie y colocó la punta de su espada debajo de su cuello./p
p class="MsoNormal"—Te he dicho que te detengas./p
p class="MsoNormal"Sakura se obligó a recobrar la sensatez. No era más que un chico quien estaba frente a ella, tenía una voz profunda y fría como el hierro, sus ojos eran negros y parecían un poco crueles; pero no eran rojos y eso la tranquilizaba. Cerró sus ojos y respiró profundo. Sasuke apretó aún más sus labios hasta que no fueron más que una fina línea y presionó la espada contra la piel pálida de la chica./p
p class="MsoNormal"Una estúpida campesina, pensó Sasuke. Había cerrado los ojos en cuanto lo vio, extrañamente tranquila frente a su espada./p
p class="MsoNormal" —¿Qué ha sucedido? —preguntó, la escasa luz no había sido suficiente para que él no se percatara de la ropa sucia y rasgada; ni del cabello, de un extraño color rosado pálido, enmarañado con hojas. —¿Bandidos?/p
p class="MsoNormal"—No… Solo, me he perdido./p
p class="MsoNormal"Sasuke bajo su espada y señalo con ella el collar rojo en forma de flor./p
p class="MsoNormal"—¿Es tuyo?/p
p class="MsoNormal"Extrañada, Sakura asintió./p
p class="MsoNormal"—¿A quién se lo has robado?/p
p class="MsoNormal"—He dicho que es mío, siempre ha sido así./p
p class="MsoNormal"Sasuke soltó un risa burlona y se agacho frente a ella. Con un limpio movimiento lo tomó, lastimándole el cuello./p
p class="MsoNormal" —¡No lo hagas! —gritó inútilmente. Sin embargo, estaba asombrada. Nadie en Shambala habia podido tomarlo antes, a excepción de la reina Tsunade. Pero ella era la bruja más poderosa de su generación. No obstante, este chico… era un chico normal, Sakura no sentía ni la más mínima pizca de magia en él./p
p class="MsoNormal"—Esto no es tuyo —sentenció, mirándola de forma despectiva—. O acaso eres de una antigua familia./p
p class="MsoNormal"En la familia de Sasuke si habían joyas como aquellas. De las que pasaban de generación en generación, desde espadas que guardaban juramentos hasta las joyas que utilizaba su madre. Eran completamente diferentes a las adquisiciones nuevas que gustaban tanto a Karin. Y ese collar, Sasuke estaba seguro, era antiguo./p
p class="MsoNormal"—Eso no es de tu incumbencia. Te digo que es mío./p
p class="MsoNormal"Sasuke envainó su espada y la tomó del brazo, arrastrándola con él hacia el campamento./p
p class="MsoNormal"—Déjame— chilló Sakura, pero la fuerza del chico era superior a la suya./p
p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"En el linde del bosque encontró a Kakashi y Naruto, ambos en sus caballos pero el príncipe llevaba una soga más guiando a Aoda con él./p
p class="MsoNormal"—Miraspan style="mso-spacerun: yes;" /spana quien encontramos —dijo el príncipe con una gran sonrisa./p
p class="MsoNormal"—O mejor dicho, él nos ha encontrado a nosotros —Kakashi descabalgó y observó con curiosidad a la chica que Sasuke había encontrado— Y tú, ¿a quién has encontrado?/p
p class="MsoNormal"Sasuke empujó a Sakura hacia el frente, quedando entre él y el style="mso-spacerun: yes;" /span/p
p class="MsoNormal"—La encontré huyendo en el bosque, creo que puede ser cómplice de la ladrona. Tenía esto./p
p class="MsoNormal"Alzó el collar y Kakashi hizo un ademan de tomarlo, pero antes de siquiera tocarlo, retiró su mano y miró a Sakura con curiosidad./p
p class="MsoNormal"Asintió y Sasuke amarró las manos de la chica en un instante. La varita, oculta en su capa, estaba fuera de su alcance ahora. Naruto desmontó, sin apartar su mirada de ella, intentando ver la culpabilidad que Kakashi había visto, pero para él solo era una chica más. Sasuke, comenzó a preparar el campamento y Naruto cavo un agujero en el que encendió la fogata. Su vista iba de tanto en tanto hacia la chica la habían atado a un árbol y sus manos seguían amordazadas. Pero ella no había dicho nada, solo los miraba con enojo contenido como si su mirada pudiera atravesarlos./p
p class="MsoNormal"Y en medio de esa noche fría, a la intemperie, Naruto se sintió extrañamente emocionado. Eso no era una cacería en sus bosques, ni un paseo, ni mucho menos un entrenamiento. Eso era un servicio real al reino, eso era ser un verdadero caballero./p
p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"strong— 3 —/strong/p
p class="MsoNormal"Gaara retiró la mano con la que ocultaba su ojo, y en el despacho del Rey, un ojo de arena dorada se deshizo con el viento./p
p class="MsoNormal"Golpearon la puerta otra vez, y él se sentó en la cama./p
p class="MsoNormal"—Adelante —dijo con voz monótona./p
p class="MsoNormal"Pakura entró, con su cabello bicolor sujetado en un moño alto y un vestido del color de la arena; pero aun así su espada colgaba en si cadera./p
p class="MsoNormal" —Su Alteza Real —saludó con una reverencia —. No tenemos mucho tiempo antes que Matsuri y Sari regresen./p
p class="MsoNormal"Gaara se deslizó de su cama y Pakura le tendió su bata. El príncipe había despertado un día atrás, gracias a las pócimas de la bruja, pero hasta el momento no había conseguido una buena explicación sobre lo sucedido en el banquete. Se hermana le había dicho que se trataban de rebeldes, pero eso no explicaba la voz que había escuchado en su cabeza./p
p class="MsoNormal"Pakura, sin embargo, le había indicado que había algo que él debía conocer./p
p class="MsoNormal"Salieron del torreón y atravesaron un pequeño jardín que los comunicaba con la torre de la reina. En ella se disponían las habitaciones de la princesa y las damas de la corte, pero Temari no gustaba tener demasiada compañía femenina, y solo unas cuantas habitaciones estaban ocupadas en la parte más alta. Las escaleras subían en forma de espiral, pero Pakura fue detrás de ellas, deslizándose detrás de un enorme tapiz./p
p class="MsoNormal"Una puerta de madera se ocultaba, y con un hechizo el pestillo sonó. Gaara se detuvo unos segundos antes de entrar y sacó su varita. Cuando atravesó el portal, la puerta volvió a cerrarse./p
p class="MsoNormal"—emLumus /em—murmuró Pakura. De su varita salió un haz de luz que iluminaba otro estrecho pasillo, que descendían./p
p class="MsoNormal"—Los rebeldes… —dijo Gaara —. ¿Es verdad?/p
p class="MsoNormal"—Verdad a medias —respondió Pakura —. Son tribus de la Arena, el reino no ha podido controlarlas por completo, aun con los acuerdos. Ellos se rehúsan a servir al reino, según ellos su misión es otra./p
p class="MsoNormal"Las paredes el túnel se abrían en una amplia cueva y el caminó ya no era tan trabajado y dejaba paso a la roca./p
p class="MsoNormal" —em¡Lumus máxima!/em —dijo Gaara. Una esfera de luz salió de su varita, blanca y luminosa como la luna, y flotó sobre ellos iluminando un poco más la cueva./p
p class="MsoNormal"Se sentía la humedad en el ambiente, y el descenso de la temperatura, pero lo único que Gaara podía ver era la pared humedecida y el camino que bordeaba la cueva. En el centro, el vacío era llenado por una oscuridad casi sólida./p
p class="MsoNormal"—¿Y esa misión tiene que ver con este lugar?/p
p class="MsoNormal"span style="mso-spacerun: yes;" /spanPakura asintió./p
p class="MsoNormal"—La historia de tu familia esta entretejida de muchos secretos entre los miembros de la familia, el pueblo que gobiernan y más aun con los otros reinos. Son pocos datos que sé que son ciertos y la mayoría de estos te los podría decir cualquiera. —Siguieron descendiendo por el camino, el eco de sus palabras rebotaba en las paredes. Gaara estaba atento a ellas, pero también a su entorno, apretaba con tanta fuerza su varita que algunas chispas salían disparadas—. Tu madre —dijo de pronto Pakura, reanudado su historia —. Ella era una miembro de las tribus libres, al igual que todas las reinas de Caeli. Es la forma más eficaz de una alianza, pero también la única que aceptan los rebeldes. Ellas tienen una única misión y es mantener dormido al Ichibi./p
p class="MsoNormal"—¿Ichibi? —preguntó Gaara desconcertado—. ¿Te refieres al primer dragón?/p
p class="MsoNormal"—Sí./p
p class="MsoNormal"—Pero incluso para nosotros, en Agartha, no son más que un mito./p
p class="MsoNormal"—Si son un mito, ¿Para que existen los guardianes?/p
p class="MsoNormal"—Los guardianes protegen el emIndirendi Chaos/em, no tienen relación con los dragones./p
p class="MsoNormal"—Al contrario, se relacionan en todo./p
p class="MsoNormal"Gaara arrugó su entrecejo. Sakura no había mencionado nada al respecto de dragones, ella era una guardiana. emAprendiz de guardiana,/em se corrigió. Había la posibilidad que ella tampoco supiera nada. Los guardianes tenían diversas funciones y era un grupo demasiado hermético./p
p class="MsoNormal"—Los guardianes ocultan el emIndirendi Chaos/em, se encargan de que su ubicación siempre sea un misterio y borran cualquier información que se pueda tener al respecto. Por muchos años, se ocultó justo en este lugar y las reinasspan style="mso-spacerun: yes;" /spanfueron sus guardianas, por eso su torre fue alzada para ocultar la ubicación./p
p class="MsoNormal"—Si es verdad, las reinas debieron ser hechiceras./p
p class="MsoNormal"Pakura asintió, y una leve sonrisa se asomó a sus labios delgados./p
p class="MsoNormal"—Así como tu madre, así como los rebeldes./p
p class="MsoNormal"—¿Tu eres de los pueblos libres?/p
p class="MsoNormal"—Usted es muy perspicaz, su Alteza. Lo soy, mi padre lo era y formó parte de la guardia de la reina. Cuando su madre murió, el Rey Rasa se negó a contraer otro matrimonio y luego ocurrió el acuerdo de Votris. El balance de poder entre un humano y un hechicero, se rompió; los magos comenzaron a ser perseguidos y entregados… y ellos respondieron. La guerra civil surgió cuando su padre rompió los hilos que tan débilmente sostenían este reino y su hermano se niega a retomar el antiguo camino./p
p class="MsoNormal"Gaara miró hacia él centro de aquella cueva, mientras pensaba las palabras que Pakura no había pronunciado. La guerra civil se desencadeno cuando él nació./p
p class="MsoNormal"El fondo de la cueva ya no era tan oscuro, había descendido lo suficiente para ver un brillante lago en el fondo. La cueva fue haciéndose cada vez más estrecha, hasta que finalmente se encontraron pisando el fango a la orilla del lago./p
p class="MsoNormal"Su agua era de un azul como el cielo, con un brillo propio que hacia inútil la esfera de luz que Gaara había convocado antes, pero también su luz se limitaba a unos metros de distancia del agua. Estaba inalterado y su fondo era imposible de ver. No habían animales, ni plantas, lo único que rodeaba ese bello espejo de agua era el barro que se formaba por la tierra y la humedad del ambiente./p
p class="MsoNormal"—Aquí se guardaba el emIndirendi Chaos/em —dijo Pakura —. Esta agua es mágica y tiene gran poder, ayuda a que los suelos sean fértiles y los ríos perduren en los momentos de sequía. Cuando el emIndirendi Chaos/em está en nuestro poder, los tiempos son prósperos. Cuando no, el poder remanente al menos nos deja style="mso-spacerun: yes;" /spanSin una guardiana será imposible que vuelva a estas tierras. La guerra civil había impedido que se lo llevaran antes, pero los elfos han hecho todo lo que ha estado en su poder para que ya no sea así./p
p class="MsoNormal"—Puedo entenderlo. Es un artefacto mágico demasiado poderoso para ser cuidado por nadie, las montañas blancas son el mejor lugar para mantenerlo protegido, más aun en estos tiempos —respondió Gaara. Se giró hacía Pakura, analizándola con sus ojos desapasionados —. ¿En qué parte entra el Ichibi?/p
p class="MsoNormal"—Esta es magia primordial —dijo Pakura con apremio—, ayuda a mantener los hechizos que mantienen dormido al dragón. Por 15 años no se han utilizado debidamente y el Ichibi está despertando. El ataque en la fiesta… usted sabe que los magos no pueden hacer esas tormentas de arena./p
p class="MsoNormal"em"Se dé uno que sí"/em quiso decir Gaara, pero en su lugar apuntó:/p
p class="MsoNormal"—Pareces a favor de la causa rebelde, mi hermano conoce tu opinión./p
p class="MsoNormal"—Sirvo al reino —dijo ella ofendida —. No estoy a favor ni en contra, pero no soy ciega; y ciertamente ocupamos que los magos retomen su lugar en esta tierra si deseamos conservarlas. Su hermano es intransigente, planea enviarlo a usted a negociar la paz. Hablé con los ancianos, ellos se lo podrán decir mejor que yo./p
p class="MsoNormal"—He visto suficiente, regresemos./p
p class="MsoNormal"Gaara comenzó el ascenso, la esfera de luz alumbrando sus pasos. No creía en el Ichibi, pero podía escuchar esa macabra voz que había susurrado en su cabeza. Si su hermano tenía razón y eran los rebeldes, sería enviado con un grupo de magos que superaban con creces su propia fuerza, necesitaría refuerzos y aliados. Si, al contrario, Pakura hablaba con la verdad y no con mitos; el dragón se convertía en la amenaza más inminente, pero no podía olvidar que solo a un mar de distancia se encontraban las Islas de Cimeria. Si el mago oscuro sabía del poder que recorría los suelos de Caeli, sin duda alguna sería un atractivo objetivo. Con más urgencia necesitaría aliados que apoyaran a Agartha, esa era su misión primordial./p
p class="MsoNormal"Al regresar a la torre, él y Pakura se despidieron. Ella subió a sus recamaras, mientras él cruzaba los jardines… Desde la ventana más alta, Temari observaba el andar lento de su hermano mientras movía su abanico, los golpes en la puerta no tardaron e hizo pasar a su guerrera. La puerta se cerró y Temari se giró./p
p class="MsoNormal"—¿Y bien? —Preguntó con impaciencia—. Le mencionaste los planes de mi hermano./p
p class="MsoNormal"—Sí, su Alteza. Le mencione que el Rey planea enviarlo a las tierras rebeldes a negociar la paz./p
p class="MsoNormal"—Que lo vaya asimilando. Avísame si sabes cuál será su respuesta./p
p class="MsoNormal"—No creo que el príncipe Gaara se niegue./p
p class="MsoNormal"Temari alzó sus cejas sorprendidas y volvió a mover su abanico./p
p class="MsoNormal"—Por cierto, ¿Dónde os habéis metido? Los observe entrar, pero… ¿acaso entrasteis a vuestras habitaciones? —Pregunto sin poder ocultar su gracia—. Mejor no me lo digas, no me importa que trucos utilices mientras él cumpla mis órdenes./p
p class="MsoNormal"—Mi señora, no…/p
p class="MsoNormal"Temari rio y con un gesto de su mano la despachó antes de que pudiera decir nada. Volvió su vista hasta la torre de su hermano con una gran sonrisa en su rostro./p
p class="MsoNormal"—Haremos que mi hermano tenga a la princesa de los salvajes. /p