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Si sólo vives en mis sueños quiero estar
En este coma permanente y no despertar
Si en las mañanas no me logras extrañar
Te acordarías de esos días
Que entre risas prometías
Ser mi dulce enemiga la eternidad
Oh frenesí, no provoques idioteces
Pero frenesí, incendia nuestros corazones
(Frenesí-División minúscula)
Maldita fuera la hora en la que su tonto hermano lo hizo enojar, y es que Itachi tenía una habilidad para decir las cosas en el peor momento, aunque su única intención -según él- fuera bromear. Pero es que esta vez se pasó de la raya, no valía la pena ni siquiera recordar sus palabras, solo sabía que si Itachi hubiera cerrado la boca a tiempo no estaría en ese momento en esa situación.
Después de los desafortunados comentarios de su hermano salió como si lo estuvieran persiguiendo aún cuando el cielo encapotado, los relámpagos y el aire húmedo solo auguraban una tormenta de las buenas, era una pésima idea salir a cualquier lugar y la casa de su hermano prácticamente en medio de la nada ya casi tres horas de la civilizacion no ayudaba.
Y ahora estaba en una situación más que tensa, en cierta parte del camino dio una vuelta mal, estaba seguro porque no recordaba nunca haber visto esa casa por el camino principal, pero el lodo, la poca visibilidad que aportaba la lluvia aunado a que era ya de noche no le dejó más opción que tragarse su orgullo y pedir ayuda a quien quiera que viviera en esa casa con mala pinta, es que se imaginaba que en pocos días hallarían su cuerpo medio enterrado en el bosque, pero finalmente no le dio importancia . Estacionó el auto frente a la casa, dónde había un espacio de pavimento, se bajó y corrió hacia la entrada.
Buscó con desesperación el timbre pero no lo encontró, así que aporreó con ímpetu la puerta usando su puño. El viento arreciaba por momentos, y en los pocos minutos que estuvo parado en el pórtico de nada le correspondía el pequeño techo, su cabello y ropa ya escurrían totalmente y el charco de agua que había dejado en la entrada cuando la puerta se abrió y él sin esperar a que lo invitaran a pasar entró de lleno empapando un simpático tapete que decía "bienvenidos (pero no mucho)".
— ¿Quién es usted? — preguntó una voz suave pero profunda, al levantar la vista se topó con unos ojos verdes debajo de un ceño fruncido.
— Disculpe por irrumpir en su hogar a esta hora, verá: regresó a la ciudad pero me quede atrapado en la tormenta y además creo que perdí el camino, en verdad le agradezco...
— Váyase de inmediato — la mujer no le permitió terminar de agradecer cuando ya había abierto de nuevo la puerta y con su brazo extendido le señalaba la dirección a seguir, el viento hacía que una brizna se colara y siguiera empapándolo.
— Escuche, sé que no nos conocemos, pero por humanidad le pido que me deje pasar aquí la noche, le prometo que me iré mañana a primera hora cuando pueda ver el camino de regreso a mi casa y no le ocasionaré ningún problema.
— Usted no debe estar aquí, no sé siquiera como encontró este lugar, pero le pido que se retire y nos deje en paz — la voz de la mujer sonaba firme, estaba empezando a creer que todo sería en vano.
— Mire, mi nombre es Sasuke Uchiha, tal vez conozca a mi hermano, Itachi, el vive con su esposa como a un kilómetro de aquí, no es mi intensión molestarla, si me deja solo quedarme aunque sea aquí mismo en la entrada es más que suficiente.
— Ya le dije que... — pero una voz que al parecer venía desde el pasillo en penumbras en la cima de las escaleras la interrumpió.
— Sakura — dijo la voz con autoridad, Sasuke detalló hasta entonces a su "anfitriona" piel muy blanca, ojos verdes que parecían brillar con la poca luz que había en el lugar, llevaba un vestido de un color rojo profundo que le recordó el color de la sangre, en su frente una extraña marca en forma de rombo y su cabello de un peculiar rosa, como los algodones que vendían en las ferias— no deberías ser descortés con los invitados, y menos si se trata de un Uchiha.
— Tsunade sama, yo... — trató de excusarse la muchacha sin mucho éxito, en su rostro se notaba el disgusto.
— Hazlo pasar a la sala para que se caliente con el fuego, lamento que no tengamos una muda de ropa para prestarle, pero espero que Sakura además de brindarle algo caliente para beber también le traiga una toalla.
— Muchas gracias por su hospitalidad señora— dijo haciendo una reverencia a nadie en particular, ya que la supuesta Tsunade solo era una voz en la oscuridad.
— Venga por aquí — le dijo la nombrada Sakura cerrando finalmente la puerta de entrada y señalando un nuevo camino, la siguió, después de caminar un par de metros Sasuke volteó hacia las escaleras dónde pudo ver un gato de color amarillo claro y ojos color miel que parecía que lo vigilaba.
A diferencia de la entrada donde se filtraba el aire frío, la sala era una habitación tan tibia que Sasuke hasta suspiró al entrar, no quiso mojar los muebles que se veían antiguos por lo que se sentó en el piso cerca de la chimenea, se había sacado la chaqueta, comprobando así que su camisa apenas y se había humedecido, su principal problema eran los pantalones, por lo que extendió sus piernas hacia la fuente de calor.
Sakura de mala gana lo había dejado en la habitación encaminándose a la cocina, donde puso un poco de agua en la tetera, esperó a que hirviera y sacó de la alacena una taza de porcelana fina y un frasco dónde guardaban las hojas de té, lo olió, no parecía rancio, no tenía la menor idea de cuánto tiempo llevaba eso allí, se encogió de hombros para restarle importancia y vertió un poco en la taza, agregando el agua y colocó todo en una bandeja junto con la azucarera y se dirigió de nuevo a la sala. Odiaba cuando lady Tsunade la regañaba y está vez le había dado una mirada fría de advertencia.
— Aquí está su té, es lo único que había — le expresó con cierta indiferencia.
— Gracias, con que esté caliente me basta.
El hombre, que se veía más seco que minutos atrás, se levantó del suelo, tomó la taza y le dio un sorbo, tomó la cucharilla y solo agregó media cucharada de azúcar, si no le fallaba la memoria, ese té en particular era muy amargo. Mientras él bebía con gusto la infusión, Sakura se tomó unos momentos para detallarlo: su cabello era negro como la noche, su piel era apenas menos blanca que la suya, sus rasgos eran finos, sus pómulos eran algo llenos, su nariz era perfecta, ni grande ni pequeña, no estaba torcida ni nada, sus ojos eran también oscuros, no parecían amables pero tampoco demasiado duros y ahí, frente a la chimenea le confería un resplandor rojizo que le trajo recuerdos del pasado, recuerdos que era mejor apartar.
Sasuke no pasó por alto la inspección que la muchacha realizaba, pero no estaba en posición de quejarse, si por ella fuera estaría de nuevo en su auto con riesgo de morir de hipotermia, y es que se notaba que la temperatura había descendido considerablemente. Ella tomó asiento en un sillón, acomodando su ostentoso vestido rojo, que parecía sacado de esas películas de la realeza y desde su posición claramente más alta (ya que él seguía en el piso) lo miraba con desconfianza.
Escuchó un maullido en la entrada de la habitación, Sakura miró sorprendida al gato que anteriormente había visto al pie de las escaleras, parecía que de alguna manera se estaban comunicando, y él era testigo de aquella extraña interacción. Sakura cerró los ojos y suspiró mientras el gato se daba la media vuelta y se perdía en el corredor, Sasuke prestó de nuevo atención a la mujer frente a él. Cuando ella abrió los ojos estos brillaban, él supuso, a causa del reflejo del fuego, que era la única fuente de luz en el lugar.
El caso es que desde ahí no supo que fuerza extraña lo mantuvo cautivo de su mirada, nadie fue testigo para saber con exactitud si fueron segundos, minutos o quizás horas el tiempo que Sasuke estuvo mirando embelesado esos ojos verdes. Nadie pudo escuchar tampoco ese susurro que entró en lo más profundo de su conciencia, esa voz dulce y seductora que decía "Sasuke ven aquí" y él como un idiota hipnotizado aún en contra de la poca voluntad que le quedaba se ponía de pie para caminar en dirección de quién lo llamaba.
Sakura no se había movido ni un milímetro de su lugar, pero ahora tenía los brazos extendidos hacia él, Sasuke prácticamente cayó de rodillas ante ella, sobre la tela roja que parecía brillar aún más debido a las llamas, Sakura acarició su mejilla con suavidad, el pelinegro cerró los ojos suspirando y tomó la mano de ella entre las suyas, depositando besos en las yemas de sus dedos, sus nudillos, su muñeca, con su lengua recorrió la parte interna de su brazo, su muñeca y un poco más arriba, sopló y acarició suavemente con sus dedos, la mujer soltó un suspiro de placer, seguido de uno de sorpresa cuando sintió una mano trepando por su pierna dirigiéndose a un punto dónde ya el calor y la humedad empezaban a acumularse.
Sakura no tenía planeado que las cosas resultarán así, simplemente pensaba jugar un poco, tal y como le dijo Tsunade sama, pero Sasuke estaba tan entregado, la miraba con esos ojos rojos, y ella tampoco pudo parar, con sus manos tomó su rostro y se agachó un poco para besar sus labios ¡Qué sabor tan delicioso! ¡Qué gesto tan placentero! Que suave, que excitante era ese beso, que escalofrío recorrió su cuerpo cuando sus leguas se acariciaron, en contra de su voluntad un gemido se escapó de entre sus labios, y pudo sentir la sonrisa de él mientras la jalaba hacia adelante para depositarla en su regazo, cuando sus labios viajaron por su cuello chupando, besando, lamiendo, incluso tirando suavemente de su piel, fue ella quien perdió el sentido, se aferraba a él enredando sus dedos entre sus cabellos húmedos mientas abandonaba la lucha por contener los suspiros y gemidos que ya llenaban la habitación.
No supo en qué momento el vestido yacía debajo de su cuerpo que ya solo era cubierto por el encaje de la ropa interior, Sasuke la miraba desde arriba ya sin su camisa, sus ojos seguían brillando de color rojo, pero él no era consciente de eso, todo lo que podía ver era a la hermosa mujer que lo llamaba con la mirada, sus labios entreabiertos mientras trataba de recuperar el ritmo de su respiración, que a su vez hacía resaltar sus pechos, no eran grandes ni pequeños, eran perfectos para ese cuerpo de tentación que parecía descansar entre una rosa enorme, se le hizo agua la boca, anhelando probar los placeres y sabores de aquel cuerpo, ella extendió sus brazos hacia él, quien no dudó en entregarse a lo que sea que ella pretendía, fue recibido por sus labios pequeños y suaves, mientras sus cuerpos se restregaban uno contra el otro, después de una maravillosa liberación, ella decidió tomar el control, se apoderó de sus labios y con la mirada llena de dulzura empezó a depositar besos por su mejilla, su mandíbula y su cuello, fue ahí donde no supo más de sí, lo último que sintió fue un ardor allí donde nace su pulso…
Una estúpida canción que estaba de moda lo regresó a la realidad, maldijo a su amigo Naruto, quien fue el que le cambió el tono de llamada a su celular y bendijo el momento en que este por fin dejó de sonar. La cabeza le dolía horrores y ni hablar de su espalda y cuello por dormir ¿En su auto? El sonido de nuevo se escuchó, no quedándole más remedio que atender, en la pantalla una foto de su tonto hermano sonriente lo saludaba.
— Diga — respondió con su usual tono malhumorado.
— Gracias a Dios sigues con vida tonto hermano menor.
— Sí, también me da gusto oírte, bueno, la verdad no, me duele horrores la cabeza.
— ¿Dónde estás? Llamé a casa de mamá y me dijo que no habías llegado aún, creí que te habías caído por el barranco o algo así.
— No, solo me perdí, el agua no me dejaba ver y creo que di una vuelta equivocada, como a un kilómetro de tu casa encontré una... — sus palabras se detuvieron al mirar al frente, donde se supone estaba la casa dónde había pasado la noche.
— ¿Qué encontraste Sasuke? — preguntó preocupado.
— Nada, solo me quedé ahí y pasé la noche en el auto, pero creo que ya me voy — intentó arrancar el coche pero nada— ah, genial, ahora este cacharro no funciona.
— Quizás le entró agua al motor, espérame ahí, iré a auxiliarte.
La llamada finalizó y Sasuke salió del coche, frente a él solo había un gran espacio vacío y atrás el bosque que se veía tétrico, apenas comenzaba a amanecer y el cielo seguía nublado, caminó unos metros confundido, no era posible que todo lo hubiera soñado, pero ¿Qué otra explicación había? La visión de Sakura desnuda sobre la tela roja en medio de la sala lo asaltó, ella era demasiado perfecta para ser real ¿Entonces si había sido un sueño? Entre más lo pensaba más le dolía la cabeza, dejó esas ideas cuando escuchó el sonido de la camioneta de Itachi, un vehículo obviamente mejor preparado para esos caminos tan difíciles.
— Será mejor que llamemos a un mecánico Sasuke, yo no sé nada de coches, volvamos a casa y le hablaré a alguien del pueblo que venga a ver qué le pasa, sube a la camioneta.
— Hmp — fue toda la respuesta que pudo articular— oye Itachi ¿No vive nadie cerca de aquí?
— Además de Izumi y yo no. La siguiente casa está un par de kilómetros adelante, a la orilla de la carretera ¿Por qué?
— Por nada... ¿No recuerdas de cuando éramos niños si había algo aquí? — siguió insistiendo, él no recordaba mucho, pero quizás su hermano sí.
— No. ¿Viste algo Sasuke? — lo miró con sospecha.
— Para nada, solo me llama la atención que este terreno esté aquí solo — dijo dirigiéndose hacia la camioneta.
Itachi se quedó por un momento mirando hacia el bosque, pudo ver como un gato color amarillo claro de ojos miel y otro blanco de pelaje que a la poca luz del sol que había parecía rosa, ojos verdes y una marca en forma de rombo en la frente lo observaban fijamente, el mayor de los hermanos hizo una pequeña reverencia en su dirección y en silencio les dijo: "gracias por cuidar a mi tonto hermano menor" el gato amarillo se dio la vuelta orgulloso mientras el otro se quedó mirando un poco más al hombre que ya estaba subiéndose a la camioneta antes de dar la vuelta y seguir al otro.
*El término frenesí proviene del latín phrenēsis ("delirio"), cuyo origen se remonta a un vocablo del griego tardío. El concepto permite hacer referencia a la emoción o conmoción del ánimo, a un estado de excitación o exacerbación, o a un cierto tipo de delirio.
