Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

"¿Y que dirán de mí? Dirán que eres gay.

¿Lo tendré que asumir? No te apures rey.

¿Me aceptarán tal cual? veras como sí... Stereosexual,

¿Por otro lao? Por el lao de atrás.

¿No debe estar tan mal? Pero si es normal...

¿Sí es tanto personal? Pruébalo y verás... — Stereosexual, Mecano"

El príncipe saiyajin había estado dedicado en cuerpo y alma a su entrenamiento.

Cómo cada día entrenaba fuertemente, y de esta forma intentan a aplacar la enorme molestia que actualmente sentía pues se hallaba muy irritado y decepcionado de su hijo.

El crío era bueno cuando peleaba, pero le molestaba que no siempre se tomaba las cosas muy a pecho. En parte era su culpa, aunque jamás lo admitiría se sentía culpable por la falta que le hizo a su hijo en aquel futuro alternativo y por eso lo compensaba siendo más permisivo de lo que debería con su versión del presente.

«Son tan diferentes entre sí»

Ambos Trunks eran su mismo hijo, pero la falta de Vegeta había hecho de mirai Trunks un ser atormentado, taciturno y muy responsable, demasiado sentimentalista para su gusto pero lo hacía sentirse sumamente orgulloso de él por todo lo que el joven por sí solo había logrado.

Su hijo del presente si bien lo llenaba de orgullo, en estos momentos lo estaba desquiciando. Por lo general el crío era obediente, sin embargo esta parte de la adolescencia lo volvía rebelde.

«No es como si yo no hubiera sido un dolor de cabeza para Nappa»

Malicioso recordaba todas las veces que le hizo imposible la vida al pobre diablo ese.

Entro a su habitación, buscaba a su mujer, la halló dormida, su mirada lujuriosa comenzó a recorrerla.

Si algo que lo volvía loco era hallarla así.

La mujer era muchas cosas, tenía un alma tan fogosa y pasional como la suya; sin embargo cuando se entregaba al sueño se veía tan inocente, tan frágil, casi sumisa y a él le encantaba dominarla.

Además, la última vez lo había convencido de hablar con Goten usando sus artimañas sexuales, y que si bien sabía que ella tenía razón y el debía interceder, odiaba que lo doblegaran de esa manera, aún tenía una grave deuda con él que comenzaría a pagar a la de ya.

Con paso sigiloso, casi felino se acercó a la cama, ella solo traía un blusón ligero y una tanga, podía notar perfectamente los voluptuosos senos a través de la transparencia del intento de ropa que llevaba puesto así como sus muy apetecibles glúteos que sobresalían ya que la ligera ropa no lograba cubrirla del todo.

Inhaló profundamente, y la boca se le hizo agua, el olor de ella era siempre tan excitante, y el tenerla así tan inocente a lo que pensaba hacerle lo tenía ya profundamente excitado.

Rápidamente se quitó la ropa y se deshizo de la tanga de su mujer sin que ésta lo notase.

Bulma comenzó a volver en sí, al sentir el fuerte abrazo de su guerrero, amaba el olor varonil de su esposo, aún estaba entre la neblina del sueño pero podía sentir ese firme cuerpo pegado a ella, de pronto sintió que era despertada de golpe al sentir su enorme virilidad entrar en ella sin avisarle, intento hablar pero sus labios habían sido apresados por su ardiente esposo.

No podía quejarse, muchas veces ella lo había despertado a él, succionando su viril miembro. O bien manipulando su miembro para después montarlo mientras él dormía.

Sus gemidos no lograban ser escuchados por nadie y ella lo sabía pues él se encargaba de eso al bebérselos, atrapando su boca entre beso y beso.

Pudo sentir como aquel invasivo falo la penetraba, casi perdió la cabeza al sentirlo golpear al fondo de ella, la mirada de deseo de su esposo le hablaba de todo lo que la amaba y la necesitaba mientras esas hábiles manos hacían y deshacían en su cuerpo.

Una de ellas acariciaba sus senos mientras jugaba con sus pezones apretándolos fuertemente mientras la otra comenzaba a tocar ese botón entre sus piernas haciendo que ella olvidara hasta su nombre mientras la embestía salvajemente.

— P-pri-n-cipe... Ahhh l-los niñ-os...

Tener a la ojiazul de esa manera era algo de lo que jamás se cansaría, de pronto el príncipe gruñó al sentirla palpitar a su alrededor, era tan jodidamente apretada, y el aroma de su excitación lo prendía tanto que en cuanto la sintió estallar y arquearse, no pudo resistir más tiempo acabando fuertemente dentro de ella.

Amaba marcarla de esa forma, que su aroma permaneciera en su cuerpo, aunque los idiotas terrícolas no tuvieran el sentido tan desarrollado como el resto de los extraterrestres, para él era importante marcar a su mujer con su aroma, por eso no pasaba un día en que no lo hiciera.

Con el correr del tiempo prefería pasar menos tiempo entrenando con Whiss y Bills y más con su familia.

Cuando ella por fin pudo hablar lo regresó a la realidad.

— Príncipe eso fue alucinante...— Melosa decía mientras lo abrazaba, él solo sonrojado contestó.

— Tu tienes la culpa mujer, siempre durmiendo con esas prendas vulgares— la risa de la peliazul lo hizo enrojecerse más.

La peliazul aprovechó para externarle a su esposo su preocupación por su joven hijo.

Trunks estaba en la edad difícil y aunque era un buen muchacho temía que cometiera una equivocación, si bien Mirai Trunks estaba en el futuro con Mai, sus futuros y decisiones no eran las mismas.

Bulma adoraba a Mai, había crecido bajo su tutela, sin embargo temía que los chicos cometieran una insensatez, eran muy jóvenes aún.

— No sé si Trunks realmente vaya a hacer caso a tus advertencias Vegeta. Últimamente lo he encontrado en besos cada vez más apasionados con Mai, y tú y yo sabemos cómo acabará eso.

El príncipe saiyajin frunció su ceño. Su mujer tenía razón, además él no era ningún tonto para no saber que Trunks terminaría desobedeciéndolos.

Suspiró molesto, —me haré cargo de la situación, solo una cosa...— Comentó tranquilamente.

— Lo que gustes— Inocente dijo la peliazul, quién no se enteró que acababa de firmarle un cheque en blanco a su saiyan y este pensaba cobrárselo con creces.

El sonrió malévolamente, la tomó del mentón y se acercó lo suficiente a ella para que sus alientos rozaran.

— Créeme humana me cobraré este favor... — sonrió malicioso.

— Sin embargo necesitaré que me des el control total y que pase lo que pase, me apoyes en todas mis decisiones.

Conocía a su esposo y sabía que cualquier estrategia que hiciera sería con el único objetivo de hacer escarmentar a su inquieto y consentido hijo.

La verdad es que esta vez estaba completamente de acuerdo en que el saiyajin actuara de la manera que creyera mejor, con tal de lograr evitar alguna tragedia.

—Muy bien Príncipe, acepto tus condiciones, tu te encargas de evitar que Trunks haga una tontería yo te apoyo en tus métodos poco ortodoxos y a cambio tienes carta abierta para pedir lo que desees. — Se mordió el labio al decirlo, tratando de reprimir un gemido, se había vuelto a excitar de tan solo pensar lo que a su marido se le ocurriría pedirle.

La tomó desprevenida y sin darle tiempo a nada volvió a poseerla en forma ruda, mientras la peliazul mordía el hombro de su príncipe para evitar que sus gritos de placer fueran tan escandalosos, no porque temiera que los escucharan, su cuarto era a prueba de sonido desde hacía demasiados años, sino porque sabía lo mucho que el ego de ese hombre subiría.

Al terminar no la dejó bañarse —Pero Vegeta acabamos de hacerlo— sonrojada decía — Estamos sudorosos y olemos a sexo...

El saiyan la besó interrumpiéndola, acariciando sus blancas y cremosas piernas, — yo llevaré tu esencia en mi y tu llevarás la esencia de mi semilla en ti...

— Pero... — Fue callada con otro beso y sabía que si no claudicaba volverían a hacerlo y ella tenía que seguir trabajando en el laboratorio por un rato, pues estaba avanzando al trabajo para poder pasar algunos días libres con su familia. El ser la dueña de un emporio tecnológico no significaba que no tuviera trabajo que hacer.

Vio como el saiyan se comenzó a vestir impunemente, ella tomó una toalla que tenía cercana y al menos delicadamente se limpió los restos de la semilla de su marido de sus piernas, quería gritarle a ese mono loco, pero de alguna forma esa forma de posesión que el saiyan tenía con ella la excitaba, le gustaba.

Salieron juntos de la recámara, estaban tranquilos, Bra estaba tomando su siesta y no despertaría pronto.

De pronto llegó Videl con Pan, últimamente las chiquillas se habían vuelto más inseparables que nunca.

— Videl que sorpresa — alegre comentó Bulma, agradecía que quien se había presentado sin anunciar era ella y no Gohan, pues el olfato más desarrollado del semisaiyan hubiera capatado las fuertes esencias que aún había en ellos, y no hubiera podido con su vergüenza.

Todavía tenía una hora más antes de sumergirse en el trabajo que podía dedicarle a Videl. Y para sorpresa de ella y de su saiyan su pequeña niña apareció de la nada muy alegre y risueña.

Con el paso de los años, algo que habían aprendido los progenitores de esa niña de cabellos azules y de apariencia apacible es que lo mejor era jamás despertarla cuando tomaba una siesta o su mal

humor era terrible.

Ambos padres se culpaban mutuamente de ese horrible carácter de su pequeño retoño al ser molestada en su sueño.

—¡Pan ya estás aquí! — Alegre decía Bra mientras aún con la cara adormilada le sonreía a su gran amiga.

Reparó de pronto que no sólo su mamá estaba ahí sino también su papá a quien últimamente no veía casi si no era en los entrenamientos pues él pasaba más tiempo que el de costumbre entrenando.

— ¡Papi!— Emocionada chilló, lanzándose a los fuertes brazos de su más grande héroe.

Bra estaba emocionada porque en algunos meses mas partirían al espacio, su madre les había pedido retrasarlo un poco pues se le venía el nuevo lanzamiento de las aeronaves y su mamá le había dicho que si no querían esperar debían ir sin ella, pero Bra estaba tan emocionada con ese viaje que definitivamente no le importaba retrasarlo algunos meses con tal de que su mamá también fuera. (*1)

El saiyan estaba disfrutando mucho el momento con su mujer y su hija incluso toleraba bastante bien la presencia de la otra mocosa y la mujer de Gohan.

Ella a diferencia de la arpía de Kakaroto no le caía tan mal, al menos no trataba de dejarlo mal frente a Bulma cada que podía, seguía sin perdonarle a la urraca esa su intromisión en su vida marital y que por culpa de esa bruja en alguno momento Bulma se hubiera molestado con él (*2).

Escuchar la risa de su hermosa peliazul siempre lo relajaba. Pues comenzaba a sentirse tenso de tan solo recordar que tenía que hablar con su hijo.

«Al menos tendré una buena recompensa, por cierto ¿A donde se metió ese mocoso malcriado?»

Frunció el ceño de nueva cuenta al percatarse que no sentía su Ki, no recordaba que él les hubiese pedido permiso, revisó en su reloj de entrenamiento desde el cual también podía revisar sus mensajes, su mujer lo había obligado a hacer un estúpido grupo familiar para que ahí Trunks les avisara cualquier cosa a los dos.

«Nada, el crío no dijo nada»

Sintiendo una piedra en su estómago y la bilis comenzando a subirse a su garganta, trató de respirar y modular el volumen de enfado en su voz, — ¿Mujer, el mocoso te dijo si saldría hoy a algún lado?

Ella que estaba por tomar su taza de té, detuvo la acción a mitad de camino, bajo su taza a la mesa y contestó tranquila — Mmmm no Vegeta, de hecho Milk hace poco llamó y comentó que Goten pasaría la noche aquí con nosotros.

Una vena comenzó a remarcarse en la frente del príncipe saiyajin.

«Ese maldito mocoso escondió su ki»

De pronto como si lo hubiese llamado con el pensamiento lo sintió, pequeños picos de ki, primero de Trunks y luego minutos después de Goten, como si se hubiesen descontrolado por segundos y por error hubiesen dejado descubierta su ubicación.

La sonrisa malvada se extendió por la toda la cara del guerrero, la científica ojiazul quien estuvo pendiente de todos los sutiles cambios que se operaron tanto en el humor como en las expresiones de su esposo, intuyó en forma acertada que su hijo mayor era él responsable de esos cambios en el saiyajin.

Y algo le decía que a su hijo no le iría nada bien, antes de poder decir nada escuchó a Vegeta hablarle directo a Videl, sorprendiendo a ambas mujeres ya que por lo general aunque la toleraba bastante bien no acostumbraba a dirigirle la palabra más que si era sumamente necesario.

— Videl llévate a Bra contigo a dormir hoy.

La pequeña niña emocionada grito y saltó del regazo de su padre para ir a abrazar a Pan — Escuchaste Panny, ¡Haremos Pijamada!

Ambas chiquillas comenzaron a gritar emocionadas.

Videl miró con sorpresa pero solo asintió confirmando, a decir verdad el príncipe saiyajin siempre se le había hecho un misterio y era el único de todos aquellos guerreros que podía ponerle los pelos de punta con solo una mirada, ni loca decía que no, a pesar de que precisamente su visita había sido con el propósito de negociar que pronto pan se quedara un fin de semana en la CC, pero ya luego lo platicaría con Bulma.

La peliazul supo de inmediato que una tormenta se avecinaba, vio a su esposo levantarse y hacer amago de retirarse, pero antes de salir por completo de la estancia se detuvo:

— Mujer, asegúrate que la mocosa vaya rumbo a casa de Gohan en los próximos 30 minutos.

Bulma vio a su esposo salir mientras Videl le daba una mirada de confusión. La ojiazul se vio en la necesidad de explicar la exigencia más que petición de su esposo de que Bra pasara la noche en casa de ellos.

— Son Trunks y Goten... Esos dos están siendo difíciles, ya sabes la edad... Pero creo que ahora si colmaron la paciencia de Vegeta.

Videl había escuchado las constantes quejas y lloriqueos de su suegra con Gohan, donde le suplicaba intercediera y su amado esposo lo hizo, pero él jamás fue tan testarudo y cabezón como estaba resultando ser su joven cuñado. Quien diría que aquel niño inocente se rebelaría al entrar en la adolescencia.

Bulma que siempre tenía una muda de ropa lista para Bra extendió su mano entregándole a Videl la cápsula, —venga no demores más, esto se pondrá difícil dentro de poco, por algo Vegeta envía a la niña con ustedes.

Se despidió de Videl y las pequeñas y suspiró cansada, lo que venía seguramente sería un pandemónium.

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Vegeta había sido un cruel y mercenario asesino en sus años anteriores al servicio de Freezer y si bien había detestado que le dijeran qué hacer, tenía que aceptar que mucha de la crueldad mostrada fue porque él así lo quería, la forma en que él acababa a sus presas comenzaba desde antes de la tortura física con la que les quitaba la vida, quebraba sus almas primeramente, cuando quería el príncipe de los saiyajines podía llegar a ser realmente aterrador.

Para desgracia de los dos consentidos críos que estaban intentando burlarlo, aprenderían a la mala esa amarga lección que todos tarde o temprano aprendían:

Nadie se metía con el príncipe saiyajin, nadie intentaba burlarlo sin pagar las consecuencias.

Llegó al cobertizo en nada de tiempo pudo sentir movimiento adentro, y se percató que los críos habían sido hábiles, les habían puesto a las chicas las esposas inhibidoras de ki.

Ya luego amonestaría a Bulma por ser tan descuidada, esos críos se atrevieron a robarle esos prototipos y ella ni enterada. Lo que no entendían es que el no necesitaba sentir el ki para saber donde estaban ellas.

El era el depredador por excelencia, su raza estaba equipada no solo con fuerza y velocidad increíbles y su cuerpo adaptado a cada vez mejorar más, su vista y su oído estaban muy desarrollados para poder captar lo que otros no.

Su fino oído le dejó saber que ellas se hallaban en la habitación de la izquierda escondidas.

Avanzó lentamente dándoles tiempo de intentar reaccionar, amaba el juego del gato y el ratón...

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— De prisa Mai, corre al closet de la otra habitación ahí está Marrón — Decía el pelinegro a una sonrojada y despeinada chica que corría con la falda arrugada y mal puesta.

Tan pronto Mai salió de su radio de visión se volteó a ver a Trunks, quien aún con los pantalones en el suelo se comenzaba a subir los bóxer.

— Que demonios vamos a hacer... —preocupado decía Goten.

En cualquier otro momento hubiera molestado a Trunks por el estado en el que lo halló pero en ese momento bromear no estaba dentro de sus opciones.

Sintieron cuando Vegeta llegó frente a la puerta de entrada del cobertizo y cuando abrió la puerta principal

— Estamos jodidos — dijo ansioso Goten, mientras escuchaban a Vegeta abrir la puerta donde se hallaban las chicas.

El príncipe saiyajin sabía perfectamente que la puerta que estaba abriendo no era la indicada, pero él era especialista en socavar voluntades y acabaría con el temple de esos dos mucho antes de verlos.

Escuchó claramente los susurros dentro del closet, pero siguió caminando en la habitación demorándose eternos segundos, que pasaban a ser minutos, lo cual pondría cada vez más nervioso a los críos.

Trunks en su afán de hacer las cosas rápido tan pronto se subió los bóxers intentó hacer lo mismo con el pantalón, para su mala suerte este se había atorado en el suelo en una rendija de las tablas de maderas que al estar medio rotas por el uso se habían agarrado de la prenda.

— Se atoró — asustado decía Trunks, Goten volteó a verlo confuso, —¿Eh?

El pelilila le dio una mirada desesperada a su amigo, — Se atoró el pantalón con algo en el suelo está atascado, si intento jalarlo voy a romperlo— desesperado decía Trunks.

Goten se puso lívido y de inmediato se acercó, se agachó quedando de cuclillas frente a su compañero, mientras miraba preocupado el suelo.

— Maldita sea — Vio donde estaba el problema, sentía el ki del señor Vegeta avanzar para salir de la otra habitación, mientras el intentaba suavemente desatascar el pedazo de tela atorada en el suelo.

— ¡Date prisa Goten mi papá ya viene! — Asustado decía el semisaiyan.

En un intento desesperado, el hijo de Son Gokú puso más fuerza de la necesaria al jalar el trozo de tela, logrando su cometido pero haciendo que la inercia del movimiento lo hiciera irse hacia adelante empujando a Trunks, quién al no estar preparado para ese brusco empujón cayó hacia atrás sobre el sillón, seguido de Goten que al tratar de asirse a algo terminó jalando el bóxer de Trunks y cayendo casi sobre él, que dando ambos en una posición bastante comprometedora.

Fue justo en ese momento que el príncipe saiyajin abrió la puerta.

Vegeta había escuchado parte de los susurros dicho entre los dos mocosos, por muy suaves que fueran sus voces se les olvidaba a veces que el oído de un saiyan puro era muchísimo más fino que el de ellos dos.

Así como escuchó el jaleo que hubo dentro de la habitación, aún así la imagen que halló fue bastante bizarra, sus ojos brillaron con maldad al darse cuenta de la situación.

— No esperaba hallarlos aquí en esa situación, estaba preocupado de que estuvieran pasando de la tercera base y haciendo un home run con sus novias, y que no se estuvieran protegiendo, pero al parecer me equivoqué... — La voz maliciosa del saiyajin dejaba ver toda la referencia sexual que asumía la situación tenía.

Trunks abrió rápido los ojos al oír a su padre, después del golpe que se llevó al caer, aunque hubiera caído en el sillón no había sido nada cómodo, además del jadeo casi gemido que tuvo que retener debido al fuerte golpe que sus partes nobles se llevaron contra la cabeza dura de Goten en la fuerte caída.

De pronto entendió la burla de su padre al verse en el

sillón con los pantalones y el bóxer abajo y la cabeza de Goten ente sus piernas, como pudo se levantó de un santiamén, empujando a Goten quien se quejó del nuevo golpe que se llevó.

—Papá no es lo que piensas, sé que esto parece otra cosa pero Goten y yo no tenemos nada...— no pudo decir nada más pues Goten se quejó del rudo trato recibido.

— Idiota no tenías que aventarme yo solo quería ayudar— Se quejó el pelinegro que al voltear a verlo se dio cuenta que aún sentado en el suelo, su cara había quedado demasiado cerca de las partes nobles de su amigo.

Su cara perdió el color al entender las burlescas palabras del papá de Trunks.

—¿Ah no es lo que pienso? ¿Y entonces como es Trunks?— Dijo tranquilo el príncipe saiyajin mientras se recargaba en la pared, y les daba una malévola mirada.

Trunks estaba por aclarar cuando su padre continuó poniéndolo en jaque — Hasta donde yo ví, estabas en una actividad placentera, creí que era con Mai, pero creo que solo estaban despistándonos. No es el tipo de gustos que pensé que tenías pero ¿Quién soy para juzgarte? Si tus inclinaciones para fornicar son con personas de tú mismo sexo es algo que me tiene si cuidado, al menos con Goten no puedes procrear...

Vegeta estaba sumamente entretenido burlándose y haciendo sufrir a los críos. Goten se puso sumamente colorado y se quejó de la inminente insinuación de que entre él y Trunks había algo sexual.

— Señor Vegeta no es como usted cree, Trunks y yo no tenemos ese tipo de inclinaciones. — Trató de redimir su reputación pero el saiyan de abolengo distaba de quererlos dejar de molestar.

— ¿Que otra explicación hay a que los halle en ese estado? ¿Encuentro a mi hijo en el sillón con los ojos cerrados, los pantalones abajo y tú entre sus piernas?

Goten se puso más que colorado — Definitivamente no es lo que usted piensa señor Vegeta, me caí y tiré a Trunks...

El príncipe saiyajin que estaba disfrutando mucho el hacer sudar a esos dos críos que se creían más inteligentes que él siguió atormentándolos.

—Claro por error Trunks terminó con los pantalones abajo y tu entre sus piernas— Hizo gesto de que le era indiferente.

— Como sea son sus gustos no los míos, me da igual — pero Goten indignado seguía queriendo aclarar el tema pues él era el que se llevaba la peor parte de esa insinuación.

— Es que está entendiendo mal todo...— Su voz dejaba ver su frustración y la amarga queja.

—¿De verdad lo estoy mal entendiendo ?— El brillo de maldad se intensificó en la mirada del saiyan.

— ¿Tal vez solo fue un error y la realidad es que ustedes ocultan a sus novias en alguno de los armarios de este lugar?— Una sonrisa ladina se dibujó en el apuesto rostro del saiyajin.

Trunks alarmado sabía que sería más fácil aclarar el lío de lo que había mal interpretado su padre entre él y Goten a explicar que estaban por tener relaciones con sus novias, con lo cual desobedecerían abiertamente las órdenes de su progenitor.

Ambos semisaiyan se miraron y se comunicaron entre sí, ante todo tenían que proteger la reputación de sus novias, aún si su sexualidad terminaba en duda.

Ambos callaron y bajaron la mirada, el príncipe saiyajin decidió salir de ahí, pero antes de retirarse completamente les dijo. — ¿Sabes Goten? Lo que más me irrita de todo esto es que me hiciste darte esa estúpida plática y soportar al incompetente de Kakaroto, cuando no era necesario. Como sea, los veo en 15 minutos en el comedor, les daré privacidad.

Cuando su padre se retiró, Trunks se golpeó la frente contra la pared, —esto es malo muy malo...

Goten creyendo que su amigo exageraba trató de tranquilizarlo, para él las cosas no estaban tan mal.

— ¡Oh Vamos Trunks no fue tan malo! Tu papá no es el ogro que esperábamos, pudo ser peor.

Trunks miró desesperado a su amigo, por ratos el pelinegro lo desesperaba, pues era irritantemente ingenuo como su padre Gokú.

— ¿Crees que ya estamos a salvo Goten? Mi padre no es tonto, debe traer algo grande entre manos, lo conozco y sé que nos hará la vida imposible.

Goten creyendo que ya se habían salvado, llamó a las chicas en voz alta — ¡Ya pueden salir!

Mai y Marrón se veían aterradas, fue la rubia la primera en preguntar — ¿Que fue lo qué pasó? Se oía muchísimo ruido y además ¿Cómo le hicieron para que el señor Vegeta les creyera?

Ambas estaban confusas. Fue Trunks que respiró profundamente y decidió contarles la vergonzosa verdad.

Un silencio sepulcral se hizo antes de que ambas mujeres se soltaran a reír fuertemente. — Tienes que darle crédito a tu padre Trunks, intento ser de mente abierta, yo hubiera creído que te pulverizaría si salías con algo así— Aún muerta de risa decía Mai.

Goten que las veía disfrutar con su humillación se quejó, — No le veo la gracia, solo intentamos cuidar de ustedes y ahora la reputación en juego es la nuestra. —Se quejaba amargamente el más joven de los Son.

— No te enojes cariño, gracias por cuidar de nosotras— Decía melosa la hija de Krillin mientras le daba un beso con mucho amor en la mejilla.

— Como sea por mientras debemos ir al comedor antes de que mi padre decida venir por nosotros— Lo apresuró Trunks.

Mai preocupada lo miró, — ¿Y que haremos por mientras?— Mientras le daba una mirada afligida a su novio.

Ciertamente Trunks Briefs era un ser demasiado guapo, el pelilila se acercó a su novia y la besó cariñosamente, robándole el aliento.

— Por hoy vete a pasar el resto de la tarde a casa de Marrón...— A diferencia de Goten, él desconfiaba de su padre, si algo admiraba de éste era lo astuto que usualmente era su padre.

— ¿Cuánto tiempos crees que tengamos antes de que tu padre diga algo Trunks?— Preocupada preguntaba Mai.

Goten se alarmó ante lo dicho por Mai, en su ingenuidad no se le cruzó por la cabeza que el padre de su mejor amigo pudiera decir algo.

— ¿D-de-de-cir a-algo?— Nervioso Goten preguntaba.

—¿A-a q-quién le diría? El señor Vegeta se ve alguien muy serio y r-reservado... ¿Verdad?— Comenzaba a sudar frío el pobre peli negro.

Trunks miró a su amigo y sintió lástima por él, — ¿A quién crees que le dirá mi padre, Goten? A mi madre y por supuesto a tus padres.

El pelinegro azotó su cabeza contra la pared... era más fácil que los matara... Su madre seguramente armaría tremendo escándalo.

— Eso es muy malo...— Goten se lamentaba.

Trunks trato de pensar rápidamente — Si conozco a mi padre no tenemos mas de dos días para resolver esto antes de que informe al resto —confiaba poder resolverlo de alguna forma.

— Por mientras váyanse ustedes chicas y Goten es hora de enfrentar a mi padre en la casa o será peor...

Lo que los chicos no calcularon es que de hecho, no les quedaba más que unos minutos. Tan pronto el príncipe saiyajin llegó a la casa halló a Bulma aún sentada en la barra de la cocina esperándolo pacientemente para saber que había pasado.

— Háblale a Kakaroto, que él y su arpía lleguen aquí en los próximos 5 minutos.— Fue todo lo que escuetamente dijo, para luego cruzarse de brazos cerrar los ojos y quedarse recargado en la pared a la espera de que su mujer hiciera lo pedido.

Bulma sabía que debía ser algo grave para que su esposo pidiera que el matrimonio Son al que en definitiva él detestaba por diversas razones llegara con ellos.

— Hola Milk— Saludo la peliazul tan pronto la otra mujer contestó el teléfono.

— Si todo bien, bueno más o menos, Vegeta me pidió que los convocara a ti y a Gokú a la casa, necesitan venir pronto, de ser posible en los próximos minutos.

Milk se alteró, no era nada usual que alguien como Vegeta que a leguas se veía que la detestaba, pidiera su presencia en su casa.

— ¿Se trata de Goten verdad? ¿Él está bien?— Alarmada preguntaba la mujer, haciendo que su esposo levantara la vista de su comida pues justo en esos momentos, el saiyan criado en la tierra se hallaba comiendo felizmente.

Bulma exhaló cansada. — Si se trata de Goten y Trunks Milk, no tengo más detalles así que por favor ¿Pueden venir ahora?

Tardo más llamando que Milk y Gokú apareciendo en la CC. Cuando lo hicieron la pelinegra aún venía retorciéndole la oreja a su marido.

—¡Ay Milk ya me duele! Además no pude terminar de comer y sigo con hambre —Se quejaba el saiyan.

Mientras una muy enfadada milk lo reprendía — Cállate ya Gokú. — furiosa volvía a reprenderlo.

Para después saludar a la peliazul — Lamento tanto aparecer así Bulma pero es que Gokú es

un inconsciente que me hace perder la paciencia, ¿Qué pasó? — Preocupada preguntaba, sus nervios estaban a nada de ser destrozados.

Bulma suspiró — No sé más que tu Milk— Señalando a Vegeta — Solo me pidió que los convocara.

El mencionado solo dijo — Esperen un poco más, los mocosos ya vienen. — Y se volvió a quedar callado.

Trunks detuvo su andar a metros de abrir la puerta de su casa al sentir de pronto la presencia del señor Gokú y de la madre de su amigo. Tragó saliva fuertemente.

— Calculamos mal Goten, tus padres ya están aquí...

El pelinegro volteó a ver a su amigo y suspiró resignado.

— Esto se ve mal compañero... Todo sea por ellas...— resignado decía.

Trunks asintió y repitió — Todo sea por ellas Goten... entremos.

Al abrir la puerta la mirada escrutadora de 4 pares de ojos se clavaron en ellos...

La mirada de maldad del príncipe saiyajin refulgió.

El juego había comenzado...

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(*1) Ver fic corto En la Oscuridad. Especial de Halloween.

(*2) Ver minific Un voto saiyajin, mini fic especial 14 de febrero.

Ok ya sé me pasé, les dije que este fic estaba un poco bizarro, además no sé ustedes yo amo a este Vegeta más troll.

¿Qué tal les va pareciendo? ¿Que creen que va a pasar?

Aprovecho para responder comentarios:

PsiMary: Me hace feliz saber que te va gustando la historia, gracias x leerla :)

Ann R. Tendo: Queridaaaa que bueno que te gustó, trate de darle un toque algo cómico, fue difícil lo mío no es la comedia pero lo intentamos. :D

XXLALALULU : Jajajaj espero que no te vayan a regalar x leer fics en horario laboral, y si eh? Mendigos chamacos calenturientos estos Jajajaaja que corajes le hacen pasar a Vegeta jajajajaja.

Ahh lo olvidaba, quien esté leyendo esto tomen en cuenta que los caps irán haciendo referencia al resto de los especiales, hasta ahora hay 4, que van en orden cronológica de este modo: -Truco o trato saiyajin / -El viaje de Bra /- Un voto saiyajin / - En la Oscuridad.

Todos son Vegebul con las interacciones con sus hijos. Más al estilo DB súper. Vale la pena leerlos para entender las referencias en este fic.

Por cierto los engañé, no son 5 sino 6 caps en total, o sea que acabamos el último el sábado.

Mil gracias a todos los que leen, votan y comentan de corazón gracias .