Oportunidad#3: Problemas de relación

La semana de exámenes estaba a la vuelta de la esquina y todos los estudiantes se encontraba demasiados ocupados estudiando para el cierre de semestre, cuando más se acercaba la fecha, más tenso se volvía el ambiente en la escuela.

Sobre todo, para los alumnos que se encontraban por debajo del promedio.

- ¡Yashiro! Se que estas muy estresada con los exámenes, así que no es necesario que vengas esta semana a limpiar los baños, lo sabes ¿verdad? – Intento persuadir el fantasma a la humana que parecía que en cualquier momento se desmayaría del agotamiento.

- Aun tengo suficiente energía para limpiar baños, Hanako-kun – Exclamo Yashiro girándolo a ver y apuntándolo en modo de acusación.

Hanako frunció el ceño y se volteo a ver a donde apuntaba la humana.

- ¿Me estas apuntando a mi o a la puerta? –

- ¡Estoy apuntando a uno de los tres Hanako-kun! –

El pelinegro suspiro de cansancio y se acerco a su asistente para luego empujarla hasta la puerta, con la intención de llevarla a la sala de enfermería para que duerma una merecida siesta.

- Esta bien, esta bien, pero antes de que empieces a limpiar, primero debemos ir a un lugar con urgencia – Dijo Hanako tomándola de los hombros para luego empujarla hacia la puerta.

- ¿Hacia donde vamos? – Pregunto soñolienta la peliblanca intentando que sus ojos no se cerraran por el sueño.

Ni siquiera protesto cuando le retiro su mochila para poder cargarlo.

- Te lo diré cuando hayamos llegado – No quiso dar más información el fantasma mientras la guiaba hacia la enfermería para que pudiese tomar un descanso antes de irse a su casa.

Con sus dos hakujoudai al frente para alertarlo de cualquier peligro, los dos caminaron hasta llegar a su destino.

- Tranquila, solo acuéstate aquí – Susurro Hanako acostando a la humana en una de las camillas libres.

Yashiro no protestó, simplemente se durmió sin dar resistencia.

A un lado de la camilla Hanako podía escuchar sus ronquidos, los cuales no eran tan ruidosos.

- Que asistente tan problemática tengo – Bromeo en voz baja el pelinegro al mismo tiempo que se quitaba la mochila del hombro para dejarla a un lado de la camilla.

Fue entonces que se le ocurrió una idea y busco entre las pertenencias de la omega su teléfono celular y para su suerte no tenía contraseña, logró entrar a una aplicación de mensajería para dejarle un mensaje a la mejor amiga de la peliblanca.

- Estoy en la enfermería tomando una siesta –

Escribió en el teclado para después enviarlo junto con un sticker de un conejito durmiendo.

Pronto recibió una respuesta de Akane-san diciendo que iría después para despertarla para poder irse juntas a casa.

Les dio las gracias y guardó el teléfono nuevamente en la mochila de su propietaria.

- Que tengas dulces sueños – Murmuró Hanako arropando a la humana antes de irse al baño.

Miró brevemente a uno de sus hitodamas para ordenarle que se quedara a vigilarla y se dio la vuelta para volver a su límite.


El ocaso ya se veía a través de la ventana del baño de niñas.

El séptimo misterio escolar veía a los estudiantes irse a sus casas a descansar desde su lugar en el alféizar de la ventana con una mirada melancólica.

Solo salió de sus pensamientos cuando su hitodama entro al baño.

- ¿Ya terminaste tu tarea? – Le pregunto a su orbe con una sonrisa.

El hitodama pareció temblar por un instante como respuesta, pero gracias a su conexión con sus hakujoudai pudo entenderlo sin problema lo que intentaba decirle.

- Entonces todos ya deberían haber salido de la escuela – Murmuró para sí mismo.

El orbe volvió a temblar por otro momento y después se alejo flotando hacia su compañero.

Compañero.

Pensar en esa palabra le hizo sentir triste, cuando estaba vivo nunca tuvo la oportunidad de tener un compañero que lo amara.

Incluso si consideraba a su chico exorcista como un compañero romántico, también sabía que su relación tenía sus límites.

Dejo escapar un suspiro de frustración.

A veces estar muerto era un dolor en el trasero.

Pero lo que le enojaba en verdad, era la ausencia de dicho exorcista en sus baños.

Se suponía que hoy ambos se reunirían para que pudiera ayudarlo a repasar los verbos de inglés y sus tiempos pasados.

Sin embargo, no ha visto su cabellera rubia en todo el día.

Eso era injusto.

Inconscientemente sus labios se formaron en un puchero, si lo volvía a ver le pediría el divorcio junto con la custodia de sus tres hijos.

Y como si supieran que pensaba en ellos, lo que era realmente una razón razonable considerando su conexión con ellos, sus hakujoudai frotaron más cerca de él junto con la rana de papel que hizo hace unos días.

Una sonrisa apareció en su rostro mientras tomaba a la rana de papel.

Lo había hecho de una hoja de color verde limón que encontró entre los miles de hojas de color de la mochila de Yashiro.

Incluso se tomo la molestia de tomar prestado los plumones de la peliblanca y le pinto los ojos y la boca de un marcador negro junto otro marcador dibujo un rubor rosado para las mejillas.

Le había quedado lindo para ser la primera vez que hacia una rana de origami.

Kou y él lo nombraron como Minamoto Yoshitsune, en referencia a uno de los ancestros de su novio. Aunque solo había mencionado el nombre como una broma, no pensó que el rubio le gustaría tanto su sugerencia.

Su sonrisa se opaco un poco y dejo a Yoshitsune en el alfeizar de la ventana para observar juntos el ocaso.

Fue entonces que sintió una presencia acercándose a la puerta.

Cuando se dio la vuelta para ver quien era el intruso, lo primero que vio fue la cabellera rubia de su amado novio.

- Vaya, ahora te acuerdas que tenias que estudiar para tus pruebas – Dijo sarcásticamente al mismo tiempo que dejaba de flotar en el aire y camino hacia el alfa que tenia de novio.

Iba a seguir regañándolo sobre tomarse en serio sus estudios hasta que paro de caminar al notar algo inusual en su comportamiento.

- ¿Kou? – Lo llamo sin recibir respuesta, haciéndolo preocupar por su extraño actuar. - ¿Te sientes bien? Necesitas que te lleve a la enfermería o quieres que llame a tu hermano –

Estaba tan preocupado que no dudo en sugerir en pedir ayuda a esa maquina asesina que tiene de hermano, pero seguía sin recibir respuesta.

Pero antes que hiciera algo para ayudar, Kou dio unos adelante y lo aprisiono en sus brazos tomándolo por desprevenido.

- Oye, me estas asustando ¿Qué te est...? - Su pregunta se interrumpió en el momento que un olor picante le llego a su nariz.

Era el aroma de un alfa en celo.

Hanako empezó a sudar en frío por la situación.

Sus ojos están abiertos como platos mientras se forzaba en pensar en una solución.

El fantasma se quedó estático por el miedo, aun cuando sintió una nariz olfatear su cuello como si buscara algo en específico.

- Dulce… - Murmuró Kou con una sonrisa y los ojos nublados.

Curiosidad que exorciza#3

Sabemos que el clan de exorcistas Minamoto de la serie hace referencia al gran samurái Minamoto no Tametomo y me dio gracia pensar que Kou nombraría a uno de sus hijos como uno de sus ancestros.

Así que buscando en internet me encontré a otro samurái que proviene del clan Minamoto de la vida real y este fue Minamoto Yoshitsune, por lo que no es inventado y es históricamente correcto.