Oportunidad#4: El amor huele a rosas
- Dulce… - Murmuro Kou con una sonrisa y los ojos nublados.
El alfa estaba emocionado por poder oler el dulce aroma a flores que emanaba su novio, la débil fragancia era difícil de captar en su posición, por lo que acercó su nariz al pálido cuello de su novio, soltando pequeños suspiros de felicidad al poder oler más de cerca del delicioso aroma que emanaba.
Kou rodeó con sus brazos la pequeña cintura de su amado y dejó que sus manos se pasearan por la espalda baja del fantasma, en el camino sus manos se deslizaron de su cintura hasta su trasero para llegar a sus muslos y cargarlo.
Su cabeza solo pensaba en marcar a Hanako como su omega.
Una sonrisa se le formó en su rostro ante la idea de que su amado tuviera una manera de demostrar a todo el mundo que era su compañero.
Que lo había elegido para pasar sus días al lado de él y apoyarlo en los momentos que más lo necesite.
Pero cuando estaba a punto de reclamarlo, el cuerpo de Hanako se volvió transparente de repente, perdiendo así su punto de apoyo.
El cuerpo del Minamoto cayó de cara al suelo.
Al mismo tiempo que Hanako huía despavorido del baño de niñas con las mejillas sonrojadas.
- ¡Hieee! – Chilló en voz alta el fantasma, cerrando la puerta del baño detrás suya.
Con las piernas tenebrosas y con el corazón latiendo a mil en su pecho, el pelinegro apoyó su espalda contra la puerta y dejándose caer sentado hasta el suelo.
Colocó una mano en su pecho para calmar su corazón mientras que intentaba regular su respiración.
Algo que no necesitaba hacer, porque estaba muerto.
Pero esos pequeños detalles se podían pasar por alto.
El séptimo misterio escolar se encontraba demasiado conmocionado, estar cerca de un alfa en celo era demasiado peligroso para cualquier persona y más si eras un omega.
Solo Yashiro y Kou sabían que él era un omega.
Y pensar lo que podía hacer el rubio en su estado le hizo poner los pelos de punta, aun mas cuando recordaba que él estuvo contacto con el alfa en esa condición.
Sus manos se dirigieron hasta su cuello al acordarse de la forma en como el rubio lo olfateaba tan ansiosamente.
Sus feromonas ya no hacían tanto efecto como cuando estaba vivo.
Incluso dudaba que el alfa pudiese haber captado su antiguo olor.
De seguro solo podía captar el característico olor a cenizas que tenían los muertos.
- Dulce… - Murmuró Kou con una sonrisa y los ojos nublados.
Sus mejillas se enrojecieron al recordar como el alfa murmuro sobre su aroma, un olor que ni siquiera él podía oler en su totalidad.
El pelinegro sacudió su cabeza para alejar tales pensamientos de su cabeza y se enfocó en lo que si importaba.
Sin perder un segundo, corrió al baño de niños que se ubicaba a un lado y abrió los grifos del lavabo al mismo tiempo que cubría el drenaje con papel higiénico.
Si inundaba el pasillo lo suficiente para cerrar el paso, eso le daría algo de tiempo para buscar ayuda.
Hanako se alejó del lavabo cuando el agua empezó a rebosar del lavamanos y caer al suelo.
Por el reojo vio pasar a sus hakujoudai con unas toallas para tapar el espacio entre la puerta y el suelo, una medida preventiva para que las feromonas no se esparciera y alertarán a la escuela de lo que pasaba.
Aun apresurado y con el tiempo contado, camino a pasos rápidos hacia el armario del conserje para agarrar el letrero amarillo despegable con el anuncio de piso mojado y lo colocó en medio del pasillo.
Cuando por fin terminó sus tareas, Hanako volteo a ver a su alrededor y observo como su plan estaba funcionando tal como lo imagino.
Ahora solo le faltaba pensar sobre a quién recurrir para que pudiera ayudarlo con esta inesperada situación.
¿Tsuchigomori?
No, si el misterio se acercaba a Kou en este estado podía ser peligroso ya que no recordaba con que dinámica estaba disfrazado el espectro.
¿Yako?
Eso era un no rotundo si recordaba que el inari aun no podía mantener su forma humana por mucho tiempo.
¿Algún maestro?
No había forma de pudiera comunicarse con ellos sin que apareciera un nuevo rumor sobre bolígrafos que escribían por sí solos.
Hanako se alejó a unos pasos de los baños para pensar claramente la situación.
Kou entro en celo y ahora se encontraba encerrado en el baño de niñas.
Aunque ya era tarde, aun había algunos alumnos dentro de las instalaciones, así que si quería ir por ayuda necesitaba que sus hakujoudai se quedarán para mantener vigilado a Kou y que ningún omega se acercara lo suficiente al baño por seguridad.
Por cómo veía la situación, solo le quedaba un recurso.
El fantasma con pasos tenebrosos se dirigió al consejo estudiantil.
El vicepresidente escolar se encontraba revisando unos informes de primer año cuando sintió que alguien le quitaba sus lentes.
Aquello lo tomó por desprevenido, ya que claramente no había nadie enfrente suyo.
Por esta razón, cuando alzo su mirada y se topó con la última persona que quería ver hoy, no evitó que una gran mueca se formara en su rostro.
- ¿Ahora que quieres honorable número siete? – Pregunto con molestia el peli naranja.
- Necesito ayuda – El séptimo misterio fue directo al mismo tiempo que su mirada se enfocaba en buscar a cierta persona.
Akane no dijo nada al respecto y solo espero que el otro hablara.
Esta era la primera vez que veía al séptimo actuar de una manera nerviosa y eso solo le ponía de nervios.
- Así que… me preguntaba en… donde… - Intentó preguntar sobre el paradero del mayor de los Minamoto antes de rendirse.
Hanako suspiro de cansancio, no tenía dudas que esa máquina asesina lo exorcizaría antes que tuviese la oportunidad de hablar, era por esta razón por la que dudaba tanto en su trayecto al consejo estudiantil.
Pero no podía dejar a Kou en ese estado por mucho tiempo.
No cuando podía estar sufriendo por culpa de su celo.
El fantasma giró su cabeza para observar al número uno, quien lo seguía viendo con molestia en toda la cara, tal vez él sería mejor opción que el rubio terminator.
- ¿Eres un beta? – Preguntó el fantasma al notar que era obvio que el número uno no era alfa.
Los dos se sostuvieron la mirada por un rato antes que el humano desviara la mirada primero.
- …. No – Akane no supo que responder por lo que decidió en decir la verdad.
Hanako lo miro por unos segundos para después dejar caer ruidosamente su cabeza sobre su escritorio, sobresaltando al peli naranja.
…
Curiosidad que exorciza#4
El aroma de Hanako cuando estaba vivo es a rosas, en referencia a su nombre que en japonés significa "niña flor". Pensé en describirlo como el olor de la lluvia porque su nombre de nacimiento es Amane que significa "el sonido de la lluvia", pero me quedé con el aroma a rosas para ser más romántico.
Aunque en la actualidad su aroma es imperceptible y en su lugar su fragancia es similar al olor que provienen de las cenizas.
