Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.
Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
"Cuando veo tu cara, no hay una sola cosa que quisiera cambiar. Porque eres asombrosa, así como eres.
Y cuando sonríes, el mundo entero se detiene a mirarte por un momento. Porque chica, eres asombrosa, así como eres.
{..}
Si la perfección es lo que buscas entonces simplemente no cambies. Así que ni te molestes en preguntar cómo te ves. Sabes lo que voy a decir… — Just the way you are, Bruno Mars"
Ella corrió desesperada ya casi era tiempo de que él comenzara a buscarla y seguía sin hallar un lugar...
— Maldita sea solo faltan 15 minutos.
Miró angustiada el lugar... a lo lejos vió una serie de cascadas, la esperanza resurgió en ella no estaban tan alejadas , debía subir por una escarpada.
Pero al ir subiendo el objeto que su malévolo esposo le había insertado en cierta parte de su anatomía se movía, generando olas involuntarias de placer.
La cara de Bulma estaba roja, y a ratos profería leves jadeos de placer.
— estúpido mono...
Sentía que aún sin quererlo comenzaba a sentirse muy excitada..
Llegó al sistema de cascadas, el tiempo se estaba agotando...
— 5 minutos, ¡Maldición!
Comenzó a tantear dentro de las cascadas, alguna debería tener alguna caverna, un escondite o algo.
De pronto, encontró una caverna, pero sentía que era demasiado profunda y oscura...
—Olvídalo no entraré ahí...
Halló otra cascada con un pequeño espacio detrás de ella donde perfectamente cabía.
Se pego a la roca, eso hizo que la pequeña bala introducida en ella vibrase un poco, se mordió el labio...
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Comenzó a caminar a paso tranquilo, olfateando el aire, buscando el olor de su presa.
Un ligero rastro de su esencia llegó a sus narices,
— andas cerca conejita...
Avanzó a paso decidido, miró las pisadas en el bosque... se dirigían a un cauce de agua dulce.
— Chica lista
Sonrió, le excitaba ese juego, la mujer era muy inteligente así que hacía que su juego se volviera más y más interesante.
Se percató que en un punto el cauce era interrumpido pues había un peñasco de rocas que subir, pero no hallaba huellas que delatara que la mujer hubiera tomado otro camino.
Miró con atención la pared, había suficientes salientes firmes para que ella pudiera escalar. Comenzó a seguir el posible camino, a un punto arriba sobre la roca crecía musgo, una suave pisada se hallaba escondida, diminuta, casi la pasó de largo.
—Vamos por buen camino... — Susurró emocionado.
Avanzó a paso sigiloso, y de pronto vio otro cauce, se quedó dudando... Izquierda o derecha.
Las zonas donde más escondites había era hacia la derecha pero se notaba oscuro y sombrío dicho camino, conocía a la mujer, miró el segundo camino, la luz lo coloreaba y a lo lejos muchas cascadas se oían...
La conocía tan bien que sabía cuál debió de escoger.
— Linda conejita te voy a atrapar... — Sentía a cada momento el entusiasmo correr dentro de él...
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— ¿Pudiste pescar algo Bra? — Alegre preguntaba Trunks, mientras la pequeña hacia un movimiento negativo de cabeza.
— Ven aquí— La llamó el semisaiyan. La niña fue corriendo a sentarse sobre las piernas de su hermano, —Shh no hagas mucho ruido o los peces se espantarán — decía Trunks en voz baja.
— Cambiaremos la carnada que usarás y no nos movamos mucho así será más fácil— Seguía hablando en voz baja.
— Oye Trunks, cuéntame más de tu otro yo...— Decía curiosa la pequeña, seguía teniendo muy presente a su hermano de la otra línea temporal, y seguía decidida en su plan de algún día conocerlo (*1). Para eso necesitaría primeramente saber más de él y sus gustos en lo que aprendía como usar la máquina del tiempo...
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La peliazul sentía los latidos de su corazón retumbar fuertemente, producto de la adrenalina que sentía al ser cazada.
Estando detrás de la cascada no veía nada. De pronto, los pocos ruidos que alcanzaba a escuchar afuera, se silenciaron, su sexto sentido se activó, sentía que había algo, más bien alguien afuera, buscándola, acechándola. El localizador decía que había una presencia cercana que de pronto desapareció de su radar.
«Ush, ese mono está escondiendo su ki»
Respiró profundamente, dio un paso hacia atrás y quedó completamente pegada a la pared, el movimiento hizo que la colita insertada se moviera, haciendo resonar la bala en forma placentera dentro de ella.
«Necesito relajarme... Respira»
Una sonrojada peliazul evitaba a toda costa gemir.
«Maldito Vegeta, pervertido...»
Se mordió el labio, a decir verdad fue ella quien le enseñó a usar ese tipo de juguetes, sentía que la humedad ente sus piernas comenzaba a crecer.
Miró la hora marcada en su localizador faltaba menos de 1 minuto. Ya casi lo lograba...
Cuando sentía que podía cantar victoria, una firme mano enguantada atravesó la cortina de agua, tomándola de la cintura y jalándola hacia afuera.
— Hola conejita... ¿Me extrañaste?— La voz gutural del saiyan la hizo pegar un pequeño salto.
En un descuido de él intentó echarse a correr nuevamente, siendo atrapada en el acto, por el saiyan quién la pegó a su cuerpo y la abrazó sugestivamente.
— ¿A dónde crees que vas? Eres mi presa — Decía acariciando su cintura, mientras su otra mano delineaba en forma sugerente el perfil sensual de la peliazul.
— Príncipe yo...— Detuvo sus intentos de hablar.
— Shhhh— Le abrió levemente los labios rojos con el dedo pulgar, mientras comenzaba a delinearlo, y a meter un poco más el mismo en esa exquisita boca.
— No digas nada conejita— La voz del hombre era un susurro ronco, mientras su otra mano acariciaba demasiado sugestivamente la cintura, pasando después a delinear los bien torneados glúteos femeninos.
— Una presa tan linda como tú no debe de intentar huir, podría ser peligroso para ti... Tranquila, no haré nada que no te guste...— Sus labios ya rozaban los de la mujer mientras la respiración rápida de ella le decía lo mucho que le estaba gustando la forma suave en que le tocaba su cuerpo.
Sin darle tiempo a nada más la cargó sobre sus hombros, acariciando impunemente las mejillas de sus glúteos que se quedaban expuestas así.
— P-prín-cipe por favor...
La alejó de la zona acuosa y llegaron aún pequeño valle, lanzó una cápsula y una hermosa y larga alfombra demasiado mullida como una piel de animal sintética y suave, apareció, así como almohadones, de otra cápsula sacó vino, fresas y chocolate.
La peliazul no se percató que en el lugar en donde la alfombra estaba tendida había cuatro postes, uno por cada esquina.
El príncipe saiyajin tenía todo fríamente calculado, había ido desde semanas antes a ese lugar, había no solo cambiado de isla a las especies peligrosas, sino planificado a detalle que todos lo lugares donde ella pudiera esconderse fueran inofensivos, e incluso que los pequeños bichos y alimañas que vivían ahí no fueran venenosos para la humana.
Había incluso planificado muy bien la forma en que disfrutaría de su presa.
No había hallado el pretexto para poder invitarla a ese lugar hasta que ella incauta, inocente se lo dió al pedirle que se encargara de Trunks y Goten.
Dejó delicadamente a la fémina en el suelo y antes de que ella pudiera hacer nada sintió cómo él la tomaba de los brazos y le colocaba unas esposas que la ataban a dos de los postes.
—¿Q-qué estás ha...?
Tarde reaccionó, cuando él ya delicadamente la recostaba de espaldas al suelo y escuchó el click que le aseguró las piernas a los otros dos postes quedando de piernas y brazos abiertos.
Aun así notó que si bien estaba en esa incómoda posición, las cuerdas estaban ajustadas para que no la lastimasen, de hecho las esposas estaban recubiertas con terciopelo para evitar hacerle algún daño a su fina piel.
—¿Príncipe?
Se sentía muy expuesta en esa posición, viendo al saiyajin recorrer impunemente con su mirada sus curvas, sintió un tirón en su entrepierna, el calor comenzaba a bullir y la humedad a crecer.
El saiyan ignoró su llamado, se comenzó a quitar lentamente los guantes mirándola todo el tiempo, los aventó a un lado, y decidió acercarse del lado derecho de ella, donde tenía las fresas, se puso en cuclillas y tomo una, comenzó lentamente con las hojas que sobre salían de la fruta a acariciar el hermoso cuerpo que tenía a su disposición, haciendo que la piel de ella se erizara toda; detuvo los movimientos de la fresa sobre su ombligo, acariciandolo con esta, la mujer se veía tan exquisita a su disposición.
Bulma no hablaba estaba tan excitada que un leve jadeo salía de ella cada vez que la fruta hacía contacto con su piel.
Rápidamente él arrancó la parte de arriba de su sostén que solo cubría en forma escasa los pezones femeninos,
— Vegeta... ¿Qué haces?— No pudo decir más, ya que comenzó a jadear más fuerte al sentir la punta de la fresa delinear la aureola rosada de sus senos.
La voz profunda de su esposo la sacó de la nube de placer que estaba sintiendo — Quiero probar tu esencia... — Decía mientras llevaba la fresa a la boca de la fémina.
Ella hipnotizada mordió, la fruta estaba tan jugosa y dulce, que el zumo escurrió levemente por su mentón, el saiyan emocionado comenzó a recoger el jugo que había caído del mentón y seguía escurriendo por su cuello, rumbo a sus senos.
Recogió con su lengua ese zumo, comenzando en sus deliciosos bustos, siguió dando lengüetadas suaves sobre la nívea piel de su cuello, hasta llegar a sus labios.
En forma automática sin que él se lo pidiera abrió la boca, mientras él dominante y agresivo reclamaba su premio, y bebía el néctar de su boca.
— Sabes exquisita...— lamió sus labios para después tomar un cántaro lleno de chocolate líquido que vertió sin mediar palabra sobre los turgentes senos femeninos.
Bulma al sentir la sedosa consistencia del chocolate se retorció, sacando mas el pecho. A pesar de estar tan expuesta con las piernas y brazos separados le gustaba, de alguna forma le fascinaba ofrecerse de esa forma sólo a él.
Comenzó a lamerla, a succionarla. El exquisito sabor del chocolate, se mezclaba con la esencia natural de la fémina, cuando llegó a sus aureolas enfocó su negra mirada penetrante a los ojos azules que lo veían empañados de placer, mientras suaves jadeos salía de ella,
Esa lengua ágil y felina comenzó a moverse en círculos sobre esa dulce aureola, delineándola, Bulma se mordió el labio, él estaba siendo demasiado gentil y ella quería algo más. Sentía espasmos de placer cuando traviesamente él golpeaba con la punta de su lengua sus sensibles pezones.
Vegeta sonrió malicioso, sus ojos brillaron — ¿Qué es lo que deseas conejita? — Bulma aún mordiéndose los labios sacó más sus pechos ofreciéndolos completamente.
— Dime que es lo que quieres con palabras o no lo haré... — Ella se sonrojó, se sentía muy caliente y solo quería sentir la succión de esa boca para calmar un poco de la desesperación que comenzaba a crecer a ella.
— Por f-fa-vor príncipe... —
Quería hacerla suplicar más, pero no se pudo resistir amaba succionar esos deliciosos montes, desesperado se prensó al seno derecho de la fémina mientras agresivo se amamantaba de ella, cambiando después de seno, alternándolos entre sí, mientras ella no pudiendo reprimirse más comenzó a gemir desesperada.
De pronto se separó, para quitarse por completo la armadura.
Bulma no pudo reprimir un gemido de placer por lo que veía, de espaldas a ella estaba el saiyajin sin ropa, su mirada recorrió entero el cuerpo musculoso y trabajado de su esposo.
«Quiero tocarlo... necesito que me suelte para tocarlo»
Sus ojos voraces lo recorrían entero, mientras él con parsimonia se daba la vuelta, dejándole ver en primera fila la fuerte erección que ya tenía.
Con mirada lasciva recorrió a la mujer, se veía tan deliciosa y vulnerable...
— ¿Quieres probar el chocolate también, conejita?
Ella solo asintió.
Ante la atenta mirada de ella tomó el cuenco con chocolate y vertió un poco de este sobre su firme erección.
Abrió la mandíbula de la fémina mientras su pulgar delineaba de nuevo esos dulces labios, ella sabía que era lo que él pretendía y desesperada comenzó a lamer el delicioso miembro masculino, aún así era un poco incómodo pues ella estaba recostada.
«Su sabor natural más el chocolate, Kami puedo hacerme adicta a esto...»
El príncipe saiyajin temiendo que ella se ahogara si introducía todo su miembro en la dulce boca femenina, decidió arrancarle los cables que unían los postes inferiores a las piernas de la mujer y con eso le dió mayor movilidad.
La ayudó a incorporarse le dio otro beso posesivo para después gentilmente ponerla de rodillas e introducirle su miento en esa dulce boquita caliente.
Ella estaba emborrachada, intoxicada con el sabor de su miembro y los restos del chocolate, empezó las suaves succiones que pronto comenzaron a ser más frenéticas, odiaba no poder aún tocarlo, sin embargo hacía mucho había aprendido a estimularlo incluso sin la necesidad de sus manos.
Su lengua experta comenzó a recorrer el miembro de su saiyan mientras succionaba con maestría, respiró profunda y lentamente mientras sentía como cada vez la polla de Vegeta entraba más adentro en su garganta.
Para el saiyan era sublime la visión que estaba teniendo, esa sensual diosa le dejaba fornicar su húmeda y caliente boca, mientras pequeños jadeos salían de ambos, él gruñó al ver la boca hinchada succionarlo, sus deliciosos senos bambolearse libres y sobre todo esa mirada perdida en lujuria que ella tenía.
«Tan Perfecta...»
Gruñó más fuerte, le costó toda su voluntad no cerrar sus ojos mientras entregaba su semilla, pero quería grabarse en la retina la cara de placer que su hada azul ponía al recibirlo.
Sintió todo su ser temblar, convulsionar por el placer recibido, mientras se corria en esa dulce, suave y caliente boca.
— Ahhh mujer...
Sus jadeos eran claros mientras intentaba modular su voz. Se hincó y al verla tan sonrojada le pasó un vaso de vino espumoso.
— Bebe...— La orden fue más un pedido, aún su voz era ronca y gutural, ella mansamente hizo caso a lo que él decía.
El sabor refrescante contrastó con la caliente simiente que acababa de recibir, con delicadeza él limpió su boca.
— Quiero acariciarte príncipe por favor...— El tono de súplica, casi ronroneante en que ella lo pidió lo desarmó, habría querido tenerla un poco más de tiempo con las manos atadas pero jamás podía negarse a sus pedidos.
Rápidamente arrancó los cables que la unían a los postes y de inmediato ella comenzó a pasar esas inquietas manos por el pecho masculino.
Se veía tan varonil, tan fiero... él la dejó hacer por un momento.
Bulma intoxicada de la esencia masculina comenzó a besarlo en el cuello, a acariciar su rostro.
«Kami es tan hermoso...»
Vegeta sabía que si no la detenía pronto estaría esclavizado a los deseos de ella, la miró de frente, le besó una mano mirándola a los ojos.
— También quiero probar el vino...— sus ojos negros le decían que había más que quería probar.
— Si quieres te puedo darlo a probar príncipe— deseosa se humedecía los labios.
— Ohh, claro que lo harás mujer...— De un rápido movimiento volvió a recostarla y comenzó a verter en el abdomen, en el ombligo de la hembra parte de ese seductor líquido burbujeante, que de inmediato comenzó a caer en cascadas sobre las partes íntimas de la mujer.
El choque fresco, y las burbujas que rompían sobre la sensible piel de la hembra la hacían estremecerse en espasmos placenteros.
«Si sigue así yo...»
No pudo decir nada más pues el saiyan complacido degustaba el sabor del vino es su piel, en su ombligo, su lengua comenzó a seguir el dulce rastro de la bebida, bajando por el vientre.
Llegando al punto donde aquel valle de rizos suaves comenzaba. Movió dulcemente sus nariz, sintió las pequeñas manos de la hembra empujar, guiar poco a poco su cabeza más abajo.
A donde el delicioso sabor del vino se mezclaba con el néctar propio de la fémina. Su boca hambrienta la tomó, su lengua exigente exploraba sus deliciosos pliegues.
Su sabor lo embriagaba, jamás se cansaría de eso.
— Sabes tan bien... eres exquisita.
Siguió atormentándola con la lengua, sentía esas delicadas manos enterrarse en su cabello pegándolo a su centro.
— Principe... Ah, Ah, Ahhhh
La explosión que llegó desde su centro la mareó, dejándola indefensa. Pero él quería más.
Rápido y sigiloso subió a su boca, apresando sus labios mientras la cargaba y la acomodaba sobre él.
Bulma estaba nublada de placer.
— V-vege-t-ta yo...— No podía ni hablar correctamente.
— Te dije que te olvidarías hasta de tu nombre...— Comenzó a entrar a ella. Siempre era delicioso hacerlo.
Ese íntimo contacto donde su miembro comenzaba a abrir sus labios cuál flor y se adentraba a sus cálidas profundidades marinas, apretándolo, lo enloquecía.
Bulma se abrazó al saiyan, sentir sus musculosos brazos sostenerla, mientras ese miembro duró la poseía, la debilitada; sentía la humedad en su piernas crecer y las sensaciones en su cuerpo extenderses.
Gritó cuando la demandante boca atrapó uno de sus senos — Vegeta... te amo...
La respuesta del saiyan a su confession fue un demandante beso, — Solo tu eres mi paz... y siempre tendrás mi voto (*2) — fue lo que la ronca voz del saiyan dijo.
Bulma abrió los ojos impresionada. Jamás le había expresado en forma tan verbal sus palabras de amor... esa respuesta lo decía todo.
—¡Oh Príncipe! Tú... eres todo para mí.
Sintió la calidez del abrazo de él que se hacía más fuerte, mientras sentía que iba a desfallecer por las intensas sensaciones que estaba viviendo.
«No... n-no puedo ahhh lo siento demasiado adentro yo...»
Empezaba a dejar de pensar con coherencia las fuertes embestidas de él en esa posición la habían debilitado. Mientras él ansioso se bebía sus gemidos entre beso y beso. Sintió el travieso dedo de una de sus manos tocar ese botón sensible en su centro, fue como poner más gasolina al fuego.
Ella gritó fuertemente mientras las succiones a su piel se iban acrecentando y de pronto, el orgasmo golpeó a ambos.
Aún con las respiraciones agitadas y sintiéndola temblar toda la recostó sobre él.
— ¿Estas bien mujer?— Preocupado preguntó mientras acariciaba dulcemente su rostro.
Ella solo asintió, — Solo estoy agotada, necesito un poco de tiempo para reponerme... — Decía con voz somnolienta.
Antes de poder terminar de adormecerse, la grave voz de su esposo la devolvió a la realidad.
— Bebe esto mujer, te hará bien... — Decía el peliflama mientras le acercaba cariñoso a los labios más vino y también un poco más de fresas.
Su saiyan se veía tan diferente, tan relajado. Notaba como esos pequeños detalles de darle a ella de comer en la boca lo tenían demasiado feliz.
La dejó descansar un tiempo, — Esto ha sido fabuloso Vegeta.. gracias por todo...
Un gruñido de satisfacción salió de él — Aún no hemos acabado mujer vulgar — Decía mientras sus manos firmes comenzaban a pasearse por su generoso cuerpo.
El aroma del saiyan era algo que ella amaba, tan varonil, acercó su nariz al pecho masculino inhalando fuertemente, llenando sus pulmones de su esencia.
Abrió los ojos sorprendida al sentir como la lengua de él y sus caninos afilados pasaban suave por la piel de su hombro, mientras las manos del hombre comenzaban a dar suaves masajes a su espalda.
Los sintió moverse y de pronto... Él se hallaba a espaldas de ella, con una facilidad increíble la acomodó sobre sus palmas y rodillas, mientras el se ponía atrás, besándole la espalda.
— Me encanta verte así, te ves exquisita... —le decía por detrás al oído a la fémina.
Mientras hacía un camino de besos sobre su espalda, besos intensos que en cualquier comento se colorearían, se dibujarían sobre la tersa piel.
Besos candentes, besos suaves, besos tiernos, diferentes tipos de besos dados, mientras pintaba con ellos el lienzo blanco de su piel.
La hacía tener tantas sensaciones que lograba hacerla arquear agónicamente de placer. Sus besos se detuvieron donde la curvatura de sus precioso glúteos comenzaban.
Ahí en esa posición la mirada de esos hermosos glúteos en forma de corazón le robaba el aliento.
Extasiada sintió cómo la lengua predadora comenzar a a dar lengüetazos, como delineaba el contorno de sus glúteos.
— Linda conejita...— acariciaba la colita de conejo que sobresalía en esas blancas mejillas, mientras sentía el aliento cálido de él chocar contra sus glúteos.
Un gemido salido de ella, quién trataba de morderse el labio y evitar así más jadeos.
— te dije que te haría mía de todas las formas posible... — la risa gutural de su esposo lanzó corrientes eléctricas a diversas partes de su cuerpo.
Con suavidad sintió cuando él retiró la pequeña bala que adhería ese travieso rabo de conejo a ella, lo sintió tomar parte de su misma semilla que aún goteaba entre las piernas de ella, y usarla para lubricar esa parte tan delicada de la fémina, mientras comenzaba un suave vaivén que empezaba a hacerle camino a ese caliente trozo que él poseía dentro de su muy ajustado trasero.
A pesar de que no era la primera vez que la tomaba por ese lado, parecía como si lo fuera, ella siempre era tan estrecha, pasó uno de sus fuertes brazos alrededor de la esbelta cintura, ella volteó de lado y él capturó sus labios, comenzó a besarla apasionadamente, mientras con la mano libre bajaba a la maraña de rizos azules que había ente sus piernas, y acariciaba juguetonamente su hinchado clítoris.
Sintió más presión dentro de ella, «¡Oh Kami! Es tan grande... Y se siente tan bien»
Sus ojos nuevamente se notaban nublados de placer, sentía los grandes dedos de la mano izquierda de su esposo entrar en ella, para después acariciar nuevamente ese hinchado botón, mientras la otra mano abandonada su cintura y le acariciaba los senos en forma gentil y apretaba un poco entre sus dedos el pezon color rosado.
Sentir el vaivén detrás de ella, mientras su esposo entrada a completamente en el interior apretado de su retaguardia la perdía,
«Yo ahhhh no deberíamos... pero se siente tan bien...»
Cómo lo amaba, con él nada se sentía indebido ni incorrecto, se sentía plena y amaba poder sentirlo en cada parte de su cuerpo.
Vegeta no estaba mejor, antes de Bulma jamás pensó tener ninguna práctica así, para él todo se centraba en desfogar la energía extra acumulada, pero con la ojiazul era todo tan distinto.
Era una comunión total, sentirse dentro de ella, sumergir en su placer, ver sus caras de satisfacción, beberse sus delicioso gemidos. El aroma de la esencia femenina que ella tenía lo desquiciaba, la estrechez de sus cavidades lo volvía loco. Quería adorarla como la diosa que era, si ella creía perderse en las profundidades, en los abismos de sus ojos, él quedaba rendido ante el azul océano de su mirar. Tan calmo a veces, tan tempestuoso otras veces... tan único.
Bulma no supo en dónde exactamente comenzó el incendio que la devoró, fue en muchos lados simultáneamente, en su boca, en sus pezones, en el centro hinchado y palpitante entre sus piernas, en su vagina llena de los dedos de su esposo, o en entre sus glúteos, donde la virilidad del saiyan se abría camino, entrando y saliendo de ella.
Solo sintió el hormigueo en todos lados, para ser consumida, devorada por ese fuego que la dejó temblando.
Vegeta sintió cómo su diosa tomó todo de él, un salvaje gruñido salía de su interior mientras mordía el cuello femenino.
El placer se incrementó en ambos y cayeron juntos aún sintiendo la fuerza del placer con que fueron golpeados.
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— Oye Trunks... — la pequeña saiyan estaba feliz devorando la trucha que habían pescado.
— ¿Dime? — Trunks estaba alegre también, habían llevado una casa de campo y estaban ahora enfrente te de la fogata que hicieron, estaba siendo una estupenda salida solo en compañía de su hermanita.
Se lo debía, seguía sintiéndose un canalla por haberla hecho sentir mal, él lo sabía Bra lo quería muchísimo y que no le hiciera dramas ni intentara chantajearlo, y en vez de eso hacerse un lado lo había asustado.
La conocía en el fondo, la chiquilla cuando iba en serio en algo se portaba más madura de lo que su edad le debía permitir y eso lo asustaba, era su pequeñita hermana menor, quería protegerla siempre.
— ¿Algún día perseguiremos y cazaremos un conejo blanco también? emocionada decía la chiquilla.
— ¿Perseguir un conejo blanco? — Confundido repitió.
La pequeña de brillantes ojos azules lo miró — ¡Sí! Mami y papi iban a cazar un conejo blanco, escuché a papá mientras hacía una maleta y la guardaba en una cápsula.
— ¿Escuchaste a mamá y papá hablar de cacería?— Más confundido aún decía el peli-lila mientras ella emocionada asentía.
— ¡Sí escuche hablar a papá pero no con mami! El estaba feliz y hablaba con Tama, a veces cuando papi está feliz y nadie lo ve acostumbra a hablar con Tama. Sospecho que le cae bien porque nadie podría saber sus secretos, los humanos no hablamos el leguaje gatuno.— Señalaba con clara lógica la pequeña.
— Él le decía a Tama que gracias al molesto crío tenía el pretexto para perseguir al conejo blanco, aunque ahora que recuerdo metió unas orejas de conejo y otras cosas en la maleta... Parecía un disfraz, ahh como el que uso mamá el halloween pasado, ¿Recuerdas? (*3)
La pequeña se puso seria — No entiendo para que quiere un disfraz si ya iban a cazar un conejo de verdad...
Trunks miraba atento a su hermanita — Luego papá se rió mientras le decía a Tama que si algo que le gustaba era atrapar dulces conejitas y comerlas. Yo no veo que a mami le guste cazar a los conejitos, son muy lindos, a veces papá es muy cruel. ¿Crees que muchos conejitos vaya a ser lastimados?— Inocente pregunto Bra.
Para ese momento el peli-lila estaba rojo, se había percatado que su papá no había hablado de cazar realmente conejos, movió la cabeza tratando de quitar esa horrible imagen mental, sus padres podrían ser demasiado fogosos para su edad. Pero en el fondo admiraba mucho a su padre, a su forma siempre
estaba atento de su mamá.
«Trabajaré mucho para llegar a ser un gran hombre como papá, Mai merece que le dé todo... Nuestra relación será tan fuerte como la de mamá y papá»
— Bra... ¿Cómo es que lograste escuchar a papá hablar con Tama y que éste no se diera cuenta?
Era realmente difícil hallar a su padre con la guardia baja, incluso ocultándole el ki, no era nada fácil. La pequeña miró a su hermano, sus ojos brillaron de emoción como quién recordaba una travesura hecha.
— Yo... no... solo lo escuché cuando iba pasando por su cuarto... — Quiso mentir la inocente niña, pero el brillo travieso de sus ojos la delataban.
Trunks se acercó a su hermanita quien dejó su comida aún lado, vio a su hermano acercarse mucho más a ella, mirándola fijamente a los ojos, sabía que intentaba encontrar la mentira, pero ella se mantendría firme.
Sin embargo la pequeña niña no previó que su hermano con su edad era más astuto que ella, la tomó de la cintura y comenzó a hacerle fuertes cosquillas.
—Nooo Trunks, ya basta para nooo— la chiquilla pataleaba muerta de risa, sentía que en cualquier momento se quedaría sin aire mientras su hermano no mostraba piedad con ella.
— No te dejaré ir hasta que digas la verdad, no me importa que te hagas pipí Bra— el peli-lila intensificó su ataque, mientras los gritos, carcajadas y aullidos de la pequeña irrumpían la calma del lugar.
—Está bien ya basta Trunks diré la verdad, ¡BASTAAA!—Por primera vez Bra se rendía y aceptaba su derrota frente a un ataque de su hermano.
— Eres muy malvado Trunks— Se quejaba recuperando el aliento.
Su hermano temiendo que Bra sólo estuviera haciendo tiempo para inventarse algo y no decirle la verdad, hizo amago de acercarse a hacerle cosquillas de nuevo.
— ¡No Trunks! Te prometí que te lo diré, espera un segundo — Aterrada decía la peliazul.
Trunks hizo una nota mental, había hallado la kriptonita de su hermana: Las cosquillas.
—Empieza ahora Bra... O volveré a hacerlo.
La angustia en los azules ojos de su hermana le revelaba que no quería pasar por más tortura.
— Yo había entrado al cuarto de mami y papi a buscar a Tama también, pero sabes que no les gusta que entre sin su permiso, así que oculte mi Ki, papá no me vió porque me oculté en el tubo de ventilación, no era mi intencion espiarlo— Se quejó.
Haciendo honor a la verdad la pequeña niña realmente no tenía intención de espiar a su progenitor, había entrado a escondidas porque quería aprender más de cómo usar la máquina del tiempo, seguía empeñada en ver a su otro hermano del futuro alternativo y presentarse ella misma.
Sin embargo no tenía idea de cómo operaba una máquina del tiempo, por eso para hacer investigación de campo había ido a ver si hallaba alguno de los
cuadernos de apuntes de su madre, para comenzar a estudiarlo.
Sabía que era algo muy avanzado pero ya luego vería como decifrarlo, lo primero era hacerse con esa información.
Sin embargo nada de eso era importante para lo que Trunks quería saber.
—No vuelvo a molestar a papi, pero no le digas por
favor — Los azules ojos de la pequeña se llenaron de lágrimas.
Trunks miró a la pequeña manipuladora que tenía por hermana y a pesar de saber que estaba siendo manipulado no pudo evitar caer en forma consciente en su chantaje.
— Te prometo no decirle si tu prometes dejar de espiar a mamá y a papá.
—¡Prometido!— Emocionada decía ella, a decir verdad estaba siendo honesta en esa parte, de hecho su intención jamás fue espiarlo, ella iba por otro objetivo y claro si en su búsqueda escuchaba cosas... ¿Entonces ya no era culpable no?
— Pero no me contestaste Trunks, ¿Por qué mamá y papá iban en búsqueda de un conejo blanco? ¿Iban a hacerle daño ?
Los ojos del peli- lila refulgieron con maldad, su padre se había divertido mucho a su costa últimamente, dejaría que él tomara un poco de su propia medicina.
— No sé Bra, pero tendrás que preguntarle directamente a él— Una sonrisa ladina se dibujaba en el apuesto rostro del adolescente.
— Seguramente papá podrá darte una buena explicación.
Pero la peque se quejó, sería amonestada por su papá si sabía que lo estuvo espiando.
— Pero Trunks papá me castigará...
El adolescente sonrió malicioso — No te pasará nada Bra, yo me encargaré de eso— aunque le costara estar castigado toda la vida no se perdería la cara de
su padre al ser cuestionado por la inocente Bra.
Trunks abrazo a su pequeña hermana menor, ¡Cuánto amaba a esa pequeña diablilla!
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Bulma sintió que una bruma de placer la cubrió por completo, se abandonó a la satisfacción del momento, sintiéndose adormilada, reaccionó hasta que sintió la calidez del agua envolverla.
Vegeta estaba muy preocupado, a pesar de no demostrarlo siempre estaba pendiente del bienestar de su mujer.
Aunque de su boca se negaba a salir un te amo en voz alta, a solas sin nadie a la vista se mostraba cálido y amoroso con ella.
Comenzó a hacerle mimos con la nariz por su cara, la había cargado y llevado directo a la laguna de aguas tibias y transparentes, la había sentado en sus piernas y ahora en forma cariñosa comenzaba a despertarla.
— Me haces cosquillas... — Risueña y aún con los ojos cerrados le comentaba ella.
— Mujer... mírame...— su tono de voz era grave y bajo.
Ella abrió su azul mirada, resplandecía con alegría.
Pronto se percató que la oscura y penetrante mirada de su esposo se hallaba preocupada, notaba cómo éste escudriñaba su mirada, como buscando un signo de falsedad.
Como si ella estuviera mintiendo para no hacerle sentir mal.
— Bulma dime la verdad... ¿Yo, yo... te lastimé?
La aflicción en ese varonil timbre de voz le decía que él no jugaba y estaba preocupado de verdad.
—Príncipe estoy bien — intentó acomodarse mejor sobre él pero pronto salió un quejido de ella.
«Bueno si me duele todo el cuerpo...»
Hasta que intentó acomodarse sobre él no se dió cuenta que tenía todas las articulaciones del cuerpo adoloridas y entre las zonas afectadas por su puesto estaba su trasero...
«Todo fue demasiado intenso»
— No te muevas — Alarmado y culpable por la queja en su voz se insulto así mismo.
Había jurado ser tierno y suave con ella en esta ocasión y ni bien comenzó a sentirla, su instinto primitivo salió a reducir.
«Me porté como un animal en celo»
Se reprochó así mismo.
La peliazul se dio cuenta de lo afligido que estaba, lo tomó de la cara y quedaron viéndose de frente.
— No me hiciste daño Vegeta, no me arrepiento de lo que hicimos, me encanta cada vez que lo hago contigo. — A pesar de lo osada que era, en ese tema se volvía tan penosa.
— Solo fuimos muy pasionales— se sonrojó mientras se mordía el labio.
Continuó — Lo disfruté demasiado príncipe, porque eras tú quien lo hacía— Ella lo decía en verdad, la comunión de sus cuerpos y almas era increíble.
Aún así, él odiaba que ella sufriera alguna incomodidad, así que la hizo abrir la boca lentamente, y le introdujo con suavidad una semilla del ermitaño.
Eran esos pequeños detalles los que la hacían siempre saber cuánto su esposo la amaba.
— Come la semilla— Ordenó suavemente mientras ella pasaba la misma y casi de inmediato dejó de sentir dolor en su cuerpo.
—¿Iremos a casa?— Preguntó triste la ojiazul , creyendo que el tiempo se les había acabado.
Él solo negó con la cabeza. La ayudó a levantarse.
— Estaremos en este lugar hasta mañana por la tarde— Tranquilo comentó, pero sin dar más detalle.
Al salir del agua pudo ver a su esposo en su totalidad
«Ohh Kami, es tan guapo...»
Siempre terminaba recorriéndolo con la mirada, pero la peliazul no entendía que ella causaba la misma reacción en él.
El saiyan enigmático avanzó y aventó otra cápsula, apareciendo otra alfombra suave sobre la anterior usada, —Ven aquí...
Ya fresca y sin dolor avanzó hasta quedar al lado de él, se acostaron juntos, desnudos en la mullida alfombra, y mientras él le daba suaves caricias reconfortantes, ella se quedaba dormida.
Despertó algunas horas después, la luna comenzaba a asomarse tímidamente en el horizonte, mientras los rayos del atardecer coloreaban el cielo en tonos anaranjados.
La suave brisa marina llegaba hasta ella, se encontró despertando sola sobre la suave alfombra.
—¿Vegeta?— Nadie respondió a su llamado.
Se percató que al lado de donde descansaba había una carta, al abrirla halló una nota hecha con la delicada caligrafía de su esposo.
Hasta la fecha ella no sabía como ese rudo hombre tenía una caligrafía tan perfecta.
«Supongo que la aprendió de joven como parte de sus costumbres al ser un heredero al trono»
Leyó la nota:
"En la cápsula que hallarás al lado de esta nota, está la ropa que deberás vestir, estoy en la playa. Escucha las olas y sigue las flores amarillas, te guiarán hasta el lugar.
Vegeta"
Volteó a buscar la cápsula, al abrirla un precioso vestido color azul índigo salía, se sonrojó al ver que no había ropa interior, conocía a su esposo, sabía que eso era adrede.
El vestido era precioso pegado, el escote de enfrente era bastante conservador apenas se notaba el inicio del nacimiento de sus turgente senos, el mismo tenía corte sirena, largo, caía maravilloso casi hasta el suelo, pero el escote de la espalda era sumamente atrevido, llegaba apenas un poco más arriba del inicio de sus glúteos.
Unas sandalias ligeras color plateado iban a juego, una vez vestida comenzó a buscar las flores y halló preciosas flores silvestres color amarillo que florecían cada tanto tiempo al lado de un sendero casi invisible, apenas trazado.
Cuando el explotar del oleaje se escuchaba más cerca aceleró el paso. De pronto, el follaje verde denso de la isla se abrió, le permitió tener una estupenda vista:
De frente el inmenso mar donde las olas rompían juguetonas y la luna amarilla y gigantesca brillaba en el horizonte, las tonalidades anaranjadas cálidas seguían pintando el atardecer ahora mezclado con colores rosados y lilas.
Al voltear a ver del lado izquierdo había una laguna de agua mansa que desembocaba en el mar.
Comenzó a avanzar en la suave arena blanca, tan fina que parecía talco bajo los pies.
Sus ojos se abrieron asombrados y comenzó a sentir que su pulso se aceleraba al ver un suelo tipo tarima donde descansaba una mesa con solo dos sillas, una fuente de comida cubierta y los puestos de servicio puestos sobre la mesa, así como una rosa sobre la que suponía era su asiento.
No sintió cuando el saiyajin aterrizó detrás de ella, solo sintió esas fuertes manos, acariciar su cintura, aspiró la varonil esencia de su esposo, mientras él se acercaba por detrás a su oído — Te ves exquisita...
Sintió como tomó su mano y le dio un beso en esta, sonrojada lo admiraba, se había puesto un traje azul a juego con el de ella, zapatos negros, vio asombrada el buen gusto en el reloj de lujo que llevaba, pero sobre todo vio se sintió orgullosa, pues él decidió portar las mancuernillas que alguna vez ella le regaló, sobre el puño de la camisa blanquecina: La insignia de la realeza saiyajin.
Posando una mano en la espalda desnuda de ella la condujo hasta la mesa. La ayudó a sentarse, ella estaba muy sonrojada, cuando quería su esposo podía ser tan atento.
Pero ella tenía una duda...
«¿Será acaso esto una cita?»
Sabía lo mucho que a él le irritaban estas y lo parco que era cada vez que ella lo arrastraba a una, pero ahora... Su corazón latía emocionado.
«Está siendo un perfecto caballero... Como el príncipe azul...»
— ¿Donde se halla tu mente mujer?— Decía mientras destapaba los platos y la más exquisita cena estaba ante ellos, le sirvió una copa de ese vino rojo que tanto le gustaba beber a la humana.
— En ningún lugar en especial príncipe, disfrutando de tus atenciones.
Sin dejar de servir las copas le lazo una sonrisa ladina.
Ella alegre le devolvió la sonrisa.
—Este lugar es muy lindo...
Reprimió decir lo que en realidad pensaba.
«Me recuerda a la cita que tuvimos aquel catorce de febrero...»
Suspiró, todo era tan romántico, y aún así se mordió la lengua para no decir eso, no quería echar a perder el ambiente poniendo etiquetas y nombres a las cosas, solo se dedicaría a disfrutar de las atenciones de su saiyajin.
—Come, la cena se enfría — en forma dulce la amonestó.
Un salmón y un pulpo a las brasas exquisito estaban puesto en la mesa, acompañado de vegetales a las hierbas finas y otras delicias.
La vio tan sorprendida y admirando todo que no pudo más que enorgullecerse de su buena punta.
Vegeta sabía que ella jamás podría ganarle y desde la vez anterior ella intentaba obtener una cita real, las que ella planeaba no valían eran irritantes y predecibles, rodeadas de humanos patéticos y aún así odiaba no verla tan feliz como ella deseaba.
Para ser justos el saiyajin intentó varias veces ser más amable, simplemente no podía con tantos chismosos observando lo que ellos hacían, le era imposible ser más cálido en esas circunstancias, además a la última había llegado el tarado de Kakaroto y la arpía esa, acabando con las pocas ganas de Vegeta de querer cooperar.
— Prueba esto está delicioso— Decía él mientras acercaba una cucharada de comida a la peliazul, quién en automático se puso muy colorada.
— Abre la boca— solicitó de nuevo, sosteniendo la cucharada.
Cuando ella por fin hizo lo pedido casi jadeo de lo exquisito que todo estaba.
— Esto es exquisito Vegeta... P-pe-pero ¿Cómo hiciste para tener todo esto?
El solo sonrió arrogante. — Soy el príncipe saiyajin mujer, esto no es nada que no pueda hacer...
Seguían comiendo en silencio, mientras el saiyan disfrutaba de todas las caras de gozo de la científica.
Bulma estaba emocionada, esa actitud desenfadada, atenta y cálida era todo lo que ella quería de él cuando salían. Había amado aquella cita juntos, cuando le dio su voto saiyajin, y ahora parecía que tenía una segunda salida igual...
No pudo resistirlo más — ¿Es... es esto una cita príncipe?— Se mordió el labio cuando lo dijo, tenía miedo de romper el encanto.
Tan pronto ella preguntó Vegeta dejó de comer, y la miró profundamente, — ¿Acaso esto te parece una?
La seriedad de su voz la estremeció, bajo la mirada avergonzada.
«¿Tenia que preguntar? Por qué no me quedé callada... Ahora todo el ambiente se echó a perder.
¿Es que por una vez no me puedo conformar?»
Se reprochó a sí misma, cuando de pronto la voz de su saiyan la sacó del soliloquio interno en el que estaba.
— Para que sea una cita, hace falta que haya música— La voz grave de su esposo la hizo voltear a verlo sorprendida.
De pronto una suave melodía se tocaba de fondo, no se percató en qué momento él había sacado una bocina que tocaba una dulce balada romántica.
Le extendió la mano — ¿Me permites esta pieza?
Emocionada lo miró, el rubor en su cara y la emoción del momento no le permitían hallar su voz, solo asintió y tomó la mano que él le ofrecía.
Sintió cuando él colocó su mano sobre la curvatura de su espalda, apenas arriba de sus glúteos, el contacto quemaba.
«Contrólate Bulma, él quiere ser caballeroso, no desvíes tus pensamientos»
Colocó sus manos rodeando el cuello de saiyan, la melodía era lenta, la voz grave del saiyan la sorprendió al escucharla peligrosamente pegada a su oído, en un susurro grave y sugerente — Ahora si es una cita mujer.
Ella perdió toda mesura — Gracias príncipe es precioso todo... Pero...
El sonrió — ¿Pero...? — Con la mujer siempre había peros.
Estaba dudosa de proseguir.
«¿Tienes siempre que saber todo Bulma? ¿No te puedes callar?»
En el fondo lo sabía, ni aunque quisiera podría hacer eso.
— Pero quiero saber el porqué de la misma, no me mal entiendas príncipe, es todo tan perfecto, pero sé que hacer esto no es algo habitual...
A decir verdad esa salida la había estado planeando tiempo atrás, pero con la situación con el crío y sus hormonas y que ella confiara ciegamente en sus métodos lo decidió a hacerlo.
—Solo disfrútalo conejita
No pensaba decirle la verdad, pero de alguna forma ella lo sabía.
La melodía suave seguía sonando mientras ellos continuaban danzando al sensual compás de la canción.
Definitivamente vivir una vida mundana al lado de la terrícola con la que decidió unir su vida y los dos críos que tuvieron no era lo que había planeado para su futuro... Pero era lo único de lo que jamás se arrepentiría...
La voz sensual de la ojiazul lo sacó de sus pensamientos, — Yo también te amo príncipe...
La apretó más a él y fue toda respuesta que ella obtuvo, pero no hacía falta más, ese intercambio sin palabras lo decía todo...
.
.
.
Mientras Trunks y Bra asaban bombones, Gokú apareció de pronto a su lado...
— Trunks creí que estarías con tu papá... Es que está escondiendo su ki, pensé qué tal vez si te buscaba lo
hallaría.
El peli-lila volteó a verlo...
— Papá está con mamá.— confuso contestaba.
Bra emocionada dijo — Si papi esta con mami están buscando un conejo blanco.
Emocionado Gokú pensó que ya tenía la solución para hallar al esquivo saiyan y que quisiera entrenar con él.
— Oh genial entonces la buscaré a ella...
Al escucharlo Trunks supo que era una pésima idea, — Espere señor Gokú... — Pero el otro saiyan ya se había ido.
La últimas notas de la melodía aún vibraban, y mientras Vegeta le daba dulces besos a Bulma, su perfecta calma y paz fueron en un instante interrumpidas.
Gokú había atrapado una hermosa liebre que llevaba en sus manos y pensaba dársela a Bulma para que liberara a Vegeta y pudiera acompañarlo a entrenar.
Se sorprendió de la forma en que los encontró.
— ¡Ahh! Así que esta es la forma en que ustedes dos comienzan los ejercicios en pareja...
La cara de Vegeta enrojeció al notar que mientras él y Bulma bailaban y se besaban el inoportuno del otro saiyan había llegado.
— ¡Kakarotoooo!
Un estallido de Ki se vio a lo lejos.
— ¡Ay Vegeta no me pegues! Por tu culpa
Se me escapó el conejo — se quejaba el pobre saiyan mientras mucho golpes se escuchaban.
Bulma confundida — ¿Cuál conejo?
Gokú no pudo explicar nada pues Vegeta furioso y abochornado comenzó a perseguirlo y a golpearlo más fuertemente.
— ¡Lárgate insecto! —
—¡Mi cabecita!, ¡Ay ya entendí! Ya me voy...
Bulma solo reía al ver la situación y el lío que Gokú había nuevamente generado...
FIN
(*1) Ver fic corto: En la oscuridad.
(*2) Ver minific: Un voto saiyajin.
(*3) Ver fic corto: En la oscuridad.
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Y bueno este especial ha llegado a su fin, me divertí mucho con la escena final del mismo y yo creo que es algo que si podría pasar Jajaja, Gokú interrumpiendo una cita de estos dos .
Bueno al menos no fue mientras estaban echando pasión o ahí si ardería Troya .
De verdad muchas gracias a todos los que leyeron y comentaron.
Saber sus comentarios nos anima como escritores, es todo el pago que realmente tenemos al hacer esto pues lo hacemos de forma ameteur. Y el saber qué hay gente que les agrada es reconfortante, así que de corazón GRACIAS a todos los que se toman unos minutitos de su tiempo para votar o dejar su comment.
Y espero que este especial les halla dejado un buen sabor de boca y se divirtieran tanto como yo al hacerlo.
Rápidamente contesto comentarios:
Psi Mary: Sí! La relación de los hermanos Briefs ufff es la mejor, amo a esos dos :) y me alegra que lo hayas disfrutado.
Ann R. Tendo: Jajajajaj, espero el cap haya satisfecho tus expectativas, se vale mandar tomáramos si no fue así, grax x leer y ojalá el final te haya sacado una sonrisa :D
Yenaiv Brief: Espero el final haya sido de tu agrado, y mil gracias a ti por siempre apoyarme en mis fics, que te tomes el tiempo de leerlos se agradece mucho :)
Xxlalalulu: Ahhh no pero Darien se manchó, sigo sin perdonarle, ese mantuvo a Serena como su eterna enamorada esperando ,( y aquí Mai será la eterna enamorada que está rogándole a Kami (o sea a Dendé) que Trunks si vuelva a ella hajajaja pero es que el suegrito no le dio mucha opción jajajaja. Y coincido... de haber sido yo la presa haría lo mismo que tú jajajaja. Grax x leer y espero que hayas disfrutado hasta el final :D
Bealtr : Jajajaja la verdad que sí!! Ese Piccoro trae el ser niñero y padre postizo en las venas jajaja sobre todo por Gohan. Y bueno espero la cacería haya cubierto tus expectativas. Grax x leer hasta el final!!!!!!!
