Oportunidad#7: Antes de consumirnos

Hanako jugueteo con nerviosismo los botones de la camisa blanca que traía puesta, la prenda le quedará hasta la mitad de los muslos por lo que le quedará demasiado grande para alguien de su tamaño.

Sus manos se dirigieron al borde de la prenda con un poco de vergüenza, no era la camisa de botón que normalmente usaba para su uniforme, sino uno que sus hakujoudai crearon una petición suya para esta ocasión en especial.

Con un gran sonrojo se inclinó hacia adelante para quitarse la ropa interior que traía puesta, una vez que deslizo sus boxers se dispuso a doblarla y colocarla con el resto de su ropa que estaba encima de la mesa portátil que se ubicaba sobre el inodoro.

Su sonrojo solo se hizo aún más fuerte al recordar que fue Kou quien lo trajo para evitar que su ropa se mojara, ya no había un lugar seco en el baño para colocar su ropa.

En un intento de calmar sus nervios, Hanako disimulo respirar para calmarse a través de un ejercicio de respiración que recordaba hacer cuando aún estaba vivo.

Incluso le era vergonzoso admitir que estaba un poquito emocionado sobre lo que iba a pasar.

Los hakujoudai que flotaban cerca suyo vibraron para transmitirle ánimos, algo que agradecía mucho en estos momentos.

Cuando estuvo lo suficiente listo, se dio la vuelta hacia la puerta del tercer cubículo del baño de niñas y salió del cubículo con una extraña emoción en su corazón.


Dos semanas antes.

La puerta del baño de niñas se abrió de golpe, asustando al fantasma que estaba jugando al hanafuda con unos mokkes.

- ¡Hanako! – Expreso emocionado Kou en voz alta con un ramo de tulipanes blancos.

Sin perder el tiempo, el rubio se rápidamente al fantasma para entregarle el ramo de flores a su novio.

- ¡Feliz tercer mes de aniversario! – Exclamo el exorcista con una gran sonrisa en el rostro.

- ¡Ay! Son muy bonitas, Kou – Dijo Hanako aceptando el ramo de flores, en un momento de curiosidad acerco las flores a su nariz para poder oler su aroma.

Dejando a Kou como testigo de una hermosa escena que conservaría por el resto de su vida en su memoria. Con el fondo anaranjado del amanecer, su novio se vio tan hermoso con los tulipanes cubriendo la mitad inferior de su cara y un leve sonrojo en sus pálidas mejillas.

Se sintió tan bien ser el único en verlo de esa forma.

Las personas no mencionaron sobre los posesivos que eran los alfas.

- Muchas gracias por las flores – Agradeció Hanako después de terminar de oler los tulipanes.

Se preguntaba si los tulipanes blancos significaban algo.

Se hizo una nota mental para preguntarle más tarde a Yashiro el significado de la flor.

El pelinegro caminó de puntillas hasta su lado y le dio un beso en la orilla de su labio.

- Aquí, una muestra de mi agradecimiento – Dijo Hanako con cariño pegando su mejilla a la de él.

El fantasma quiso dar un paso hacia atrás para que las flores no se aplastaran, pero unas manos lo rodearon alrededor de la cintura impidiendo que retrocediera.

- ¿Kou…? – Intento preguntar que pasaba, pero el rubio fue más rápido y lo beso en los labios de una manera torpe no obstante de igual de suave que las otras veces.

Tal vez por eso no lo detuvo.

Hanako correspondió al beso lo mejor pudo, se puso de puntillas con los ojos cerrados y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Kou aun sosteniendo el ramo de tulipanes.

El beso solo duro hasta que Kou fue el primero en separarse por falta de aire, haciendo que Hanako recuerde que los humanos necesitan respirar para vivir.

Se separaron dejando un hilo de saliva visible que aun las unía.

El pelinegro pudo sentir los pequeños jadeos de su amado a centímetros de su rostro, por unos momentos contemplo abrir los ojos para ver la reacción que tuvo el alfa por aquel beso intenso que tuvo.

¿Estaría sonrojado al igual que él? ¿Tendría esas lágrimas de cocodrilo por la falta de respiración? ¿Colgaría saliva en la orilla de su boca por el beso?

Un escalofrió le recorrió la espalda de arriba abajo al pensar en esas cosas.

Pero antes que esos pensamientos continuaran, Kou agarró su barbilla entre el pulgar y su índice con gentileza para levantar su cabeza, fue entonces que el omega abrió los ojos mientras sentía como las pequeñas lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos.

El rostro de Kou estaba rojo como una fresa.

Él hizo que pareciera una fresa.

Hanako se relamió los labios mientras una diminuta sonrisa se formaba en su rostro.

El exorcista al ver aquella acción, se inclinó más hacia adelante, susurrando al oído de su novio.

- M-me estas volviendo loco – Dijo Kou colocando sus manos a los costados del pelinegro.

El alfa no tardo mucho en volver a unir sus labios, sus lenguas se juntaron en un lento beso con la boca abierta, el rubio pudo sentir que el más bajo temblar por la sensación mientras profundizaba su beso, sus manos moviéndose más debajo de la cadera hasta llegar a su trasero.

Su boca se abrió para dejar escapar un fuerte gemido que resonó por todo el baño.

- ¡Ah—! – Se sobresalto el fantasma al sentir como unas manos apretar sus dos mejillas traseras.

El baño se sumergió en un silencio incómodo.

Los dos se separaron rápidamente con los rostros en un tono de color rojo brillante.

El primero en recomponerse fue Hanako quien miraba atentamente la reacción del humano, la cara del rubio estaba tan roja que parecía arder y estaba seguro que podía ver humo salir por sus orejas.

Quería reírse por su reacción, sino fuera porque estaba lo demasiado avergonzado por el sonido que salió de él para hablar.

- Escandaloso -

-Bruto-

-caramelos-

Unas vocecitas chillonas resonaron a sus espaldas, haciéndole recordar al séptimo misterio que no estaba solo al momento en que el humano entró al baño.

- ¡Oigan! – Les grito el fantasma con una voz chillona.

Cuando se dio la vuelta para regañar a los mokkes que hablan a sus espaldas.

El sonido de la puerta cerrarse sonó por todo el baño.

Curiosidad que exorciza#7

La idea original del fic era de uno con varias escenas eróticas entre los protagonistas, pero cuando se lo conté a una amiga, me dio la oportunidad de explorar más la idea.

Sin embargo, quiero mi limón.

El color blanco en los tulipanes se suele utilizar mucho en los ramos de novia, pues muestra elegancia y amor puro.