Wakashimazu Ken, un chico con una extraordinaria habilidad en el karate y en el fútbol. Había sido uno de los mejores hasta que en su camino se cruzó con Wakabayashi Genzo un chico de su misma edad con la misma habilidad que él en la cancha. Desde el primer partido de la final en la escuela primaria hasta en la sub 16 lo ha considerado como su eterno rival, ambos compitiendo por el título de mejor portero de Japón, aunque el castaño ojos verdes tenía la experiencia y ventaja que la liga europea le había brindado desde los 12 años, cosa que al portero karateca le era difícil aceptar.
Y ahora incluso después de pasados los años Genzo seguía siendo una de sus mayores obsesiones en la cancha de fútbol, compañero de equipo dentro de la selección de Japón, pero rival fuera de esta. Siempre intentando superarlo, aunque con la desventaja de que no se atrevía a abandonar su patria como él lo hizo, posiblemente por eso se sentía tan frustrado de saber que siempre estaba un paso adelante. Aun cuando el niño rico de Wakabayashi lo tenía todo también tenía algo que le causaba rabia a Wakashimazu y eso era su corazón. Amaba aquel arquero conocido en Europa como SGGK por su extraordinario desempeño, era admirable, inteligente e incluso tenía esa maldita y hermosa cara que ponía en peligro la integridad de Ken. — Parece que tu rival nuevamente ha conquistado la copa europea junto con su equipo el Bayern — comentó con cierto tono de sarcasmo su representante mientras le mostraba una de las revistas más famosas de deportes. — Es tan bueno como Gino Hernández y actualmente considerado mejor que tú. Duele decirlo, pero su esfuerzo de años comienza a dar frutos, debes decidir qué harás con tu futuro Wakashimazu, no puedes permanecer toda la vida en Japón si tú deseo es superarlo.
—Lo has dicho un millón de veces, pero no quiero alejarme de mi familia. A diferencia de Wakabayashi tengo motivos para quedarme en mi patria. Sé que consideras que si voy a Europa podré tener un buen futuro, pero nada me asegura que me haré titular de algún equipo de la champions league. — miró la foto de ese portero a quien por más que le doliera admitir amaba desde que tenía 12 años.
—Hyuga Kojiro a quien consideras tu capitán y le tienes un enorme respeto se fue a Italia con la esperanza de sobresalir. Ha logrado grandes resultados con su equipo, del mismo modo el capitán Tsubasa Ozora y su compañero del dueto dorado, Mizaki Taro por mencionar algunos, todos intentando figurar en los mejores clubes de Europa mientras tú estás estancado en tu zona de confort. — Las últimas palabras fueron como un balde de agua fría para el arquero quien siempre había pensado que no importaba el lugar, un buen jugador siempre lo sería en cualquier equipo.
—¿Y qué con eso? Wakabayashi no es invencible, incluso ha sido derrotado por Tsubasa. Hace unos momentos acabas de decir que Gino Hernández es igual de bueno así que no es el único GK sobresaliente. — Se defendió con ese argumento, aunque él reconocía que Wakabayashi es superior desde hace mucho, pero pensarlo y decirlo abiertamente son dos cosas diferentes. — Viajaré a Europa si eso quieres, pero aún no decidiré el equipo al que me debo unir. Ahora sí me disculpas tengo que dejar todo listo para mí partida ya que estoy cansado de ser comparado con el SGGK — Tomó la revista en sus manos y se la llevó sin preocuparse si el dueño era su manager.
De camino a casa se cuestionó varias veces si sería bueno iniciar por el mismo país en el que su rival debuto como GK y al final después de estar en el aeropuerto tomó la determinación de comprar su boleto rumbo a Alemania. Si Wakabayashi era su rival entonces tenía que demostrar que él también sería un gran portero en la misma liga. Si algo era cierto es que en el fondo de su corazón y sus deseos más íntimos quería volver a verlo, tener esos ojos verdes mirándolo con esa bella sonrisa y tal vez se atrevería a confesarle sus sentimientos. Aunque no está seguro si SGGK correspondería a ellos, pero ya estaba cansado, agotado de fingir por años esa rivalidad y sobre todo tener que ocultar ese amor, aún si era rechazado ya no quería vivir en él "si hubiera" , ya no quería seguir pensando que era un cobarde que sólo usaba como excusa a su familia para no abandonar Japón, así que después de varias horas de vuelo por fin llegó a Berlín en dónde decidió viajar para Múnich.
Descanso después de un largo viaje en un hotel y durmió demasiado tiempo como nunca lo hizo, ni siquiera sabía en qué día se encontraba, pero lo primero que hizo a primera hora fue buscar en Google como llegar al club del Bayern. Al bajar del taxi pregunto por Wakabayashi Genzo argumentando que era uno de sus "amigos" de la selección de Japón y que estaría sólo unos días de visita, al final luego de identificarse y tratar de comunicarse en ingles le permitieron pasar. Fue un poco complejo el poder encontrarse con su compañero de posición, pero lo halló en el campo de entrenamiento del club rojo.
Observó como atajaba cada tiro que sus compañeros le proporcionaban, sin duda era mejor que él y lo reconocía con cada minuto. Lo miro en silencio sin decir ni una sola palabra, aunque en el fondo quería gritar y poder decir "Estoy aquí, necesitamos hablar" pero sus latidos acelerados sólo le causaban dificultad para respirar y un mini infarto se hizo presente —no de forma literal – cuando vio a ese alemán capitán del equipo acercarse a él para abrazarlo después del entrenamiento. Me olvide por completo de ese pequeño detalle rubio ese sujeto que le causaba gastritis de sólo verlo, el ojos azules que salía a tema desde que Wakabayashi llegó a Alemania y del cual sólo hablaba maravillas de él y su poderoso tiro, ese al que Genzo si consideraba su rival y quién se notaba que estaba enamorado del SGGK , aquel que logró que esté cambiará del Hamburgo al Bayern. Sí, en definitiva, tenía mucho mérito o al menos más poder de convencimiento.
miró como ese famoso "Kaiser" como lo llamaban iba muy contento sonriendo al lado de Wakabayashi. Ambos parecían tener algo más que una simple amistad, el karateca quería golpear a ese conjunto de cabellos de elote y alejarlo de su arquero, sí, su arquero porque él conoció a Genzo mucho antes que ese emperador alemán. Sin embargo, no le quedó de otra que esperar a que entrara a los vestidores para poder llamar a su celular, espero mientras el tono sonó una vez, dos veces, tres hasta que escuchó la respuesta que tanto esperaba. — Hola, habla Wakabayashi.
—Hola — dijo tímidamente — estoy en Alemania, me gustaría hablar contigo. Claro si tienes tiempo. — intentó no forzar nada o al menos que no se notará la desesperación que sentía por verlo.
— Wakashimazu ¿De verdad estás en Alemania? — su tono denotaba sorpresa. — ¿Dónde te encuentras?
—Estoy en el club deportivo del Bayern, observé tu entrenamiento con el resto de tus compañeros. — sobre todo con la cabeza de maíz apretó los dientes al pensarlo — ¿Tienes tiempo? Me gustaría comer algo.
—Claro que tengo tiempo, sólo dame 15 minutos para alistarme y te llevaré a un buen lugar donde preparan comida alemana muy buena. — Wakashimazu sonrió al escuchar que podrían pasar tiempo juntos tal vez era tonto pensarlo pero era tan similar a si ambos tuvieran una cita aunque nunca la tuvieron pero podría ser el inicio de algo lindo si tan sólo Genzo correspondiera a sus sentimientos.
—Te esperaré en la entrada del club, no tardes — colgó y observó el lugar pensando en la idea loca de transferirse a ese equipo y tal vez poder pasar más tiempo con el japonés o tal vez iniciar en el Hamburgo como lo hizo él en su momento. Cualquiera de las dos alternativas no era tan mala idea si eso significaba poder estar al lado de ese chico de ojos verdes.
Los minutos fueron eternos pero los suficientes como para hacer soñar a Wakashimazu despierto. — Lamento la demora, no esperaba verte en este lugar — aquella voz añorada lo saludo con una sonrisa sincera. — tuve que cancelar algunos planes por ese motivo me tardé más de lo que pensé.
—Lo siento, no quería incomodar — se sintió nervioso al ver a su rival con esa ropa deportiva que lucía estupendamente en especial ese color rojo que siempre le favorecía, el color de Genzo.
—Tranquilo, no todos los días uno de mis compatriotas viene a visitarme a Alemania. En especial al club Bayern. — tomó su celular y te tecleo algo que no pudo percibir Ken. — Pedí un Uber, en un momento estará aquí para llevarnos al restaurante. Mientras tanto podrías contarme ¿Qué haces aquí en Alemania? ¿Por fin te has animado a jugar en Europa?
—Bueno después de mucho pensarlo me di cuenta de que tú has logrado más cosas que yo en este continente — suspiro para tomar valor — la razón por la que llegué aquí fue justo porque ya me cansé de esperar a que me voltees a ver. Estando en Japón nunca te dabas cuenta de mi presencia, pero si estando en Europa puedo hacer que tus ojos me miren entonces habrá valido la pena.
Wakabayashi se sorprendió ante las palabras de Wakabayashi. No quería sacar conjeturas muy pronto pero nunca había notado esa determinación en Ken al menos no hasta este momento, sintió que sus colores cambiaron por tonos rojizos y su corazón tenía una taquicardia tan severa. — No estoy entendiendo bien, ¿Podrías ser más específico? — se atrevió a preguntar de forma directa si su intuición no estaba errada.
— Lo que quiero decir es que estoy aquí para...
— Genzo — La conversación se vio interrumpida por la persona que más incomodidad le causaba a Ken, ese europeo de ojos azules. — Lamento interrumpir — dudo que lo lamentes pensó el karateca — pero creo que olvidaste tus llaves — le extendió su mano a Wakabayashi — te veré en la noche, espero que no olvides que iremos a tomar una cerveza. — Schneider ignoró por completo a Wakashimazu quien se sentía incómodo al escuchar al rubio.
— Lo siento hoy no puedo, por cierto, no sé si recuerdas a mi amigo de Japón Wakashimazu Ken — Genzo sonrió mirando a Schneider quién miró de arriba hacia abajo al otro japonés.
—La verdad no lo recuerdo, siempre que jugamos contra Japón no figura en los partidos. Es el portero sustituto ¿No? — dijo con un enorme desinterés en su voz — como sea un gusto, soy Karl Heinz Schneider — extendió su mano para saludarlo, pero Ken no correspondió a ello.
—Se bien quién eres, a diferencia tuya te recuerdo perfectamente joven Kaiser. — existía una tensión entre ambos, no se soportaban el uno al otro — Ahora si nos disculpas tenemos cosas más importantes que hacer.
— Así que saldrás con él hoy. ¿No me habías comentado nada? — Esta vez el rubio vio con cierto reclamo a Wakabayashi.
—Es algo improvisado, me acabo de enterar que él está aquí así que lo llevaré a comer y conocer un poco el lugar. Posiblemente se anime a jugar en la liga alemana.
— Debo suponer que no vendrás esta noche con nosotros — refiriéndose a Levin y Junguang además de otros compañeros del equipo.
—Discúlpame con ellos, prometo que estaré en la próxima reunión — Schneider miró de nuevo a Ken con una mirada asesina. — Wegen dieser Bedeutungslosigkeit verlässt du mich?*
—Darüber haben wir schon gesprochen* — respondió Genzo observando a Schneider molesto.
— ¿Qué es lo que dijo? — preguntó Ken en japonés.
— No le hagas caso — sonrió sin querer decirle lo que expresó.
—Dije que eres insignificante y que no comprendo cómo me cancela los planes para ir contigo. Basura — Wakabayashi miró con asombro a Schneider quién río cínicamente. Ken apretó su puño molesto al escuchar como ese rubio lo había llamado, era la gota que derramó el vaso de la poca paciencia que le tenía así que sin pensarlo le soltó un puñetazo dejando en el suelo al Kaiser.
—Vuélvelo a repetir y acabarás muerto — su intención era golpearlo hasta demostrar que de basura no tenía nada, pero Wakabayashi se interpuso entre ambos.
—Ken por favor no lo hagas — el portero karateca miro los ojos suplicantes de Wakabayashi — tú no eres así, no le des el gusto — le habló en japonés — él sólo quiere descontrolar tus emociones además de estar molesto por qué te preferí. — aquellas palabras hicieron que Wakashimazu se tranquilizara.
— La próxima vez que me llame basura lo mató — Schneider se levantó e intentó regresar el golpe, pero Genzo lo detuvo tomándolo de los hombros.
—Wir haben bereits darüber gesprochen, bitte mach das nicht größer.* — le habló en alemán al rubio quien lo tomó de la mano.
—Gut, aber ich bin nicht zufrieden. Wir werden allein darüber sprechen.*— se acercó a Genzo y lo abrazó susurrándole al oído — no planeo perder — se alejó y miró por última vez a Ken sonriendo aun cuando recibió un golpe en la cara.
—Lamento lo que pasó — Wakabayashi se acercó a Wakashimazu — Él es una persona difícil, no lo justifico, pero suele ser posesivo con sus amigos.
—No creo que sólo te vea como amigo — se cruzó de brazos molesto — está enamorado de ti, aunque creo que eso ya lo notaste.
—Yo sólo lo veo como mi amigo, él debe entender eso — suspiró — De todos modos, me disculpo, no pensé que se saliera de control todo, aunque tú también reaccionaste de una manera poco adecuada.
— Me insultó ¿Qué esperabas que hiciera?
—Ignorarlo — se acercó a Wakashimazu y tomó su mano — siempre que hablo de ti les digo que eres un GK inteligente y con una gran habilidad, no hagas que las personas me tachen de un mentiroso. Sabes lidiar con personas volubles como Schneider o Hyuga así que actúa diferente la próxima vez o no vas a durar en Europa si tu deseo es ser el mejor. — Genzo le dio una sonrisa sincera sin soltar su mano — ahora vamos, tenemos que ir a comer — le guiño el ojo y sólo eso bastó para que Ken sintiera morirse a causa de la taquicardia y los nervios.
—Wakabayashi —tragó saliva, tenía que confesarle ahora la razón por la que llegó a ese lugar.
—Oh lo lamentó — soltó su mano — no quise incomodar — asumió que el tomarse de la mano no era tan común en su país. — a veces tiendo hacer cosas como los occidentales.
—No te preocupes — bajo la mirada arrepentido por no permanecer más tiempo así, ambos caminaron hacia el Uber y en ese momento Wakashimazu no considero conveniente hablar de sus sentimientos.
En el camino Wakabayashi le iba dando un tour y una explicación sobre algunos monumentos mientras Wakashimazu permanecía en silencio sin decir una sola palabra. Tal vez el confesarle su amor no era tan buena idea pero estaba el otro factor: canceló su cita con Schneider para estar con él y eso significa que cabía la posibilidad de que el rubio no fuese algo más que sólo un amigo.
Al llegar al restaurante Genzo pidió algunos platillos típicos de Alemania para que su compatriota los probará. Mientras comían hablaban de algunas cosas de su pasado como rivales y otras tantas de forma nostálgica pero indiscutiblemente tenían que llegar a la razón por la que se encontraba Ken en aquel país. — ¿Entonces planeas jugar en la liga europea? — preguntó con cierta duda el actual titular GK del Bayern.
—Aún no tengo decidido del todo si será este país o algún otro de Europa. — tomó un poco de vino — aunque la razón por la que vine a este país es para hablar conmigo.
—¿Quieres un consejo sobre qué club elegir? — sonrió con alegría pensando que tal vez esté podría ser el comienzo de una amistad entre ellos.
— Bueno la realidad es que es algo más que sólo elegir un equipo dónde iniciar mi nueva vida. Cómo sabes, durante mucho tiempo he querido permanecer en Japón por mi madre además de tener una doble posición dentro de la selección japonesa. No creí necesario radicar en Europa, pero lo cierto es que me estanqué mucho en mi carrera. No obstante, la decisión de dónde establecerme depende en gran parte de ti. — Genzo se mantuvo atento ante lo que diría su homónimo — No sé cómo comenzar con esta confesión — bajo la mirada sintiendo que su corazón se detendría una vez que dijera aquello que tanto ha añorado.
— Bueno tal vez este no sea el lugar adecuado, ¿te parece si vamos a mi casa? — Wakashimazu lo miro con algo de asombro reflejado en su rostro. — Supongo que hay algo que yo también tengo que decirte, aunque un lugar tan concurrido como este no creo que sea el ideal, pagaré la cuenta y nos iremos a mi hogar.
—Entonces esperaré a que estemos a solas — sonrió aliviado por el hecho de saber que al menos si era rechazado no haría el ridículo delante de varias personas.
—De acuerdo —Genzo pagó la cuenta y pidió nuevamente un Uber para llegar a su casa la cual era pequeña, pero contaba con todo lo necesario, era en una zona acomodada en Alemania, aunque no era residencial. — Está es mi casa, espero te agrade. Adelante, pasa — invitó a Ken a ingresar a ella. El portero marcial observó aquel hogar en perfecto orden, limpio y con un toque elegante. Para vivir sólo tenía todo perfectamente sincronizado. Cómo era su costumbre dejaron sus zapatos en la entrada y se colocaron unas pantuflas para poder ingresar, aunque vivía en Europa las costumbres de Wakabayashi no cambiaron del todo, seguía conservando la mayor parte de su esencia como japonés incluso su casa lo denotaba con muebles estilo Oriental.
— Es bonito, honestamente me imaginé algo más desastroso.
—¡Gracias por la honestidad! — rodó los ojos mientras Ken sonreía ante ese gesto que se le hizo divertido y hermoso.
—Lo siento, sólo quería molestar — miró entonces algunas fotografías. Una de ellas de Genzo con sus dos hermanos Shuichi y Eiji Wakabayashi. En otra foto se encontraba Tsubasa, Mizaki y el SGGK pero la foto que le causó un conflicto emocional fue aquella dónde se encontraba con Karl Heinz Schneider ambos sonriendo felices con la copa de la liga Alemana. —Veo que tienes una buena relación con el capitán de tu equipo.
—Siempre la he tenido, es mi mejor amigo.
— Pensé que era tu novio — dijo de forma directa dejando petrificado a Genzo.
—No, eso hace mucho acabó — dijo con tranquilidad mientras dejaba sus cosas en uno de los sillones. Wakashimazu miró en silencio a su homónimo — ¿Quieres tomar algo? — sonrió con tranquilidad como si lo que acaba de decir no lo afectará en lo más mínimo.
— Un whisky en las rocas estaría bien — ni siquiera bebía, pero era una forma de salir de esa tensión que se sentía o al menos él no sabía qué decir ante lo dicho por su compañero de la selección japonesa.
— Toma asiento, iré por él — camino tranquilo hacía la cava y busco el mejor whisky que tenía. Al regresar le dio un vaso a su "amigo" japonés y se sentó junto a él con un trago similar.
— Entonces — Ken miró hacia el frente al igual que Genzo sin tener contacto visual observando la ventana — el rubio y tú eran novios. — tomó un sorbo de su bebida.
— Sí, éramos — suspiro profundamente y tomó un trago del whisky sin dejar de ver al frente — pero las cosas no siempre funcionan, él es alguien muy popular además de ser bisexual así que por más que lo quisiera no podía perdonar la infidelidad. — Genzo miró su vaso.
— ¿Aún lo quieres? — está vez Wakashimazu se mentalizaba para tratar de aceptar la respuesta por muy dolorosa que fuera. Necesitaba saber qué tanto había perdido aun cuando nunca lo había intentado.
—No — tomo otro trago de whisky — el amor es algo que debe ser correspondido así que no vale la pena cuando uno de los dos falla. Remar un bote sin dirección estando sólo a la larga pesa más que la esperanza de que todo mejorará. Somos amigos y eso está bien, él y yo lo hablamos. Al inicio sufrí no lo negaré, pero conforme pasa el tiempo las heridas se curan hasta simplemente dejar una cicatriz que te recuerda lo duro que fue todo.
Wakashimazu se mantuvo en silencio y tomó un trago de whisky — ¿Qué planeas hacer?, Me refiero a qué ¿no crees que es malo permanecer cerca de la persona que te daño?
—Por mucho tiempo pensé en irme a Japón — está vez Genzo miró a Ken quien lo miró a los ojos — pero no soy alguien que sale huyendo de sus problemas, sería poco profesor mezclar mi vida personal con mi trabajo. Amo el fútbol con todas mis fuerzas y dejarlo sería demostrar que lo que hubo entre él y yo significó tanto en mi vida como para abandonar el gran sacrificio que he hecho por años. Soy el SGGK así que sin importar si me siento vacío por dentro, me convertiré en el mejor portero del mundo. — miró de nuevo hacía la ventana — Tal vez el amor no fue hecho para mí, pero eso no quiere decir que tenga que morir de tristeza. Puede que algún día encuentre a alguien que me ame aún con mis defectos.
— Personalmente creo que Schneider es un estúpido, siempre lo he pensado, pero ahora lo confirmo. — miró a Genzo y está vez decidió tomar valor, esa era la oportunidad que había estado esperando. El hecho de que él hablara de aquel rubio como algo de su pasado le daba esperanzas para confrontar ese sentimiento tan fuerte. — Wakabayashi — tomó su mano y el ojos verdes lo miró con algo de asombro — Te amo, sé que no es el momento ideal para decirlo pero el motivo por el que vine Alemania es justo ese. Ya me cansé de esconderme en esa máscara de rival y resignarme a verte al lado de ese alemán que claramente no sabe lo que quiere. Sé que corro el riesgo de que me rechaces y...— No pudo terminar la frase pues sus labios fueron callados por un beso delicado el cual no duró mucho pero fue lo que necesitaba.
—También me gustas — sonrió con naturalidad y con un sonrojo en sus mejillas — Sé muy bien lo que sientes por mi desde hace años, pero tenía miedo de mal interpretar eso y romper con nuestra amistad. — Ken lo jalo nuevamente para besarlo, pero está vez a diferencia del beso de Genzo, este era más apasionado. La saliva de ambos se mezcló con ese sabor a alcohol, tan desesperado como si por muchos años lo necesitaran y así era. Sus lenguas comenzaron a tener una lucha entre sí mientras los dedos de ambos se enredaban en sus cabellos negros. Aquel beso duró lo suficiente para dejarlos sin aliento.
— No me importa si ese alemán existió antes que yo, sólo quiero ser el último en tu vida — acarició el cabello de su rival — ni siquiera me importa si aún sientes algo por él, con este beso sé que no te soy indiferente y eso basta para ganarme tu corazón. — acercó su frente con la de Genzo y lo miró a los ojos —sólo déjame amarte esta noche y después de eso decidirás si me quedo en tu vida o me regreso a Japón.
—Ken me gustas, pero no quiero dañarte. No porque aún sienta algo por Schneider, a decir verdad, una de las razones por la que lo deje fue porque también sentía algo por ti. — bajo la mirada — Tal vez la culpa del fracaso de nuestra relación no fue toda de él.
— Ahora comprendo por qué se comportó así — Ken tomó con sus manos el mentón de Genzo para poder verlo a los ojos — ¿Te gustaría darme una oportunidad?
— ¿Y si te hago más daño? — Wakabayashi tenía miedo de fallas nuevamente, su relación con Schneider no había funcionado y una segunda vez sería un fracaso rotundo.
— ¿Me quieres?
—Sí — se sonrojo — te quiero, me gustas y me alegra que estés aquí.
— Entonces intentemos esto, si no funciona regresaremos a nuestra vida de antes. Sólo necesito una oportunidad para hacerte feliz.
— Bien, intentemos — tomó su mano y miró sus ojos — tengo algo de miedo.
—Somos dos japoneses con miedo, así que tenemos tantas cosas en común. Somos GK, orientales de la misma edad y con sueños similares. Incluso con costumbres que apuesto que tu ex no comprende. — beso su mejilla y la acarició con la yema de sus dedos — Hasta sentimos una admiración extraña por nuestros capitanes, aunque Hyuga da más miedo que Tsubasa — Wakabayashi soltó una carcajada ante ese comentario.
— No puedo negarlo — ambos rieron recordando el temperamento del moreno. — bueno entonces... ¿me vas a besar o estás esperando a que yo lo haga?
— Pensé que querías que esto se diera poco a poco.
—Tengo años esperando esto, no pidas que sea paciente. — Genzo beso sus labios de la misma forma que lo hizo minutos antes y Ken correspondió a su lindo gesto. Entre besos y caricias ambos terminaron por deshacerse de su ropa, algunas veces Wakabayashi le daba pequeñas mordidas a Wakashimazu y este correspondía del mismo modo. Las caricias y los gemidos encendieron la llama de la pasión y terminaron en la cama del SGGK haciendo el amor.
Genzo beso cada parte existente de Ken, aunque para ambos no era la primera vez que estaban con un hombre ya que el arquero marcial había intentado olvidar a Wakabayashi con otros hombres sin éxito. Sin embargo, el pasado no importaba ahora, ni siquiera el hecho de que Schneider se quedará con la virginidad del chico de ojos verdes. — Me encanta tu cabello — expresó Genzo mientras lo apretaba al mismo tiempo que embestía con sincronía a su pareja.
— ¿No parece de mujer? — pregunto entre gemidos el GK marcial.
—No, creo que te hace más atractivo — beso su cuello sin dejar de apretar su sedosa cabellera y darle estocadas firmes. Ambos estaban tan conectados en esa relación sexual que ni siquiera notaron que ya estaba oscureciendo, sólo seguían entregándose a la pasión que sus cuerpos bien formados les brindaban.
— Juro que no dejaré que te vayas. — dijo con voz ronca Wakabayashi en el odio de Wakashimazu.
—No pensaba irme, menos ahora que esto me está gustando tanto — sus mejillas rojas miraron con una sonrisa ese hermoso rostro que sólo imaginó en sus mejores fantasías y anhelos más profundos.
Genzo beso sus labios y siguió con su trabajo, era de las pocas veces que era activo. No le importaba mucho el rol que ocuparía siempre y cuando estuviese con la persona que consideraba especial. Después de varios minutos de besos y caricias además de las placenteras estocadas ambos se corrieron de una forma tan sublime, como si su conexión de años se traspasará en esa noche de pasión y felicidad.
Ambos cayeron rendidos quedando abrazados desnudos en la cama del arquero del Bayern. Descansaron tan cómodamente que despertaron hasta el mediodía, después de ello acordaron de verse en la tarde nuevamente en la casa de Wakabayashi con la promesa de que Ken se mudaría con él mientras decidía a qué club ingresar. Sin embargo, para Genzo el comienzo de una discusión con su ex pareja se avecinaba, pero sabía que tarde o temprano tenía que enfrentar eso. — Hace mucho que lo que hubo entre nosotros a cabo — expresó con frialdad el rubio capitán del equipo — si no sabes separar nuestros problemas personales de los profesionales lo mejor será pedir mi cambio a España.
—Tú no puedes hacerme esto.
—Claro que puedo, estoy cansado de tener que fingir que no pasó nada. Ni siquiera me pediste una disculpa y seguiste siendo el mismo egoísta de siempre. — cerró su casillero de golpe — a partir de ahora sólo hablaremos por cuestiones profesionales y sólo eso, mi nueva pareja necesita respeto y le daré eso que tú no supiste darme a mí.
—No durarán, no lo amas.
—Durará porque está vez no remaré estando solo contra marea. — caminó dejando atrás a la persona que amo durante muchos años.
Después de esa discusión pasaron 2 años en los que al final Wakashimazu y Wakabayashi decidieron establecerse en Inglaterra y jugar uno para el Liverpool y otro para el Manchester United. Aun siendo rivales disfrutaban del fútbol y Genzo se alejó de Alemania ese país que le dio gloria, pero también grandes dolores en el corazón.
—Wakashimazu Ken, cásate conmigo...
"Uno no mide cuán grande fue una historia de amor por el tiempo que duró, sino por la transformación que trajo a nuestras vidas." — Jeff Brown
*Nota:
Wegen dieser Bedeutungslosigkeit verlässt du mich?/ Por esta insignificancia me dejarás?
Darüber haben wir schon gesprochen/ Ya hemos hablado de esto.
Wir haben bereits darüber gesprochen, bitte mach das nicht größer / Ya hablamos de esto, por favor no lo hagas esto más grande.
Gut, aber ich bin nicht zufrieden. Wir werden allein darüber sprechen. / Bien, pero no estoy conforme. hablaremos de esto a solas.
