Esta historia tendría que haber sido compartida para San Valentín (Igual que la de Una pequeña historia de amor), pero por motivos laborales y de obligaciones me fue imposible. Esta historia será un Two-shot (en cuanto pueda compartiré el segundo capítulo y final).
Esta historia está dentro de las crónicas de Akatsuki, formadas (y en el siguiente orden) por: SEXO ENTRE BESTIAS (Kisame x Maito Gai), HARTO (Itachi x Deidara), EL (VERDADERO) OBJETIVO DE AKATSUKI (Obito x Kakashi), ROAD TO PAKKUN (Kakashi x Obito) y la última (por ahora) sería ésta: AKATSUKI LOVER'S DAY.
Recomiendo haber leído las anteriores para saber ciertas conversaciones que se dan y comentarios que hacen los personajes.
Gracias por leer y espero que os guste.
Akatsuki lover's day
Un agradable olor a comida lo despertó, sabía que para esas horas ya estaba solo en la cama pues su ¿amante? ya habría despertado y, vistiéndose salió de su cuarto rumbo a la cocina de donde llegaba ese olorcito. Ya tenía hambre y más después del ejercicio nocturno.
…..
Estaba durmiendo tan bien, hasta que una patada le hizo caer de la cama y golpearse contra el suelo.
–¡Puto loco! ¿Es que eres gilipollas o qué?
–Me estás babeando las sábanas imbécil.
–¡Tus sabanas dan asco, Kakuzu! Las hemos llenado de semen y sangre como para que ahora reclames por un poco de baba. Además de que no es cierto capullo.
–Bah, lo que sea. No grites más y lárgate. Te dije que no te volvieras a quedar a dormir conmigo. Lo nuestro es follar y ya. No tengo porque aguantarte en el mismo espacio que yo más tiempo del necesario.
–¡Eres tu quien me abrazaste al dormirte!
Le lanzó la ropa a la cara.
–Cállate ya… Me cansa aguantarte.
–Puto tarado… Olvídate de que me vuelva a meter en tu cama.
–No tiene porque ser la cama. Te follaré contra el suelo, que es lo único que merece una puta como tu.
Y dándole la espalda Kakuzu dio por zanjada la discusión de cada mañana. Mientras él soltaba improperios por su "dulce y educada" boquita contra ese capullo que tenía por compañero.
–¡Deja de joder y lárgate ya!–Al final el alto ninja de Takigakure se levantó y agarrándole por el cuello lo sacó al pasillo mientras el jashinista reclamaba que estaba desnudo.
–Ni que los demás quisieran ver ese cuerpo deforme que te cargas– Para cerrarle, al terminar de echarlo, la puerta en las narices.
–¡Te lo digo en serio, tu y yo hemos terminado capullo!– Gritó contra la puerta.
Deidara le miró levantando una ceja al verlo desnudo y con la ropa en los brazos.
–¿Que coño miras Barbie? Se que nunca has visto un hombre desnudo, tu no cuentas que eres mujer e Itachi tampoco que seguro la tiene microscópica, pero deja de comerme con la mirada, no me acostaré contigo ni que fueras el único ser viviente del planeta.
–Que asco… Tengo ganas de vomitar, suerte que tengo el estómago vacío…hm.–Y siguió su camino hacia la cocina.
–¿Cómo te atreves? Tendrías que estarme rogando que te enseñe como follan de verdad los hombres, ya que tu Uchiha resultó nena.
–Tu no eres un hombre, Hidan. Eres algo que está ahí tocando los huevos a todos. –Desde que Deidara tenía una relación con el azabache se había vuelto algo más "maduro". –Y eso que acabas de decir díselo a Itachi a la cara… Lo tienes detrás.
Hidan se giró con los ojos llenos de temor… Para descubrir que el maldito rubio le había engañado.
–¡Jashin te castigará por mentir! Eso es pecado, rubia estúpida.
Se vistió corriendo y deprisa porque Deidara le estaba ignorando en vez de empezar a lanzarse pullas con él. Además olfateó y un olor a comida muy bueno le hizo rugir las tripas.
Kakuzu no le dejó cenar ayer. Tal como llegaron a la guarida de su misión, lo agarró del cuello y lo arrastró al cuarto. Maldito depravado, luego decía de él…
Corrió detrás de Deidara y al pasar por su lado le empujó para molestarle y entrar primero en la cocina.
Konan estaba allí con el pelo recogido y un delantal, cocinando en varías sartenes y ollas, también poniendo una masa viscosa, que hacía un tremendo olor a delicioso chocolate, en un molde.
–Nos está preparando una comida especial por lo bien que trabajamos–Le señaló a Deidara.
–¿En serio?–Se emocionó un poco el inocente rubio.
Konan suspiró, de todos los miembros que había en Akatsuki, va y la venían a molestar esos dos.
–¡No idiota! ¿Desde cuando los líderes o la noviecita de Pain han hecho algo por nosotros? Si es que eres un atontado… –Se burló de la inocencia que a veces aun tenía el rubio. Se habría vuelto más calmado y maduro, pero seguía teniendo ese punto crédulo que le servía para burlarse, si es que siempre caía.
Deidara gruñó molesto con el peliblanco y consigo mismo por caer.
–Te mataría Hidan, pero también querría comer… No se por que orden empezar, hm.
Si, definitivamente esos dos idiotas, sobretodo el albino era idiota el otro solo algo inocentón y fácil de hacer enfadar, le iban a tocar los ovarios cuando estaba tan ocupada. Ahora solo faltaría el torpe de su líder por ahí viniendo a tocarle las narices junto a esos dos. Miró alrededor por si acaso aparecía y… No. Liberó aire de forma más tranquila.
–¿Tu y cuántos más niñata? O espera… No llores y llames a tu nenita Uchiha.
–Puedo machacarte solo Hidan, hm–Se puso en posición.
–Uy, ahora defiende el honor del culito que se come. Itachi estaría orgullosa de que por una vez actúes como hombre.
–Oh, lo dice el que gime: "Oh Kakazu, sii… Más… Reviéntame el culo… Así". Tu que eres toda una diva pasiva.
Hidan se quedó con la boca abierta, boqueando. ¡Joder con Deidara! Había aprendido a sacar las garras la rubia.
Konan soltó una carcajada ante esas palabras del más joven de la organización. Menudo contraataque, Itachi estaba haciendo un buen trabajo educando a su amante o lo que fueran.
Pero su humor se cortó al sentir una de las ollas a presión silbar, si es que esos capullos la distraían. Volviendo su concentración en la comida.
–¡Callaos ya! Tengo que terminar esta cena y dejarla reposar.
–¿Ahora, a les 9 de la mañana, haces la cena? ¿Y donde has dejado la comida, mujer?
Konan apartó los cacharros del fuego y lo apagó. Metió el pastel en el horno y ya más calmada se giró hacia esos dos.
–Estamos a 14 de febrero…
–Joder, sino me lo dices no me lo creo…
Una suave carcajada disimulada por parte del rubio, que ante la mirada dorada de la fémina les hizo callar de golpe.
–Hoy es San Valentín estúpidos. El día de los enamorados… Y seguro que no habéis preparado ningún detalle para esa persona especial.
Sirvió la comida preparada, en bandejas que metería en la nevera para tenerla fresca para esa noche con sus chicos.
–¿Y eso que tiene que ver con lo que estas haciendo? –Pregunta el rubio que nunca ha visto algo así. En su aldea esas cosas no se hacían.
–Estoy cocinando para Nagato y Yahiko porque esta noche celebraremos San Valentín, en privado, solo nosotros 3 juntos.
–¿ Y dices que se llama San Valentín?
–Se considera que es día de los enamorados… Les regalas algo o haces algo que sabes que a tu pareja le gustara. Una cena romántica, un momento especial… Algo que te nazca del corazón y sepas que eso hará que se sienta especial.
– Y tu has cocinado eso, para hacer la cena romántica y especial, hm–Buscó confirmar el joven.
La kunoichi confirmó con un asentimiento.
– Huele bien.–Suelta Hidan que acerca la mano para robarle un poco.
Le da un golpe con el cucharón.
–¡No se toca! –Suelta agresiva.
–¡Au!–Con una sonrisa animada. —El dolor me prende nena.
Konan resopla, pero sigue con lo que hacía, ignorándole. Termina y lo pone todo en la nevera. Esa noche solo lo tendrá que servir.
Pocos minutos después el pastel sale del horno, y lo desamolda. Hidan sigue por allí pululando intentando ver que puede pillar. Deidara esta comiendo un poco de pan con queso mientras se mantiene pensativo en algo.
– ¡Escuchadme bien mamones! –Les llama la atención. Sabe que Deidara por si solo no lo tocaría, pero espoleado por Hidan…– Como alguno toque esto que he cocinado… Lo castraré con un shuriken de papel… Y creedme los cortes hechos con papel duelen mucho. Así que vosotros mismos.
Satisfecha con la cara de espanto de los dos hombres, sale de la cocina, aun tiene horas por delante para acomodar el espacio que piensa usar para su cita con sus dos hombres, además de otras tareas.
–Menuda jodida mierda… Tanta comida al alcance y… No se puede tocar.
–¿Tienes miedo, Hidan? Pensaba que te gustaba el dolor, hm.
– ¿De Konan y de que cumpla su amenaza? ¡Claro! Una mujer cuando amenaza de esa forma se ha de respetar. Además no quiero perder mis bolas, me gustan mis pelotas rubia.
En cambio se sienta y le roba la comida a Deidara, que le gruñe.
–¿No podías pillar algo de la nevera y dejar de joder?
–Si, claro que si–Le quita el vaso de zumo y bebe.
–¿Entonces?
–Entonces si hiciera eso no estaría jodiéndote a ti… ¿Dónde quedaría mi diversión?– Y le agrega una sonrisa "angelical" o todo lo angelical que puede hacerla un jodido loco de su talla.
–Puto Hidan, capullo…
Pero mejor no pelearse por eso. Mejor va a la nevera y agarra más pan y queso y otras cosas de desayuno que no incluyan lo preparado por Konan. No quiere conocer su furia tampoco. También se sirve otro vaso de zumo, no quiere que se le enganche nada de la mierda que debe tener Hidan en su saliva.
Durante los siguiente minutos se dedican a comer en silencio. En el fondo esos dos se han hecho amigos, tantas salidas a hacer el tonto junto a Obito les han acabado acercando y forjando esa extraña amistad donde se pasan el rato molestándose y burlándose del otro.
–Esto está muy tranquilo…–Intentando escuchar alguna pelea por el fondo o alguna discusión o algo… En cambio todo está mortalmente tranquilo.
–Si… Se que Sasori-no danna se marchó hace unos días por una misión. Y Zetsu vete a saber, pero se que no está porque ni le tuvimos que amenazar con Itachi para que dejara de intentar espiarnos.
–Nosotros tampoco lo notemos en el cuarto. –Aunque a ellos les importaba bien poco tener público en sus escarceos sexuales.–¿Y Kisame?
Era raro que tampoco estuviera allí devorando comida.
–Itachi me dijo que se fue hace un par de días. Motivos personales alego… Según Ita preparó una bolsa con ropa, se puso algo informal y se fue sin capa ni nada. Y habiéndose lavado muy bien.
–¿Lo sabe porque se bañó con él? Ay rubia, que te hace el salto.
–¡No gilipollas! Porque salió con la piel bien irritada de tanto frotarse y oliendo a jabón floral. Algo sobre naturaleza salvaje primaveral me dijo que se llamaba el jabón… También ha dejado a Samehada en su cuarto.
–Aah… Esa espada debe estar celosa, entonces.
Levantó una ceja curioso.
–No te enteras de nada… Ese fue a follar. Sino para qué perfumarse y rascar tanto para quitar la mugre.
–Aah, puede. Seguro que ha ido a ver a su enamorado de Konoha… ¿Cómo se llamaba…? –Viendo que no caía –Ese del traje verde feo y el peinado de tazón.
–¡Ah, ese…! Miton Gey… O algo así.
–Mmm… A mi lo que me quedo claro es que es rival del marido de Obito. Aunque dice ese pesado que su Kakashi es mil veces mejor.
Konan apareció de nuevo por la cocina.
–Parecéis dos viejas chismosas. Se llama Maito Gai y es bueno en taijutsu, muy bueno. También tiene muy buen cuerpo. Y una memoria pésima, además de bastante despistado.–Rió un poco al recordar la frustración de Kisame.
Mientras se aseguró de que el pastel estuviera a buena temperatura para adornarlo y guardarlo en la nevera.
–Quien fue a hablar… –Se burló Hidan.
–Yo os he escuchado y he contestado vuestras dudas…
–Ya, sobretodo eso del cuerpo, hm.
–Estoy de acuerdo con la barbie, información innecesaria. Además seguro que estoy mejor…–Oh si, él era el más guapo.
–Es lo que dice Kisame… –Viendo la curiosidad en los dos hombres. Y luego decían no ser chismosos –Ser la única mujer en Akatsuki hace que vosotros, machos llenos de testosterona, vengáis a explicarme vuestras penas, conquistas, miedos, inseguridades… Y a Kisame le gusta mucho Gai y me viene buscando para consejos.
Los dos hombre se miraron.
–Yo no hago eso… No necesito consejo para saber como proceder con mi "lo que sea" que tengamos con Itachi, hm. –Desvió su vista concentrándose en su plato casi vacío.
–Yo tampoco necesito esas cosas. Ni que fuera alguien con poca autoestima.
La mujer negó por lo tontos que eran y habiendo terminado ya, guardó la tarta en la nevera. Se fue de nuevo.
–Oye rubia… ¿Salimos esta noche a tomar algo? Hace tiempo que no nos corremos una buena juerga.
–No, hoy no puedo. ¿Lo dejamos para otro día?–Dejando ya el plato vacío en la pica y yendo por marcharse.
–Tsk… Esta bien.– Puso una mueca aburrida al verle irse –¡Corre que se te va a pasar el turno en la peluquería!
Y carcajeó él solo por esa broma. Aunque enseguida se calló, no tenía gracia si Kisame o Zetsu no estaban para reírse de la broma o si no conseguía que Deidara se enfadase porque se había marchado corriendo y no le había oído.
–Menudo día de mierda… –Mejor terminar su comida y buscar algún tipo de diversión.
…..
Deidara corrió por el pasillo buscando a Konan y la hizo detener.
–Necesito consejo…–Le imploró.
Y la mujer arqueó una ceja burlonamente y luego levantó su mirada al cielo. Que paciencia había de tener con esos idiotas.
–No decías que tu no necesitabas de esas cosas… –Se haría de rogar.– Que solo te apañabas.
–Por favor, tu siempre me ayudas. Eso lo he dicho porque Hidan siempre se está burlando de mi… No quería que tuviera más motivos.
–Que tonto eres Deidara. Hidan se burla de todos, y no necesita motivos. Además él también viene a quejarse siempre de lo injusto que le trata Kakuzu, de que disfruta follándolo pero luego le echa de la cama, de que no tiene detalles con él… Y se puede pasar horas quejándose cual quinceañera despechada.
–¿En serio?–Mientras intentaba contener la carcajada que pulsaba por liberar.
–Es al que más horas le tengo que dedicar–Resopló porque Hidan se quejaba y se quejaba de Kakuzu, pero luego se arrastraba detrás del alto ninja tacaño buscando un poquito de atención. Como colegiala enamorada.
Los dos rieron un poco y mirando al joven suspiró.
–Esta bien… Dime que te aflige o que dudas tienes.
–¿Tendría que hacerle algo a Itachi por este día?
–¿Tu le amas?–Viendo el asentimiento –Entonces si, házselo. Que vea que te importa y no es solo sexo lo que quieres.
–No se que hacer… En mi aldea estas cosas no se hacían.
La mujer le miró. Mejor que Deidara no cocinara… Sino saldrían todos por los aires de tremenda explosión que podría causar.
–Muéstrale algo que te guste mucho a ti, que no sea tan típico como explotar cosas, y que quieras compartir con él.
–Es que me gusta explotar cosas, hm. El arte es una…
–¡Corta el rollo! –La mueca del joven no se hizo esperar–Algo que nadie sepa, porque todo el jodido mundo sabe que te gusta hacer volar tu arcilla, entre otras cosas, por los aires Deidara. Suerte.
Dejó el joven pensando muy concentrado. Tan concentrado que se fue y ni se dio cuenta.
Deidara ya tenía un plan en mente, solo le faltaba encontrar al Uchiha que tenía por pareja. Pero recordó que Itachi le había dicho que estaría ocupado hasta la tarde.
Que remedio, iría a entrenar y a hacer su arte… Aunque mejor se alejaba un poco de la guarida pues la última vez le castigaron a limpiarla toda de arriba a abajo durante 2 meses por molestar a los otros con su técnica explosiva. ¡Malditos cabrones que no sabían apreciar la belleza de su arte, hum!
—
Hidan se aburría… Nadie para molestar, nadie a incordiar, ni burlarse y aun estaba lo suficiente enfadado con Kakuzu como para no irlo a buscar, ¡Tenía su orgullo! Hasta que el maldito avaro le llamase ofreciéndole algún jueguecito interesante. ¡No! Tenía que resistirse. Él también tenía orgullo… A veces… Cuando le interesaba.
Necesitaba hacer algo antes de buscarse un entretenimiento…
Konan dobló una esquina y saltó del susto por encontrarse al cabrón de Hidan.
–¡Jodida barbie nenaza! Dice que no y viene corriendo a que le aconsejes como tiene que recogerse el pelo y que tiene que hacer cuando Itachi sangra. Puta nenita
¿Era en serio? ¿ Hidan el "Kakuzu me usa, Kakuzu lo otro, Kakuzu me trata como felpudo y agujero consolador" se estaba burlando de que Deidara le pidiera consejo?
–¿Que quieres Hidan?
El jashinista agarró aire y se quedó callado unos segundos.
–Te puedes creer que Kakuzu me ha echado de la cama y del cuarto desnudo cuando es él quien me…–Y ahí iban otra vez…
Y Konan escuchaba, pues el cotilleo era muy interesante, y asentía o negaba según estuviera en acuerdo a lo dicho.
–Hidan ten más amor propio.
–¡Pero que coño dices! Yo me quiero mucho, cada día me miro al espejo y tengo ganas de follarme a mi mismo mientras me digo lo atractivo, bello, sexy, perfecto y genial que soy. Nadie en esta jodida organización está a mi nivel. No, espera… ¡Nadie en el jodido mundo me supera en perfección, joder!
¿Por qué tenía que aguantar esto? Necesitaba unas largas, muy largas vacaciones.
–Si y por eso en cuanto Kakuzu chasquea los dedos vas corriendo a abrirte de piernas.
–Eso no… –Mirada escéptica por parte de la fémina–Vale, si, ¡Mierda! Pero eso solo es porque Kakuzu me folla muy bien. Sabe jugar los mismos juegos que yo y su grande y gruesa verga me llena tanto que duele y todo, ese dolor tan malditamente placentero que me hace gritar y gritar y gritar y gritar y gritar y…
Konan lo cortó porque seguía con lo mismo.
–Si Hidan, todos en la organización hemos oído los chillidos que te provoca Kakuzu.– Los muy cabrones cuando se ponían no les dejaban dormir.
El de pelo blanco sonrió orgulloso.
–Si es que es inevitable Konan. Ese pedazo trozo de carne enervado y duro como roca penetrando duramente y…
–¡Ya! ¿Has venido a intentar presumir de como te destrozan el culo o para quejarte o para que te de consejo?
–Es evidente que las tres cosas. ¿Sino para que sirves tú en este lugar?
Konan sacó un shuriken de papel y lo lanzó.
Hidan cayó al suelo mientras se sujetaba el cuello sangrante. No podía hablar y se estaba desangrando. Sonrió con cinismo y diversión y miró a la mujer burlonamente.
–Bien, ahora que no puedes hablar aquí va mi consejo. No corras tanto cuando Kakuzu te llame, pareces demasiado predispuesto… Y por eso te trata así. Deja que vaya él a ti, que sufra si desea algo. Y exígele algo a cambio, algo que desees –Se dio la vuelta y empezó a andar para seguir con sus tareas, antes de esa gran noche –Y cuando termines de "morirte" limpia el suelo. Respecto a mi consejo puedes hacer caso o ir meneando la cola cuando ese te necesite. Tu mismo, es tu decisión.
Tras quedarse ahí varios minutos más dejando un gran charco rojo en el suelo. Se tapó la herida, cubriéndola con unas telas.
Quizás Konan tenía razón y cedía demasiado fácil al avaro cabrón. Se levantó y se miró… Genial ahora tendría que cambiarse la camiseta y limpiar el gran charco de sangre que había causado… Bueno la culpable era Konan que no aceptaba las verdades y se ofendía muy fácilmente… Que piel más finita que tenía la chica.
Tras cambiarse, recoger un poco de su mal aprovechada sangre, aunque lo justo para que luego la pelilila no le pueda reclamar que no lo había hecho. Porque si, la chica pegaba unos gritos cuando se enfadaba… Seguro que estaba mal follada, si es que con esos dos con los que se juntaba era imposible que la saciaran y le quitaran lo frígida. Mas le valdría irse con un hombre de verdad, así le enseñaría a disfrutar de un buen polvo devastador y no llevar esa cara de amargada y pegar esos gritos de bruja cuando no limpiaban y dejaban el suelo perdido de sangre y vísceras… Si es que se enfadaba por tonterías.
Y tras hacer todo eso… Seguía sin tener a nadie a quien molestar, ni nada más que hacer así que iría a hacer algún ritual para su amado dios Jashin. Y luego entrenaría, ese cuerpazo que se gastaba no se forjaba solo, tenía que mantenerlo. No podía perder ni un ápice de sus bellos músculos y esa atractividad que se cargaba.
Y así fue como Hidan pasaría el día de los enamorados… Con Deidara… Si es que se encontró a la rubia a las afueras de la guarida dispuesto a ponerse a entrenar… Bueno eso a lo que esa nenaza llamaba entrenar, claro.
–¿Ya te has cambiado la compresa?
Resopló.
–Porque no te vas a recolectar dinero para tu secta.
–¡No es una secta, blasfemo! Es una religión.
–Si, de un solo miembro… Nunca has conseguido que nadie caiga en tu engaño y se una a seguir tu mierda religión.
–¡Con Jashin no te metas, rubia! Te voy a hacer tragar tus palabras… Además Sasori tiene razón. El arte es eterno y solo me has de mirar a mi para saber que eso es cierto.
–No tienes ni idea de arte, hm. Que seas inmortal no te hace arte y que Sasori lo repita hasta la saciedad no le da la razón.
–No es la inmortalidad lo que me hace arte, sino la perfección de mi cuerpo.
–Tan bello que solo la momia te encuentra aceptable… Aunque sólo para saciarse claro, lo que se dice calmar su necesidad.
–¿Qué dices Barbie? Repítelo.
–Parece que tu audición no es inmortal… Digo que Kakuzu es el único que te folla, nadie más se acercaría a ti ni que les dieran todo el oro del mundo.
Gruñó y luego sonrió.
–Estás aprendiendo a lanzar puñales por la boca, capullo. Si al final resultará que no eres tan tonto como cuando te reclutaron.
–Vaya… Es la cosa más "agradable" que te he oído decirme nunca.
–No te acostumbres.– Se quitó la camiseta y dejó la guadaña.– Entrenemos un poco. Estoy aburrido. Nada de explosiones que ya me he tenido que cambiar de ropa una vez y no quiero tener que lavar tanto.
Era casi lo último limpio que le quedaba. Le había insinuado hace tiempo a Konan que se lo lavara y la mujer le empapeló con papeles explosivos y le hizo explotar… tardó todo un día en que le cosiera Kakuzu… Además de tenerle que escuchar sus sermones y la bronca que le metió. Con los demás miembros había pasado cosas parecidas… Entre ellas que le quemaron la ropa o se la tiraron a la basura. No, tenía que hacerlo él y era algo que odiaba.
–Hidan, le quitas toda la diversión, hm.– Dejó su bolsa de arcilla.– Esta bien, pero tu nada de tu rarito ritual para lesionarme, al anochecer tengo cosas que hacer.
Y así empezó una pelea a base de taijutsu y técnicas más "básicas" que buscaban no ser lesivas. Y así disfrutaron de sus horas entre entrenamientos, bromas, conversaciones y más burlas por parte de Hidan que Deidara no se cortaba en devolverle.
Al final el rubio se marchó pues tenía que prepararse. Quería ducharse y tener listo lo que quería hacerle como sorpresa a su amante. Una vez limpio y como aun tenía algo de tiempo, según lo que le había comentado Itachi de cuando llegaría. Hizo una ave de arcilla, una que le llevaría veloz a buscar lo necesario y era cierto, en menos de 30 minutos ya tenía lo que quería y estaba de vuelta en la guarida. Itachi ya estaba allí dándose una ducha.
–¿Quieres acompañarme?
–No, quiero que termines, te vistas y salgas fuera. Te espero.
Itachi observó con una elegante ceja las acciones de su amante. Eso no se lo esperaba, Deidara rechazando una sesión de sexo caliente y pasional contra los azulejos de la ducha. La curiosidad le pudo y se terminó de aclarar, se secó y vistió rápidamente y al salir un ave del rubio estaba a fuera, con Deidara ya en su lomo.
–Sube.
Una vez encima el ave levantó el vuelo y puso rumbo noroeste. Le observó, pero no sacó nada en claro pues el rubio no le devolvía la mirada. Mejor ser paciente entonces.
Tras una hora de vuelo el ave aterrizó en una playa de una isla desierta, Deidara caminó un poco instándole a ir con él y se sentó en la arena. Hizo lo mismo. La luna llena estaba suspendida sobre el agua del mar, reflejándose y pareciendo que había dos grandes y amarillas esferas en la lejanía… Era muy bello. Y todo eso acompañado por el suave sonido de las olas llegando a la playa.
–Espero que los disfrutes.– Una bolsa ante su cara, y el joven rubio le miró unos segundos.– Venga, hm. Se que te gustan Itachi, he ido expresamente a buscarlos en ese sitio que me contaste ese día.
Itachi agarró la bolsa y la abrió, dentro había un paquete lleno de dangos de su local favorito… Es que los hacían deliciosos. Le miró asombrado.
–¿Me estabas escuchando?– No pensaba que Deidara le estuviera haciendo caso cuando le estaba contando sobre eso después de haberse acostado ese día.
–Siempre te escucho, Itachi. O intento hacerlo…
Había veces que se despistaba o algo le hacía enfadar, bueno alguien más bien, y entonces se ponía a discutir olvidando que Itachi le había estado hablando. Era alguien impulsivo, aunque estaba intentando aprender a controlarse y cada vez lo hacía mejor.
Itachi sonrió enternecido mientras empezaba a comer y le ofrecía uno al rubio.
–Y todo esto viene, por…
–¿No te gusta?– Él había intentado hacerlo lo mejor que podía. Comprarle la comida favorita al pelinegro, volar con él en una de sus aves, enseñarle ese bonito lugar que había descubierto… ¿Se había equivocado en hacer todo eso?
–Si, me gusta. El sitio es muy pacifico y las vistas son bellas.– Aunque era de noche con el sharingan podía captar todo perfectamente.– La comida, el vuelo… Todo.
–Ah… Bueno es que me ha explicado Konan que hoy es San Valentín y que se hace algo especial por… Bueno esa persona a la que… – No sabía como proceder. Y si decía " te quiero" e Itachi sólo los consideraba compañeros con derecho a roce.
–Gracias. Gracias por tomarte todas estas molestias… Yo ni me acordaba que hoy era ese día y no he hecho nada por ti.
–No te preocupes, con tu compañía y que disfrutes de todo esto, para mi es suficiente.
–Lo disfruto, créeme.
–Pues aun hay algo más…
Deidara lanzó al aire una gran ave que se elevó y elevó y una vez en el estrellado cielo nocturno, es cuando empezó a absorberse a si misma para ir liberando aves más pequeñas.
–¡Katsu!
Si, Deidara realizó su técnica explosiva. Pero esta vez era diferente. Cada vez que una de esas avecillas explotaba lo hacía esparciendo luces de muchos colores en el cielo.
Itachi observó maravillado ese despliegue de colores que tintaban ese cielo negro profundo en miles de pequeños arcoíris. Era una de las cosas más bonitas que había visto jamás.
–Es… Es perfecto. Deidara, tu realmente haces arte.– Mientras sus ojos no se despegaban de ese despliegue visual, toda una delicia a sus ojos.
Deidara sonrió orgulloso, era lo más bonito que le podía decir.
Itachi le apoyó la cabeza en el hombro sin dejar de mirar esos fuegos artificiales mientras comía sus dangos favoritos. Esa era una de las mejores noches de su vida.
–Deidara… Yo también te quiero.
El corazón del rubio latió con fuerza antes esa confesión. Su relación por fin tenía una etiqueta.
–Y yo a ti, Itachi. Te quiero mucho, hm.
Apoyó la cabeza encima de la del azabache y le rodeó la cintura con su brazo. Se quedaron allí disfrutando de esa cálida y agradable noche. Una noche para disfrutar del amor.
…
Ahora que la rubia le había dejado para vete tu a saber que hacer y no teniendo ganas de volver a la guarida, ni encontrarse con Kakuzu. Fue a dar una vuelta, seguro que encontraba algo de diversión. Y vaya si la encontró… Un imbécil que le retó, parece que quería robarle… Pobre gilipollas. Aunque bueno, no hay mal que por bien no venga y el gilipollas ese le sirvió para ofrecérselo de ritual a su amado Jashin-sama. De paso se llevó sus botines, total para que quería un muerto el dinero que había ido consiguiendo en sus pillajes. Mejor uso le daría él.
Y con ese dinerito iría a cenar a la posada del pueblo más cercano… Encima había mujeres y jovencitos dispuestos a bailarle en el regazo y a mamársela si les invitabas a cuatro tragos. Y si encontraba a alguno de esos sería ponerle un buen broche a ese día que había comenzado mal por culpa del avaro imbécil de su compañero.
Y ahí estaba Hidan, comiendo un buen plato en ese lugar, con una buena botella de alcohol y un jovencito sentado al lado que se la tocaba de forma divina. No tardaría mucho en que se le pusiera dura.
–Hazlo por dentro de los pantalones.– Mientras le servía otro vaso de licor.
Pero una mano grande y fuerte agarró la mano del joven cuando ya estaba mirando de adentrarla entre su ropa.
–Largo– Ordenó ese nuevo y alto shinobi con aspecto peligroso. El pobre joven se fue corriendo y muy asustado.
–¿Qué coño vienes a joder aquí?– Le gruñó a su compañero– No podías dejarme en paz? Y encima me espantas a ese que me iba a masturbar y a chupármela. Capullo aguafiestas insensible… Tengo mis jodidas necesidades.
–Cierra la bocaza…– La verdad es que le molestaba que Hidan hubiese buscado a otro y se quisiera dejar tocar por alguien más.– Tienes dinero y lo malgastas en esto.
–Exacto, YO tengo dinero y como es MI dinero me lo gasto en lo que YO desee.– Y se sirvió otro vaso de alcohol mientras pedía una segunda ración de patatas.
–Tráeme lo mismo.– Pidió Kakuzu a la camarera.
–No te pienso invitar, no después de cómo me tratas.
–Hablas como una mujer o como una nenaza, no sabía que te estuvieras volviendo tan blando.
–Di lo que quieras, es lo que hay. Ya estoy harto de cómo me tratas.
–¿Otra vez has hablado con Konan? Sólo dices que idioteces luego de que ella te de sus consejitos.
–A ti no te importa capullo.
Les sirvieron más comida y bebida, dejando su discusión para comer y beber. Hidan no se lo miró en ningún momento, estaba molesto y tenso.
A la hora de pagar Hidan pidió que solo le cobraran su parte mientras sacaba el dinero.
–Toma, cóbratelo de aquí.– Kakuzu actuó antes de que Hidan pudiera hacer o decir nada, pagando la cuenta sin quejarse, ni rechistar, haciéndolo de buena gana.
Estaba que no se lo creía… ¿Ese era Kakuzu? O estaba en un genjutsu.
–Kai… Kai– Pero no, todo seguía igual y el shinobi de la cascada se lo miraba burlón.
–Vamos, antes de que se te fría el cerebro.– Levantándose y caminando hacía el exterior.
–¿Qué has hecho? Tu no pagas nunca, y menos lo mío.
–Siempre hay una primera vez– Y Hidan seguía mirándoselo como si fuera un extraterrestre– ¿No puedes simplemente agradecer y dejar de dar por culo con esto?
–Supongo que gracias– Gruñó al pasar por su lado. Estaba anonadado, no podía creerse tal cosa… El avaro invitando.
–Hidan…
El nombrado se detuvo y Kakuzu usando sus hilos le agarró y tiró de él, le miró durante unos segundos. Le gustaba Hidan, aunque también le exasperaba y era alguien bastante molesto que nunca callaba, pero era un buen compañero y un buen amante. Bajándose su mascara le besó y terminó mordiéndole fuerte en el labio, tal como sabía que al jashinista le gustaba.
Respondió al beso y jadeó por ese mordisco, como le calentaba su compañero.
–Joder… Siempre haces eso. Y yo caigo y tu, cuando terminas… Creo que ya llevamos mucho tiempo en este juego como para que sigamos actuando igual que al inicio. Maldita sea, ya ni se lo que digo.
– Tienes razón bocazas. Ya es hora que nos sinceremos. No me gusta que nadie más toque lo que es mío… Y tu lo eres.
–Y me tratas como a la mierda. No me importa que mientras me follas me llames puta y todas esas palabras sucias que salen de tu boca. Pero, joder… Luego eres un gilipollas conmigo.
– No me voy a disculpar, pero te puedo decir que no te volveré a echar de mi cama.
Le miró levantando sus cejas.
–Y yo me lo creo por…
–Quizás porque te acabo de pagar la comida y bebida con mi amado dinero…
Si, la verdad es que eso había sido toda una novedad… Después de tantos años tratando con ese avaro, esa era la primera vez que aflojaba la cartera. Le miró y se acercó con una sonrisa traviesa en la cara.
–Estoy cachondo y me gustaría que me follases tan duro que no me pueda sentar en unos días… Sino lo haces tu buscaré a alguien en esa posada de la que acabamos de salir… Tu mismo.
Kakuzu gruñó y le agarró con fuerza de las extremidades, retorciéndole las muñecas y causándole un fuerte dolor que hizo que su pene botase en sus pantalones y formara una buena carpa. Gimió antes ese trato rudo.
–Ni lo sueñes… No pienso compartir a mi putita personal.– Y arrastrándole empezó a caminar hacía un hostal de mala muerte.
–Una puta habitación y que nadie se atreva a llamar a la puerta quejándose por el ruido y menos se atrevan a venir a molestar.– Dejando un buen fajo de billetes.
–Vaya hoy debe ser mi día de suerte, otra cosa que vas a pagar…– Se burló Hidan mientras era arrastrado escaleras para arriba hacía el cuarto que les asignaron.
–Cierra la boca. Solo tienes permiso para abrirla cuando gimas o grites mi nombre. ¿Te ha quedado claro?– Mientras presionaba más fuerte esas muñecas y el peliblanco soltaba un gemido gutural de excitación por el dolor.– Así me gusta putita masoquista.
Oh si, esa noche Hidan se pasó horas y horas gimiendo y gritando ante las acciones del bruto y salvaje de Kakuzu, mientras lo fustigaba, ataba, le follaba la boca, le penetraba el culo con gran violencia… Hidan disfrutó de una larga sesión de sadomasoquismo bien erótico y apasionado, quedando bien saciado y lleno de semen por todas partes. Y esa noche Kakuzu al desatarle esa última vez que le penetró le abrazó en su contra y durmieron juntos hasta que los rayos del sol les despertaron.
–Jodido Kakuzu… Podrías haber cerrado las cortinas.– Mientras gruñía y se giraba para darle la espalda a la luz.
–Hazlo tu imbécil y deja de quejarte por todo. Mueve tu culo hacía allí y córrelas.
–No me pienso mover, estoy muy bien. Y si, quiero correrme de nuevo, pero cuando me folles, joder. Y no por ir a cerrar unas asquerosas cortinas.
–No hablaba de ese correr, inepto.
–¡Pero yo si! ¿O es que ya no eres capaz de conseguir que se te levante?
–¿Me estás retando? Te voy a dejar el culo que te lo tendré que coser al terminar…
Y ahí iban de nuevo…
Si, Hidan era una autentica molestia, un enorme grano en el culo y para conseguir que se callara le tenía que poner la polla bien profunda en esa bocaza, hasta ahogarlo casi… Pero despertar a su lado tenía sus ventajas, como estaba comprobando en esos momentos…
CONTINUARÁ...
