Akatsuki lover's day 2
(Al día siguiente…)
Tras esa magnifica noche de fuegos artificiales, dangos, miradas infinitas, caricias, besos cargados de sentimiento y de hacer el amor en la arena, baños en el mar donde se repartieron más caricias cargadas de cariño antes de volver a la arena para volver a amarse. Ante los primeros rayos del sol, que les pillaron desnudos y abrazados, Deidara e Itachi se vistieron entre besos y miradas felices para volver volando a la guarida.
–Tengo arena en lugares que no conocía.
–Yo igual, hm. Pero no lo cambiaria por nada del mundo.
Se miraron cómplices y volvieron a besarse.
Fueron a darse una buena ducha y… Esta vez si que Deidara lo arrinconó contra los azulejos de la ducha y le penetró por detrás, mientras él se apoyaba en la pared y llevaba su cadera hacia atrás para sentirle más. Su frente contra la pared y de su boca escapando gemidos por esa buena estimulación por parte de su joven pareja.
–Dei… Así… Oh, kami…
Las manos del rubio sujetando las suyas mientras su cadera no le daba descanso, su boca besaba y lamía sus hombros y nuca, de vez en cuando chupándole para dejar una buena marca y otras veces mordiendo un poco.
Itachi se corrió contra la pared de la ducha y mientras observaba como su semen resbalaba junto al agua hasta llegar al suelo y desaparecer por el desagüe, Deidara se apretó en su contra y se corrió en su interior. Giró el rostro aun estando unidos y se besaron durante unos minutos en los que sus penes perdieron toda dureza.
–Vamos a desayunar, Itachi. Estos ejercicios mañaneros me abren el apetito.– Un último beso y se separaron.
Fuera de la ducha observó como el Uchiha se lavaba su interior, haciendo que toda su semilla saliera, tuvo que girarse para no verlo… Sino volvería a excitarse y no saldrían de allí en horas…
–Que tranquilo, está esto– Itachi no se lo podía creer.
–Bueno, sin Hidan metiéndose con todos es normal. Y espero que tarde unos días en venir, hm.
–Pensaba que era tu amigo
Deidara negó.
–Yo no diría tanto, quizás colega…– El levantamiento de ceja oscura no se hizo esperar.– Vale, si. Pero es un amigo tocapelotas y al que aguantas cinco segundos antes de querer matarlo.
Vale, Itachi tenía que estar de acuerdo con eso… El jashinista era bastante insoportable casi siempre.
…
Hidan y Kakuzu seguían en la posada… Si es que cuando empezaban con sus juegos sexuales estaban horas y horas…
–¡Dame más fuerte, joder! ¡No seas avaro con los azotes, mierda!
Fetiches del dúo inmortal…
Hidan estaba atado con los hilos de Kakuzu, sin poder moverse al haberle atado las manos juntas y estás a una columna en la habitación. También le había atado las piernas para mantenerlo arrodillado y abierto, con el culo ofreciéndose a todo lo que el más alto deseara hacerle. Las ataduras estaban tan fuertes que se clavaban profundamente en la piel de Hidan causándole ese dolor que tanto disfrutaba, mientras Kakuzu le flagelaba los glúteos con una vara. Ese dolor le resultaba tan excitante a Hidan que ya se había corrido un par de veces y eso que aun no empezaban con lo bueno.
–Mira como gimes… Realmente eres mi putita personal, mía y solo mía. Grita para mi, enséñame como lo disfrutas, Hidan.
Y el de pelo blanco gritaba tan fuerte que ya estaba empezando a quedarse afónico, entre los gritos de la noche y los de esa mañana.
….
–Oh, buenos días…– Una cohibida Konan en ropa interior, descalza y una bata por encima, que se afanó en cerrar mejor, y con el pelo suelto y despeinado llegó a la cocina– Yo… Solo vengo a buscar cuatro cosas y os dejo.
Los dos chicos se miraron entre ellos y así como uno decidió centrarse en lo suyo, el otro decidió ser algo travieso.
–Veo que tu cena de San Valentín con tus compañeros, os ha cundido.
–Cállate anda, te juntas demasiado con Kakuzu.– Le masculló la fémina, aunque sus mejillas estaban algo enrojecidas.
Había pasado una magnifica noche de placer con sus dos chicos, Nagato y Pain, disfrutando de la cena, besos, caricias a dos bandas, sexo apasionado y lleno de amor. Si, habían disfrutado de ese paréntesis y más al estar solos en la guarida, sin tener que ser pudorosos, sin tener que callar cuanto lo disfrutaban... Dejándose libertad para sentir y expresarse.
–Tienes suerte de que Kakuzu no esté aquí… Todo está más calmado.
La verdad es que todo estaba muy tranquilo sin Kakuzu y ese infantil líder que tenían, por la…
–¡Hola, hola! ¿Que hacéis? –Obito apareció con su kamui de sopetón en la cocina.
¿Para que había pensado en él? Si es que sabía que tenía el don de aparecer como invocado ese Uchiha rarito aunque muy fuerte… ¿No podía ser como el resto de su clan? Así seriecito, de pocas palabras y mirada fría.
–¡Uauu! ¿Ese es el modelo que queréis proponer como nuevo uniforme de Akatsuki?–Mirando a la mujer en paños menores, mientras usaba su voz infantil.
–¡Idiota! ¿Estás tonto? ¿Cómo quieres que vayamos así? Poco que nos toman en serio desde que revelamos nuestros verdaderos objetivos… Así pareceremos strippers o trabajadores de un puticlub.
–Dice Kakuzu que esos ganan mucho dinero. –Apuntilló el rubio
–Kakuzu diría cualquier cosa para que hiciéramos más dinero en la organización –Ahora fue el turno de Itachi de aportar.
–Lo valoraré entonces…–Quedándose pensativo el más mayor de los Uchiha presentes.
–¿El que? ¿El traje de poca tela o el hacer trabajos de dudosa reputación?
–Tu olvídate. – Masculló Itachi.
–¿De qué?– Parpadeó el rubio mirando a su pareja.
–De hacer ninguna de las dos cosas…
–Lo mismo digo, Ita.
–¡Awww, que monos! Veo que la noche fue bien.–Soltó la mujer encontrándolos muy adorables.
Obito ladeó la cabeza.
–¿Qué noche? ¿Qué tiene de diferente de otras noches donde estos dos se acuestan? ¿Y por qué vas vestida cual buscona?
–¡Gilipollas! No voy de prostituta…
– ¡Jajajajajaja!
–No te rías o te corto la cola, Deidara
–¿Cuál? ¿La de arriba o la de abajo? –Se burló Obito. No sabía cual le molestaría más a Deidara que le cortasen
–¡Las dos!
Deidara tragó saliva y se centró en su comida. No quería perder ninguna de sus amadas extensiones, eso incluía pene y pelo.
El Uchiha más mayor levantó una ceja esperando por fin la respuesta a su pregunta. La mujer bufó exasperada.
–Ayer fue San Valentín y le preparé una cena especial a Pain y Nagato con "postres".– Oh si, el pastel fue bien recibido, pero el picardías de encaje negro aun fue mejor postre. Sonrió para si ante los retazos de memoria de esa magnifica noche y se aclaró la garganta al ver que tres pares de ojos la miraban. Mejor desviar la atención.– Y Deidara fue con Itachi, a saber donde, y han vuelto así de adorables entre ellos.
Itachi levantó la mirada y miró amenazante a la mujer, que se giró y siguió con la comida que preparaba. Mejor no mirar al de la coleta a los ojos cuando les miraba de esa forma, era de temer.
Obito estaba ausente… Lo único que había captado era… Vale también le interesó las caras de pervertida de la peli lila, pero lo primordial era:
"San Valentín"
San Valentín… El jodido día de los enamorados… Y él se había olvidado. Se golpeó la frente.
–Claro por eso Kisame estaba en la aldea con Gai… ¡Ay kami…!
Por eso Kakashi le miraba ayer esperando algo, algo que nunca llegó porque él se había olvidado. Y por eso al irse a dormir su Kakashi estaba algo distante y le miró con cierto mosqueo, le golpeo la mano cuando se puso "juguetón" y le dijo "Hoy no" cuando a la pregunta de porque quería tener sexo con él, el Uchiha respondió: "Porque estoy con ganas, como cada noche, Bakakashi. ¿Para que va a ser?". Y él ante el golpetazo y rechazo compuso una mueca, pero siguió tan despistado y sin enterarse. Ahora veía que la había cagado, y mucho.
Si hasta el jodido tiburón se había acordado y había montado todo un día apasionado con Maito.
Los demás miraban las muecas de Obito y sus caras de circunstancias. Itachi sonrió de lado, ese estúpido se había olvidado de hacer algo para el espantapájaros… Pobre Hatake-san, menuda pareja torpe tenía, si hasta Deidara le había hecho esa cita romántica a él, y mira que Deidara era algo manazas.
–Tengo que irme. –Se miró a Itachi antes de desparecer –Kisame dice que tardara unos días en volver porque van a aprovechar las mini vacaciones de Gai.
Y dejado su mensaje desapareció. Tenía que compensar a su marido y, ya tenía una idea de lo que haría. Pobre de él…
Obito llegó a su casa con todo lo que necesitaba y se desnudó, se dio un baño y se vistió. Unas medias de rejilla que llegaban hasta su muslo, unos pantaloncitos cortos negros y bien apretados, que dejó abiertos en los primeros botones, dejando ver una fina línea de pelo púbico desde debajo del ombligo que se perdía dentro de los pantalones, lo que llamaba el caminito a la felicidad. Un collar con un lazo en el cuello y una orejitas de gatito en la cabeza. Se tumbó en la cama de lado a esperar a Bakakashi. Sabía que no tardaría en llegar y más habiendo enviado un clon a por el peligris.
La información del clon le llegó y suspiró. Bakakashi estaba aun molesto y cuando lo encontró, leyendo en una rama de un árbol, ni le había mirado casi y solo había dicho con el ceño fruncido:
–Ya voy– Ni un mote cariñoso, ni nada. Seco y algo distante, aburrido.
Kakashi se tomó su tiempo para llegar a casa. Tanto que incluso pensó en hacerle venir usando su kamui.
–Ya estoy aquí.–Le llamó al no verle en la entrada.–¡Obito!
–Ya era hora… –Masculló para si.– Estoy en la habitación.
Kakashi llegó al cuarto y al asomarse y verle en la cama abrió grande su ojo, de hecho se destapó el sharingan y todo para ver si estaba viendo correctamente.
–¿Qué…? – pero no continuó pues seguía detallándole y tragó saliva.– ¿Qué significa esto?
–Lo siento, me olvidé… Ayer me olvidé de que era San Valentín… Ya sabes lo despistado que soy.
Kakashi caminó hasta la cama, hasta donde estaba tumbado. Le levantó el mentón para que le mirara, usando dos de sus dedos. Eso encendió a Obito, él normalmente era el dominante, pero cuando el Hatake se ponía así le hacía sentir cohibido.
–Y… ¿Esto es una especie de compensación?
El Uchiha asintió y abrió la boca ante esos dos dedos que ahora reseguían sus labios y le obligaban a dejarlos entrar en su cavidad. Obito los recibió lamiéndolos y mordisqueándolos.
–¿Te estás entregando a mi?
Nuevo asentimiento mientras chupaba esos dígitos.
–Así que serás mi gatito… Obito, Obito… No dejaré que luego te eches atrás como otras veces o que te subleves tomando de nuevo el control en el sexo.
Obito quitó esos dedos de su boca.
–No, está vez haremos lo que tu quieras y desees hacerme.
–¿Todo lo que yo quiera, gatito?– Mientras ahora toqueteaba esas afelpadas orejitas de gatito.
–Si, soy tuyo… menos matarme, claro.– Rió un poco.
Kakashi le dio un tirón en una oreja, una de las de verdad, por soltarle esa estupidez. Por dios, estaban casados y le amaba, aunque a veces si tenía ganas de darle una buena paliza. Luego entrenaban tan fuerte como ellos sabían, se pegaban cuatro buenas peleas donde terminaban agotados y luego… Al volver a casa follaban como sino hubiera un mañana. Pero nunca iban a matarse.
–Au…– Se quejó el Uchiha por ese tirón, aunque calló todo reclamo ante la severa mirada de su pareja.– Pero si, sin quejas, sin negarme, sin rechistar.
El Hatake se llevó una mano a su mentón y pensó en lo que deseaba hacerle al que era su esposo. Pensó durante unos minutos rechazando algunas ideas que aunque le parecían muy calientes, no terminaban de convencerlo para darse el gustazo en tan buen día de suerte como el que tenía hoy. Y ahí la recordó… Una fantasía recurrente que tenía, fruto de un fragmento en sus amados libros Icha Icha, un deseo que no había podido satisfacer con el azabache… Y tenía tantas ganas de llevarlo a cabo por fin.
La sonrisa de Kakashi no le auguraba nada bueno, ahora fue su turno de tragar… Suerte que había dejado el lubricante a mano, pues él no estaba acostumbrado a ser el pasivo.
–Quiero que te quites los pantalones, aunque te quedan muy sexis Obito. Pero quiero que lo hagas poniéndote de pie ante mi, dándome la espalda y bajándotelos muy lentamente.
Algo rojo bajó de la cama y muy lentamente le dio la espalda a Kakashi y fue bajándose los pantalones despacio, liberando fragmentos de sus blancos glúteos al peligris.
Kakashi se mordió el labio al ver aparecer el suculento y firme trasero de Obito ante sus ojos… Por kami que culazo se gastaba el Uchiha, y que poco le dejaba catárselo.
–Así me gusta… Ahora gírate y arrodíllate ante mi.– Pensaba tomarse se tiempo para disfrutar de su pareja y ese regalo que le ofrecía. Sin prisas… Él a diferencia de Obito no era alguien impaciente; era tranquilo y sabía esperar su recompensa.
–Tengo aquí algo que desea estar en tu boca… Ocúpate, gatito. Lámelo bien, chúpalo y bésalo, adóralo pues es el que te dará placer.
Sin dejar de mirar a los ardientes ojos de Kakashi, trabando su mirada con su sharingan en la cara del Hatake, levantó las manos y le desabrochó el pantalón bajándoselo hasta las rodillas. Besó por encima de la ropa interior del peligris, delineando con sus labios y lengua el erecto pene que empezaba a marcarse.
Obito estaba haciendo un buen trabajo, su pene estaba duro y asomaba por la cinturilla de sus bóxer. Y la tela… La tela estaba húmeda por la saliva del Uchiha que besaba y chupaba el contorno de su pene.
–Libéralo… ¡Ahora Obito!–Necesitando un contacto más directo. Enterrarse en esa boquita traviesa y experta.
Por una vez dejaría pasar la sonrisa autosuficiente del azabache. Era claro que sabía usar manos y boca, siempre le sacaba gemidos cargados de deseo con sus mamadas… Ya vería si también seguiría tan chulito cuando el juego se pusiera más candente.
Su ropa interior fue a hacer compañía al pantalón en sus tobillos. Se agachó y se los quitó lanzando ambas prendas lejos, sólo faltaría que ocurriera un bochornoso accidente estando en pleno frenesí pasional.
Obito acarició su pene con la mejilla antes de sujetarlo un poco y empezar a besarlo.
Hatake cerró los ojos y disfrutó de la magia que obraba su marido. Enseguida jadeó a sentir la húmeda boca del Uchiha engullendo su erecto miembro.
–Ooooh… Haces maravillas con tu boca, Obito. –Adoraba el sexo oral y mas si su marido se esmeraba para excitarlo y que así consintiese todo lo que Uchiha Obito deseara hacerle a su cuerpo. Y si, terminaba consintiendo todo lo que ese caprichoso quería… Pero es que siempre lo enloquecía… Esa lengua, esos labios, esa succión… No le extrañaba que el azabache fuera tan bueno comiendo paletas y piruletas, o quizás era bueno en los orales por su práctica comiendo esos dulces… A saber. Pero era un dios en todo lo referente a sexo, y él siempre se plegaba a sus caprichos. Razón por la cuál casi siempre terminaba siendo el pasivo, se abandonaba al sentir y a las sensaciones.
Y ahí iba esa gran habilidad con esa ágil lengua. Gimió más alto y le enterró la mano entre esas hebras negras. Joder… Obito era capaz de hacerlo llegar rápidamente con sexo oral de lo bueno que era. Tenía que detenerlo…
Tiró de ese pelo y le agarró del mentón con fuerza.
–Despacio… Gatito… Despacio. Cualquiera diría que no te han dado de comer hoy y deseas tu leche…–Un fino hilo de saliva unía su pene con la boca de su marido. Y eso más el ojo brillante de Obito y su respiración algo superficial era demasiado erógeno a la vista. –Siempre tan impaciente…
Con su dedo delineó esos labios cortando esa conexión entre su cuerpo y el del azabache. Obito era un ávido amante, impaciente, impulsivo, apasionado, lujurioso… Hacía las mejores mamadas porque buscaba darle un placer sublime, le follaba con dureza y salvajismo, haciendo que sus orgasmos fueran explosivos. Y cuando se recuperaba, que era muy rápido en hacerlo todo se ha de decir… Volvía a asaltarle. Una noche le tuvo despierto hasta el amanecer, hasta que cayó muerto de cansancio y vacío de tan placenteramente agotado.
Pero no era alguien paciente, nunca lo había sido.
Hoy no le dejaría que actuara así… Hoy en vez de cantidad y calidad, tendría diversión y mucha intensidad. Y ojo, que Obito ofrecía todas esas cosas; muchos orgasmos y quedar tremendamente saciado y agotado. Pero hoy le demostraría a Obito otra forma de jugar.
–Mi salvaje gatito esta excitado… Tendré que ser un buen amo y dejarle que disfrute. –Poniendo una mano bajo su mentón le obligó a levantarse. –Túmbate en la cama Obito, contra el colchón. Muéstrame como te masturbas… Pero tienes prohibido usar las manos querido.
Entre besos y toqueteos a esos deliciosos glúteos le acompañó a la cama y observó como Obito se ponía cara al colchón.
–Muéstrame como me follarías si estuviera debajo tuyo.
Obito se sentía y estaba muy excitado. Que dominante estaba siendo Kakashi, le encantaba como le estaba ordenando y lo que le hacía hacer.
Se tumbó en la cama y dejándose llevar, empezó a friccionar su pene contra el colchón, cerró los ojos y se agarró a las sábanas. Haciendo eso mismo que le pedía hacer el peligris, imaginarse que lo tenía debajo y le estaba penetrando. Su cadera moviéndose sin cesar de delante hacia atrás, sus glúteos contrayéndose ante cada "penetración".
Gimió dejándose llevar. Que fricción más buena, que bien se sentía.
Un peso hizo hundir el colchón con suavidad en la zona de la cadera y sintió una nalgada, jadeó y abrió la boca, mordiendo la sábana.
Kakashi disfrutaba de la visión. La poderosa musculatura de Obito moviéndose al son de sus estocadas. Esa espalda arqueándose, esos glúteos contrayéndose, esos sonidos de su boca, el suave frufrú que producía el pene al frotarse contra la sábana y como apretaba la tela entre sus dedos. Levantó su mano y la dejó caer contra una nalga. Y pronto la caricia fue ascendiendo, notando bajo sus yemas la potente musculatura de la espalda de sus marido moviéndose al son de sus movimientos de cadera. Era sublime.
Bajó el rostro y mordió la nalga derecha, para luego hacerlo con la izquierda. Su mano bajó por en medio de la columna vertebral del azabache y se metió entre ambos cachetes del culo, palpaba su entrada con las puntas de los dedos.
–Abre las piernas Obito… Pero no te detengas de lo que haces.
Más Obito estaba demasiado perdido en el placer, buscando su liberación.
Le dio una fuerte nalgada para llamarle la atención. Obito jadeó por la misma.
–¡Abre tus piernas gatito! No quieras que te castigue por tu desobediencia. –Y ahora el Uchiha abría sus piernas para dejarle espacio. –Así me gusta, que seas un minino obediente.
Ahora su mano pudo moverse con mayor libertad entre esas fuertes mejillas del culo de su pareja. Acarició su entrada sintiendo los estremecimientos del Uchiha, ante su tacto. Se inclinó y dejó caer un poco de saliva en ese fruncido agujero y con sus dedos la embadurnó por la zona. A Obito parecía gustarle pues jadeaba mientras continuaba moviendo sus caderas.
Enterró un poco de su dedo índice, notando la reticencia de esa musculatura por dejarle entrar. Pero poco a poco iba cediendo y permitiendo que un poco más de su falange entrara en ese lugar. Los gemidos que liberaba Obito eran tan malditamente eróticos.
Todo su dedo enterrado en ese interior mientras su otra mano acariciaba los testículos del Uchiha. Adoraba los sonidos que liberaba su esposo. Estaba disfrutándolo tanto.
–Oh gatito… Esto te va a encantar.– Se inclinó y unió su boca a ese dedo que masturbaba al azabache. Y vaya si le gustó a su pelinegro.
Joder, estaba tan sensible a los que le hacía Kakashi en su entrada, todo eso le llevaba a una vorágine de placer… En cualquier momento se correría contra las sábanas. Y con un gutural grito informó a su compañero que había encontrado su próstata. Movió su cadera descoordinadamente. Quería más…
–Más… Más…
–¿Qué es lo que quieres gatito?
–Otro… Pon otro…. –Deseaba otro dedo tocando ese punto que le hacía ver las estrellas.
–Maúlla Obito. –Le resultaba divertido y excitante que por una vez hiciera tal cosa.
Y estaba tan necesitado que lo hizo. Maulló para contentar a Kakashi.
–Miau… Miau–Mientras le miraba de refilón y se lamía los labios.
Y si, Kakashi cumplió entrando dos dedos y causando más gritos en el Uchiha. A su vez que volvía a usar su boca y lengua para lubricar esa entrada y relajarla.
Y con un fuerte grito y tensando su musculatura, Obito llegó a un fuerte orgasmo. Los últimos rescoldos del mismo haciendo que moviera la cadera sin poder evitarlo. Se puso un poco de lado calmando su rápido respirar y le sonrió a Kakashi. Había sido un fuerte clímax el que había experimentado.
–Esto no termina, gatito.
Se incorporó para besar a su azabache en la boca. Luego sus ojos repararon en el esperma en las sábanas y recogió un poco con sus dedos, se lo llevó a la boca y saboreó antes de volver a besar a su marido.
– Eres delicioso ¿Estás listo para seguir? – Él aun no se había corrido y estaba muy necesitado. –Sobre tus manos y rodillas. ¡Ahora, Obito!
Y mientras Obito se ponía a cuatro encima de la cama y esperaba, lanzándole miraditas por encima de su hombro. Él se desnudó del todo.
–Vista al frente Obito.
Aunque sonrió al ocurrírsele una magnífica idea. Quitándose el protector de Konoha se lo puso al Uchiha impidiéndole la visión.
Le mordió el hombro juguetón.
–Así será más emocionante, sólo podrás escuchar y limitarte a sentir lo que te haga.
Y haciendo los sellos pertinentes, hace dos clones de sombra. Sonríe y se relame mientras observa a su marido expectante a lo que vaya a hacerle.
Empieza a acariciarle la espalda a Obito mientras va bajando para estar entre sus nalgas. Tira de él para ponerle en el borde, así puede penetrarle de pie. Una de sus copias se sienta ante la cara de Obito y tira de su nuca para que baje a la altura de su pene.
–Bien gatito… Abre la boca y aplica tu magia. Esta vez si me puedes hacer correr.
Él por su parte abre el lubricante y lo deja caer entre las nalgas de su pareja que se estremece. Le nota algo nervioso.
–Tranquilo Obito… Soy yo, solo yo… Tu marido.
También hecha lubricante en su erecto y necesitado miembro, que acaricia un poco mientras con su otra mano hace que el lubricante entre en la fruncida entrada de su esposo.
El segundo clon acaricia la cadera del Uchiha, al no esperárselo éste salta.
–Sigo siendo yo… No te preocupes y centrarte en disfrutar.
–¿Has hecho clones?– Nota la incertidumbre en su voz. Obito sabe que ha realizado esa técnica, pero esta nervioso y necesita expresarlo.
–Si, dos clones que me ayudarán a dar placer a mi gatito negro.
"¡Mierda! ¿Por qué nunca se le había ocurrido hacer clones en sus sesiones de apasionado sexo con su Bakakashi? Ahora veía las grandes posibilidades… Nah, a quien quería engeñar… Capaz de sentirse celoso de sus propias copias."
Enseguida se le olvida todo al sentir la mano de ese segundo clon acariciando sus testículos. Suspira satisfecho. Ese masaje le gusta.
–Abre la boca, gatito. Tengo tu leche preparada para que la bebas… Aunque tendrás que esforzarte para que salga.
El pene de ese primer clon se aprieta contra sus labios y saca un poco la lengua y lame la punta. La mano del clon le acaricia las mejillas, instándole a que abra su boca y le de cabida. Poco a poco la va abriendo mientras el clon levanta la cadera y jadea enterrándose en su boca. Le presiona la nuca para que siga bajando más, abriéndose a él. Sus propios suspiros mueren contra esa carne caliente y dura en su húmeda cavidad.
–Chúpala, cariño.– Le anima mientras esos dedos acarician su cabeza.
Es increíble lo rápido que reacciona el cuerpo de Obito, es tan sensible a los estímulos. Y es que el Uchiha ya esta erecto de nuevo. El segundo clon acaricia esa suave y dura carne con sus manos, juega con el prepucio con sus dedos y siente como el azabache empuja su miembro contra su palma buscando más. Cierra las manos en un puño abierto, lo suficiente como para que el pene de Obito quepa entre ellas y se frote cada vez que se mueva y el pelinegro no tarda en apretar su cadera buscando su placer en esa embriagante fricción, penetrando esa apertura entre las manos de su peligris.
Es una visión sublime la que comparten Kakashi y sus clones, el original se relame los labios y se masturba con mayor insistencia. Quiere enterrarse ya, pero antes quiere calmarse un poco. Obito no está acostumbrado a que le penetren y si lo hiciera ahora mismo sería demasiado salvaje en sus acciones. Desea que le guste, no causarle daño con su ímpetu.
De momento la entrada del Uchiha ya está muy lubricada y se ha asegurado con sus dedos que el lubricante haya humedecido esas paredes llenas de músculos internos.
Cierra los ojos y se muerde los labios, busca calmar su acelerada respiración. Joder quiere penetrarle ya, necesita follarse a su marido ya… Pero sabe que mejor esperar, aunque los gemidos ahogados de Obito no le ayudan a buscar ese sosiego. Le aprieta los dedos en la cadera al dejar de masturbarse a si mismo, marcándoselos y aspira por la nariz.
"Calma… Calma… Despacio." Suelta el aire que ha retenido unos segundos para volver a respirar en profundidad. Quita por fin los tres dedos con los que había estado preparando a su gatito y se sujeta el pene, guiándolo hacia esa entrada fruncida que se contrae cada vez que Obito mueve su cadera contra el puño de su segundo clon.
Obito está tan inmerso en el placer que no hace nada cuando Kakashi empieza a apretar la punta de su pene buscando que su ano ceda… En un primer momento, claro. Intenta incorporarse al sentir como aprietan con mayor insistencia en su entrada, pero el primer clon no le deja al sujetarle del pelo y marcarle un ritmo en su felación.
–Shhh, Obito… Sigue disfrutando. Siente mi pene en tu boca, tu polla follándose mis manos… Y dentro de poco, tus paredes soportando mi miembro. Lo vas a disfrutar… No luches –Le susurra con lujuria y lleno de excitación. –Recuerda que tu te has entregado… Gatito mío. Déjanos mimarte.
Y Obito se relaja, poco a poco va cediendo. Olvidándose de esa incomodidad que siente al ser sus paredes anales forzadas a aceptar el grueso trozo de carne que empuja por enfundarse en su totalidad en él. Después de todo si que había prometido entregarse a los juegos que quisiera su marido Kakashi.
Y gracias a esas manos rodeando su pene y masturbándole y esas caricias mientras devora el miembro del clon uno, es que va olvidándose de la invasión, relajándose y cuando menos se da cuenta, nota a Kakashi totalmente en su interior. Unos besos le son proporcionados en su espalda por su marido y unas caricias en sus caderas.
–Dime cuando pueda moverme, Obito– Y espera que no tarde mucho en darle el permiso porque esa presión le esta matando de placer… ¡Joder! Es tan bueno… Quiere moverse, follarle con un ritmo frenético hasta regarle el interior con su esperma. Cierra los ojos y respira en profundidad, otra vez buscando la calma para resistir ese dulce tormento.
Y tras unos segundos, en los que Obito había detenido todo movimiento, unos segundos que para él se sienten horas de tortuosa espera. Por fin el Uchiha se mueve de forma tímida. Empieza lamiendo una vena que se remarca en el tronco de su miembro, para luego darle una chupada a la cabeza. Lo siguiente que mueve es su cadera en una suave rotación. Kakashi no puede evitar jadear y presionar sus dedos en esos firmes glúteos, Obito también gime al sentir como esta de lleno y como ese pene presiona puntos sensibles en su interior. Es una sensación rara, pero cada vez la encuentra menos incómoda y molesta, y en cambio la siente más placentera.
Y el clon dos aprieta más sus manos entre ellas para causar mayor fricción en ese pene del azabache y éste jadea. Hay muchos estímulos que se unen y le están gustando. Y ya cuando Kakashi recula su cadera unos centímetros para volver a introducirse en su interior aprieta los labios y sus mejillas, y suelta un gemido que muere contra la carne del clon uno.
–Cuidado con los dientes, gatito –Le avisa tirándole de esos negros mechones.–No me muerdas o perderás tu piruleta y el regalo que conseguirás si sigues con esta buena mamada.
Kakashi empieza a moverse a un ritmo pausado. Saca su miembro un poco de esa entrada, sintiendo como esos anillos de carne no parecen querer soltarle y vuelve a presionar hacia dentro, haciéndolos ceder ante su invasión. Cada vez a un mejor ritmo, un ritmo que encuentra placentero y cómodo. A Obito también le gusta pues ha empezado a mecerse contra sus caderas, empujándose contra ellas… Cada vez con mayor coordinación.
Pocos minutos bastan para que pierda la cabeza. Agarra fuerte de las caderas al azabache y se mueve rápido, un ritmo donde solo mueve su pene pocos centímetros, pero sirven para volver loco a Obito que con la boca abierta gime y deja escurrir su saliva encima del pene del clon uno. Este se ha arrodillado y es el que mueve su cadera penetrando esa boquita. Su clon número dos masturba a Obito con la misma velocidad con la que él le penetra.
El clon uno gime y aprieta su cadera contra esa boca, se esta corriendo. Reconoce la cara que pone cuando llega a culminar.
Viéndose cerca de su propio orgasmo, mueve su cadera chocando contra el culo de Obito que gime medio ido del placer.
Llega al orgasmo con el sabor de la esencia de Kakashi en su boca, traga saliva y un poco de semen, mientras el resto resbala y cae hacia las manos del clon.
–Ah no gatito, es tu leche no la desperdicies.
Y mientras él se corre en un gruñido gutural y tensa su cuerpo, aprisionando a Kakashi en su interior, el clon le mete las manos en la boca con la semilla que se ha escurrido. Respira con dificultad, algo acelerado, pero chupa esos dedos y lame esa palma notando el sabor de la esencia del Hatake. Se derrumba contra las piernas del clon 1 ante la última embestida de su pareja.
Kakashi que se aprieta contra él y cae encima de la espalda de su gatito negro, se la besa con cariño mientras calma el frenético golpeteo de su corazón. No sale de su interior hasta que nota que su pene está flácido. Mueve con suavidad su cadera para salir y aprovecha a besar su espalda de forma descendente, besa también el cachete derecho y luego el izquierdo del culo. Y observa con fascinación como una substancia blanca abandona ese agujero algo sonrojado tras la unión amorosa.
–Mmm, interesante. Pero no quiero que salga– Y con sus dedos vuelve a empujar su esencia al interior de Obito. Este suelta un ligero jadeo por su acción y por sus dedos entrando en su ano para empujar el semen.– Mi gatito… Esto no ha terminado.
El clon dos se levanta, aun permanece erecto. Le ha costado resistirse y ha tenido que usar toda su fuerza de voluntad y técnicas de relajación y distracción para no llegar a culminar al ver lo que sucedía entre el Uchiha, su original y el clon uno. Ha sido un magnifico espectáculo. Pero su original tiene otros planes, lo saben desde que les creo, eso había sido el aperitivo, para preparar el terreno y preparar a Obito para el siguiente momento de pasión.
