«Hermano»

¡Hola de nuevo! Sé que todavía no actualizo el primer fic de especulación que subí la semana pasada, pero no podía esperar para escribir éste que es de un único capítulo. Tal vez al terminar la semana ya suba el siguiente capítulo de "Un verdadero héroe", pero por ahora, les traigo éste.

Lean y disfruten :)


HERMANO

—¡Ahí les vooooooy! —exclamó Sonic.

Una enorme ola de nieve atravesó el portal, aplastando la capilla, las sillas y los adornos, mientras que los invitados huían del camino. La fuerza de la avalancha fue tan potente que accidentalmente Sonic dejó caer a Tails y su bolsa de anillos. Luego de unos instantes, el portal se cerró al fin, pero esos únicos segundos que estuvo abierto fueron suficientes para dejar pasar gran parte de la nieve, la cual ahora formaba un gran cúmulo en medio del césped. Todos los presentes estaban atónitos ante lo que acababan de presenciar.

—¡Uf! Hawái… —murmuró Sonic, un tanto mareado por el duro aterrizaje.

Tom y Maddie corrieron aprisa hacia donde se encontraba el joven erizo; una vez ahí, se agacharon para poder estar a su nivel.

—¡Sonic! ¿Estás bien? —preguntó un agitado Tom.

—Estoy bien —respondió Sonic, casi sin aliento—, gracias por salvarme, aunque creo que tengo algo de nieve en los oídos.

—Qué bueno —contestó Tom en un tono sarcástico—, ¡porque estás en muchos problemas!

—Okey. Tú, tranquilízate —ordenó Maddie, dirigiéndose a Tom—; y tú, comienza a hablar, ¡ahora!—dijo, dirigiéndose a Sonic— ¿Qué está pasando?

—Okey, en resumen: Robotnik volvió a la Tierra y está en busca de una esmeralda mágica—relató el joven erizo. Hablaba tan rápido que apenas y se le entendía—, y la única forma de encontrarla es con esta brújula que Robotnik creó. Esa esmeralda es peligrosa en manos equivocadas, ¡hay que recuperarla o el mundo se acabará!

De pronto sus ojos se abrieron por completo al darse cuenta de que algo le faltaba.

—Espera, ¡Tails! —Sonic se volvió y vio que Tails yacía a su lado, todavía inconsciente y parcialmente enterrado por la nieve.

—¿Quién es Tails? —inquirió Tom, confundido y todavía procesando la información que Sonic acababa de darle.

Presa del pánico, Sonic quitó la nieve que estaba sobre Tails y comenzó a sacudirlo levemente de los hombros; un sentimiento de miedo y culpa le llenó el pecho.

—¿Tails? ¡Tails! ¿Estás bien? ¡Háblame amigo!

—¡Thomas Michael Wachowski! —vociferó Rachel hecha una furia, seguida por Randall— ¿Qué demonios fue todo eso? ¡De ésta sí no te salvas! ¡AAAH!

Rachel pegó un salto al llegar a donde estaban los Wachowski y ver a sus pies, no sólo a Sonic, sino también a un inconsciente Tails en sus brazos.

—¡Ay, mamá! ¡Ahora son dos! —exclamó en una mezcla de sorpresa y preocupación. Como si no tuviera suficiente con una sola criatura espacial…

—¿Tails? ¡Tails! ¿Puedes oírme? —La voz de Sonic se quebraba al no recibir respuesta de su amigo;— Vamos, Tails, ¡por favor!

Finalmente, el pequeño zorro tosió un par de veces y comenzó a abrir los ojos despacio. Sonic lo ayudó a sentarse sobre la nieve.

—¡Gracias a Keanu Reeves! —suspiró aliviado. El erizo no pudo evitar abrazar a su amigo con fuerza— ¿Estás bien? ¿Nada roto?

—Pues todo parece estar en su lugar —respondió Tails al tiempo que se echaba un vistazo; su pelaje aún estaba chamuscado por el disparo del Badnik.

—Lo siento mucho, todo esto es mi culpa —se disculpó Sonic quien, frenético, revisaba a Tails de pies a cabeza en busca de alguna herida.

Mientras tanto, Tom y Maddie discutían acerca de lo que acababa de pasar.

—Debería castigarlo ahora mismo —dijo Tom sin poder contener su enojo—, ¡mira esto! ¡Tu hermana ahora sí me matará!

—Tom, tranquilízate —replicó Maddie, tomando a su esposo de las manos—. Sé que estás furioso, pero ahora no es el momento, ¡míralo! El pobre debió haber pasado por mucho estos últimos días y tenemos que apoyarlo. Por Rachel, no te preocupes, yo me encargo de ella, pero ahora lo importante es Sonic, ¿okey?

Tom respiró profundo y asintió. Maddie siempre ha tenido el don de mantenerlo en calma en momentos de estrés como éste. Ella tenía razón, por más enojado que estuviese con Sonic, no podía evitar preocuparse por él; el pequeño necesitaba de su ayuda y eso es lo que hará como el adulto responsable que es. Ignorando las miradas curiosas de los invitados y otros transeúntes, Tom regresó a donde Sonic y se agachó junto con Maddie.

—¿Es éste tu nuevo amigo? —preguntó Tom, señalando al pequeño zorro amarillo con la cabeza.

—¡Ah!, sí —respondió Sonic mientras comenzaba con las presentaciones—. ¿Tails?, él es Lord Dona; Lord Dona, éste es Tails.

—Gusto en conocerlo, señor Lord Dona —saludó Tails alegremente—, o debería decir, ¿oficial Lord Dona? Sonic me dijo que es policía.

A Tom le pareció adorable el pequeño zorro, pues parecía una versión más joven e inocente de Sonic. El sheriff no pudo evitar notar lo sucio y desarreglado que se veía su pelaje, por lo que se preguntó qué clase de percance habrá sufrido. Ahora tenía sentido porqué Sonic estaba tan preocupado.

—Sí, aunque ahora no estoy exactamente en servicio—dijo Tom, estrechando la mano del joven zorro.

—Y usted debe ser Lady Yoga —señaló Tails, volviéndose hacia Maddie al tiempo que le tendía la mano para estrechársela.

—Encantada, pequeño —le correspondió Maddie con una sonrisa.

—Muy bien, ahora que ya nos conocemos, es momento de pasar a lo serio —añadió Tom—. Según lo que entendí, Robotnik volvió y está en busca de una… ¿gema mágica?

—Esmeralda —aclararon Tails y Sonic al unísono.

—Bueno, eso —prosiguió Tom—. Y dices que si la obtiene, ¿se apoderará del mundo?

—Esa esmeralda es caos puro —añadió Tails—, es la energía más poderosa del universo, capaz tanto de crear como de destruir. Por eso es importante que lleguemos antes que ellos.

—¿Ellos? —inquirió Maddie.

—¡Ah, cierto! También hay un equidna, con serios problemas de ira, que Robotnik trajo del Planeta Hongo y que también quiere matarme —terció Sonic.

Las expresiones en los rostros de Tom y Maddie pasaron de consternación a puro terror al imaginarse a Sonic siendo atacado ferozmente por un nuevo enemigo.

—Okey, ¿hay alguna otra cosa que no nos hayas dicho? —preguntó el sheriff, comenzando a irritarse por la cantidad de cosas que Sonic había omitido todo este tiempo.

—Nop. —respondió el erizo.

—Okey, por ahora vamos a ir a un lugar seguro a planear lo que vamos a hacer porque ya llamamos bastante la atención —resolvió Tom—. Pero no creas que te has salvado del desastre que hiciste allá atrás, ¿eh? Ya hablaremos de eso en la casa.

De pronto, Sonic recordó su encuentro con Robotnik y Knuckles en la residencia Wachowski; sus orejas se volvieron hacia atrás por lo apenado que estaba.

—Ehh, sí. Respecto a eso…

—Sonic… —dijo Tom en un tono de advertencia.

De repente, el suelo comenzó a temblar, las aves huyeron despavoridas de entre las palmeras y otros árboles, y la gente comenzó a sujetarse de algo para evitar caerse. Sonic y Tails sabían que sólo podía significar una cosa.

—Ay, no —murmuró Sonic con temor en su voz.

El erizo corrió deprisa hacia la orilla de un pequeño peñasco cerca del mar, y divisó a lo lejos un resplandor verde que apuntaba hacia el cielo, confirmando sus temores.

—Ya es muy tarde —se lamentó Sonic.

Robotnik y Knuckles ya habían dado con el templo de la esmeralda, ahora sólo era cuestión de tiempo para que la tuvieran entre sus manos. Tom, Maddie y Tails alcanzaron a Sonic.

—¿Es esa la…? —preguntó Tom, pero fue interrumpido por Sonic.

—Sí. Robotnik llegó primero —dijo—. Tengo que detenerlos antes de que tomen la esmeralda.

—Yo te llevo —dijo Tails al tiempo que se acercaba junto a Sonic.

—De ninguna manera —objetó el erizo—. Tienes que quedarte aquí.

—¿Qué dices? —inquirió Tails; su rostro denotaba sorpresa y decepción.

—Es muy peligroso, no quiero que nada te pase —respondió Sonic, volviéndose hacia el pequeño zorro—. Ya te puse en peligro demasiadas veces, casi te perdí allá… No pienso volver a cometer ese error.

—Pero, Sonic…

—¡Te quedas aquí y es mi última palabra! —resolvió.

Tails se sentía enojado y ofendido; sabía que Sonic intentaba protegerlo, pero le dolía que lo dejara en la banca justo cuando debían estar más unidos. Por su parte, los Wachowski estaban atónitos: ver a Sonic actuar de ese modo, tan protector y preocupado por alguien más pequeño que él, era algo completamente nuevo para ellos. Era como un hermano mayor son su hermanito.

Sonic sabía que estaba siendo muy duro con Tails, pero era la única manera de mantenerlo fuera de peligro. Se sentía culpable por haberlo descuidado en Siberia y haber ocasionado que saliera herido. Se supone que él era su ejemplo a seguir, y sin embargo el pequeño casi muere por su culpa.

"Vaya ejemplo a seguir resultaste", pensó. Si algo le llegase a pasar a Tails, jamás se lo perdonaría.

—Prométanme que lo mantendrán a salvo —pidió Sonic, volviéndose hacia los Wachowski. Éstos intercambiaron miradas.

—Lo prometemos —asintió Maddie.

—Ya que no quieres que te lleve volando, ¿cómo esperas llegar hasta allá? —preguntó Tails, cruzado de brazos y con un evidente enojo en su voz.

Sonic se volvió hacia el horizonte y contempló el inmenso mar que tenía enfrente, una vasta carretera azul que sus pies aún no habían conquistado. Los ojos de Tom se abrieron de par en par cuando se dio cuenta de lo que el erizo pensaba hacer.

—Dime que no es lo que estoy pensando…

—Perdí mis anillos —respondió Sonic por encima de su hombro—. Esta es mi única opción.

—¿No recuerdas lo que pasó en el lago? —replicó Tom. El pánico comenzaba a hacerse notorio en su voz—. Escucha, no lo hagas. Estamos juntos en esto, ¡encontraremos otra forma!

—Si no lo hago ahora, todos moriremos —resolvió el erizo con decisión—. Debo ir solo.

Sonic se posicionó en la orilla del peñasco, tragando saliva por lo que estaba a punto de hacer; un escalofrío le recorrió la espina al recordar lo ocurrido en el lago. Sin embargo, este no era momento de acobardarse, pues estaba en juego el destino del mundo y la vida de todos sus habitantes.

El erizo cerró los ojos, aspiró hondo, y exhaló despacio; podía sentir la electrizante energía correr por su cuerpo, luchando por salir, empujándolo a correr.

—Es ahora o nunca.

Y en menos de un parpadeo, ¡ZOOM! Sonic salió disparado como una bala, surcando el mar a toda velocidad, ¡finalmente lo estaba haciendo! ¡Estaba corriendo sobre el agua!

—No mires abajo, no mires abajo —se repetía a sí mismo mientras recordaba el consejo que le había dado Tom días antes—. Sólo hacia adelante.

Sonic el erizo corría con decisión sobre el mar, iba tan rápido que ni sentía las saladas gotas del mar golpearle el cuerpo. Su mente y su vista estaban enfocadas en una sola cosa: seguir el destello de la esmeralda.

De vuelta en la orilla de la playa, los Wachowski contemplaban en horizonte, rogando por que Sonic lograra llegar sano y salvo. Ellos confiaban en él, pero eso no evitaba que se preocuparan por él.

De pronto, ambos se sobresaltaron al escuchar un grito detrás de ellos

—¡Ay, no!

Se trataba de Tails, el cual se hallaba en cuclillas encima de donde había caído la nieve, la cual ya estaba casi por completo derretida.

—¿Qué sucede? —preguntó Maddie, alarmada, al tiempo que ella y Tom corrían hacia donde se encontraba Tails.

El pequeño zorro entonces sostuvo en alto la empapada bolsa de anillos de Sonic. Tom y Maddie se detuvieron en seco.

—No me importa lo que haya dicho —resolvió Tails, poniéndose de pie—, ¡tengo que ir a ayudarlo! ¡Es mi amigo!

—Iremos contigo —dijo Maddie.

—Tú y Sonic necesitarán toda la ayuda posible —terció Tom.

Tails sonrió. A pesar de lo molestos que pudieran estar con Sonic, los tres se preocupaban por él y estaban dispuestos a ayudarlo en lo que fuere. Aún estaba dolido por que Sonic no quiso que lo acompañara, pero en el fondo sabía que las intenciones del erizo eran nobles, y justamente por la misma razón iba a ir tras él: no iba a permitir que le hicieran daño a su amigo, a quien ahora veía como un hermano mayor (uno muy terco, por cierto).

Tails iría a ayudar a Sonic, y no solamente con refuerzos, sino además con algo que presentía les iba a servir mucho. El pequeño zorro sacó un anillo de la bolsa y lo arrojó, creando un portal.

—Ustedes arréglense para irnos —dijo, volviéndose hacia los Wachowski—. Yo debo ir a alistar algo que nos será útil.

—¿Qué cosa? —preguntó Tom. El sheriff no creía que su corazón fuese a resistir más sorpresas.

Tails entonces sacó de su mochila un par de gafas de aviador y se las puso en la cabeza.

—Un viejo amigo.


¡Y eso fue todo por hoy, mis queridos lectores! Este One-Shot también está disponible en inglés y pueden encontrarlo igualmente en mis cuentas de Archive of Our Own y Wattpad.

También quiero agradecer a Mystery Anon (aka, welcome-to-gren-hills), quien fue la que transcribió los diálogos del video filtrado de la boda, el cual usé para escribir este fanfic.

Estén pendientes del segundo y último capítulo de "Un verdadero héroe" esta semana, ¡hasta la próxima!