Gran parte de Konoha festejó el destierro de Naruto, el destierro del pequeño demonio como lo denominaban. Una vez había pasado, la agente ya no guardaba el secreto de que el rubio era el jinchuriki, era como si ya no importara la ley del tercer hokage.

Tsunade estaba que echaba humo por las orejas al ver su comportamiento, y todos los conocidos del Uzumaki estaban muy disgustados con la gente de la aldea, además de los líderes de clan.

Ya que parecía que la ley del tercero no se estaba haciendo respetar, la sanin babosa decidió dar un informativo para esos idiotas que tanto estaban celebrando esa maldita decisión del daimio, de la cual quería hablar con el mismo para saber la causa de tal castigo.

Cuando los amigos de Naruto oyeron de la propia hokage que él era un jinchuriki, no podían creérselo, pero aún así siguieron escuchando. Ella no solo anunció que él poseía al kiubi, también les recriminó sus malos tratos, ya que él pudo perfectamente haber sido como Gaara y atacar a los que lo trataban mal, pero no lo hizo, se sacrificaba todos los días para mantener a su bijuu a raya y que no dañara a nadie de la aldea.

Al oír eso, los que sabían del pelirrojo les recorrió un escalofrío, ciertamente no hubiera sido bueno eso. Además recordó que fue Naruto quien derrotó a Shukaku, no el Uchiha, que era lo que muchos creían. Con todo eso, muchos empezaron a reconsiderar si realmente debían estar felices por su partida.

Pero el golpe final fue cuando anunció quiénes eran sus padres, Kushina Uzumaki, la habanero sangriento, y Minato Namikaze, el cuarto hokage, el cual dio su vida para sellar al zorro de nueve colas en su propio hijo para salvar sus vidas, y que lo único que pidió fue que trataran a su hijo como a un héroe, porque eso era, un héroe que cargaría con eso toda su vida.

La gente se quedó impactada al saber eso, ya nadie se alegraba del destierro, todo lo contrario, se sentían culpables por tratar mal al hijo de sus héroes. Fue peor cuando Tsunade afirmó que sin un jinchuriki, ellos eran la aldea oculta más débil, además de que muchas de sus alianzas se consiguieron precisamente gracias a las acciones de Naruto, y que era probable que perdieran aliados debido a su destierro y su favoritismo con el Uchiha, ya que no era bien visto que una aldea prefiriera a un traidor antes que a un héroe.

Muchos se dieron cuenta de que, si sus palabras eran ciertas, la habían cagado pero bien. Sus alianzas estaban en peligro y su posición como una de las cinco grandes aldeas ninja, podrían volver a ser atacados y ellos estaban indefensos. De ser un demonio a ojos de todos, ahora era visto como su mayor protector, con el cual ya no contaban.

Todos exigieron su retorno a la hokage, la cual estaba a un mismo tiempo satisfecha y molesta, satisfecha de ver cómo su felicidad se evaporó, y molesta de que fueran tan hipócritas. Ella respondió sencillamente que la decisión era del daimio y ella no podía anularla, que hablaran con los ancianos y el consejo civil, que fueron ellos los que convencieron al señor feudal del destierro.

Los ancianos estaba molestos, sus planes no estaban saliendo como ellos querían, en especial Danzo, el cual no quería perder su arma. Por su parte, los miembros del consejo civil estaban aterrados y horrorizados de lo que habían ayudado a hacer, debían solucionarlo y rápido si apreciaban sus vidas.

Tsunade tenía una gran sonrisa por el caos que había montado, además de la posible persecución de los culpables del destierro de su hermano pequeño sustituto. Jiraiya tenía una sonrisa igual de grande que la de su compañera, sentía que eso era algo que debió hacer Sarutobi cuando ocurrió todo, ocultar su parentesco no le hizo ningún bien al niño.

Los amigos de Naruto estaban en shock por todo lo que habían descubierto, la carga que tuvo que llevar el rubio, algo que nadie podía creer, pero rápidamente lo entendieron, sus sonrisas y sus bromas eran la máscara que llevaba para evitar perder el control de sí mismo como ocurrió con Gaara.

Antes toda la aldea estaba preocupada del último Uchiha, el pobre chico que había sido mandado al hospital por el pequeño demonio. Ahora ya casi nadie lo hacía, lo veían como lo que realmente era, un traidor, además del culpable de que su protector ya no estuviera en Konoha y pronto ni siquiera estaría en el País del Fuego.

En medio del desastre, Hiashi descubrió la desaparición de su hija mayor, el hecho de que faltaba una parte considerable de sus cosas, por lo que fue rápidamente a hablar con el hokage del asunto. Ambos llegaron a la misma conclusión, Hinata se había ido tras Naruto, algo sorprendente, pero era la única posibilidad probable.

Definitivamente ese día pasó a convertirse en el peor de todos, habían perdido a dos genins con un potencial inmenso, al jinchuriki del kiubi y la legítima heredera del clan Hyuga, pero no podían hacer nada hasta convencer al daimio de que anulara el destierro.

Pasaron tres días antes de poder hablar con el señor feudal, el cual se sorprendió de todo lo que le contó el hokage, ya que los otros lo habían convencido diciéndole que solo era un chico que causaba muchos problemas y que recientemente había agredido de gravedad a un compañero sin provocación alguna.

Tsunade quería matarlos por haber dicho eso, pero se sintió satisfecha y feliz cuando el daimio le aseguró que podía anular el destierro, que definitivamente había sido un error, y pidió que cuando encontraran al chico, que lo llevaran a su presencia para poder pedirle perdón en persona.

La hokage no perdió tiempo en mandar a sus anbu a buscar a Naruto y Hinata para traerlos de vuelta, resaltó bien claramente en su orden que debían hablar con ellos y que los quería sin un rasguño, que cortaría la cabeza del que se atreviera a dañarlos, todos la creyeron y se fueron a cumplir sus órdenes.

Según sus cálculos, su pequeño hermano sustituto no podía haber llegado a las fronteras todavía, incluso yendo a máxima velocidad, él y su compañera tardarían cinco días mínimo, pero eso no quitaba que los anbu tuvieran que recortar mucho camino, solo esperaba que los alcanzara antes de salir del país, si no lo lograban, las cosas se complicarían más.

Solo rezaba para que no se topara con shinobis de Iwa, si se enteraban de que él era el hijo del relámpago amarillo, estarían en problemas, incluso podrían morir, más cuando Naruto desconocía sus orígenes y a todos los efectos, hasta que volviera a la aldea, era un ninja renegado. Esperaba en silencio que entre los pergaminos de Jiraiya hubiera algo que le revelase ese hecho, se lamentaba por no haberlo pensado antes.

Sakura e Ino fueron las únicas personas que fueron a visitar a Sasuke, el cual tenía dos anbu en la puerta y otros dos bajo su ventana para asegurarse de que no escapara de nuevo. Él se mostró estoico y no quería hablar con nadie, pero ellas no hicieron caso y le contaron lo que había pasado.

Contrario a lo que esperaban, el pelinegro no se mostró feliz al saber que Naruto había sido desterrado, realmente no mostró ninguna emoción cuando le contaron todo lo que fue revelado a la gente y sus reacciones, él se mantuvo callado y con el rostro estoico.

Al cabo de un rato, las chicas se cansaron de ser ignoradas y abandonaron la habitación, dejando al Uchiha solo. Él, aunque no lo pareciera, las estaba escuchando y analizaba la información, solo que no quería que ellas supieran lo que estaba pensando.

No le gustó para nada saber que la aldea lo consideraba un traidor, aunque podía entenderlo. No le molestaba que su compañero fuera ahora considerado un héroe y protector, lo había visto varias veces ayudando y salvando a la gente sin pedir nada a cambio, a pesar de que siempre se burlaba de él y lo trataba de menos, debía reconocer que ciertamente era un protector, igual que él debía ser un vengador.

El hecho de que fuera jinchuriki e hijo de dos grandes shinobis explicaba el por qué era tan fuerte, y le hizo pensar que si lo superaba estaría un paso más cerca de vencer a Itachi. Sorprendentemente, lo que más le molestaba era el hecho del destierro y la ironía que tenía, él era devuelto por Naruto y por esa misma razón a él lo echan, no tenía sentido.

Sonrió ligeramente ante el pensamiento que tuvo, él lo había traído de vuelta, era hora de devolverle el favor. Si él tenía que estar en esa aldea y no podía ir con Orochimaru para hacerse más fuerte, el idiota rubio también debía estar allí y ayudarlo para compensar que lo había traído de vuelta.

Ese combate de alguna manera le había abierto los ojos, no siempre podía tomar el camino más rápido para lograr su objetivo, a veces hay que hacerlo por el camino más largo y difícil, tal como lo había hecho el dobe tantas veces.

Sabía que no sería fácil, había roto la confianza que tenían en él, había traicionado a la aldea, estaba seguro de que si no fuera el último de su clan, lo habrían ejecutado, pero debía hacer todo lo posible para convencer a la hokage de que le permitiera ir a por el rubio.

-No te escaparás, si yo no pude, tú tampoco puedes - pensó Sasuke antes de volver a caer dormido debido a que aún no estaba recuperado del todo.