La mañana llegó, y con los primeros rayos del sol, Hinata se despertó. Al principio no entendía dónde estaba ni lo que pasaba, pero al ver a Naruto durmiendo a poca distancia de ella, recordó lo que había pasado el día anterior, por lo que se levantó y empezó a preparar el desayuno.

El olor de la comida fue lo único que necesitó para que el rubio se despertara, y después de comer y que felicitara a la pelinegra por ser tan buena cocinera, lo que conllevó un sonrojo de la chica, los dos siguieron su camino.

Al cabo de un rato de saltar por los árboles, la voz del kiubi se hizo presente en su cabeza.

-A este ritmo los que os siguieron ayer os atraparán hoy - afirmó el zorro.

-Cállate, eso no pasará, seguiremos con la misma estrategia.

-¿Crees que funcionará el mismo truco dos veces?, mira que llegas a ser ingenuo - se burló el bijuu.

-¿Y qué sugieres?, porque imagino que si me estás hablando es porque tienes una idea en mente - preguntó el jinchuriki.

-Con mi chacra irás mucho más rápido, y podrás llevar a la chica Hyuga en tu espalda, así podréis llegar rápidamente al hogar de ese viejo - le respondió el kiubi.

-Vaya, no pensé que me ayudarías, gracias - le dijo sincero Naruto, y pudo oír un gruñido.

-No te confundas mocoso, no lo hago porque me agrades o quiera ayudarte, sino porque no quiero ser usado como un arma por el viejo halcón de guerra, eso es todo - afirmó el zorro antes de quedarse callado.

El Uzumaki estaba con una inmensa sonrisa, no se creía para nada las últimas palabras del bijuu, y pensaba que a lo mejor había una posibilidad de que ambos se hicieran amigos. El kiubi escuchó esos pensamientos del chico y volvió a gruñir, además de farfullar que él nunca se haría amigo de un humano.

El rubio se detuvo en la rama de un árbol, y su compañera lo miró confundida. Sacó un pergamino de almacenamiento y selló dentro su mochila para después entregárselo a Hinata, la cual lo cogió y lo guardó un poco confundida de lo que estaba haciendo su enamorado.

Pocos instantes después, el cuerpo de Naruto fue envuelto por una capa de chacra rojo, además de que su aspecto cambió ligeramente, sus ojos se volvieron rojos, sus bigotes se volvieron más marcados, y sus uñas y dientes se alargaron un poco.

-No tengas miedo, Hinata, esto es para que podamos ir más rápido, ven, súbete a mi espalda - le dijo el chico dándole la espalda.

Ella se ruborizó al instante y estuvo a punto de desmallarse, pero logró subirse a la espalda de su compañero, a pesar de que todo su cuerpo estaba temblando.

-No temas, todo estará bien - le afirmó a su amiga antes de empezar su carrera.

Debía reconocer que el zorro tenía razón, lo que normalmente les hubiera llevado varios días llegar a la frontera, lo hicieron en unas horas, por lo que al anochecer, ya estaban bastante lejos del País del Fuego, por lo que ya no debían temer que les pillaran los anbu.

Al día siguiente, ya no contaron con la ayuda del chacra del kiubi, por lo que siguieron con un paso normal, la mayor amenaza ya había pasado. Y así, en menos de tres días se encontraban en el País de las Olas, justo en frente de la casa de Tazuna.

La puerta fue abierta por Tsunami, la cual se sorprendió de ver a Naruto, pero se alegró enormemente de verlo y le indicó que pasara junto a su acompañante. Inari, al ver al rubio, se lanzó sobre él y lo abrazó, él era como un hermano mayor para el pequeño.

El viejo constructor también se alegró de verlo y le preguntó si la chica que lo acompañaba era su novia, lo cual hizo que Hinata se pusiera roja y que su hija le diera con una sartén en la cabeza, para la diversión de los chicos.

Al notar que no llevaban sus bandas ninja, Tsunami les preguntó acerca de ello, y el Uzumaki les contó todo lo que había pasado en la aldea. Todos se enfurecieron al enterarse de su destierro, no podían creer que hubieran cometido semejante injusticia.

-¿Y qué van a hacer? - les preguntó Tazuna.

-No lo sabemos, sugerí venir aquí porque le prometí a Inari que lo visitaría, pero no sé qué hacer ahora.

-Tu apellido era Uzumaki, ¿no? - volvió a preguntar el constructor.

-Sí, ¿por? - cuestionó Naruto esa vez.

-¿Has pensado ir a Uzushiogakure? - continuó con el interrogatorio.

-No, ¿qué hay allí? - preguntó el rubio confundido.

-Bueno, esa es la tierra natal de los Uzumaki, aunque hayas nacido en Konoha, tus antepasados eran de Uzu - le respondió el viejo.

-¿Qué te parece? - le preguntó el jinchuriki a su compañera.

-Yo no tengo ningún problema - comentó la pelinegra casi tartamudeando, no le gustaba ser el centro de todas las miradas, le ponía nerviosa.

-¡Genial!, entonces iremos a Uzu - dijo con una sonrisa, se levantó y empezó a caminar, solo para girarse poco después - ¿por dónde está Uzu? - cuestionó un poco avergonzado.

El resto se rieron ante su comportamiento, incluso Hinata, solo que ella intentaba disimularlo.

Tazuna le contó que Uzushiogakure estaba a unas pocas millas mar adentro, y pudieron confirmarlo al mirar el mapa, también les avisó que tuvieran cuidado, ya que la isla estaba rodeada de remolinos, pero eso no era gran problema, ya que ellos podían caminar por el agua, lo cual sería más seguro que ir en barco para no quedar atrapados.

Tsunami les invitó a quedarse esa noche y que podrían irse al día siguiente, ellos aceptaron y se quedaron, ya era bastante tarde y no sabían cuánto les llevaría llegar a la isla. Inari celebró eso, no quería despedirse tan rápido de su modelo de hermano mayor, a pesar de que el rubio le volvió a prometer que vendría a visitarlo, ahora estaría más cerca.

Por primera vez en todo el viaje, Naruto se atrevió a mirar los pergaminos que le habían dado, empezando por el de Tsunade, algo le decía que él no lograría dominarlos, pero creía que su compañera sí podría, era una Hyuga, tenía un gran control de chacra.

Pasó a los pergaminos de Kakashi, donde había jutsus de todos los tipos de chacra, aunque pudo notar que no había muchos de fuego y viento, en especial ese último, pero tampoco sabía cuál era su naturaleza de chacra, por lo que tendría que probar.

Por último, abrió el pergamino de Jiraiya y aplicó chacra para liberar su contenido. Un montón de libros, cuadernos, hojas y pergaminos se hicieron presentes. No pudo evitar pensar que esto era exagerado en comparación con lo poco que le había enseñado en el tiempo que estuvieron entrenando.

Fue entonces que se dio cuenta, esa no era la caligrafía del sabio pervertido, la había visto un par de veces cuando le había pedido que leyera los manuscritos de sus libros pervertidos, y estaba seguro de que esa no era su letra.

Empezó a leer algunas de las hojas sueltas, encontrándose con apuntes de técnicas, algunas completas y otras no, como era el caso del rasengan, ya que el sanin le dijo que era un jutsu incompleto, y entre esos papeles había sugerencias de cómo terminar la técnica.

Entre uno de los tantos libros y cuadernos, se deslizó una carta. Por un momento dudó en leer el contenido, no sabía si realmente era para él o si se coló entre todo el contenido. No fue hasta que vio escrito su nombre en el reverso del sobre que lo abrió y leyó.

Mi querido Naruto, si estás leyendo esto, es que mis miedos se han hecho realidad y he muerto en el parto o poco después. Soy muy consciente que durante el parto el sello que contiene al kiubi será más débil y podría liberarse, lo cual podría provocarme la muerte. No te sientas mal por esto, tu padre y yo estamos muy emocionados de que nazcas, no veo la hora de conocerte mi pequeño, solo espero que tu padrino no te corrompa con sus libros pervertidos.

-¿Estará hablando de Jiraiya? - se preguntó internamente antes de seguir.

Como espero que tu padre te haya contado, si no te lo cuento yo en esta carta, yo no soy originaria de Konoha, mi hogar, antes de que fuera destruido, era Uzushiogakure, el País de los Remolinos. Lo más seguro es que esté destruido debido al ataque que sufrieron, pero también estoy segura de que por mucho que lo hayan intentado, ningún invasor o ataque pudo destruir la biblioteca del clan, la cual se encuentra escondida justo debajo de la biblioteca de la aldea, nadie pensaría que hay una biblioteca justo debajo de la biblioteca.

-Tiene lógica - pensó Naruto de acuerdo con su madre.

Me gustaría que fueras allí y rescataras todos los pergaminos y documentos que allí se encuentran, que no son pocos, no se lo puedo pedir a tu padre porque él no tiene sangre Uzumaki, y solo los miembros del clan podemos hacerlo. También te pido que vayas a la cámara secreta que hay oculta en el sótano del palacio, no sé lo que haya allí, pero también te pertenece por herencia. Lamento no estar contigo, me hubiera encantado criarte y verte crecer, pero parece que los dioses tenían otra cosa planeada. Siempre te querré, eso no lo dudes.

Con amor, tu madre, Kushina Uzumaki.

Naruto estaba llorando en ese momento, después de tantos años, sabía el nombre de su madre, también creía saber lo que pasó con ella, le sorprendió saber que ella fue la jinchuriki del kiubi antes que él, pero para él, lo más importante de todo era que ella lo amaba, que había sido un hijo deseado, aunque no sabía quién era su padre o lo que le había pasado, pero poco le importaba en ese momento.

-Yo también te quiero mamá - susurró, y fuera de la casa el viento sopló, como si sus palabras hubieran sido escuchadas y su madre estuviera contenta por ello.