Habían pasado casi 4 años desde el destierro de Naruto, y ciertamente la aldea había sufrido por ese hecho. No solo la gente se lamentaba de haber perdido a su protector e hijo de su mayor héroe, sino que su posición política se había visto afectada.
Muchos países no estuvieron nada contentos al enterarse de la noticia, y solo fue el hecho de que se dieron cuenta de su error e intentaron arreglarlo lo que les permitió conservar sus alianzas, ya que cuatro de sus mejores alianzas se debilitaron después de la partida del rubio.
La aldea de la arena no le hizo gracia que echaran a la persona que logró cambiar a su jinchuriki, menos aún cuando el mismo se fue de Suna a escondidas a buscar a su amigo, hecho del cual culpaban a Konoha.
La princesa del País del Té y la princesa del País de la primavera tampoco estuvieron contentas de que su salvador y héroe del país hubiera sido desterrado de su aldea por algo tan estúpido en su opinión, y exigían que ese error fuera reparado, hasta entonces, su comercio se vio reducido considerablemente.
El País de las Olas reaccionó casi igual, su gente tenía una gran deuda con el rubio, fue una ofensa enterarse de esa noticia, y también exigió que lo arreglaran y hasta entonces también redujeron su comercio con Konoha.
A pesar de que habían mandado un montón de grupos de búsqueda, nadie había dado con los dos genins, ya que la noticia de que la heredera del clan Hyuga se fue con él también se esparció como la pólvora, y todos estaban con la joven que decidió seguir a su amigo antes de quedarse con los traidores. Irónicamente, la forma de actuar de Hinata hizo ver al clan como gente leal y honrosa para el resto del continente, mientras que para los ancianos Hyuga, la niña era prácticamente una traidora a la familia.
De lo que más se lamentaba Tsunade era del evento que ocurrió hacía 3 años. Sasuke había manifestado su deseo de traer de vuelta a su compañero, y aunque al principio dudó de él y creyó que era un truco para salir de la aldea e ir con Orochimaru, Kakashi y Sakura le aseguraron que lo vigilarían.
Unas semanas después, cuando el equipo 7 y otros dos más estaban en el País de las Olas buscando información sobre Naruto, ya que allí hizo buenas migas con la familia de un cliente, los cuales dijeron que no lo habían visto y no sabían dónde estaba, Sasuke y Sakura desaparecieron.
Kakashi no lo podía entender, en un momento estaban con él, y al siguiente habían desaparecido, y por más que los buscaron, no aparecieron, era como si a ellos también los hubiera tragado la tierra.
Tsunade sospechaba del Uchiha, tal vez había hecho lo que ella temía, pero ¿Sakura?, ella no lo hubiera hecho, no habría traicionado a la aldea, y había entrenado lo suficiente como para poder defenderse y pedir ayuda si él la hubiera tacado. No tenía sentido.
Otro hecho a la lista de lo que había pasado en esos años fue el cambio en Kiri. Los rebeldes habían logrado derrotar al mizukage con ayuda externa desconocida y habían puesto a otra persona al mando, no la conocía, solo sabía que se llamaba Mei Terumi, y según su pervertido compañero de equipo, ella era hermosa y poseía grandes atributos, comentario que le ganó un fuerte puñetazo por parte de la babosa sanin.
Y por si eso no fuera poco, la organización Akatsuki, aquella en la que estaba Itachi Uchiha y que perseguía a los jinchurikis, se había empezado a mover. Solo le quedaba a la mujer rezar para que su hermano sustituto no fuera atrapado por esos sujetos, no quería saber lo que le harían.
En ese momento se encontraba en su despacho, tomando un poco de sake mientras esperaba a Jiraiya, por lo que le había notificado con anterioridad, tenía un tema muy serio del que hablar con ella, no podía imaginar qué sería, ya que estaba segura de que si fuera algo relacionado con Naruto se lo hubiera puesto en el pergamino que le mandó, por lo que se dedicó a relajarse mientras esperaba.
-Eso tiene buena pinta - oyó decir a alguien, se giró y pudo notar al sanin de los sapos apoyado en la ventana mientras la veía con el sake.
-¿Te apetece un poco? - le preguntó a su compañero de equipo.
-No te diré que no - le respondió con una sonrisa mientras entraba.
Un par de tragos después, Tsunade le preguntó qué era lo que debía contarle, y él le dijo que se lo diría en cuanto echara a los anbu y activara los sellos de seguridad. Esta así lo hizo y miró expectante al hombre frente a ella, el cual miraba su platillo de sake distraído.
-¿Y bien? - le preguntó al ver que no decía nada.
-¿Recuerdas que te hablé de Akatsuki? - le preguntó de vuelta, a lo cual le recorrió un escalofrío y asintió - hasta donde sé, podrían haber capturado al menos cuatro jinchurikis - dijo con voz sombría.
-¿Qué? - cuestionó la mujer incrédula
-La jinchuriki de dos colas de Kumo, los jinchurikis de cuatro y cinco colas de Iwa, y la jinchuriki de siete colas de la Cascada, los cuatro han desaparecido sin dejar rastro, con la salvedad de que en la aldea de las rocas llegaron a ver a un par de hombres con capas negras y nubes rojas antes de que sus jinchurikis desaparecieran, es esto lo que me lleva a pensar que son ellos los que están detrás de esto - explicó Jiraia.
Tsunade no sabía qué decir, estaba impactada, además de pálida. Miró su platillo de sake, ya no sentía tantas ganas de beber, solo quería encontrar a Naruto, aprisionarlo entre sus brazos y asegurarse de que nadie lo hiciera daño nunca más.
Su compañero de equipo estaba igual que ella, no era necesario que hablaran para saberlo. Además de que el sanin se sentía especialmente culpable por no haber sido un buen padrino, se suponía que él debió cuidar al chico, y sin embargo, tardó 13 años en conocerlo y no se tomó en serio su entrenamiento. Joder, ni siquiera le dije que era su padrino para empezar, se regañaba internamente.
El silencio pesó en la habitación, y considerando que ya habían terminado, la hokage deshizo los sellos de seguridad. Nada más hacer eso, Shizune entró a la habitación algo alterada, ni siquiera se molestó con ella al ver que estaba bebiendo.
-¿Qué pasa Shizune? - le preguntó la rubia a su aprendiz.
-No se va a creer lo que han descubierto uno de los grupos de búsqueda - dijo la joven.
-¿El qué?, Shizune, dilo de una vez, ¿han encontrado a Naruto? - preguntó algo esperanzada.
-No están seguros, pero han descubierto que Uzushiogakure ha revivido - le contó a la sanin aún algo alterada.
-¿Estás de broma?, eso es imposible - dijo Jiraiya, a lo cual la chica negó.
-Eso es lo que han notificado, tal vez Naruto esté allí - ella también albergaba la esperanza de encontrar al rubio, le tenía cierto cariño.
-Llama a Kakashi y reúne un grupo de shinobis, iremos para allá, Shizune, te quedarás al cargo hasta que regrese - le dijo a su aprendiz.
Ella asintió y salió corriendo a cumplir lo que le habían ordenado.
-¿Realmente crees que Uzu ha regresado? - le preguntó el sanin de los sapos a su compañera.
-No lo sé, pero si es cierto, tal vez Naruto esté allí, esa es la patria de su madre, y aunque eso él no lo sabe, tiene el apellido Uzumaki y todos saben que ese clan es de allí - le respondió Tsunade con una sonrisa y la esperanza renovada, debía ir allí.
En menos de una hora, la hokage, Jiraiya, Kakashi y un grupo de shinobis, formado principalmente por los antiguos compañeros del rubio y su sensei correspondiente, partieron de Konoha con una meta fija, descubrir la verdad sobre Uzu y traer de vuelta a su amigo perdido, fallar no era una opción.
-Yos, demostraremos cuánto arden las llamas de nuestra juventud, y de seguro veremos a nuestro juvenil compañero - gritó el jonin de spandex verde.
-Bien dicho Gai sensei - celebró gritando también Rock Lee.
Un suspiro general se oyó en el grupo, el viaje hasta las costas del País de las Olas iba a ser muy largo.
