A la mañana siguiente, Naruto anunció su viaje y dejó a Itachi, Gaara y Yagura al frente de Uzushiogakure hasta su regreso. Una vez estuvieron todos listos, el grupo de Konoha, el rubio, Hinata, Sasuke y Sakura partieron a la aldea de las hojas, aquella aldea que habían dejado atrás por un motivo o por otro, y que pensaron que no tendrían que volver.
El viaje transcurrió tranquilo, no tuvieron problemas durante el trayecto, el tiempo también fue favorable, casi parecía que los dioses favorecían su camino. Cuanto más cerca estaban de su destino, más tensos estaban los cuatro chicos, y era algo que cualquiera podría notar.
Al entrar por las puertas de Konoha, la gente se les quedó mirando, no necesitaban que les dijeran nada para saber quiénes acompañaban a sus shinobis, los cuatro tenían rasgos característicos que los hacía fácil de reconocer, sus cabellos, ojos, y bigotes eran lo más destacable.
La sorpresa y alegría recorrió a cada persona que los vio, y no tardó mucho tiempo antes de que toda la aldea se enterara de su regreso, lo cual fue incómodo en varios niveles. Su único alivio era que sus antiguos compañeros, senseis y la hokage los flanqueaban y evitaban que los atosigasen, lo cual agradecían enormemente.
No tardaron mucho tiempo en llegar a la torre hokage, y a partir de ahí fueron conducidos a la sala del consejo, donde solo Tsunade y Jiraiya podían ir con los chicos. El cuerpo de Naruto se puso rígido, aún recordaba con extrema nitidez lo que pasó en esa sala la primera y última vez que estuvo allí, no era grato de recordar.
El consejo ya estaba allí, habían sido avisados por Shizune, la cual había recibido el mensaje de uno de los sapos del sanin. Las caras del grupo se dividían entre estoicas y alegres, los civiles y la mayoría de jefes de clanes estaban alegres por su vuelta, Hiashi estaba estoico por fuera, pero por dentro estaba feliz de volver a ver a su hija, dijeran lo que dijeran los ancianos del clan, mientras que los ancianos y Danzo estaban estoicos por fuera y molestos por dentro.
-Bien, estamos aquí para hablar de un asunto muy importante, y esta es la situación de Naruto Uzumaki, Hinata Hyuga, Sasuke Uchiha y Sakura Haruno - anunció Tsunade.
-Disculpe, hokage sama, pero debido a mi matrimonio con Naruto, técnicamente, ahora soy Hinata Uzumaki - dijo con firmeza la chica.
Muchos miembros del consejo se quedaron perplejos ante lo dicho por la chica, más fue el impacto de su padre, ya que su hija había hablado sin tartamudear y se casó sin él estar presente. Entonces dirigieron su mirada a la rubia para buscar confirmación, y ella asintió con una sonrisa, le resultaba gracioso sus caras, aunque era consciente que ella tuvo la misma cuando se enteró.
-En fin, eso no es importante, como estaba diciendo, debemos hablar de su situación, ya que es más complicada de lo que cualquiera pueda pensar - afirmó la mujer.
-¿Dónde está lo complicado?, hokage sama, los cuatro son antiguos shinobis de Konoha, se fueron por el destierro de Naruto Uzumaki, pero ese destierro fue revocado, por lo que su lugar es aquí - dijo Homura.
-Eso era antes, lamentablemente, su lugar ahora mismo es Uzushiogakure, no sé si lo habréis notado, pero Sasuke y Sakura llevan bandas de Uzu, y Naruto y Hinata portan el escudo de la familia real Uzumaki - habló Tsunade con firmeza.
Todos se giraron para ver a los cuatro chicos, los cuales permanecían en silencio, fue ahí que notaron la banda en la cabeza de la chica Haruno, la del Uchiha en su brazo izquierdo, y el escudo en las ropas de los Uzumaki.
-¿Por qué los muchachos portan el escudo de la familia real? - cuestionó Koharu.
-¿Se lo dicen ustedes o se lo digo yo? - preguntó divertida la sanin a los chicos.
-Porque somos los actuales gobernantes de Uzushiogakure, el rey y la reina de Uzu - respondió con firmeza y seriedad el rubio.
La sala se quedó en silencio por unos momentos, la gente intentando asimilar eso.
-¿Cómo? - preguntó Homura perplejo como el resto.
-Mi madre era la princesa antes de venir a Konoha y que el reino fuera destruido, era mi herencia de nacimiento - explicó con el mismo tono, no iba a hablarles sobre la cámara, los reyes y el rinnegan, se lo contó al resto porque confiaba en ellos, pero no de los miembros del consejo, en especial los civiles, ancianos y Danzo.
-Eso es comprensible, pero, ¿cómo hiciste para restaurar Uzushiogakure y el clan Uzumaki? - cuestionó Danzo.
-Eso es secreto de estado, y por tanto no lo diré, pero si os preocupa, tanto hokage sama como Jiraiya sama están informados - anunció Naruto.
Los ancianos iban a protestar por no ser informados, pero una mirada de los sanin fue suficiente para hacerlos callar.
-¿Al menos podemos saber el estado de nuestros aliados? - preguntó Danzo con voz neutra, pero todos podían notar sus verdaderas intenciones, saber el poder militar que poseían.
-En primer lugar, por el momento no somos aliados, ya que el pacto se rompió tras la caída de Uzu, y por eso mismo estamos aquí, para llegar a un acuerdo y restablecer la alianza, en segundo lugar, Uzushiogakure y el clan Uzumaki están muy bien, la isla y el clan han recuperado su antigua gloria, es más, contamos con una alianza con Kiri, además de tener entre nuestras filas a Itachi Uchiha, Kisame Hoshigaki, y 7 de los 8 jinchurikis restantes de mi persona - contó con orgullo.
El rostro y cuerpo de Danzo se mostró igual, pero por dentro, tenía una enorme sonrisa, si conseguía controlar al mocoso kiubi, controlaría a 8 de las 9 bestias con colas. Hubo cierto barullo ante el nombre de Itachi, pero pronto fue resulto y todas las miradas se dirigieron al viejo halcón de guerra, el cual seguía igual y aseguraba que todo lo que hizo lo hizo por el bien de la aldea.
-Ya que estamos en eso, deseo aclarar que uno de los requisitos para que haya una alianza entre nuestras aldeas es que Danzo devuelva el ojo que le robó a Shisui, además de su ejecución, ya que dirá lo que quiera, pero ante mis ojos y los de mi pueblo él es un traidor, por no hablar de que no nos fiamos de que se esté quieto y se comporte, su ansia de poder ya nos ha perjudicado bastante - anunció con cierto desprecio.
-Oh, cuenta con ello, anbu - llamó Tsunade y al instante se presentaron cinco anbus - encierrenlo hasta su ejecución.
Antes de que Danzo pudiera intentar algo para escapar, Naruto inmovilizó al hombre y Sasuke le quitó el sharingan que escondía bajo sus vendas. Acto seguido, el pelinegro guardó el ojo en un recipiente que sacó de un sello en su muñequera y posteriormente lo volvió a sellar. El viejo halcón de guerra dejó escapar un par de gruñidos y gritos de dolor, pero no podría importarle menos a la gente que estaba allí, y una vez que el rubio lo soltó, los anbu se lo llevaron.
Una vez arreglado eso, todos empezaron a hablar para poder desarrollar la nueva alianza entre sus aldeas. Los civiles intentaron en más de una ocasión convencerlos de que se quedaran, pero no funcionó, ninguno de los cuatro estaba dispuesto a volver, y el hecho de que realmente no les importara la pelirosa, molestó bastante a la chica y un poco al resto.
Cualquier cosa que ellos y los ancianos decían para intentar que volvieran, terminaba mal, incluso cuando se trataba del Uchiha, ya que muchos consideraban que les estaban quitando un miembro valioso a la aldea, y llegaron incluso a sugerir que lo estaban secuestrando, lo cual solo recibió un bufido por parte de Sasuke, el cual recordó que se había ido por su propia voluntad y que no tenía intención de abandonar Uzushiogakure y volver a Konoha.
El tema de Hinata también fue algo complicado, ya que supuestamente ella era la heredera del clan, pero como los ancianos Hyuga querían a su hermana como futura líder y ella estaba casada con Naruto lo que la hacía la reina, no pudieron hacer nada. Y aunque eso le dolía un poco a Hiashi, se alegraba de que su hija hubiera madurado y fuera feliz.
En cuanto al rubio, lo único que le ataba a la aldea realmente era el bijuu en su interior, pero eso quedaba eclipsado con su puesto como rey, a parte de que si eran aliados, daba un poco igual dónde viviera el jinchuriki, por no hablar del desprecio que tuvo que vivir y su injusto destierro, aunque luego fuera revocado.
Visto que no podían hacer nada para que volvieran, y estaba visto que ni los líderes de clan, ni Jiraiya, ni la hokage los iban a apoyar, tuvieron que retirarse de su intento en ese sentido. El que fue después fue bastante peor y provocó la furia de los cuatro y los dos sanin.
Los muy estúpidos propusieron matrimonios arreglados para hacer más fuerte su alianza, siendo Naruto y Sasuke los receptores de esa sugerencia, a parte del hecho de que querían que al menos uno de los hijos del Uchiha fuera enviado a la aldea con la intención de restaurar el clan en Konoha.
El instinto asesino que hubo en la sala provocó que todos los civiles del consejo se desmayaran y los shinobis se pusieran muy nerviosos a pesar de no ser el foco de dicho instinto. Claramente también fue denegada esa petición, y decidieron continuar al día siguiente para intentar calmar los ánimos.
Como representantes de otro país/aldea, se quedaron hospedados en las habitaciones más lujosas del hotel más prestigioso del pueblo, a lo cual los chicos dijeron que no era necesario, pero Tsunade no les hizo caso y solo dijo que era lo correcto.
El recorrido hacia su hospedaje fue bastante incómodo, la gente no paraba de mirarlos, y para el Uzumaki, que toda su vida había recibido miradas de odio de toda esa gente, lo fue aún más con sus miradas de alegría, esperanza, orgullo, y cuando iban a su dirección, también había arrepentimiento y culpa.
Una vez llegaron a sus habitaciones, quedaron en una concreta para hablar, no era muy tarde, ni siquiera era la hora de la cena, y no sabían qué hacer, pero una cosa tenían clara, no querían salir con todo el mundo mirándolos, por lo que decidieron quedarse y hablar de su situación actual.
