Regardless


-Tercer año-

—Dicen que fuiste tú quien le metió un buen puñetazo a Malfoy. ¿Es verdad?

Hermione, pese a que llegaba tarde a Cuidado de criaturas mágicas (había ciertos momentos en que ni un giratiempo ayudaba mucho), se paró en seco cuando escuchó la voz. Theodore Nott, apoyado en una columna, caminó hacia ella con una ceja enarcada. La bruja levantó el mentón.

—¿Y si fuera así, qué? —Se llevó una mano disimuladamente al bolsillo de la túnica, donde guardaba la varita—. ¿Quieres una muestra?

Theodore hizo entonces algo bastante inesperado para alguien que pertenecía a una casa conocida por su orgullo: se rio y levantó las manos en señal de derrota.

—No, gracias. —El mago se metió las manos en los bolsillos y se encogió de hombros—. Pero es una lástima no haberlo visto en persona.

Hermione levantó ambas cejas. Pensaba que todo el mundo en Slytherin bailaba al son que Draco Malfoy tocaba. Parecía que estaba equivocada, algo que no pasaba con tanta frecuencia.

Theodore pasó por su lado y se despidió con un movimiento de cabeza.

—Nos vemos, Granger.