Eterno castigo. Eterno amor.
El suave aroma a café recién hecho era todo lo que necesitaba para poder levantarse de su cama en busca de su novio. Nadie la guío en su relación, fue a base de gritos y llantos, pero al final lograron darle forma a su amor. Ni siquiera su mejor amiga esperaba un futuro tan maravilloso cuando todo el mundo los tildaban de tóxicos.
—Veo que te has levantado—murmura él. Su estúpido Shinji una vez más la recibía como quería—. El desayuno está listo, partimos al Geo Frente en una hora.
Y sin nada de tacto soltó su castigo. Hace tiempo que había dejado de lado su amor por su amado deber como piloto para centrarse en una vida más mundana. Este café lo era y su amor por su novio también.
—La próxima vez que hagas un impacto, procura borrar mi nombre del sistema de NERV.
Su eterno castigo era ser piloto, pero la recompensa era un amor eterno que cruzaba ciclos infinitos. ¿Quién diría que la gran Asuka Langley Soryu terminaría siendo la mujer del Invencible Shinji?
"En tu cara, Misato".
