Capítulo 1: "Así como sucedió antes…"

El calor del ofuro abrazaba su cuerpo delicadamente, mientras el vapor se impregnaba en la ventana para continuar su camino como gotas de agua. Con su mirada perdida, observando el rastro de las gotas caer, el semblante de la joven itako se marcaba. Anna estaba molesta. No, era mucho más que estar simplemente molesta, estaba furiosa por la cobardía de su prometido ¿Qué horas serían? ¿Las diez de la noche? Yoh ni siquiera había llegado para disfrutar de la cena que Tamao con tanto entusiasmo había cocinado para despedirlo. Esta vez no se la perdonaría, no le perdonaría marcharse sin antes enfrentarla.

Con un suspiro bajo, Anna se hundió en el agua caliente para alejar sus pensamientos que poco a poco la atormentaban. Sí, estaba preocupaba por lo que se vendría…y si ella lo estaba, Yoh de seguro lo estaba pasando peor.

"Así como sucedió antes, hoy vuelve a ocurrir. Hace 5 años, pretendías subir al tren sin despedirte. Pero no te la dejaré pasar esta vez Yoh Asakura. Es imposible que me pidas que me quede callada, encerrada y no haga nada" - pensó para sí la delgada muchacha, quién determinada se levantó del ofuro para ir en busca de su prometido.

Caminando por el segundo piso del futuro Funbari Onsen, Anna recogió de su habitación el traje de batalla que había arreglado para él y un paquete que le hizo llegar el viejo Yohmei: una porción de senbei para que disfrutara en el trayecto hacia el torneo de shamanes.

Si bien al principio estaba indecisa de lo que haría, su rabia era más. Con paso seguro se acercó hasta el dormitorio del joven castaño, tragó aire y abrió de golpe las puertas de la habitación. Y ahí estaba. Acostado, ocultándose del mundo y encerrado en sus pensamientos. Como un pequeño niño arropado ante una posible tormenta. Anna entró a la habitación y dio un pequeño vistazo: los audífonos color naranja en el piso, su disco favorito sonando bajo y algunos otros esparcidos por el suelo.

"Actúas como si nada ocurriera antes de un día tan especial como el de mañana"- refunfuñó Anna, para luego arrojar con fuerza encima del muchacho el regalo del abuelo y un paquete con el traje que ella misma había hecho. "No te olvides de llevarlos mañana, ¡Buenas noches!"

Y tras no recibir respuesta de su prometido, Anna volvió a dar un suspiro y se retiró de la habitación. Sabía que las despedidas no eran el fuerte del castaño, sobre todo tras entender que lo que ocurriría a partir de mañana cambiaría todo lo que hasta el momento conocía. Se alejaría de su vida como la conocía. Por eso, ella debía ser aún más fuerte que él.

"No olvides que te has vuelto realmente fuerte Yoh. Independiente de todo lo que le haya dicho a Tamao esta mañana…te has vuelto increíblemente fuerte". Anna se acercó a la puerta de la habitación del joven, no quería dejarlo ir sin antes disfrutar las pocas horas que quedaban junto a él. "En realidad, soy yo la que no quiere que te vayas…por eso…¿Puedo dormir contigo esta noche?

El corazón del muchacho se aceleró al escuchar la propuesta de la joven sacerdotisa ¿cómo decirle que no, si ni siquiera era él capaz de despedirse y dar la cara?. Con un quieto "sí" por respuesta, la itako entró a la habitación, para luego sentarse a los pies de la puerta y dar una leve reverencia. Yoh, sin dar vuelta, escuchó los pasos de su joven prometida acercándose tras cerrar las puertas. Un, dos, tres pasos. Anna abrió el futón y poco a poco apegó sus manos a la espalda del muchacho, quien dio un pequeño respingo ante aquella acción, sin embargo su calidez poco lograba calmar el corazón del castaño. Era el momento de ser sincero…

"Es ridículo que lo diga…pero, no se si quiero que esto se vuelva realidad"- Anna comenzó a escuchar atentamente las palabras que, con dificultad, Yoh trataba de comunicar- "¿Sabes que es lo que me da más miedo de todo esto? Cambiar. De verdad, solo deseo quedarme acá en la trivialidad de nuestra rutina Anna"...

Atormentado por sus pensamientos, Yoh se levanta suavemente y se sienta en el futón, observando sus manos frente a él. Queriendo perderse en ellas y sintiendo vergüenza de sí mismo.

"Me acostumbré a estar con ustedes, a su compañía. Luego de pasar tantos años en soledad, apartado de todos y creciendo en mí un sentimiento desagradable y extraño, finalmente tengo un lugar donde sí quiero regresar y quedarme. Dejar a Manta, a Tamao…a ti…"

La joven Itako, quien se encontraba sentada al lado de su prometido con medio cuerpo bajo el futón, desviaba su rostro hacia la estrellada noche para no incomodar. Quería que fuera sincero, que no se avergonzara de su debilidad. Yoh por otra parte, llevó ambas manos a su rostro, tratando de calmar su ansiedad.

"Realmente, no soy capaz de verte a la cara y decir que cuando regrese todo será igual a cómo es ahora o incluso mejor. Perderme en el camino me aterra, tengo miedo. Se que debo continuar, no solo porque te lo prometí, sino para poder crear un mundo donde todas las personas puedan concretar sus sueños, sin embargo, la pregunta constante si soy lo suficientemente bueno me atormenta ¿Estaré a la altura?"

Ante la duda que había impuesto el muchacho sobre su fortaleza, Anna tensó su cuerpo por el disgusto…¡cómo era posible que no se viera cómo ella lo estaba haciendo desde el momento en que de pequeño se enfrentó a sus propios demonios! Sin embargo, la joven no dijo nada y apoyó su cabeza en el hombro del muchacho. No deseaba interferir…aún no.

"Anna…¿Seré capaz de seguir con esto hasta el final y arriesgar lo que siempre he querido? Sin darme cuenta la tranquilidad y paz que siempre estuve buscando, están acá"- Yoh respiró hondo y dio una leve sonrisa, de cansancio y ahogo. "Pero no puede ser siempre así ¿cierto? ¡Qué es lo que quiero lograr! ¿Ser el rey? Llega a sonar una locura... En este punto dudo de todo y…"- El joven castaño bajo su rostro, sintiendo que se hundía poco a poco en sus más oscuros pensamientos. "Me siento tan insignificante que ni siquiera sé si todo estará bien al final del día…"

Anna suavemente se apartó de su lado, para quedar sentada frente a él. Asomada entre ambas piernas del muchacho, la itako acercó ambas manos al rostro del castaño. Tenía que alejarlo del lugar hacia donde el corazón de Yoh se estaba hundiendo.

El joven shaman al notar las manos de su prometida, salió del trance y finalmente la vio. Frente a él una grácil joven de cabello rubio quería salvarlo, iluminados solo por el color de la noche, las mejillas del castaño tomaron un leve tono rosa. No había duda que la belleza de Anna era perturbadora.

"Así como tu sola existencia cambió mi vida…así como la rutina nos vuelve fuertes y nos da un espacio al cual regresar. Eso que llamamos hogar… te estaré esperando acá Yoh y nada cambiará. Lo que has aprendido junto a las personas que quieres es lo que te ha entregado paz y nosotros también hemos aprendido de ti". Como respuesta ante sus preguntas, Yoh posó su rostro en las manos de la joven y acercó una de sus manos a la suya como respuesta.

"Así como te enfrentaste a mis demonios y perdiste a ese ser que era tan importante para ti…" La itako comenzó a bajar una de sus manos hasta tocar delicadamente las cicatrices que complementaban el torso del muchacho. "...quedando con estas cicatrices que solo nos recuerdan su partida y el inicio de mi felicidad…"

"¿Qué?..."- ante las palabras de su prometida, Yoh no pudo ocultar como la calidez de la Itako se reflejaba en sus mejillas.

"No todo el camino está decidido porque sólo avanzamos en él. Todas las decisiones que has tomado han sido con el corazón…y será eso mismo lo que determinará tu futuro, Yoh".

"Anna…"

La joven apoyó ambas manos en el pecho del joven y se acercó a su cuerpo, buscando refugio y consuelo.

"Parece que escuche a un gato mañoso decir estas mismas palabras…", sonrió el joven castaño mientras posaba sus manos en la cintura de la rubia. "Lo siento. No encontraba el valor para decir que al regreso todo estará bien y que regresaría con vida…"

"Eso lo asumí desde un comienzo. Pero respeto tus decisiones Yoh. Creo en ellas así como creo en ti. Desde que te conocí fue así y continuaré a tu lado, aunque el futuro nos aplaste y no sea lo que hayamos deseado, solo lo sabrás si continúas luchando". Anna entrelazo sus manos tras la espalda del joven para profundizar el abrazo. "No te rindas antes de dar la pelea, no es propio de ti y no quiero que me dejes en vergüenza como tu futura esposa. Por eso…ve y dale una patada a quien se atreva a pasar por tu camino".

"Así será"- respondió el castaño hundiendo su mentón en el cuello de ella.

"Y mientras lo haces… recuerda que acá te estaré esperando". Yoh percibió como el tono de voz de la joven comenzaba a quebrarse y bajaba el rostro para hundirse en su pecho. "No podré cuidarte allá, tampoco podré arreglar tu uniforme cuando lo rompas por descuido, ni menos apoyarte con tus entrenamientos …y me harás falta…acá…". Con lágrimas en sus ojos, Anna dilucidó que no estaba preparada para verlo marchar. Nunca lo estuvo, tampoco hace 5 años atrás.

El joven castaño al notar su sollozo, se dejó caer encima en el futón quedando con su prometida abrazados, uno encima de otro, tratando de encontrar consuelo ante su separación.

"No demoraré"- susurró, mientras sujetaba el mentón de la itako para conectar miradas. Como respuesta inmediata, las manos de la joven subieron por su torso, para sentir como el corazón de Yoh se aceleraba. En ello, el joven Asakura se acercó a los labios de la itako para dar un beso profundo y marcado, de esos que son inolvidables y dejan historia.

"Solo…sigue creyendo en mí, Anna".

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Los primeros rayos del sol alcanzaban la neblina matutina, llegando hasta la ventana de quienes compartieron su primera noche juntos. La respiración de Yoh era calma y con ternura, Anna apartó los cabellos de quien sería su futuro esposo. Una leve sonrisa se marcó en los labios de la itako.

"No hay duda, que serás el Rey Shaman"- pensó Anna, acercando su desnuda piel a la de su compañero, antes de su partida.

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Hola! hola! Una nueva aventura en el mundo de los fanfics, esta vez aprovechando que esto leyendo el manga de SK.

Siempre creí que en el capítulo 77 del manga, fue un punto importante de cambio en cómo comienzan a ver las cosas los protagonistas. No solo por "ese" momento hahaha, sino que antes de ello debió existir una conversación profunda entre ambos y no solo fue un mero desenfreno hormonal hahaha.

¡Gracias por leer!